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domingo, 18 de septiembre de 2016

El amor perjudica seriamente la salud, by Manuel Gómez Pereira

Ella es una cerda y una cabrona; y él un santo varón con más paciencia que el pobre santo Job. Pero consiguen algo maravilloso: el amor eterno. Ella intenta explicarle que nunca serían felices si fueran una pareja al uso. Él no lo entiende. Es más básico, solo quiere estar con ella. No sabe que lo que realmente los ha mantenido unidos todo ese tiempo es justamente desearse y no tenerse.

Yo también creo, como Diana, que juntos no habrían durado ni dos meses, y también creo que el amor eterno consiste justamente en eso, en desearse mucho pero no tenerse, o tenerse muy ocasionalmente. Lo dice ella en un momento de la película: "Lo mejor del sexo es el deseo. El sexo es solo gimnasia; el deseo pura imaginación".  Sabias palabras, vive dios. Las suscribo al cien por cien.

Una película ciertamente minusvalorada. Hacía tiempo que no la veía pero siempre me ha dejado muy buen sabor de boca.

Hay un montón de guiños constantes, a otras películas, a otras épocas, a la moda, a la música. Por cierto, fantástica banda sonora: Raphael, Los Beatles, ese bolerazo que canta la propia Ana Belén "No sé por qué te quiero, será que tengo alma de bolero"... Solo apta para nostálgicos.

Magnífico trabajo de Manuel Gómez Pereira. Y estupendo todo el reparto: Ana, Juanjo, Gabino.... hasta Penélope aquí se puede soportar. Bueno, y ese personaje maravilloso de la suegra de Santi, Lola Herrera, qué grande!!

Me quedo con la escena del restaurante. Ella y él, cada cual con su pareja, bailando y mirándose. Miento, no mirándose... comiéndose con la mirada. Hasta que en un momento dado sus espíritus se liberan, salen de sus cuerpos y terminan bailando juntos. Una escena preciosa, la mejor con diferencia.

Aunque bueno, tampoco desmerece esa otra en la que la noche de la muerte de John Lennon los dos acuden al hotel en el que se conocieron y escuchan "Let it be" al piano, sentados de espaldas en un sofá,  sin verse el uno al otro, simplemente recordando.

Y el final... qué bueeeeeeeno!! Naturalmente no lo puedo contar pero Gómez Pereira lo borda. La carita última de los dos protagonistas es sencillamente de antología del cine español.

jueves, 17 de marzo de 2011

Amanece, que no es poco, by José Luis Cuerda

Si tuviera que elegir de todas las frases de la película una que la identificara sería ésta: "alcalde, nosotros somos contigentes pero usted es necesario". Esta sentencia fantástica lo dice todo, nos cuenta el tipo de humor que nos vamos a encontrar a todo lo largo de la película, nos habla de la peculiaridad de sus personajes, de las situaciones completamente hilarantes, inesperadas, asombrosas a las que vamos a asistir.

En esta película todos los personajes son contingentes y necesarios a la vez. No me la imagino sin Resines en su moto y sin Ciges en su sidecar, ni sin el negro del pueblo, o sin la amiguita buenorra del alcalde, que es del norte pero habla andaluz porque nació graciosa. No me la imagino tampoco sin la panda de americanos con Gabino Diego a la cabeza, o sin los hombres que nacen de la tierra, sin el cura y sus exitosas y aplaudidas misas... Y ni pensar en Amanece sin el labrador-intelectual del pueblo, sin el suicida frustrado, sin el actor que quiere cambiar su personaje, sin el argentino que plagia a los clásicos, sin el profesor cantarín... Ningún personaje tiene desperdicio, ni falta ni sobra.

Creo que es mi primer diez en filmaffinity, y aunque espero que no sea el último, va a ser muy difícil que alguna película llegue para mí al nivel de ésta.

Los peores años de nuestra vida, by Emilio Martínez Lázaro

Buen intento... Pero fallido.

David Trueba, voy a decirte una cosa. Tú no eres Woody Allen. Y Gabino Diego tampoco. A feos sí, estáis muy a la par, pero no por ser igual de feo que Allen se tiene que tener el mismo talento.

Hacer recitar a Gabino todas esas soplapolleces continuamente hasta la extenuación no le convierte automáticamente en el personaje alleniano al que suele interpretar el propio Woody. Esas cansinas charlas consigo mismo, esas visiones fantasiosas del futuro, esos diálogos en el cine con los personajes de la pantalla, tienen su gracia si las hace alguien con cierto carisma, pero la pierden por completo cuando se hacen tan repetitivas y el que las interpreta las suelta como quien está soltando la tabla de multiplicar.

El personaje de Gabino Diego es pelmazo a más no poder. No es que sea un pagafantas, como dicen algunos en sus críticas; es que a ver quién es la bonita que aguanta dos horas seguidas a semejante tostón, todo el tiempo soltando chorradas o, todavía peor, calibrando qué comentario "ingenioso" va a decir a continuación. No es que tenga que pagar las fantas, es que ni pagando las fantas, los vinos, las tapitas, el puro y la copa hay cristo que lo aguante.

Mis 3 puntos van por Agustín González, siempre fantástico aunque sea en un bodrio como éste. Sus escenas con las gallinas sin duda son lo mejor de la peli. Sólo él fue capaz de hacerme reir. A los demás un contundente tomatazo en to la jeta. Petardos