Ella es una cerda y una cabrona; y él un santo varón con más paciencia que el pobre santo Job. Pero consiguen algo maravilloso: el amor eterno. Ella intenta explicarle que nunca serían felices si fueran una pareja al uso. Él no lo entiende. Es más básico, solo quiere estar con ella. No sabe que lo que realmente los ha mantenido unidos todo ese tiempo es justamente desearse y no tenerse.
Yo también creo, como Diana, que juntos no habrían durado ni dos meses, y también creo que el amor eterno consiste justamente en eso, en desearse mucho pero no tenerse, o tenerse muy ocasionalmente. Lo dice ella en un momento de la película: "Lo mejor del sexo es el deseo. El sexo es solo gimnasia; el deseo pura imaginación". Sabias palabras, vive dios. Las suscribo al cien por cien.
Una película ciertamente minusvalorada. Hacía tiempo que no la veía pero siempre me ha dejado muy buen sabor de boca.
Hay un montón de guiños constantes, a otras películas, a otras épocas, a la moda, a la música. Por cierto, fantástica banda sonora: Raphael, Los Beatles, ese bolerazo que canta la propia Ana Belén "No sé por qué te quiero, será que tengo alma de bolero"... Solo apta para nostálgicos.
Magnífico trabajo de Manuel Gómez Pereira. Y estupendo todo el reparto: Ana, Juanjo, Gabino.... hasta Penélope aquí se puede soportar. Bueno, y ese personaje maravilloso de la suegra de Santi, Lola Herrera, qué grande!!
Me quedo con la escena del restaurante. Ella y él, cada cual con su pareja, bailando y mirándose. Miento, no mirándose... comiéndose con la mirada. Hasta que en un momento dado sus espíritus se liberan, salen de sus cuerpos y terminan bailando juntos. Una escena preciosa, la mejor con diferencia.
Aunque bueno, tampoco desmerece esa otra en la que la noche de la muerte de John Lennon los dos acuden al hotel en el que se conocieron y escuchan "Let it be" al piano, sentados de espaldas en un sofá, sin verse el uno al otro, simplemente recordando.
Y el final... qué bueeeeeeeno!! Naturalmente no lo puedo contar pero Gómez Pereira lo borda. La carita última de los dos protagonistas es sencillamente de antología del cine español.
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domingo, 18 de septiembre de 2016
jueves, 17 de marzo de 2011
Cosas que hacen que la vida valga la pena, by Manuel Gómez Pereira
Típica comedia española romántica, sin grandes pretensiones, pero que cuenta con el aliciente del siempre eficaz Eduard Fernández y de un guión bastante conseguido, eso sí, lleno de trampas y de retos a la verosimilitud, pero eso es prácticamente inevitable ya en el cine actual. Cuenta también con el interés de presentar a unos personajes algo menos planos de los que suele mostrar la comedia romántica habitual, unos personajes que vienen de un pasado difícil y que se mueven en un presente complicado. En fin, creo que está por encima de la media dentro de su género, y por eso la he puntuado por encima del aprobado mondo y lirondo.
A menudo leo por estos lares críticas bastante poco constructivas sobre el cine español en general, sobre lo aburrido y poco atractivo que resulta, pero al ver películas como ésta pienso que no tienen nada que envidiar a la comedia romántica americana, e incluso en este caso, la supera con creces. Tiene sus momentos divertidos y consigue entretener, que es el objetivo fundamental de este tipo de películas, sin más complicaciones.
Cierto es que a veces se fuerzan las situaciones y se cae en el guión-trampa, pero ya digo que eso es prácticamente una constante en el cine actual. Los guionistas son incapaces de conseguir que cuadren las historias sin tener que recurrir a situaciones completamente inverosímiles y casualidades imposibles.
En definitiva, se deja ver.
A menudo leo por estos lares críticas bastante poco constructivas sobre el cine español en general, sobre lo aburrido y poco atractivo que resulta, pero al ver películas como ésta pienso que no tienen nada que envidiar a la comedia romántica americana, e incluso en este caso, la supera con creces. Tiene sus momentos divertidos y consigue entretener, que es el objetivo fundamental de este tipo de películas, sin más complicaciones.
Cierto es que a veces se fuerzan las situaciones y se cae en el guión-trampa, pero ya digo que eso es prácticamente una constante en el cine actual. Los guionistas son incapaces de conseguir que cuadren las historias sin tener que recurrir a situaciones completamente inverosímiles y casualidades imposibles.
En definitiva, se deja ver.
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