La primera película que vi de Laura Mañá, "Palabras encadenadas" me gustó bastante. Me pareció una tía interesante con ideas interesantes. Y no puedo negar que la idea de "La vida empieza hoy" lo es. Sexo y decrepitud física son temas casi contrapuestos, está feo incluso plantearlos juntos, y aquí Mañá se gana unos cuantos puntos al atreverse a dar una visión distinta de la vejez, más cercana al goce de vivir que a la enfermedad o la muerte, que es lo que a casi todos nos sugiere la última etapa de la vida. Las buenas y nobles intenciones desde luego no se le pueden discutir.
La cuestión es que Mañá se pasa todo el rato oscilando entre el tono cómico y el dramático. y con ninguno de ellos consigue convencer. Hay personajes antipáticos, como el de Pilar Bardem, que sin embargo resultan interesantes, y hay otros sencillamente planos, los más, como la pareja entre el argentino y la señora gorda, o como el jubilado corredor y su señora.
De todas formas, y aun a sabiendas de que esto que voy a decir va a levantar ampollas (tal es la opinión generalizada de que estas cosas se deben de normalizar y hacer visibles) yo personalmente la visión de un par de octogenarios follando o haciendo como que follan si puedo ahorrármela me la ahorro. Llámalo insensibilidad, llámalo X. Vale que está bien que lo hagan y que se sepa y que se hable de ello, y ole sus huevos si encuentran a alguien con quien echar los últimos polvillos ante mortem, pero no entiendo por qué hay que presenciarlo y mucho menos disfrutar con ello. Las elipsis narrativas están justo para ahorrarnos ese tipo de cosas. Es como los padres, que todo el mundo sabe que follan pero a nadie medianamente normal le gustaría verlos.
Yo sinceramente un montón de carnes blandas y temblequeantes haciendo aspavientos supuestamente eróticos y practicando el arte del cortejo senil... pues no es mi espectáculo favorito, qué quieres que te diga. Que me perdone el personal más susceptible, pero prefiero seguir visualizando este tipo de actos a través de imágenes más al uso, y que cuando dos abuelos vayan a practicar sexo en una peli, que me metan un discreto fundido en negro.
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lunes, 20 de junio de 2016
viernes, 22 de julio de 2011
Siete mil días juntos, by Fernando Fernán-Gómez
Que cómo me gusta a mí el esperpento! Lo has bordao, Fernán-Gómez, eres la hostia. Difunto y todo te lo tengo que decir.
Qué pedazo de comedia, qué finura, qué cantidad de personajes inolvidables! Ese filósofo de la vida necrófilo que interpreta magistralmente mi adorado Agustín González (Diossss, qué actorazo), esa maravilla de petarda de la muerte con sus rulazos y su bata de guatiné a la que da vida la incombustible Pilar Bardem (para que luego digan que esta mujer no sabe actuar)... y esa historia de amor conyugal eterno en esa España cutrerretro, con esos papeles pintados que harían orgasmarse al mismísimo Andy Warhol... Fernán-Gómez, porque tú lo vales.
Cómo me gusta descubrir tesoros escondidos. Y qué orgullosa me siento de mis raíces patrias cuando me regalan cosas como ésta. Estoy por cantar "Suspiros de España".
Dos escenas magistrales: la del depósito con Agustín González relatando la disolución de un cadáver en ácido sulfúrico, y la final de la casa del terror en el parque de atracciones.
Y que me digan a mí que Álex de la Iglesia inventó el humor negro. Madre mía, pos no tuvo maestros!
Qué pedazo de comedia, qué finura, qué cantidad de personajes inolvidables! Ese filósofo de la vida necrófilo que interpreta magistralmente mi adorado Agustín González (Diossss, qué actorazo), esa maravilla de petarda de la muerte con sus rulazos y su bata de guatiné a la que da vida la incombustible Pilar Bardem (para que luego digan que esta mujer no sabe actuar)... y esa historia de amor conyugal eterno en esa España cutrerretro, con esos papeles pintados que harían orgasmarse al mismísimo Andy Warhol... Fernán-Gómez, porque tú lo vales.
Cómo me gusta descubrir tesoros escondidos. Y qué orgullosa me siento de mis raíces patrias cuando me regalan cosas como ésta. Estoy por cantar "Suspiros de España".
Dos escenas magistrales: la del depósito con Agustín González relatando la disolución de un cadáver en ácido sulfúrico, y la final de la casa del terror en el parque de atracciones.
Y que me digan a mí que Álex de la Iglesia inventó el humor negro. Madre mía, pos no tuvo maestros!
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