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miércoles, 8 de octubre de 2014

Gravity, by Alfonso Cuarón

De entrada que conste en acta que no tengo nada contra las películas en 3D, que ya me conozco el percal. Lo que sí que me cabrea hasta extremos peligrosamente psicopáticos es que el único atractivo de una película sea su tridimensionalidad.

Que sí, que la gente puede flipar con lo de verse en el espacio jugando a esquivar tornillos, bolis, trozos de metales varios y demás casquería por el estilo, pero es que para mí el cine es otra cosa; es que me cuenten una historia, no que me metan en un parque de atracciones a experimentar sensaciones fuertes, que es exactamente lo que hace Alfonso Cuarón con esta peli.

Advierto desde ya que si no la ves en 3D la historia es una pura caca y carece del menor interés. Básicamente se trata de ver todo el rato a la inefable Bullock dentro de un traje espacial dándose hostias contra objetos varios, haciendo aspavientos y poniendo cara de agobio. El único rato más o menos soportable es el que sale Clooney también, porque aunque el comandante Kowalski resulta ser un compañero espacial insoportablemente chistoso y graciosete, de ésos que en cualquier viaje apetecería mucho asesinar, al menos hay algo de diaĺogo, por patatero y soporífero que sea.

De los 7 Oscars que le dieron al engendro yo el único que considero merecido e indiscutible es el que recibió Emmanuel Lubezki por la maravillosa fotografía, que francamente es una pasada, vamos, lo único que salvaría de la quema. Todo lo demás puede ser catalogado de cualquier cosa menos cine. Por ejemplo de vil zurullo.

martes, 3 de diciembre de 2013

Y tu mamá también, by Alfonso Cuarón

ESCENA PRIMERA

El pinche pendejo A aparece follando con una muchacha y justo después aparece el pinche pendejo B en otra habitación follando también. Y les digo pinches pendejos no con ánimo de insultar sino porque así se llaman ellos mismos mutuamente todo el rato. Y mientras follan hablan, hablan constantemente y sin parar, pero no se les entiende nada porque hablan en mexicano profundo y su discurso es prácticamente ininteligible.

Hace tiempo que vengo preguntándome por qué no subtitulan este tipo de películas en las que entre modismos locales, modismos generacionales y tacos nacionales es imposible enterarse de buena parte de los diálogos. Con todo y con eso, haciendo un gran esfuerzo se consigue entender que las novias de los dos pinches pendejos, que además son pijos de morirse y de cagarse, se van de vacaciones a Europa y que ellos se quedan de Rodríguez más contentos que unas pascuas. Fin de la escena.

ESCENA SEGUNDA

Los pinches pendejos dejan a sus novias en el avión y se montan en un coche, por supuesto, hablando sin parar. Tampoco se les entiende ni papa pero por los gestos conseguimos adivinar que uno de los dos ha echado una flatulencia bastante hedionda. Lo adivinamos porque el otro se tapa la nariz poniendo cara de asco y dando grititos mientras abre precipitadamente la ventanilla de su lado.

Al cabo del rato de enigmática charla podemos adivinar que el que antes abrió la ventanilla se tira ahora él un cuesco y es el otro el que pone cara de asco, chilla y se tapa la nariz. Después de eso se van a su casa, que es una mansión, y siempre sin parar de hablar se fuman unos canutos. Fin de la escena.

ESCENA TERCERA

Los dos pinches pendejos están en una boda de mucho postín en la que incluso está presente el presidente de la República. Rodeados de pijos y muy elegantemente vestidos naturalmente, como no podía ser menos, siguen hablando sin parar, copa en mano.

Lo siguiente es que descubren en la boda a Maribel Verdú y acuden a saco como los dos pendejos salidos que son. Lo bueno de esta escena es que ya conseguimos enterarnos de algo por las réplicas de Verdú, que habla con plena corrección y en un tono que permite sin problemas entender su discurso. Así nos enteramos de que los dos pinches pendejos se la pretenden follar llevándosela de viaje a la playa. Ella no dice ni que sí ni que no, se deja querer y les da cuartelillo a los dos prendas. Fin de la escena.

ESCENA CUARTA

Los pinches se encuentran en una piscina, cada uno tumbado en un trampolín, y se están echando sendas pajas. Como es de prever siguen hablando y hablando en su dialecto pendejo y contándose batallitas el uno al otro, y así terminan eyaculando cada uno en su trampolín mientras una cosa blanca y viscosa que se supone que es su semen cae y se disuelve dentro del agua de la piscina.

Y es entonces cuando ya harta de coles, de ver hacer el imbécil a los dos pinches pendejos, de no enterarme ni papa de lo que dicen (aunque no creo que me haya perdido gran cosa, la verdad) y de tener que verlos gasearse a placer y cascársela y correrse en mis narices, cojo el mando a distancia y me tiro al barro pasándome a Intereconomía. Puestos a ver guarradas las prefiero nacionales. Alfonso Cuarón, pinche pendejo, vete a estirarte el pellejo. Fin de la escena.

viernes, 28 de diciembre de 2012

La princesita (A little princess), by Alfonso Cuarón

Bueno, sí, qué pasa? Soy una moñas y es Navidad. Y si me echas una mezcla de Mathilda, Oliver Twist, Mary Poppins, Cenicienta, la Cerillerita y Cuento de Navidad yo lloro, hossstia, como cualquier hija de vecina. Porque esto es puro veneno, es una puñalada trapera, es una bomba letal para cualquier alma cándida como la mía.

Sí, Alfonso Cuarón, me has tocado la fibra: esa niña rica convertida en criada y aparcada en un desván sucio y frío, que le cuenta cuentos a las otras niñas del internado, que sueña con su papá perdido, que habla con los ratoncillos y se hace amiga de un mono hindú y se autoproclama princesa... esa niña pude haber sido yo. Pero no fui.

Yo en cambio soy la malvada directora del internado. Que sí, que he llorado y he moqueado como era de rigor en cualquier ser humano, pero que digo y proclamo a los cuatro vientos que esta película es... una mierrrrrda como la copa un pino!!!! Un engañabobos. Un irritapupilas. Un encogecorazones. Un achantapichas. Un anudagargantas. Y una extorsión espiritual como un castillo. Cuarón, cabrón!!!!!!!

lunes, 11 de julio de 2011

Grandes esperanzas, by Alfonso Cuarón

Estéticamente impecable, eso es verdad. Tan estéticamente impecable como argumentalmente aburrida. A ver cómo os resumo yo el truño éste:

Ésta es la historia de un tipo completametne colgado de una tía que pasa olímpicamente de él y que le rompe el corazón. Ohhhhhhhh!

No, espera, tengo otra mejor. Ésta es la historia de una calientapollas vocacional que trae a maltraer a un pobre gilipollas que se encoñó de ella a la tierna edad de 10 años por un par de lengüetazos que se pegaron debajo de un chorro de agua.

No, mejor aún. Ésta es la historia de una tomadura de pelo disfrazada de versión libre y modernizada de una novela de Carlitos Dickens.

Qué va qué va, me quedo con ésta. Es la historia de una imbécil que estaba en su casa tranquilamente y tenía un montón de cosas divertidas que hacer pero prefirió tragarse un truño de campeonato en el que una tía se pasa todo el tiempo toreando magistralmente a un cabestro de cuidado. Ésta es la que más me gusta, y además como estamos en plenos sanfermines viene que ni pintá.

Pero la de la tomadura de pelo también vale. Vale, Cuarón, te has quedado conmigo.

Eso sí, para los tíos y las bollos: Gwyneth Paltrow está muy buena, eso no se le puede negar.