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martes, 7 de octubre de 2014

Ismael, by Marcelo Piñeyro

Marcelo Piñeyro, tras su magnífico trabajo en “El Método”, tristemente se deja caer con este “Ismael”, una historia alucinante cuya acción transcurre en un solo día. Eso sí, a todo trapo; es increíble la cantidad de cosas que le pasan a esta gente en menos de 24 horas.

Podríamos señalar varios records mundiales que se baten en la peli y que deberían figurar sin duda en el Guinness.

1. El record mundial de amor paterno express. Mario Casas ve por primera vez a su hijo y, tras años de ignorarlo olímpicamente, se queda enganchado de momento; vamos, que en cuestión de horas se convierte en un padrazo que ya quisiera para sí más de uno y más de dos.

2. El record mundial de enamoramiento entre pijos cincuentones. Belén Rueda conoce a un encantador exmúsico reconvertido en propietario de coquetuelo hotelito rural; un hombre interesante, buen conversador, amante de la buena mesa, totalmente abierto al amor, y… no te lo pierdassss… soltero!!!! Lo prometo. Y en un solo día la llama de la pasión prende, consiguen una complicidad casi de matrimonio de toda la vida y se cuentan todos sus secretos. Toma ya.

3. El record mundial de pijoterismo. Imposible encontrar más pijos por metro cuadrado: el propietario del hotelito rural, la empresaria dueña de restaurante de éxito, la pareja de médicos, y el niño, que viste exactamente como los niños de papel cuché de las revistas de moda infantil. Por no hablar del smartphone de última generación que lleva la criaturita a sus ocho añitos.

4. El record mundial en velocidad de reinserción de delincuentes. Efectivamente, tenemos a un delincuente al que su profesor le da una cámara para que ruede lo que él quiera y en menos de 24 horas se convierte en cineasta, psicólogo infantil y perfecto compañero de juegos del hijo del profe, además de consejero espiritual.

5. El record mundial de matrimonios modélicos que entran en crisis súbitas. La pareja de médicos, aparentemente enamoradísima y bien avenida, hace aguas en el mismo momento en que la mujer vuelve a ver a un antiguo amante con el que llegó a estar la friolera de tres meses hace un montón de años. Toma ya relaciones sólidas y consistentes!

6. El record mundial de fugas infantiles. El niño protagonista se fuga dos veces en el mismo día. Vamos, que cada vez que se le cruzan los cables a la criatura coge su mochila y se las pira, con el consiguiente disgusto de su familia. Un regalito de hijo, vaya. Y eso con 8 añitos, no quiero ni pensar en la adolescencia de ese muchacho.

7. El record mundial de amistades fulminantes. El niño se hace supercolega del alumno de su padre en cuestión de horas. Son presentados por la mañana, se dan cordialmente la mano, y al cabo del rato, en la siguiente fuga del muchachito, a quién recurre? Pues a quién va a ser, a su colega del alma al que ha conocido esa misma mañana?

8. El record mundial de velocidad a la que un empresario de éxito se olvida de su negocio. Pues sí, Belén Rueda, una mujer dedicada en cuerpo y alma a su prestigioso restaurante, de repente un buen día conoce a un niño negrito muy mono que dice ser su nieto, y… voilà! Llama a sus empleados, les dice que se las apañen sin ella, que la olviden, y a continuación apaga el teléfono y dedica el día entero a su hijo, al que no le había hecho caso nunca antes en la vida, a su recién estrenado nieto y al propietario del hotelito rural que le hace ojitos desde que la vio, con el que además tiene conversaciones tan apasionantes y llenas de ingenio como: “oye, por qué me miras tanto el escote?”

9. El record mundial de peinados infames. Totalmente incomprensible cómo el personaje de Belén Rueda, una empresaria de éxito, superpija y superfashion, puede ir por la vida con ese espantoso look. Madre mía, si más que pelo parece un pelucón de paja! Yo ni muerta saldría a la calle con esas pintas de adefesio total. Si se trataba de avejentar a Rueda para que pareciera una abuelilla, no bastaba con quitarle unos cuantos kilos de corrector de ojeras y de maquillaje?

10. El record mundial de actuaciones igualmente infames. No se salva ni Dios. Mario Casas es la planicie interpretativa hecha hombre, aunque Sergi López es sin duda un gran competidor a ese nivel. Y respecto a Belén Rueda, su papel es tan forzado, sus diálogos tan absurdos y sus reacciones tan demenciales que por muchas tablas que tenga, simplemente no puede ser creíble de ninguna manera. Creo que todos ellos muy probablemente realizan las peores interpretaciones de su vida. Y eso que Mario Casas tiene complicado lo de batir su propio record.

sábado, 24 de agosto de 2013

El cuerpo, by Oriol Paulo

Viendo esta peli te pasas todo el rato diciéndote: "Sea cual sea la explicación que me den al final... por muy buena que pueda ser, no me creo nada".

Y así es. De hecho, al final Oriol Paulo da una explicación bastante plausible de la historia, pero sigues sin creerte nada.

Como diría Rajoy, "todo cuadra menoshhhh alguna cosa".

1. Por qué Hugo Silva en ningún momento pide un abogado.

2. Por qué Hugo Silva se come el papel que saca del water. Y para qué.

3. Por qué José Coronado lleva ese peinado infame. Qué sentido tiene.

4. Por qué Belén Rueda está más creíble muerta que viva.

5. Por qué Aura Garrido llama constantemente al móvil de Hugo Silva.

6. Por qué Hugo Silva le coge el teléfono y no lo apaga. Es un sospechoso.

7. Por qué el final, aunque lo explique todo, sigue siendo increíble.

Oriol Paulo: un buen final, por muy bueno que sea, no redime a una mala película. Simplemente la hace un poco menos mala.

martes, 7 de agosto de 2012

No tengas miedo, by Montxo Armendáriz

Una película difícil de hacer, difícil de ver, probablemente muy difícil de interpretar, y también difícil de criticar. A mí me ha costado verla porque es un tema que me da especial repelús; conozco varios casos reales de abusos sexuales durante la infancia/adolescencia y me consta que el director se ha documentado bastante bien.

Lo que cuenta es muy parecido a lo que muchas víctimas podrían contar: el enemigo en casa; la relación ambivalente amor-odio con el agresor; el sentimiento de culpa (sobre todo si hay algún disfrute sexual, que suele haberlo); la actitud indolente, cuando no directamente cómplice, del resto de la familia, sobre todo las madres; y muy por encima de todo, el deseo de la víctima de que todo quede en casa y nada se sepa. Ya se sabe, los trapos sucios se lavan en casa.

El principal problema de los abusos domésticos es ése precisamente, que nadie denuncia ni quiere denunciar, salvo que algo le obligue a hacerlo. Algo como sospechar que los abusos pueden repetirse con otro niño de la familia, o como lo que pasa en la película, que a través de las secuelas que deja este asunto la persona termine padeciendo algún otro problema que tarde o temprano saque a relucir la verdad, y casi siempre, a costa de mucho tira y afloja por parte de los psiquiatras y psicólogos que tratan a la persona afectada. Vamos, que cuesta decirlo pero mucho más denunciarlo.

Y una vez dicho esto, y reconocido que Armendáriz se lo ha currado, también tengo que decir que hay un poso de impostura muy grande en la película. La interpretación de Michelle Jenner, aunque la pobre hace lo que puede con lo que Montxo le ordena, es un completo simulacro y su permanente cara de funeral tiene una clara finalidad efectista.

Por increíble que parezca, las personas que han sufrido abusos también se divierten, salen, se rien (sí, señores, se rien de vez en cuando, y algunas hasta cuentan chistes), bailan, hacen el tonto, se portan como todo el mundo... no van por la vida con un cartel que dice "tengo un trauma y necesito ayuda". Eso es falso, no es real, es trampa. Son personas normales, como tú y como yo, al menos en apariencia.

Y aquí es donde falla la historia. Lluís Homar (el padre abusador) sí suena a personaje real; de hecho es fácil odiarlo y morirse de asco cada vez que aparece. Belén Rueda (la madre consentidora) ya canta un poco más; en ella y en su indiferencia empieza un poco la impostura. Lo suyo suena a puro teatro (la escena del almuerzo con la hija en el restaurante roza el absurdo). Pero ya la víctima, Michelle Jenner, con ese aire perpetuo de... víctima. Vamos, es que es imposible que con esa cara y ese arrastre de pies durante toda la infancia, la adolescencia y buena parte de la juventud, absolutamente nadie se diera cuenta de que esa muchacha arrastraba un secreto inconfesable. Simplemente no cuela.

martes, 1 de noviembre de 2011

Los ojos de Julia, by Guillem Morales

Vamos a ver, es verdad que en esta peli se pasan algunos sustillos, no lo negaré. Pero se pasan porque una los quiere pasar, y para ello tiene que hacer de tripas corazón. Estás viendo una gilipollez, y lo sabes, pero te dices "Haz como si no te dieras cuenta de los pegos que hace esta tía y prepárate, que viene susto".

Es un poco lo que le pasa a la prota de la peli, que está ciega y no para de pegarse sustos pero se ve que le gusta y casi que los busca. La tía se pone ciega, y nunca mejor dicho, a base de adrenalinizarse a tope.

Me he pegado tremendo palo con Guillem Morales, que era un tipo que prometía bastante con su opera prima, "El habitante incierto", y que aquí sin embargo nos cuela una sarta increíble de despropósitos. Por su parte Belén Rueda se limita a pasear palmito y modelazos jugando a la gallinita ciega y poniendo cara de susto cuando toca, que es casi todo el rato porque Morales se ceba con ella a gusto; se ve que le deben de poner las tías en estado de canguelo porque en su peli anterior también tenía a la protagonista acojonada todo el tiempo. Y ahora que lo pienso, aquélla era inválida y estaba en silla de ruedas. Ay señor, este hombre es un pervertido.

Se salva algo? Pues sí, Lluís Homar, que es un tío que tiene oficio y se dedica a ejercerlo con seriedad y contención, que pa eso le pagan.

De verdad, si os molan las pelis de tías ciegas que se cagan por la patilla, os recomiendo mucho más que ésta "Sola en la oscuridad", con una maravillosa Audrey Hepburn pegándose trastazos contra los muebles con una categoría, un savoir faire y un saber tropezar que Belén Rueda ni en mil años podría imitar. Eso sí, la Rueda tiene mejores tetas, las cosas como son.