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martes, 3 de junio de 2025

Legado (Serie), by Carlos Montero

Últimamente no doy ni una. Voy escogiendo series por actores que me gustan y me estoy pegando unos planchazos que pa qué. Me han ido fallando consecutivamente Kevin Costner, Ricardo Darín y ahora mi Coronado. No sé si es por ese corte de pelo poco favorecedor (con el melenón que luce siempre mi José, por favor) o por el desagradable rictus constante que acompaña al personaje o porque cada vez hace menos de duro y más de moñas, la cosa es que me he pegado el enésimo chasco.

En principio la serie no tenía mala pinta. Es la típica historia de familia rica, con un padre poderoso vinculado al mundo de la prensa y con unos hijos que entran dentro de lo que cabe esperar del pijoterismo progre. La verdad es que tanto los personajes como las situaciones son bastante reconocibles: la pija podemita, el periódico de cabecera del Gobierno, los juegos de poder, los rifirrafes entre los socios de Gobierno,  los chanchulleos que se traen entre políticos y medios afines, los chantajes, las cloacas, el Villarejo de turno... en fin, nada que no sepamos o no nos imaginemos a estas alturas después de haber visto pasar por delante de nuestras narices litros y litros de mierda durante décadas.

Pero lo que raya bastante es la parte sentimental, de verdad, ahí se han pasado siete pueblos. Qué desastre de gente. La vida amorosa de los pijos estos es para un manual de psiquiatría, no hay ni uno medianamente normal. Hay escenas realmente sonrojantes, y yo añadiría que francamente innecesarias. Hay una concretamente en la que pasé tanta vergüenza ajena que tuve que taparme los ojos. Concretamente cuando el marido de una de las hijas se pilla una paporra y se pone a cantar todo ciego "Devuélveme la vida" y llega la señora, agarra otro micro y se pone a cantarla con él marcándose un Pimpinela de aquí te espero. Me quería morir del puro bochorno. No sé de quién habrá sido la idea pero yo le diría a Carlos Montero, artífice del engendro, que este tipo de delirios están bien para echarse unas risas fumando unos canutos pero no para una trama pretendidamente seria. 

El que sí que me ha encantado ha sido Salva Reina en el papel de villano malo malísimo. Acostumbrada a verlo siempre en papeles cómicos, me ha sorprendido muy gratamente en esta faceta de bicho frío, calculador y sin entrañas. Ya lo he dicho otras veces y me reafirmo, creo que es un pedazo de actor y que está muy desaprovechado. Una vez más Salva se salva.

Y otra cosa que me ha hecho mucha gracia es la mala leche que se gastan. Lo del alter ego de "Podemos" es de un maquiavelismo magistral. Los pobres van elección tras elección patrás como el cangrejo y estos con todo el cachondeo van y les ponen "Avanzamos". Jajajajaja, qué jodíos. Vaya panda de cabrones los que escriben los guiones. 

viernes, 3 de enero de 2025

La chica de nieve (Miniserie), by Jesús Mesas Silva y Javier Andrés Roig

Quiero aclarar que, al ser esta una adaptación firmada por Jesús Mesas Silva y Javier Andrés Roig de una novela homónima de Javier Castillo, no tengo nada claro quién es directamente responsable de cada despropósito, espanto y locura del argumento. 

Verdaderamente no quisiera ser injusta. Cada cerdo que cargue con su Sanmartín.  Lo que sí sé seguro es que por lo menos el autor de la novela no es responsable de la elección de Milena Smit y Coronado como protagonistas, lo cual ya le da muchos puntos. 

Porque si bien lo de Milena me importa un huevo porque no soy fan y que hayan elegido a una tía con la misma expresividad facial que un búho momificado ni me va ni me viene... que a Coronado, a mi Jose Coronado, lo hayan elegido (y ojo, él haya aceptado) para hacer de chimpancé de ese búho disecado, eso sí que me duele en el alma. Algo aquí se me ha escapado. Qué te han hecho, Coronado?

Lo tenía que decir y lo he dicho.

Y una vez desfogada, que no me lo podía guardar porque reviento, paso a enumerar las cosas que he aprendido viendo esta serie: 

1. Si se te pierde un niño en la plaza principal de una gran ciudad llena de cámaras despídete de él para siempre porque ninguna cámara captará el momento. 

2. La policía es cada vez más tonta y los becarios de periodismo cada vez más lumbreras. 

3. Las agresiones sexuales ya no son agresiones si no hay burundanga de por medio. Parece que si violan a una estando simplemente borracha o drogada por su santa voluntad la violación es como de menor categoría. Si tienes que meter una violación en una historia con burundanga siempre.

4. Si se te pierde un niño en la plaza principal de una gran ciudad con toda probabilidad tu mejor amigo es un pederasta, científicamente probado.

5. Una familia con hijos adolescentes, perros y una casita perfectamente acondicionada puede vivir tranquilamente en el campo sin mantener contacto con absolutamente nadie durante años sin que en el entorno rural nadie se percate de que existen.

6. La mejor manera de salvar a un niño de su enloquecido secuestrador es perseguirlo a toda velocidad por carretera, porque seguro seguro seguro que el chiquillo así no corre ningún peligro.

7. Si desaparece súbitamente un empleado de banca y la última cita que tenía apuntada en su agenda es la casa de un moroso ni se te ocurra pedir una orden de registro de la casa al juez. Limítate a mandar a unos agentes de forma testimonial, que le pregunten si pasó por la casa. Y hasta luego Lucaaaaarl.

8. Todo lo que te han contado de Málaga no tiene nada que ver con la realidad. Es una ciudad donde no para de llover jamás. Galicia a su lado es puro secano.

9. Y lo más importante, si alguna vez secuestras a alguien y pasan años y milagrosamente nadie te ha pillado no olvides mandar vídeos con todas las pistas posibles a un periodista random que hayas visto por la tele y te haya caído en gracia. Eso demuestra que en el fondo, pese a ser un cochino secuestrador, eres buena persona. Y qué coño, en el más allá esas cosillas cuentan.

martes, 25 de junio de 2024

Vivir sin permiso (Serie de TV), by Aitor Gabilondo

Me pregunto por qué Coronado se meterá en estos fregaos. Cómo no se dio cuenta con solo leer el guion de que no había por dónde pillarlo. Mira que el tío tiene ya oficio bastante como para leer una historia y saber perfectamente que es un truño. Ni de Aitor Gabilondo ni del mismísimo Coppola, lees ese guion y directamente lo llevas al contenedor del papel. Sin miramientos.

Pero de todas las cosas que a mí me han horrorizado de esta serie, que han sido muchas, lo que más, con diferencia, ha sido lo del hijo de Nemo Bandeira. De verdad, me gustaría mucho saber quién ha creado a ese personaje y quién ha asesorado al actor que lo interpreta para hacerlo así, con esas hechuras imposibles y todos esos aspavientos demenciales que supuestamente debieran representar a un muchacho gay y drogadicto. 

He conocido a muchísimos gays en mi vida y a unos pocos drogadictos y juro que jamás había visto cosa igual. Nunca he conocido a nadie que vaya por la vida descoyuntándose de esa manera. Semidoblado, sujetándose los riñones todo el rato con una mano y con la otra colgada de la muñeca como si se la hubieran pegado con pegamento Imedio. Prometo que he visto embarazadas a punto de parir andando con más soltura y más naturalidad.  La verdad, muy claro no me ha quedado si el chaval estaba herniado.

No sé qué pasa con los actores jóvenes españoles, que hacen cosas muy raras.  A menudo no se les entiende nada de lo que dicen. Entre que susurran constantemente y que no saben articular es muy complicado seguir los diálogos. Pero aparte de eso, que ya estamos acostumbrados, de vez en cuando te sale un personaje como este, que una se pregunta de dónde ha salido y quién ha podido dirigir esa actuación.

Y para qué vamos a hablar del Alzheimer de Nemo Bandeira. Que digo yo que tanto no costará documentarse mínimamente sobre una enfermedad si pretendes convertirla en el centro del comportamiento de un personaje protagonista. Un personaje que curiosamente tiene una memoria prodigiosa tooooooodo el tiempo y que solo muy de vez en cuando pierde onda, justamente para que se monte tremendo pollo por un olvido casual, para a continuación volver a recuperar la memoria  y actuar con toda normalidad durante días y semanas. Y pasan y pasan los meses y el tipo sigue igual, conduciendo, portando armas de fuego, dirigiendo sus negocios, abroncando a sus empleados, dando palizas a diestro y siniestro, en fin, haciendo tan ricamente de capo de la droga. Un Alzheimer como muy de andar por casa, que tampoco sabía yo que existiera algo así.

En fin, en mi opinión lo único que se salva aquí es Luis Zahera en su papel de perro guardián. Aunque el personaje sea un burdo estereotipo él solito lo levanta con su presencia y hace soportable tanto despropósito sin pies ni cabeza. Bueno, y si me apuras ver a Leonor Watling haciendo de femme fatal a la mexicana, que también tiene su aquel. Hasta a mí, que soy hetero cien por cien, me pone.

Y esto ya es spoiler. El remate de la pera del hijo de Nemo, el descoyuntado, es cuando va y se toma unas pastillas, supuestamente para suicidarse, y en lugar de palmarla lo que le pasa es que se queda gagá.  Y esto ocurre en cuestión de un par de horas, no creáis que el muchacho se queda en estado comatoso y luego al cabo del tiempo vuelve a la vida pero de aquella manera. Qué va, qué va, se toma las pastillas y se queda así ipso facto. No tenía yo conocimiento de que algo así pudiera pasar, sinceramente.

Y ya lo flipante flipante de verdad es que se lo llevan a una clínica y ya no se vuelve a saber nada de él. Como si nunca hubiera existido. Lo nombra alguien alguna vez, pero vamos, como se nombra a un novio del instituto, en plan si te he visto no me acuerdo. Es que ni su propia madre vuelve a acordarse de ese pobre muchachoooooo, por favooooor.

lunes, 27 de mayo de 2024

Entrevías (Serie de TV), by Aitor Gabilondo, David Bermejo

El atractivo principal de esta serie es que se trata de una durísima competición diaria para ver cuál es más negado, más gilipollas, más torpe y más patético de todos los personajes.

También tengo que decir que cuesta pillarle el tono justo porque cada capítulo te sale por donde menos esperas. Pasa de la comedia al drama sin solución de continuidad, y por el medio se cuela otro montón de géneros. 

Algunos capítulos parecen una secuela de "Los hombres de Paco", los de la cuadrilla de Sixto parecen Pepe Gotera y Otilio, o casi mejor Mortadelo y Filemón. Otros días parece un culebrón turco, sobre todo cuando la nieta china y el novio colombiano se ponen caramelosos. A ratos, y solo a ratos, tiene pinta de serie de suspense. Incluso dentro del mismo episodio puede ocurrir perfectamente que se den una muerte, un funeral, varias redadas, una salida del armario, una ruptura y una boda. Es una montaña rusa emocional que podría destrozar los nervios de cualquiera. 

Los personajes están todos taradísimos, a cuál peor. Los niveles de testosterona de los tíos están disparados. El único que medio se libra en esta dura competición de majaderías es el policía Ezequiel, un tipo verdaderamente excepcional, que por cierto en una memorable escena está observando una de las cientos de meteduras de pata del protagonista, Tirso, y le sale del alma el siguiente exabrupto: "Es que es subnormal!!!!!" 

Bueno, pues con el mismo mantra me he tirado yo todos los episodios. Pero no solo con Tirso sino también con la nieta china, con el novio colombiano de la china, con la madre colombiana del novio (mi amooooool, mi amooooooool), con los dos hijos de Tirso... vamos, con todos los personajes menos con Ezequiel, que comparado con toda la manada de desgraciados estos parece Einstein.

Ahí Luis Zahera ha estado fino filipino. Con su acento gallego, su retranca, su ironía y también su mijita mala leche ha creado un personaje lleno de matices que sobresale por encima de todos los demás, incluido el Tirso de José Coronado, que pese a los esfuerzos del actor por darle algo de verosimilitud se nota a la legua que la mitad de los diálogos los suelta el pobre como el que está soltando la lista de los reyes godos. Casi a punta de navaja.

Dicho esto, tengo que reconocer que Aitor Gabilondo y David Bermejo tienen gran maestría en crear finales de capítulo que enganchan a tope, porque hacía tiempo que no me acostaba yo con tanto suspense en el cuerpo. Teniendo en cuenta que se han juntado el realizador de "Patria" y el de "Aída" solo podía salir un producto demencial como este.

En fin, para terminar, yo catalogaría este sindiós argumental como "Competición de sandeces, machadas y estupideces".

martes, 15 de julio de 2014

Hijo de Caín, by Jesús Monllaó

Vamos a ver, hay una cosa muy clara en el cine y en la vida: si parece un psicópata, mira como un psicópata, actúa como un psicópata y mata animales como un psicópata... ES UN PUTO PSICÓPATA!

Y partiendo de esta premisa indiscutible Jesús Monllaó monta una historia en la que juega a la ambigüedad con los conceptos del bien y el mal, con el sano intento de engañar al espectador... al que se deje engañar, claro.

Le ayuda bastante para conseguir quedarse con la peña un José Coronado que tiene esa capacidad acojonante para parecer bueno o malo según le peinen de una u otra forma (o directamente le despeinen) o según ponga ojitos u ojos de loco.

El nene debutante tampoco lo hace mal y también se presta al juego, solo que en su caso es mucho más fácil. Él se limita a poner cara de póker, o en este caso de ajedrecista aficionado al póker, y es el director el que en el montaje hace que el niño parezca bueno, malo o mediopensionista.

Si te fijas bien al nene no le cambia la cara en toda la película, sino que son la música, el contexto y las circunstancias lo que determinan que lo creas un mal bicho o que lo creas una hermanita de la caridad. En esto de todas formas el director abusa un poco de la credulidad del espectador, las cosas como son.

Y termino como empecé: hay una cosa muy clara en el cine y en la vida: si parece un psicópata, mira como un psicópata, actúa como un psicópata y mata animales como un psicópata... ES UN PUTO PSICÓPATA!

jueves, 19 de diciembre de 2013

Los últimos días, by Álex y David Pastor

Apocalypse now, yesterday and for ever.

Básicos de una peli postapocalíptica de pro:

1. Mucha negrura, que se vea poco y mal. O mejor, nada.

2. Mucha mierda, que se huela tras la pantalla.

3. Mucha cara de mala leche, que todos quieran joder a todos.

4. Mucho harapo, que cambiarse de ropa en pleno findelmundo está feo.

5. Mucha hambre, inexplicablemente, porque carne muerta sobra.

6. Mucho actor buenorro pero desmejoraíllo a base de trucos varios.

Y Quim Gutiérrez y Coronado se ponen todo lo feos que pueden.

Y Álex y David Pastor mezclan, aderezan y... les sale este truño.

sábado, 24 de agosto de 2013

El cuerpo, by Oriol Paulo

Viendo esta peli te pasas todo el rato diciéndote: "Sea cual sea la explicación que me den al final... por muy buena que pueda ser, no me creo nada".

Y así es. De hecho, al final Oriol Paulo da una explicación bastante plausible de la historia, pero sigues sin creerte nada.

Como diría Rajoy, "todo cuadra menoshhhh alguna cosa".

1. Por qué Hugo Silva en ningún momento pide un abogado.

2. Por qué Hugo Silva se come el papel que saca del water. Y para qué.

3. Por qué José Coronado lleva ese peinado infame. Qué sentido tiene.

4. Por qué Belén Rueda está más creíble muerta que viva.

5. Por qué Aura Garrido llama constantemente al móvil de Hugo Silva.

6. Por qué Hugo Silva le coge el teléfono y no lo apaga. Es un sospechoso.

7. Por qué el final, aunque lo explique todo, sigue siendo increíble.

Oriol Paulo: un buen final, por muy bueno que sea, no redime a una mala película. Simplemente la hace un poco menos mala.

miércoles, 18 de julio de 2012

La vida de nadie, by Eduard Cortés

Aunque resulte increíble, la película está basada en un hecho real ocurrido hace años en Francia. Un tipo que salía todos los días de su casa con su maletín de cuero, impecable y hecho un pincel, supuestamente para trabajar en un banco, en realidad se iba al parque a echar la jornada leyendo y mirando a los pajaritos. Ni había terminado la carrera ni tenía trabajo ni su casa era suya ni nada de nada, y se tiró años viviendo a todo tren de lo que le daban sus familiares y amigos para invertir. Increíble pero cierto.

Una interesante reflexión sobre la mentira y sobre la tremenda bola de nieve que se puede llegar a crear en torno a ella. A ratos provoca pasmo, a ratos terror, y sobre todo un estrés impresionante. Qué dura es la vida del mentiroso y qué trabajo cuesta mantener el engaño ante todo el mundo. Se le quitan a una para siempre las ganas de soltar un embuste, por nimio e insignificante que sea.

Ya lo dice el refrán: antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. En este caso al tipo tardan bastante en pillarlo; asombrosamente consigue mantener engañados a todos sus parientes y amigos durante años y años. De verdad, si no fuera porque sé que está basado en un hecho real pensaría que hay que tener mucha imaginación para idear una trama así.

La historia también podría constituir una magnífica metáfora de la mentira en la que se basa el entramado económico y financiero en el que vivimos y que se está desmoronando a pasos agigantados en la actualidad. Todo es humo, nada es real; pura falsedad. Exactamente igual que la vida de este hombre.

Muy buenas interpretaciones de Adriana Ozores y de Coronado. Ellos, con ayuda de unos eficaces secundarios, sacan adelante la película y a ratos la hacen hasta creíble. Lo más forzado es la historia con Marta Etura; no es sólo que el personaje esté poco definido; es que cuesta tragarse que un tío que ya de por sí está metido en una doble vida casi imposible de administrar sin volverse loco, encima vaya y se meta en una tercera vida paralela.

Impresionante el final. Ahí es donde el duelo Ozores-Coronado llega a cotas de verdadera maestría. Escena larga, impactante, difícil de olvidar... Puro suspense.

lunes, 21 de mayo de 2012

No habrá paz para los malvados, by Enrique Urbizu


Tropecientosmil Goyas; tenía que habérmelo olido, pero mis planchazos con los Goyas ya son todo un clásico y estaba cantado que tenía que volver a caer en mi piedra favorita.

Lo más alabado de esta película es la secuencia del principio y la final. De la última naturalmente no voy a hablar, pero sí puedo explayarme sobre la primera, y vaya si lo voy a hacer.

Este señor, que es un policía borrachuzo, pendenciero, noctámbulo y bastante guarrete, entra una noche a un bar a tomarse el enésimo cubata y, sin venir a cuento de nada, termina pegándole unos cuantos tiros al dueño, a la camarera y a otro que pasaba por allí. Y por qué hace esto? Ah, pues vete tú a saber, pregúntaselo a Urbizu, si es que él lo sabe.

Empezamos sin saber por qué se desencadena la historia puesto que el planteamiento inicial, como vemos, no tiene lógica ni sentido ni nada. Y ya a partir de ahí el señor éste se obsesiona por cargarse al único testigo que lo vio todo y se le escapó en la matanza. Y qué hace? Pues ir por ahí asaltando casas, preguntando a todo quisque y dejando toda clase de rastros de su búsqueda.

Para más delito, el tipo, lejos de adquirir para esta labor de discreta vigilancia una apariencia lo menos llamativa posible se dedica a hacer todas estas cosas con unas pintas inconfundibles de macarra dejado de la mano de dios, con unos pelos largos y grasientos como churros y enseñando la placa de madero hasta para entrar al water. Pasando desapercibido, vamos.

A todo esto el tipo no aparece por su curro ni de casualidad, y cuando le da por aparecer le suelta dos frescas al jefe, lo manda a tomar por culo y se las vuelve a pirar por to el morro. Pues sí que funciona bien y tiene disciplina la policía española! Que dios nos coja confesados.

En fin, un despropósito detrás de otro, y un personaje principal que en el intento de aparecer como siniestro y oscuro lo que consigue es dar un asquito de muerte y hacer vomitar hasta a las gallinas. Y yo me pregunto: para dar mucho miedo hace falta ser un guarro?

Eso sí, Coronado hace muy bien de tipo duro. No cambia el gesto en toda la película pero eso no le quita ni un ápice de mérito, puesto que tirarse dos horas sin mover un solo músculo de la cara también tiene su intríngulis. Yo no puedo, enseguida me da la risa. Un Goya muy merecido, sí señor.

sábado, 19 de marzo de 2011

La vida mancha, by Enrique Urbizu

Ay señor, dice Carlos Boyero que él llora mucho con esta película. Y yo me pregunto: por qué llora tanto este hombre.

Podría llorar por la pasta que se juega a diario el camionero ludópata jugando al póker. Vale, es para llorar.

También podría llorar por la actividad intestinal de Coronado, que a todas luces no se había tomado su bífidus activo esos días, a juzgar por la cara de estreñido que lleva a todas partes. Sí, es cierto, hace de tipo duro y lo hace muy bien; los tipos duros no sonrien, no mueven una ceja y no se despeinan, pero alguien con la sensibilidad extrema de Boyero podría preocuparse por su flora intestinal. Vale, podría ser.

Otra opción es que llore por esa tensión sexual no resuelta entre los dos cuñados. Y la llamo tensión por llamarla de alguna forma porque entre la contención expresiva del tipo duro Coronado y la aparente calma interior de la chica, a pesar de que el marido se está jugando hasta las pestañas, la tensión más que palparse, se adivina con un poco de buena fe.

Podría llorar también por el adelanto del sueldo que no le dan a la pobre cuñada de Coronado en la oficina del INEM en la que trabaja, con bastante buen criterio, por cierto, ya que el marido todo lo que huele a billete lo fulmina de momento en su timba. No es conveniente darle muchos adelantos a esa muchacha.

En fin, hay muchos motivos para llorar, pero porque la película conmueva ninguno. Ni un solo personaje es creíble, salvo quizás el del ludópata porque es cierto que haberlos haylos y tienden, al igual que el de la película, al desequilibrio. Y hasta el personaje del tipo duro no sabe una muy bien al final de la pel a cuento de qué viene. Vale, muy misterioso, muy en su papel, pero... ¿qué pinta?

Si alguien ha conseguido enterarse de esto, por favor, que me lo haga saber. Porque son dos horas de mi vida preguntándome una cosa y me gustaría tener una respuesta, aunque sea chusca y poco convincente.

jueves, 17 de marzo de 2011

Animales heridos, by Ventura Pons

En mi opinión, un muy logrado acercamiento a lo que es el mundo de la pareja en toda su complejidad. Se trata de tres historias paralelas que se entrecruzan en torno a un espacio determinado, el hotel Princesa Sofía y sus alrededores. Todos los personajes están relacionados de un modo u otro con este espacio común, que es el que sirve de elemento aglutinador.

De las 3 historias, la más completa es la segunda, aunque a mí la tercera me conmovió especialmente, tal vez por la condición de inmigrantes de los protagonistas, que les confiere cierta vulnerabilidad bastante evidente en la película. La primera historia, la de Aitana y Coronado, es la que menos me convence, aunque para compensar en ella está la interpretación que más me gustó, la de Cecilia Rosetto, estupenda en su papel de esposa neurótica de la alta sociedad.