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lunes, 13 de octubre de 2025

Animal (Serie), by Víctor García León

 Empecé a ver esta serie porque tenía varios ingredientes muy prometedores, a saber:

1. Luis Zahera, un actor cuya sola presencia para mí ya es un must.

2. Me encantan los animales y todo lo que tenga que ver con ellos.

3. Me encanta Galicia y hasta ahora también me encantaban los gallegos.

En fin, que tenía todas las papeletas para gustarme, pero lo que nunca me pude pensar era que:

1. Luis Zahera hiciera un papel tan sumamente imbécil y tuviera unos diálogos tan irritantes.

2. La parte animal fuera tan ridícula, rozando el absurdo, sin la menor gracia.

3. Los gallegos terminaran cayéndome como el culo después de oír durante varios días una especie de parodia de su acento llevado hasta extremos paroxísmicos. Lo de la actriz Lucía Caraballo, de verdad, es para incitar a cualquiera a hacerse el harakiri con un tenedor. Un solo capítulo más oyendo a esa pesadilla de muchacha canturreando lo de kawanda, kawanders y kawanditos y estrello la tele contra la pared.

En definitiva, una cagada monumental. No me explico cómo Luis Zahera ha podido prestarse a esto. No me explico cómo ha podido soltar esos diálogos infames sin morirse de asco, de pena o de vergüenza. No me explico cómo no se ha echado a llorar al escuchar todo el tiempo el supuesto tonito gallego de su partenaire Caraballo. No me explico cómo se puede escribir un guion tan malísimo, tan aburrido y tan sin gracia con la de juego que da de por sí el mundo animal sin necesidad de inventar tramas gilipollescas. 

Hace muy poco estuve viendo una gran serie de veterinarios, "Todas las criaturas grandes y pequeñas", y fue una verdadera gozada. Estaba deseando siempre sentarme a ver el capítulo siguiente. Con tramas sencillas, con personajes auténticos, con un entorno rural maravilloso, paisajes llenos de encanto y un humor elegante derivado de situaciones a menudo rocambolescas pero siempre dentro de lo verosímil. No era una serie perfecta, también tenía sus cosillas, pero al lado de esta mamarrachada era el equivalente a "El Padrino" en versión veterinaria.

En fin, Víctor García León no encuentra el tono en ningún momento. Si pretendía hacer una serie de risa no lo consigue ni de lejos.  Si pretendía hacer una serie costumbrista menos aún porque dudo mucho que la Galicia rural tenga nada que ver con esto. Solo si lo que pretendía era ridiculizar a los gallegos y su forma de hablar porque le caigan como el culo o porque tuviera una novia gallega que le puso los cuernos o porque su suegra sea de Betanzos esto podría tener alguna explicación. Vamos, que... solo odiando a los gallegos se entiende esta sarta pegos.

martes, 25 de junio de 2024

Vivir sin permiso (Serie de TV), by Aitor Gabilondo

Me pregunto por qué Coronado se meterá en estos fregaos. Cómo no se dio cuenta con solo leer el guion de que no había por dónde pillarlo. Mira que el tío tiene ya oficio bastante como para leer una historia y saber perfectamente que es un truño. Ni de Aitor Gabilondo ni del mismísimo Coppola, lees ese guion y directamente lo llevas al contenedor del papel. Sin miramientos.

Pero de todas las cosas que a mí me han horrorizado de esta serie, que han sido muchas, lo que más, con diferencia, ha sido lo del hijo de Nemo Bandeira. De verdad, me gustaría mucho saber quién ha creado a ese personaje y quién ha asesorado al actor que lo interpreta para hacerlo así, con esas hechuras imposibles y todos esos aspavientos demenciales que supuestamente debieran representar a un muchacho gay y drogadicto. 

He conocido a muchísimos gays en mi vida y a unos pocos drogadictos y juro que jamás había visto cosa igual. Nunca he conocido a nadie que vaya por la vida descoyuntándose de esa manera. Semidoblado, sujetándose los riñones todo el rato con una mano y con la otra colgada de la muñeca como si se la hubieran pegado con pegamento Imedio. Prometo que he visto embarazadas a punto de parir andando con más soltura y más naturalidad.  La verdad, muy claro no me ha quedado si el chaval estaba herniado.

No sé qué pasa con los actores jóvenes españoles, que hacen cosas muy raras.  A menudo no se les entiende nada de lo que dicen. Entre que susurran constantemente y que no saben articular es muy complicado seguir los diálogos. Pero aparte de eso, que ya estamos acostumbrados, de vez en cuando te sale un personaje como este, que una se pregunta de dónde ha salido y quién ha podido dirigir esa actuación.

Y para qué vamos a hablar del Alzheimer de Nemo Bandeira. Que digo yo que tanto no costará documentarse mínimamente sobre una enfermedad si pretendes convertirla en el centro del comportamiento de un personaje protagonista. Un personaje que curiosamente tiene una memoria prodigiosa tooooooodo el tiempo y que solo muy de vez en cuando pierde onda, justamente para que se monte tremendo pollo por un olvido casual, para a continuación volver a recuperar la memoria  y actuar con toda normalidad durante días y semanas. Y pasan y pasan los meses y el tipo sigue igual, conduciendo, portando armas de fuego, dirigiendo sus negocios, abroncando a sus empleados, dando palizas a diestro y siniestro, en fin, haciendo tan ricamente de capo de la droga. Un Alzheimer como muy de andar por casa, que tampoco sabía yo que existiera algo así.

En fin, en mi opinión lo único que se salva aquí es Luis Zahera en su papel de perro guardián. Aunque el personaje sea un burdo estereotipo él solito lo levanta con su presencia y hace soportable tanto despropósito sin pies ni cabeza. Bueno, y si me apuras ver a Leonor Watling haciendo de femme fatal a la mexicana, que también tiene su aquel. Hasta a mí, que soy hetero cien por cien, me pone.

Y esto ya es spoiler. El remate de la pera del hijo de Nemo, el descoyuntado, es cuando va y se toma unas pastillas, supuestamente para suicidarse, y en lugar de palmarla lo que le pasa es que se queda gagá.  Y esto ocurre en cuestión de un par de horas, no creáis que el muchacho se queda en estado comatoso y luego al cabo del tiempo vuelve a la vida pero de aquella manera. Qué va, qué va, se toma las pastillas y se queda así ipso facto. No tenía yo conocimiento de que algo así pudiera pasar, sinceramente.

Y ya lo flipante flipante de verdad es que se lo llevan a una clínica y ya no se vuelve a saber nada de él. Como si nunca hubiera existido. Lo nombra alguien alguna vez, pero vamos, como se nombra a un novio del instituto, en plan si te he visto no me acuerdo. Es que ni su propia madre vuelve a acordarse de ese pobre muchachoooooo, por favooooor.

lunes, 27 de mayo de 2024

Entrevías (Serie de TV), by Aitor Gabilondo, David Bermejo

El atractivo principal de esta serie es que se trata de una durísima competición diaria para ver cuál es más negado, más gilipollas, más torpe y más patético de todos los personajes.

También tengo que decir que cuesta pillarle el tono justo porque cada capítulo te sale por donde menos esperas. Pasa de la comedia al drama sin solución de continuidad, y por el medio se cuela otro montón de géneros. 

Algunos capítulos parecen una secuela de "Los hombres de Paco", los de la cuadrilla de Sixto parecen Pepe Gotera y Otilio, o casi mejor Mortadelo y Filemón. Otros días parece un culebrón turco, sobre todo cuando la nieta china y el novio colombiano se ponen caramelosos. A ratos, y solo a ratos, tiene pinta de serie de suspense. Incluso dentro del mismo episodio puede ocurrir perfectamente que se den una muerte, un funeral, varias redadas, una salida del armario, una ruptura y una boda. Es una montaña rusa emocional que podría destrozar los nervios de cualquiera. 

Los personajes están todos taradísimos, a cuál peor. Los niveles de testosterona de los tíos están disparados. El único que medio se libra en esta dura competición de majaderías es el policía Ezequiel, un tipo verdaderamente excepcional, que por cierto en una memorable escena está observando una de las cientos de meteduras de pata del protagonista, Tirso, y le sale del alma el siguiente exabrupto: "Es que es subnormal!!!!!" 

Bueno, pues con el mismo mantra me he tirado yo todos los episodios. Pero no solo con Tirso sino también con la nieta china, con el novio colombiano de la china, con la madre colombiana del novio (mi amooooool, mi amooooooool), con los dos hijos de Tirso... vamos, con todos los personajes menos con Ezequiel, que comparado con toda la manada de desgraciados estos parece Einstein.

Ahí Luis Zahera ha estado fino filipino. Con su acento gallego, su retranca, su ironía y también su mijita mala leche ha creado un personaje lleno de matices que sobresale por encima de todos los demás, incluido el Tirso de José Coronado, que pese a los esfuerzos del actor por darle algo de verosimilitud se nota a la legua que la mitad de los diálogos los suelta el pobre como el que está soltando la lista de los reyes godos. Casi a punta de navaja.

Dicho esto, tengo que reconocer que Aitor Gabilondo y David Bermejo tienen gran maestría en crear finales de capítulo que enganchan a tope, porque hacía tiempo que no me acostaba yo con tanto suspense en el cuerpo. Teniendo en cuenta que se han juntado el realizador de "Patria" y el de "Aída" solo podía salir un producto demencial como este.

En fin, para terminar, yo catalogaría este sindiós argumental como "Competición de sandeces, machadas y estupideces".

miércoles, 5 de marzo de 2014

Concursante, by Rodrigo Cortés

Justo un año antes de que Lehman Brothers se fuera al carajo y con ellos la economía mundial, Rodrigo Cortés rueda esta impresionante lección de economía contándonos exactamente todo lo que iba a pasar y ha pasado y por qué.

Leonardo Sbaraglia interpreta (magistralmente, para mí su trabajo más impresionante hasta el momento) a un "afortunado" concursante televisivo que consigue ganar el premio más importante de la historia de la televisión. Por valor de 7 millones de euros se lleva una mansión, un par de cochazos, un yate, una avioneta, un viaje alrededor del mundo, etc., etc. Los impuestos del premio, los seguros y los gastos de mantenimiento, más la trampa mortal de un crédito bancario para atender sus nuevas necesidades de rico, convertirán el gran premio en la peor pesadilla de su vida.  Y en un viaje claustrofóbico que el espectador sigue y comparte con el protagonista casi sin respiración.

Película que debería ser de visionado obligatorio en los institutos y, por supuesto, en la universidad. Hay algo que todo el mundo debería aprender a la misma vez que aprende a andar: que sólo el 5% del dinero que circula por el mundo es real; el resto es puro y duro papel. No existe; es humo, es polvo, es sombra, es nada. Y de eso vivimos, y por eso estamos como estamos.

Lo mejor: la lección magistral de economía de Chete Lera a Sbaraglia, con su estética ajedrecística y sus cien monedas sobre el tablero. Impagable. Y un gran descubrimiento: Luis Zahera, el abogado de Sbaraglia. Qué pedazo de personaje y qué pedazo de actor. Y qué gran película.