Empecé a ver esta serie porque tenía varios ingredientes muy prometedores, a saber:
1. Luis Zahera, un actor cuya sola presencia para mí ya es un must.
2. Me encantan los animales y todo lo que tenga que ver con ellos.
3. Me encanta Galicia y hasta ahora también me encantaban los gallegos.
En fin, que tenía todas las papeletas para gustarme, pero lo que nunca me pude pensar era que:
1. Luis Zahera hiciera un papel tan sumamente imbécil y tuviera unos diálogos tan irritantes.
2. La parte animal fuera tan ridícula, rozando el absurdo, sin la menor gracia.
3. Los gallegos terminaran cayéndome como el culo después de oír durante varios días una especie de parodia de su acento llevado hasta extremos paroxísmicos. Lo de la actriz Lucía Caraballo, de verdad, es para incitar a cualquiera a hacerse el harakiri con un tenedor. Un solo capítulo más oyendo a esa pesadilla de muchacha canturreando lo de kawanda, kawanders y kawanditos y estrello la tele contra la pared.
En definitiva, una cagada monumental. No me explico cómo Luis Zahera ha podido prestarse a esto. No me explico cómo ha podido soltar esos diálogos infames sin morirse de asco, de pena o de vergüenza. No me explico cómo no se ha echado a llorar al escuchar todo el tiempo el supuesto tonito gallego de su partenaire Caraballo. No me explico cómo se puede escribir un guion tan malísimo, tan aburrido y tan sin gracia con la de juego que da de por sí el mundo animal sin necesidad de inventar tramas gilipollescas.
Hace muy poco estuve viendo una gran serie de veterinarios, "Todas las criaturas grandes y pequeñas", y fue una verdadera gozada. Estaba deseando siempre sentarme a ver el capítulo siguiente. Con tramas sencillas, con personajes auténticos, con un entorno rural maravilloso, paisajes llenos de encanto y un humor elegante derivado de situaciones a menudo rocambolescas pero siempre dentro de lo verosímil. No era una serie perfecta, también tenía sus cosillas, pero al lado de esta mamarrachada era el equivalente a "El Padrino" en versión veterinaria.
En fin, Víctor García León no encuentra el tono en ningún momento. Si pretendía hacer una serie de risa no lo consigue ni de lejos. Si pretendía hacer una serie costumbrista menos aún porque dudo mucho que la Galicia rural tenga nada que ver con esto. Solo si lo que pretendía era ridiculizar a los gallegos y su forma de hablar porque le caigan como el culo o porque tuviera una novia gallega que le puso los cuernos o porque su suegra sea de Betanzos esto podría tener alguna explicación. Vamos, que... solo odiando a los gallegos se entiende esta sarta pegos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario