martes, 8 de octubre de 2013

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, by Stanley Kubrick

Olvida por un momento el título de esta película y que su director es Stanley Kubrick. Intenta obviarlo y contesta a esta pregunta: qué pensarías de una película que durante 80 minutos transcurriera más o menos así:

- Conecta la alarma MCT al dispositivo KN y da la señal.

- Conectando, señor. Transmitiendo órdenes.

- Las coordenadas del enemigo son 8-3-5, señor.

- Pues añade la clave al dispositivo de seguridad y dale al botón azul.

- No es posible. La espita del armonio no avanza en el nivel 4.

- Entonces aplicaremos la fórmula 527 del protocolo QYBC.

- Entendido, señor. Adaptamos los compresores WKF a la localización Z?

- Aún no. Esperemos a que la clave 3WF funcione. Si no, atacad.

- La base no contesta, señor. Aplicamos el código de seguridad MILC?

- Habéis probado con un E-2R4 a la base?

- Sí, señor, y la centralita informa de que la conexión no funciona.

- Tendremos que activar la función XZA y esperar respuesta.

- Imposible, el evacuador del ala norte falla, señor.

- Pues acoplad las estufideras del escranio al tornillo del bifásico.

- Lo hemos intentado pero la espita no cierra, señor.

- Tiene que cerrar. Probad con el conector B-5, nunca ha fallado.

- La clave de acceso al conector sólo la tenía Kramer, y ha muerto, señor.

- Joder, qué contrariedad. Qué se te ocurre, Smith.

- Una maniobra de relocalización del radar X con tecnología UB-7, señor.

- Pero Jackson dijo que el radar X necesitaba un transmisor XJL.

- No si lo conectamos a la USN del radar Z con un adaptador MIT.

- Bien, hagámoslo pues.

- El problema es que el adaptador MIT no es compatible con la USN.

- Y qué coño hacemos.

- La única salida es aplicar el código ZF, pulsar el botón y rezar, señor.

- Pues proceda, Mathew. Y que sea lo que Dios quiera.

Mira, me importa un huevo que esto lo haya dirigido Stanley Kubrick y que Peter Sellers interprete a 3 personajes y que George C. Scott haga un papel memorable. Esto es una M-I-E-R-D-A como la copa un pino. Ni Kubrick ni pollas.

Deep Blue Sea, by Renny Harlin

Para que nadie se llame a engaño empezaré diciendo sin dilación que la película es un truño como la copa un pino. Y ya, una vez aclarado este punto, procedo a hacer una crítica constructiva cien por cien, como es mi costumbre.

En realidad a mí el argumento de esta historia me importaba un pimiento y ni siquiera terminé de enterarme bien. Parece que una científica bastante buenorra, saltándose todos los protocolos éticos habidos y por haber, se dedica a aumentar el cerebro de unos tiburones para extraer de ellos una proteína con la que curar enfermedades degenerativas como el Alzheimer. Partiendo de esta chorrada os podréis imaginar que pasara siete pueblos de la trama.

Así que dejémonos de tonterías sobre el guión y demás y vayamos a lo que verdaderamente mola aquí: los tiburones. Con los tiburones se flipa un huevo. Qué pedazo de mandíbulas, qué dentaduras prodigiosas, qué mordiscos antológicos. Qué manera de atacar, qué manera de morder, qué manera de arrancar miembros de cuajo. Qué clase, qué elegancia, qué estilazo.

A mí es que me gusta más un tiburón que a Rajoy un paseíto por la Fukushima postnuclear. Para mí donde se ponga un escualo, eso sí, bien separado de mí por una pantalla cuanto más grande mejor, que se quiten asesinos en serie, terroristas mequetrefes o violadores psicópatas.

Estos tres tiburones no decepcionan y la peli tampoco. No le falta un detalle: mordiscos terroríficos, sangre a raudales, saltos acrobáticos, ataques de frente, por la espalda, por arriba y por abajo…

Y por supuesto no faltan esos momentos impagables en los que los escualos pasan como si nada rozando a los protagonistas que van a sobrevivir mientras que a los desgraciados destinados a morir los huelen a la legua y se los meriendan en un pispás. Adelanto desde ya que van cayendo en orden inversamente proporcional a su atractivo físico; los más guapos los dejan para el final.

En fin, aunque el tal Harlin Renny no sea ningún genio del celuloide, se ve que el tipo no desconoce los secretos de la espectacularidad y en cuanto a vistosidad la peli está bastante conseguida. No me extraña que esté en el top ten de las películas rematadamente malas que a la gente le encantan. Ésa es justamente la mejor descripción que podría hacerse de ella: mala pa rabiar pero ideal pa disfrutar.

lunes, 7 de octubre de 2013

Destino oculto, by George Nolfi

Saben aquél que diu que estaba Dios aburrido tocándose los huevos y de repente se dijo: “Qué coño, voy a entretenerme un rato jodiéndole la vida a alguien”.

Pues sí, la teoría de George Nolfi es que Dios es algo así como el director general de una gran corporación, y los ángeles serían algo así como sus empleados. Y Dios no tiene otra cosa que hacer que tocarle las pelotas a la peña con la inestimable ayuda de sus celestiales esbirros. La verdad es que se parece bastante a la idea de Dios que yo tengo, a la vista de cómo va el mundo.

En fin, os cuento. Resulta que Matt Damon está predestinado a ser presidente de los USA y cambiar el mundo, y claro, al muchacho le gusta Emily Blunt pero el Mister opina que una novia le distraería de este designio divino y perjudicaría seriamente sus planes, así que no ve otra opción que mandarle a Damon un equipo de angelitos para joderle la marrana e impedir su ayuntamiento con la bella Blunt.

Y ahí que te ves a los ángeles, en plan “Los hombres de Paco”, echándole una mala leche al asunto que pa qué. Los ángeles son de varios tipos; algunos, los menos, tienen un pelín de escrúpulos y se limitan a provocar accidentes de tráfico, esguinces de tobillo y menudencias por el estilo, pero hay otros que, vaya tela, son auténticos cabronazos. Vamos, que con tal de impedir que la parejita se ajunte son capaces de auténticas marranadas de proporciones mastodónticas. Unos hijoputas de mucho cuidao.

Mientras veía la película había una pregunta que me venía una y otra vez a la cabeza: cómo podían los actores soltar sus demenciales diálogos sin descojonarse. Y cómo es posible que Matt Damon, un tío que seguro que tiene ofertas de sobra y al que no le falta el curro… cómo pudo aceptar este papel. Porque Emily Blunt igual no está tan solicitada y, mira, la pobre tiene que hacer cualquier cosa para ganarse las habichuelas, pero Damon… Damooooon, en qué coño estabas pensandoooooo.

domingo, 6 de octubre de 2013

Uno, dos, tres, by Billy Wilder

La sátira anticomunista según Billy Wilder:

GERENTE DE COCA-COLA: Tú, cabeza hueca, ponte esa camisa.

COMUNISTA: No lo haré, las camisas reflejan la opresión del proletariado.

GERENTE: Y ahora pruébate este sombrero, cabrón bolchevique.

COMUNISTA: Eso sí que no, no llevaré ese signo de sumisión burguesa.

GERENTE: Y aprende a comer con cubiertos, bestia comunista.

COMUNISTA: Ni pensarlo, comeré con las manos, como dicta el Partido.

GERENTE: Calzoncillos, hay que ponerle unos calzoncillos al gañán este.

COMUNISTA: Me niegoooo. Un comunista de pro no usa de eso.

GERENTE: Y ahora a lavarte, so guarro, que hueles a zorruno.

COMUNISTA: No quieroooo, soy comunista y los comunistas no nos lavamos.

NOVIA PIJA: Pero mi amor, haz caso a este señor. Estarás tan guapo. Aysss!

Billy Wilder... probablemente el director más sobrevalorado del mundo.

sábado, 5 de octubre de 2013

Pan y tulipanes, by Silvio Soldini

No es genial. Ni lo pretende.

No es una película inolvidable.

No es el gran bálsamo de Fierabrás.

No es cine italiano del de toda la vida.

No es una obra maestra del séptimo arte.

No es la panacea ni es el oráculo de Delfos.

No es Fellini ni tampoco es Antonioni; sólo es Silvio Soldini.

No es la más graciosa ni la más original ni la más superdivertida.

No es nada de eso. Pero en "uno de esos días difíciles"... ésta es tu peli.

viernes, 4 de octubre de 2013

Mi Idaho privado, by Gus Van Sant

Lo malo de las películas de culto es que la inmensa mayoría son un puto coñazo. En resumen, ésta es la historia de dos chaperos de distinta procedencia, "Chapero rico, chapero pobre". El chapero rico (Keanu Reeves) es superpijo que te cagas. El chapero pobre (River Phoenix) es un tirado, y encima narcoléptico, esto es, que se duerme en todas partes. Os cuento la peli:

Los chaperos van a hacerle un apaño a una señora... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos están con otros chaperos en un bar... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se van de viaje en una moto... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se pelean con otros chaperos... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos visitan a un tío en una caravana... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se juran amistad eterna... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se pillan una cogorza... y el narcoléptico se duerme.

A todo esto hay un tío gordo y bastante asqueroso chillando todo el rato. Quién es. Por qué chilla. Cómo se puede ir tan guarro por la vida. Ah, ni idea. Pero es un personaje fundamental para lo que quiere Gus Van Sant, que es hacer una auténtica y genuina película de culto y ascender a los cielos de los directores de culto. Y ya está, prueba superada! Tenemos peli de culto... y narcolepsia asegurada.

jueves, 3 de octubre de 2013

El museo de Margaret, by Mort Ransen

Si todos los hombres de tu vida hubiesen muerto en una mina:

1.  Harías bonitos funerales, los llorarías y a otra cosa, mariposa.

2. Te convertirías en terrorista especializada en minas.

3. Te comprarías una gaita y te harías activista antiminas.

4. Te inmolarías en una mina cargándote de paso a todo quisque.

5. Te harías empresaria de la minería para cargarte más mineros.

6. Te suicidarías sin más, en silencio, sin cartas, sin explicaciones.

7. Abrirías un museo para enseñar al mundo los horrores de la mina.

Maravillosa, entrañable y comestible Bonham Carter.

Adorable, macizorro y altamente follable el minero Clive Russell.

Buen trabajo, Mort Ransen. Chapeau.