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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Lolita, by Stanley Kubrick

D - Divina, Sue Lyon.
I - Impecable, la dirección de Kubrick.
V - Valiente, la novela de Vladimir Nabokov.
I - Impactante, la primera imagen de Lolita en el jardín.
N - Natural, la atracción por la frescura y la insolencia de la juventud
A - Angustiosa, la locura in crescendo del patético cuarentón Humbert Humbert.

L - Lúbrica, la mirada de Lolita.
O - Oscura, la obsesión de Humbert.
L - Lúcida, la visión de Nabokov sobre el amor.
I - Inolvidable, la interpretación de James Mason.
T - Terrorífico, el poder inconmensurable de las armas de mujer.
A - Alucinante, el modo en que los hombres pierden el seso cuando se encoñan.

martes, 8 de octubre de 2013

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, by Stanley Kubrick

Olvida por un momento el título de esta película y que su director es Stanley Kubrick. Intenta obviarlo y contesta a esta pregunta: qué pensarías de una película que durante 80 minutos transcurriera más o menos así:

- Conecta la alarma MCT al dispositivo KN y da la señal.

- Conectando, señor. Transmitiendo órdenes.

- Las coordenadas del enemigo son 8-3-5, señor.

- Pues añade la clave al dispositivo de seguridad y dale al botón azul.

- No es posible. La espita del armonio no avanza en el nivel 4.

- Entonces aplicaremos la fórmula 527 del protocolo QYBC.

- Entendido, señor. Adaptamos los compresores WKF a la localización Z?

- Aún no. Esperemos a que la clave 3WF funcione. Si no, atacad.

- La base no contesta, señor. Aplicamos el código de seguridad MILC?

- Habéis probado con un E-2R4 a la base?

- Sí, señor, y la centralita informa de que la conexión no funciona.

- Tendremos que activar la función XZA y esperar respuesta.

- Imposible, el evacuador del ala norte falla, señor.

- Pues acoplad las estufideras del escranio al tornillo del bifásico.

- Lo hemos intentado pero la espita no cierra, señor.

- Tiene que cerrar. Probad con el conector B-5, nunca ha fallado.

- La clave de acceso al conector sólo la tenía Kramer, y ha muerto, señor.

- Joder, qué contrariedad. Qué se te ocurre, Smith.

- Una maniobra de relocalización del radar X con tecnología UB-7, señor.

- Pero Jackson dijo que el radar X necesitaba un transmisor XJL.

- No si lo conectamos a la USN del radar Z con un adaptador MIT.

- Bien, hagámoslo pues.

- El problema es que el adaptador MIT no es compatible con la USN.

- Y qué coño hacemos.

- La única salida es aplicar el código ZF, pulsar el botón y rezar, señor.

- Pues proceda, Mathew. Y que sea lo que Dios quiera.

Mira, me importa un huevo que esto lo haya dirigido Stanley Kubrick y que Peter Sellers interprete a 3 personajes y que George C. Scott haga un papel memorable. Esto es una M-I-E-R-D-A como la copa un pino. Ni Kubrick ni pollas.

jueves, 15 de marzo de 2012

La naranja mecánica, by Stanley Kubrick

Tenemos la exclusiva del diálogo que tuvo lugar entre Kubrick y su personaje Alex, interpretado posteriormente por Malcolm McDowell, diálogo que fue el origen de esta película.

Stanley: Me ronda la idea de hacer una película sobre la violencia en estado puro, sin coartadas ni tontas justificaciones.

Alex: Drugo, estás besuño. Goboras como un glupo.

S: Esta sociedad está enferma y quiero mostrarle al mundo la facilidad con la que manipulan nuestras mentes desde el poder.

A: Tú tás pianitso. El fuegodoro que te has piteao te ha rasreceao.

S: Será algo diferente, brutal, impactante. La gente alucinará y todo el mundo se dará cuenta de mi genialidad.

A: Tienes que sasnutar más. Qué straco! No te copo. Tienes el rasudoque de un schuto.

S:  Será una encarnizada sátira de la sociedad futura consumida por la violencia y el salvajismo.

A: Cupérate una coschca y échate una ruña con la milicienta. Los atristos y los ominosos cuentan con tu inspiración.

S: Será tan hermosa de ver y de oir que deslumbrará los sentidos y la mente. El mundo se rendirá a mis pies.

A: Sí, tú exprímete la rasurera y videa bien. Qué yarmolazo me estás dando! Me duele la quijotera y hasta los vidrios.

S: Querrás ser tú el protagonista de tan magna obra?

A: Manda yarboclos! Anda y piteemos, que me spato con tanta chepuca.

Y así fue como se gestó la mítica y kúbrica naranja mecánica, sin duda alguna el mojón cinematográfico más estomagante jamás rodado. Eso sí, te lo pasas bomba jugando al nadsat.

lunes, 25 de abril de 2011

El resplandor, by Stanley Kubrick

A nadie más que a mí le parece esta película una caricatura del cine de terror? A alguien más le provoca un ataque de risa ver la cara de pirado de película de Jack Nicholson? Y esa Shelley Duvall, virgen santísima... quién no querría asesinar lenta y tortuosamente a ese engendro de esposa? Y por si ya la misma Duvall no hiciera méritos propios de sobra para estrellarle los sesos contra la pared, encima van y la doblan con la vocecilla de Verónica Forqué, por lo visto con el beneplácito del mismísimo Kubrick, que al parecer dio el visto bueno a semejante despropósito. Pa matarlo.

No sé, es todo, desde el principio hasta el final un completo sinsentido. Eso sí, plagado de escenas que, con mayor o menor razón, han pasado sin duda a la historia del cine: el niño (diossss, qué tortura de niño) con la bici correteando por los interminables pasillos del hotel, el hacha asesina golpeando la puerta, el laberinto, Jack Nicholson con los ojos vueltos y la baba de esquizo cayéndole por las comisuras... Y algo hay que reconocerle, que ha sido imitado hasta la extenuación. Supongo que el espíritu innovador de Kubrick no se le puede discutir, pero vamos, que no sólo de innovación vive el hombre.

Puede que ésa sea la más difícil carga que tiene que soportar esta película, que ha sido tan exageradamente imitada que ha llegado a convertirse en caricatura de sí misma. Son ya tantos los locos babeantes con un hacha en la mano que hemos visto, y los niños raritos que ven cosas (en ocasiones veo muertos)... Por no hablar de la caricatura en la que se ha llegado a convertir la cara de Jack Nicholson para siempre. Es ya el loco por antonomasia, por definición y por merecemiento propios. Después de esto voló sobre el nido del cuco con la misma expresión enajenada, se convirtió en demonio con las brujas de Eastwick, o en feroz hombre-lobo en las noches de luna llena. Y por supuesto, fue el maníaco compulsivo más encantador de la historia del cine en "Mejor imposible". Y en todas ellas ni siquiera tuvo que mover un solo músculo del gesto enloquecido de Jack Torrance. Nuestro esquizo favorito for ever.

jueves, 17 de marzo de 2011

Barry Lyndon, by Stanley Kubrick

Técnicamente impecable y de un preciosismo pictórico sin tacha, no se le puede discutir a la película que desde el punto de vista estético es de diez indiscutible. La fotografía, los encuadres, la ambientación, el vestuario, el maquillaje, la factura, incluso la banda sonora... sencillamente impresionantes, totalmente en la línea del habitual perfeccionismo formal de Kubrick. Pero coincido con otras críticas anteriores en que no llega y tiene muchísimos fallos en el guión. Por no ponerme demasiado repetitiva, simplemente enumerarlos: las anticipaciones de la acción por parte del narrador, algunos errores históricos de juzgado de guardia, el excesivo metraje, escenas verdaderamente inverosímiles (la del ejército que avanza por el campo de batalla sin disparar mientras el enemigo lo masacra es de antología de la estupidez. No sé si es un guiño surrealista o algo así en mitad de una película que no es en absoluto surrealista, pero la verdad es que deja a cuadros. Parece que más que una guerra fuera el retrato de un pelotón de fusilamiento)... en fin, que toda la perfección formal se va al traste ante este cúmulo de despropósitos.

No puedo puntuarla con menos de un seis porque nadie puede discutir que estética y técnicamente es una verdadera obra de arte, pero estas inconcebibles meteduras de pata que he mencionado y algunas otras le restan muchísimo valor y hacen que la película termine resultando cansina, predecible, fría, inverosímil, y altamente aburrida.