jueves, 17 de marzo de 2011

Barry Lyndon, by Stanley Kubrick

Técnicamente impecable y de un preciosismo pictórico sin tacha, no se le puede discutir a la película que desde el punto de vista estético es de diez indiscutible. La fotografía, los encuadres, la ambientación, el vestuario, el maquillaje, la factura, incluso la banda sonora... sencillamente impresionantes, totalmente en la línea del habitual perfeccionismo formal de Kubrick. Pero coincido con otras críticas anteriores en que no llega y tiene muchísimos fallos en el guión. Por no ponerme demasiado repetitiva, simplemente enumerarlos: las anticipaciones de la acción por parte del narrador, algunos errores históricos de juzgado de guardia, el excesivo metraje, escenas verdaderamente inverosímiles (la del ejército que avanza por el campo de batalla sin disparar mientras el enemigo lo masacra es de antología de la estupidez. No sé si es un guiño surrealista o algo así en mitad de una película que no es en absoluto surrealista, pero la verdad es que deja a cuadros. Parece que más que una guerra fuera el retrato de un pelotón de fusilamiento)... en fin, que toda la perfección formal se va al traste ante este cúmulo de despropósitos.

No puedo puntuarla con menos de un seis porque nadie puede discutir que estética y técnicamente es una verdadera obra de arte, pero estas inconcebibles meteduras de pata que he mencionado y algunas otras le restan muchísimo valor y hacen que la película termine resultando cansina, predecible, fría, inverosímil, y altamente aburrida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario