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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Fedora, by Billy Wilder

Cuesta creer que este dramón de tinte teatral con menos chicha que una angula lleve la firma del gran Billy Wilder.

No hay en esta historia ni una sola cosa medianamente creíble. Los actores todos sobreactuadísimos, al borde del paroxismo; los diálogos espesos hasta decir basta; una cantidad de memeces por metro de cinta que harían sonrojar al tío con más poca vergüenza de la tierra… Una auténtica PATATA como una casa.

P de plomazo.
A de aburrimiento.
T de tostón.
A de absurdo.
T de tedio.
A de agur, Billy Wilder. Vete al carajo, majo.

domingo, 6 de octubre de 2013

Uno, dos, tres, by Billy Wilder

La sátira anticomunista según Billy Wilder:

GERENTE DE COCA-COLA: Tú, cabeza hueca, ponte esa camisa.

COMUNISTA: No lo haré, las camisas reflejan la opresión del proletariado.

GERENTE: Y ahora pruébate este sombrero, cabrón bolchevique.

COMUNISTA: Eso sí que no, no llevaré ese signo de sumisión burguesa.

GERENTE: Y aprende a comer con cubiertos, bestia comunista.

COMUNISTA: Ni pensarlo, comeré con las manos, como dicta el Partido.

GERENTE: Calzoncillos, hay que ponerle unos calzoncillos al gañán este.

COMUNISTA: Me niegoooo. Un comunista de pro no usa de eso.

GERENTE: Y ahora a lavarte, so guarro, que hueles a zorruno.

COMUNISTA: No quieroooo, soy comunista y los comunistas no nos lavamos.

NOVIA PIJA: Pero mi amor, haz caso a este señor. Estarás tan guapo. Aysss!

Billy Wilder... probablemente el director más sobrevalorado del mundo.

miércoles, 21 de agosto de 2013

El apartamento, by Willy Wilder

"El apartamento" es un tratado de sabiduría universal sobre 3 temas trascendentales que preocupan y han preocupado desde el principio de los tiempos profundamente a la humanidad. A saber:

1. LOS NIDOS DE AMOR. Según encuestas recientes un alarmante porcentaje de la población mundial tiene como principal preocupación encontrar un nidito de amor discreto y asequible para poder engañar confortablemente a sus parejas, muy seguido de la segunda gran preocupación: encontrar un amigo coartada fiable que les sirva de parche para sus encuentros clandestinos. Wilder aprovecha este interés colectivo para captar adeptos e incondicionales a su obra más emblemática.

2. EL PELOTILLEO. Cómo ser el empleado más servil sufriendo mínimamente el impacto ambiental del desprecio de los compañeros. El pelotas vocacional se ve impulsado por sus instintos más primarios a arrastrarse vilmente hasta extremos vomitivos, pero tiene que redimirse de alguna manera cara a la sociedad. La redención vendrá de mano del amor, como casi siempre, en este caso centrado en la figura de la ascensorista amante del jefe. Lo que nos lleva directamente al tercer tema trascendental. 

3. LAS CONVERSACIONES DE ASCENSOR. Qué decir cuando se coincide con un vecino o un compañero de trabajo en el ascensor. Desde que el mundo es mundo ésta es una de las principales preocupaciones del ser humano, muy especialmente en los rascacielos, en los que hay personas que pueden pasar perfectamente y sin exagerar varias horas al día subiendo y bajando de un piso a otro. Encontrar temas de conversación versátiles, medianamente originales y que no resulten cansinos es un verdadero arte al alcance de pocos privilegiados.

En definitiva, Billy Wilder encuentra en "El apartamento" la forma de concentrar sus enseñanzas sobre estos tres asuntos de máximo interés general de una forma amena, ligera y divertida. Contribuyen en gran medida los excelentes trabajos de dos de sus actores favoritos: Lemmon y MacLaine. Son muchas las generaciones que han aprendido gracias a "El apartamento" a engañar a sus cónyuges con soltura, a pelotillear a sus jefes con habilidad y a encandilar a sus vecinos con inolvidables y fascinantes conversaciones de ascensor. Gracias, Billy. Sólo tú podías hacerlo.

viernes, 2 de agosto de 2013

Con faldas y a lo loco, by Billy Wilder

Hay tres cosas que me gustan de "Con faldas y a lo loco":

- Jack Lemmon. Sin duda, el más grande. Incluso cuando sobreactúa.

- La escena de la estación. Aparecen los travestidos, y ahí termina la gracia.

- El final. Sin duda un final demasiado bueno para lo que es la película

Y hay siete cosas que no me gustan:

- Marilyn Monroe. La peor actriz del mundo, y al lado de Lemmon aún más.

- Las tías, todas. El contrapunto estético, estúpido y sin gracia, aunque necesario.

- Los gags supuestamente cómicos. Repetitivos y muy pesados.

- Wilder sin toque dramático Wilder no es Wilder.

- Marilyn Monroe. Ah, que ya lo dije? Pues... la teta izquierda de Monroe.

-  "I wanna be loved by you". No-la-soporrrrrrrrrto. Aaaaaaaargggggg!

-  El paso del tiempo la ha arrasado. Tiene arrugas hasta en los créditos.

Pues sí, lo digo y lo repito: sobrevaloradísima y bastante tonta. Ea, disparad.

Primera plana, by Billy Wilder

Paso las mañanas a caballo entre la Cadena Ser y Onda Cero. Podría decirse que es como vivir en dos mundos paralelos, porque son tan distintas las visiones de la realidad de unos y otros que es imposible pensar que sea la misma. Igualmente echo un vistazo todos los días a las webs de El Mundo y de El País. Tres cuartas de lo mismo: imposible imaginar dos universos más divergentes.

En estos días hemos padecido muy intensamente lo peorcito de la profesión periodística. Un accidente de tren en Galicia con gran cantidad de víctimas mortales ha llevado a toda la prensa hasta el pueblito donde ocurrió el descarrilamiento. Durante una semana han sido protagonistas de la noticia, se ha entrevistado a todos los vecinos, se ha elucubrado sobre lo divino y humano… Se ha exprimido la información hasta la última gota: aspecto económico, aspecto humano, vidas perdidas, vidas salvadas, el aspecto psicológico del accidente, lecciones magistrales de ingeniería ferroviaria… todos hemos hablado de sistemas de seguridad y frenado, todos hemos aprendido un montón de fuerza centrífuga y de trazados viarios…Incluso las grandes figuras de cada emisora han hecho un alto en sus vacaciones para ponerse al frente de tan importante evento... digo noticia. Oh, qué grandes profesionales, qué tremenda vocación!

Recordaba mientras veía esta divertidísima película de Billy Wilder todo eso y pensaba en lo bien que recoge la realidad de la profesión, al menos de buena parte de la profesión. Los periodistas acudiendo como buitres al lugar de la noticia, preferiblemente si es trágica y mejor aún si hay muertos, cuantos más mejor porque se puede alargar más días la "información". El acoso a los protagonistas y sus familias, las preguntas estúpidas, la lucha por sacar la mejor foto, la toma más impactante, la declaración más escandalosa, el titular más fuerte y que más venda…

Conste que el periodismo es mi vocación frustrada, pero por supuesto otro tipo de periodismo, un periodismo mucho más cercano a Bernstein y Woodward que al amarillismo y el sensacionalismo que Billy Wilder denuncia tan magistralmente en esta comedia. Es fascinante cómo la misma profesión puede ser sublime o asquerosa dependiendo de las personas y de sus códigos morales. Y por qué no, también de los del medio para el que trabajan.

Soberbios Lemmon y Matthau. No se puede estar mejor. Y genial el giro final, ese guiño a la truhanería y a la mala leche con el que el director casi siempre nos deleita. Qué grande Wilder.

martes, 31 de julio de 2012

La tentación vive arriba, by Billy Wilder

La verdad es que resulta difícil escoger, entre todas las películas de Marilyn Monroe aquélla en la que su personaje parezca más borderline, pero si yo tuviera que escoger una en concreto creo que sería "La tentación vive arriba".

El nivel de estulticia que esa cabecita tan encantadora como hueca refleja en esta cinta va mucho más allá del que mostró en el resto de su filmografía, con ser éste de un grado bastante considerable.

Luego por lo visto llevaba fatal que el mundo entero pensara que era completamente imbécil y el hecho de haberse convertido en una imagen de póster sólo apta para estimular las fantasías más calenturientas de millones de pajilleros granulentos en el mundo. Pobre Marilyn, qué habría hecho ella para merecer eso?

Para colmo el mito de la rubia subnormal con menos cerebro que una ameba, que con tanto esmero se labró la diva, caerá ya para siempre como una losa sobre toda mujer que ose acudir a una peluquería a tintarse el pelo un par de tonos más claros que el suyo natural. Ya es prácticamente imposible en el imaginario colectivo concebir a una rubia con cerebro, tanto empeño puso la bella Monroe en eternizar su mito de imbecilidad perpetua.

Sé que esto puede hacer sangre en los incontables fans de la estrella, pero creo sinceramente que su suicidio fue su gran obra maestra, y lo que la ha salvado para la posteridad. Tanto es así que incluso ha triunfado la leyenda urbana de que en realidad fue una mujer mogollón de inteligente, gran lectora de sesudos manuales de filosofía y de un gusto exquisito para las artes. Y hasta hay gente que lo cree a pies juntillas y que mataría por defender esta absurda teoría.

Y digo que fue un gran triunfo morir tan joven porque su precoz defunción no le permitió cargarse esta hermosa leyenda urbana sobre su secreta inteligencia y le evitó aparecer ante el mundo con la misma imagen de tontalaba que cultivó durante su juventud pero con 70 años y 40 kilos más. La muerte, que con ella fue generosa y pía, la libró de tan terrible como seguro porvenir.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Días sin huella, by Billy Wilder

Hoy me había hecho un propósito. Era mi crítica número 500 y quería dedicarla a una peli que mereciera la pena, que convirtiera en memorable tan memorable número. Un clásico, a ser posible. Joder, y va y se me presenta Billy Wilder, ni más ni menos. Qué suerte! Esto está pensado para mí y para mi crítica 500. Una gran película para un gran número.

Y ya tenía mi puntuación preparada: un 10, lo prometo. Peeeeeero pasó lo que pasó. Os cuento:.

• Empieza la película con el listón altísimo, 10.

• Cuando Jane Wyman descubre que Ray Milland empina el codo más de la cuenta y le dice tal que así: "Debes de tener una razón muy poderosa para beber. Un médico la averiguará y te curará." bajamos de sopetón a un 6. No he oído una frase más imbécil, hablando de alcohol, en todos los días de mi vida.

• Cuando el tipo está en la ópera viendo el brindis de la Traviata y le entra el mono y empieza a poner unas caras rarísimas y unas muecas horrorosas (que una se pregunta si tan difícil es llevar una petaca en el bolsillo de la chaqueta, si uno sabe que es alcohólico y le pasan estas cosas), ya vamos por el 4. Para más inri se sale de la sala y, a pesar del monazo no tiene el menor inconveniente en ponerse a ligar con una desconocida, olvidando por completo que está loquito por agarrar la botella y darle un traguito. Dos tetas pueden más que dos carretas y por lo visto también pueden más que un monazo impresionante. Aquí ya nos ponemos en el 2.

• Espero el final para ajustar la nota.  Pues bien, si el diálogo del médico era el más tonto que había visto hasta la fecha, el diálogo final lo supera con creces. La estupidez en esta película va en contínuo crescendo. Definitivamente esto es para cero patatero.

Problema? Hablamos de Billy Wilder, que son palabras mayores. Segundo problema: es mi crítica 500 y estaba predispuesta al 10.

Qué hago, qué no hago? Pues nada, voy a subir un escalón en mis apreciaciones, corro un tupido velo sobre el estúpido final y me remonto al momento "ligue en la ópera" cuando aún iba por el 2, y con inmensa benevolencia, ahí me planto. Un 2 justito y prometo a quien no haya visto la película que estoy siendo muy generosa.

Y hasta aquí ha llegado mi crítica número 500, que de verdad, me hubiera gustado que hubiese sido muy distinta, todo halagos y exclamaciones de admiración, pero que se ha quedado en esto.

De verdad, pensar que Billy Wilder firma esto es para darse a la bebida. No se me ocurre mejor razón para pillar una tremenda cogorza.

martes, 18 de octubre de 2011

Irma la dulce, by Billy Wilder

5 razones por las que no me ha gustado nada "Irma la Dulce"

1. Demasiadas expectativas, fracaso seguro.

2. MacLaine no parece en ningún momento una puta; ni siquiera una puta ingenua. Nadie en el mundo se acostaría con esa muchacha, salvo un pederasta. Y muy pervertido.

3. Mi adorado Lemmon sobreactúa hasta el hastío. Vale que hace de dos personajes a la vez, pero... era necesaria tanta mueca? A ratos creía que estaba viendo a Jim Carrey. No quisiera creer que Carrey se fijó en él para interpretar "La Máscara" ; sería horrible.

4. "Difícil forma de tener una vida fácil". La frase mejor del guión. Con eso está todo dicho.

5. Moustache, el mítico personaje de esta película, es un petardo de cuidado. Y su frase favorita, que no repetiré porque podría vomitar, es verdaderamente... pues eso, vomitiva. Wilder, realmente TÚ necesitabas ese repulsivo truco?

En definitiva, un planchazo más; otro clásico enviado a la alcantarilla, y mi saldo negativo en aumento.

Lo peor ha sido que es mi primera crítica de Wilder y que me he decepcionado a mí misma. Joder, me habría encantado formar parte de su club de fans incondicionales y decir aquello de "Yo por mi Wilder ma-to".

Y en cambio aquí estoy, defraudándome y acongojándome por mi falta de sensibilidad para apreciar la genialidad de esta película. Me estoy deprimiendo tanto que me voy a poner un uno. Y mañana dios dirá.