"El apartamento" es un tratado de sabiduría universal sobre 3 temas trascendentales que preocupan y han preocupado desde el principio de los tiempos profundamente a la humanidad. A saber:
1. LOS NIDOS DE AMOR. Según encuestas recientes un alarmante porcentaje de la población mundial tiene como principal preocupación encontrar un nidito de amor discreto y asequible para poder engañar confortablemente a sus parejas, muy seguido de la segunda gran preocupación: encontrar un amigo coartada fiable que les sirva de parche para sus encuentros clandestinos. Wilder aprovecha este interés colectivo para captar adeptos e incondicionales a su obra más emblemática.
2. EL PELOTILLEO. Cómo ser el empleado más servil sufriendo mínimamente el impacto ambiental del desprecio de los compañeros. El pelotas vocacional se ve impulsado por sus instintos más primarios a arrastrarse vilmente hasta extremos vomitivos, pero tiene que redimirse de alguna manera cara a la sociedad. La redención vendrá de mano del amor, como casi siempre, en este caso centrado en la figura de la ascensorista amante del jefe. Lo que nos lleva directamente al tercer tema trascendental.
3. LAS CONVERSACIONES DE ASCENSOR. Qué decir cuando se coincide con un vecino o un compañero de trabajo en el ascensor. Desde que el mundo es mundo ésta es una de las principales preocupaciones del ser humano, muy especialmente en los rascacielos, en los que hay personas que pueden pasar perfectamente y sin exagerar varias horas al día subiendo y bajando de un piso a otro. Encontrar temas de conversación versátiles, medianamente originales y que no resulten cansinos es un verdadero arte al alcance de pocos privilegiados.
En definitiva, Billy Wilder encuentra en "El apartamento" la forma de concentrar sus enseñanzas sobre estos tres asuntos de máximo interés general de una forma amena, ligera y divertida. Contribuyen en gran medida los excelentes trabajos de dos de sus actores favoritos: Lemmon y MacLaine. Son muchas las generaciones que han aprendido gracias a "El apartamento" a engañar a sus cónyuges con soltura, a pelotillear a sus jefes con habilidad y a encandilar a sus vecinos con inolvidables y fascinantes conversaciones de ascensor. Gracias, Billy. Sólo tú podías hacerlo.
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miércoles, 21 de agosto de 2013
viernes, 2 de agosto de 2013
Con faldas y a lo loco, by Billy Wilder
Hay tres cosas que me gustan de "Con faldas y a lo loco":
- Jack Lemmon. Sin duda, el más grande. Incluso cuando sobreactúa.
- La escena de la estación. Aparecen los travestidos, y ahí termina la gracia.
- El final. Sin duda un final demasiado bueno para lo que es la película
Y hay siete cosas que no me gustan:
- Marilyn Monroe. La peor actriz del mundo, y al lado de Lemmon aún más.
- Las tías, todas. El contrapunto estético, estúpido y sin gracia, aunque necesario.
- Los gags supuestamente cómicos. Repetitivos y muy pesados.
- Wilder sin toque dramático Wilder no es Wilder.
- Marilyn Monroe. Ah, que ya lo dije? Pues... la teta izquierda de Monroe.
- "I wanna be loved by you". No-la-soporrrrrrrrrto. Aaaaaaaargggggg!
- El paso del tiempo la ha arrasado. Tiene arrugas hasta en los créditos.
Pues sí, lo digo y lo repito: sobrevaloradísima y bastante tonta. Ea, disparad.
- Jack Lemmon. Sin duda, el más grande. Incluso cuando sobreactúa.
- La escena de la estación. Aparecen los travestidos, y ahí termina la gracia.
- El final. Sin duda un final demasiado bueno para lo que es la película
Y hay siete cosas que no me gustan:
- Marilyn Monroe. La peor actriz del mundo, y al lado de Lemmon aún más.
- Las tías, todas. El contrapunto estético, estúpido y sin gracia, aunque necesario.
- Los gags supuestamente cómicos. Repetitivos y muy pesados.
- Wilder sin toque dramático Wilder no es Wilder.
- Marilyn Monroe. Ah, que ya lo dije? Pues... la teta izquierda de Monroe.
- "I wanna be loved by you". No-la-soporrrrrrrrrto. Aaaaaaaargggggg!
- El paso del tiempo la ha arrasado. Tiene arrugas hasta en los créditos.
Pues sí, lo digo y lo repito: sobrevaloradísima y bastante tonta. Ea, disparad.
Primera plana, by Billy Wilder
Paso las mañanas a caballo entre la Cadena Ser y Onda Cero. Podría decirse que es como vivir en dos mundos paralelos, porque son tan distintas las visiones de la realidad de unos y otros que es imposible pensar que sea la misma. Igualmente echo un vistazo todos los días a las webs de El Mundo y de El País. Tres cuartas de lo mismo: imposible imaginar dos universos más divergentes.
En estos días hemos padecido muy intensamente lo peorcito de la profesión periodística. Un accidente de tren en Galicia con gran cantidad de víctimas mortales ha llevado a toda la prensa hasta el pueblito donde ocurrió el descarrilamiento. Durante una semana han sido protagonistas de la noticia, se ha entrevistado a todos los vecinos, se ha elucubrado sobre lo divino y humano… Se ha exprimido la información hasta la última gota: aspecto económico, aspecto humano, vidas perdidas, vidas salvadas, el aspecto psicológico del accidente, lecciones magistrales de ingeniería ferroviaria… todos hemos hablado de sistemas de seguridad y frenado, todos hemos aprendido un montón de fuerza centrífuga y de trazados viarios…Incluso las grandes figuras de cada emisora han hecho un alto en sus vacaciones para ponerse al frente de tan importante evento... digo noticia. Oh, qué grandes profesionales, qué tremenda vocación!
Recordaba mientras veía esta divertidísima película de Billy Wilder todo eso y pensaba en lo bien que recoge la realidad de la profesión, al menos de buena parte de la profesión. Los periodistas acudiendo como buitres al lugar de la noticia, preferiblemente si es trágica y mejor aún si hay muertos, cuantos más mejor porque se puede alargar más días la "información". El acoso a los protagonistas y sus familias, las preguntas estúpidas, la lucha por sacar la mejor foto, la toma más impactante, la declaración más escandalosa, el titular más fuerte y que más venda…
Conste que el periodismo es mi vocación frustrada, pero por supuesto otro tipo de periodismo, un periodismo mucho más cercano a Bernstein y Woodward que al amarillismo y el sensacionalismo que Billy Wilder denuncia tan magistralmente en esta comedia. Es fascinante cómo la misma profesión puede ser sublime o asquerosa dependiendo de las personas y de sus códigos morales. Y por qué no, también de los del medio para el que trabajan.
Soberbios Lemmon y Matthau. No se puede estar mejor. Y genial el giro final, ese guiño a la truhanería y a la mala leche con el que el director casi siempre nos deleita. Qué grande Wilder.
En estos días hemos padecido muy intensamente lo peorcito de la profesión periodística. Un accidente de tren en Galicia con gran cantidad de víctimas mortales ha llevado a toda la prensa hasta el pueblito donde ocurrió el descarrilamiento. Durante una semana han sido protagonistas de la noticia, se ha entrevistado a todos los vecinos, se ha elucubrado sobre lo divino y humano… Se ha exprimido la información hasta la última gota: aspecto económico, aspecto humano, vidas perdidas, vidas salvadas, el aspecto psicológico del accidente, lecciones magistrales de ingeniería ferroviaria… todos hemos hablado de sistemas de seguridad y frenado, todos hemos aprendido un montón de fuerza centrífuga y de trazados viarios…Incluso las grandes figuras de cada emisora han hecho un alto en sus vacaciones para ponerse al frente de tan importante evento... digo noticia. Oh, qué grandes profesionales, qué tremenda vocación!
Recordaba mientras veía esta divertidísima película de Billy Wilder todo eso y pensaba en lo bien que recoge la realidad de la profesión, al menos de buena parte de la profesión. Los periodistas acudiendo como buitres al lugar de la noticia, preferiblemente si es trágica y mejor aún si hay muertos, cuantos más mejor porque se puede alargar más días la "información". El acoso a los protagonistas y sus familias, las preguntas estúpidas, la lucha por sacar la mejor foto, la toma más impactante, la declaración más escandalosa, el titular más fuerte y que más venda…
Conste que el periodismo es mi vocación frustrada, pero por supuesto otro tipo de periodismo, un periodismo mucho más cercano a Bernstein y Woodward que al amarillismo y el sensacionalismo que Billy Wilder denuncia tan magistralmente en esta comedia. Es fascinante cómo la misma profesión puede ser sublime o asquerosa dependiendo de las personas y de sus códigos morales. Y por qué no, también de los del medio para el que trabajan.
Soberbios Lemmon y Matthau. No se puede estar mejor. Y genial el giro final, ese guiño a la truhanería y a la mala leche con el que el director casi siempre nos deleita. Qué grande Wilder.
jueves, 29 de marzo de 2012
Missing (Desaparecido), by Constantin Costa-Gavras
Qué pena que mi crítica número 500 no hubiera sido ésta. Qué pena que sea la 501 y que el 10 que tenía reservado para su predecesora vaya para ella. Qué pedazo de película!
Y qué pedazo de actor! Si dije una vez que Jack Lemmon había hecho el papel de su vida en "Días de vino y rosas", que creo que lo dije, no tengo más remedio que rectificar. O al menos, plantear una duda: interpretó mejor al borracho tirado de los días de vino y rosas o al padre desesperado de "Missing"? Probablemente no haya respuesta para esto porque Lemmon puede destrozarnos el corazón tanto en una como en otra, puede hacernos llorar, sentirnos impotentes, despotricar contra el mundo y, lo que es peor, mirarnos a nosotros mismos y ver lo que no nos gusta ver. Qué tremendo actor, y qué poco aprovechado para el drama! Sí, ya sé que en la comedia era casi dios pero este tío es una fiera azotando lacrimales.
Luego está el 11S, esa fecha que a todos nos ha quedado en la memoria por lo que ya sabemos pero que mucho antes había quedado marcada a fuego en la memoria de los chilenos. Aprovecho la coyuntura para abominar desde aquí de algunas críticas que he leído que casi casi justifican lo que pasó aquel día en Chile. "Bueeeeeno, aquello llevaba camino de convertirse en una segunda Cuba, Allende era esto o lo otro, blablabla blablabla... Oiga, por qué no va y se lo cuenta a las familias de los miles de desaparecidos durante el gran movimiento de salvación nacional? Por qué hay gente que, aún hoy en día, justifica con total desvergüenza la oleada de desapariciones, torturas y muertes que aquellos días se llevaron a cabo?
Gran película, tremenda, impactante, brutal. Esas escenas de reconocimiento de cadáveres en lugares ocultos, donde se apilaban cientos y cientos de cuerpos... Eso no se lo ha inventado nadie, está ahí, documentado. No son cuatro periodistas izquierdosos y carroprebenderos los que lo cuentan; está en juzgados, en documentos oficiales... miles de desaparecidos, miles de torturados. Cómo nadie puede justificar algo así, por favor?
La película trata el tema del golpe militar y de la posible implicación americana con suma delicadeza. Impacta profundamente el proceso por el cual ese padre conservador, fiel al gobierno de su país y a sus valores patrióticos, va transformándose a medida que va entendiendo, sospechando, mirando a su alrededor, conociendo la realidad chilena, la vida de su hijo y su nuera, su trabajo... Es un cambio demoledor, todos sus valores tirados por tierra, y lo peor, un hijo desaparecido del que nadie parece saber nada.
Costa-Gavras hace un retrato impactante de lo que significa una dictadura, de lo que es la represión, los toques de queda nocturnos, el miedo de la gente, el puro pánico. Si tuviera que elegir una escena para reflejar todo esto sería la del terremoto. Decenas de personas encerradas en un hotel y aterrorizadas por un fuerte temblor de tierra pero que no se atreven a salir a la calle porque fuera están las metralletas y los disparos. Eso es el TERROR. Gracias, Constantin, por contarnos tan maravillosamente bien esta historia de miedo.
Y qué pedazo de actor! Si dije una vez que Jack Lemmon había hecho el papel de su vida en "Días de vino y rosas", que creo que lo dije, no tengo más remedio que rectificar. O al menos, plantear una duda: interpretó mejor al borracho tirado de los días de vino y rosas o al padre desesperado de "Missing"? Probablemente no haya respuesta para esto porque Lemmon puede destrozarnos el corazón tanto en una como en otra, puede hacernos llorar, sentirnos impotentes, despotricar contra el mundo y, lo que es peor, mirarnos a nosotros mismos y ver lo que no nos gusta ver. Qué tremendo actor, y qué poco aprovechado para el drama! Sí, ya sé que en la comedia era casi dios pero este tío es una fiera azotando lacrimales.
Luego está el 11S, esa fecha que a todos nos ha quedado en la memoria por lo que ya sabemos pero que mucho antes había quedado marcada a fuego en la memoria de los chilenos. Aprovecho la coyuntura para abominar desde aquí de algunas críticas que he leído que casi casi justifican lo que pasó aquel día en Chile. "Bueeeeeno, aquello llevaba camino de convertirse en una segunda Cuba, Allende era esto o lo otro, blablabla blablabla... Oiga, por qué no va y se lo cuenta a las familias de los miles de desaparecidos durante el gran movimiento de salvación nacional? Por qué hay gente que, aún hoy en día, justifica con total desvergüenza la oleada de desapariciones, torturas y muertes que aquellos días se llevaron a cabo?
Gran película, tremenda, impactante, brutal. Esas escenas de reconocimiento de cadáveres en lugares ocultos, donde se apilaban cientos y cientos de cuerpos... Eso no se lo ha inventado nadie, está ahí, documentado. No son cuatro periodistas izquierdosos y carroprebenderos los que lo cuentan; está en juzgados, en documentos oficiales... miles de desaparecidos, miles de torturados. Cómo nadie puede justificar algo así, por favor?
La película trata el tema del golpe militar y de la posible implicación americana con suma delicadeza. Impacta profundamente el proceso por el cual ese padre conservador, fiel al gobierno de su país y a sus valores patrióticos, va transformándose a medida que va entendiendo, sospechando, mirando a su alrededor, conociendo la realidad chilena, la vida de su hijo y su nuera, su trabajo... Es un cambio demoledor, todos sus valores tirados por tierra, y lo peor, un hijo desaparecido del que nadie parece saber nada.
Costa-Gavras hace un retrato impactante de lo que significa una dictadura, de lo que es la represión, los toques de queda nocturnos, el miedo de la gente, el puro pánico. Si tuviera que elegir una escena para reflejar todo esto sería la del terremoto. Decenas de personas encerradas en un hotel y aterrorizadas por un fuerte temblor de tierra pero que no se atreven a salir a la calle porque fuera están las metralletas y los disparos. Eso es el TERROR. Gracias, Constantin, por contarnos tan maravillosamente bien esta historia de miedo.
martes, 18 de octubre de 2011
Irma la dulce, by Billy Wilder
5 razones por las que no me ha gustado nada "Irma la Dulce"
1. Demasiadas expectativas, fracaso seguro.
2. MacLaine no parece en ningún momento una puta; ni siquiera una puta ingenua. Nadie en el mundo se acostaría con esa muchacha, salvo un pederasta. Y muy pervertido.
3. Mi adorado Lemmon sobreactúa hasta el hastío. Vale que hace de dos personajes a la vez, pero... era necesaria tanta mueca? A ratos creía que estaba viendo a Jim Carrey. No quisiera creer que Carrey se fijó en él para interpretar "La Máscara" ; sería horrible.
4. "Difícil forma de tener una vida fácil". La frase mejor del guión. Con eso está todo dicho.
5. Moustache, el mítico personaje de esta película, es un petardo de cuidado. Y su frase favorita, que no repetiré porque podría vomitar, es verdaderamente... pues eso, vomitiva. Wilder, realmente TÚ necesitabas ese repulsivo truco?
En definitiva, un planchazo más; otro clásico enviado a la alcantarilla, y mi saldo negativo en aumento.
Lo peor ha sido que es mi primera crítica de Wilder y que me he decepcionado a mí misma. Joder, me habría encantado formar parte de su club de fans incondicionales y decir aquello de "Yo por mi Wilder ma-to".
Y en cambio aquí estoy, defraudándome y acongojándome por mi falta de sensibilidad para apreciar la genialidad de esta película. Me estoy deprimiendo tanto que me voy a poner un uno. Y mañana dios dirá.
1. Demasiadas expectativas, fracaso seguro.
2. MacLaine no parece en ningún momento una puta; ni siquiera una puta ingenua. Nadie en el mundo se acostaría con esa muchacha, salvo un pederasta. Y muy pervertido.
3. Mi adorado Lemmon sobreactúa hasta el hastío. Vale que hace de dos personajes a la vez, pero... era necesaria tanta mueca? A ratos creía que estaba viendo a Jim Carrey. No quisiera creer que Carrey se fijó en él para interpretar "La Máscara" ; sería horrible.
4. "Difícil forma de tener una vida fácil". La frase mejor del guión. Con eso está todo dicho.
5. Moustache, el mítico personaje de esta película, es un petardo de cuidado. Y su frase favorita, que no repetiré porque podría vomitar, es verdaderamente... pues eso, vomitiva. Wilder, realmente TÚ necesitabas ese repulsivo truco?
En definitiva, un planchazo más; otro clásico enviado a la alcantarilla, y mi saldo negativo en aumento.
Lo peor ha sido que es mi primera crítica de Wilder y que me he decepcionado a mí misma. Joder, me habría encantado formar parte de su club de fans incondicionales y decir aquello de "Yo por mi Wilder ma-to".
Y en cambio aquí estoy, defraudándome y acongojándome por mi falta de sensibilidad para apreciar la genialidad de esta película. Me estoy deprimiendo tanto que me voy a poner un uno. Y mañana dios dirá.
jueves, 17 de marzo de 2011
Días de vino y rosas, by Blake Edwards
Cine de terror puro y duro. Sí, eso es lo que es para mí "Días de vino y rosas", un auténtico film de terror que pone los pelos de punta. Es imposible no sentir pánico ante tanto sufrimiento, ante la facilidad con la que los dos personajes protagonistas caen en ese infierno que les lleva a perderlo todo, dignidad incluida.
Hay escenas verdaderamente espeluznantes, magistralmente aterradoras. Por supuesto destacar la del invernadero, que es de antología del cine de terror. Muy pocas veces una película consigue provocar ese estremecimiento, ese asomarse desde la pantalla a los monstruos que habitan en el alma humana, que están ahí acechando constantemente. El impacto es brutal. Nunca Blake Edwards estuvo más inspirado.
Y de Lemmon y Remick qué más se puede decir que no se haya dicho. Ver cómo el monstruo se los va comiendo vivos, los devora y termina destruyéndolo todo a su alrededor es demoledor. Probablemente las dos mejores interpretaciones de su vida; verdaderamente inmensos.
Hay escenas verdaderamente espeluznantes, magistralmente aterradoras. Por supuesto destacar la del invernadero, que es de antología del cine de terror. Muy pocas veces una película consigue provocar ese estremecimiento, ese asomarse desde la pantalla a los monstruos que habitan en el alma humana, que están ahí acechando constantemente. El impacto es brutal. Nunca Blake Edwards estuvo más inspirado.
Y de Lemmon y Remick qué más se puede decir que no se haya dicho. Ver cómo el monstruo se los va comiendo vivos, los devora y termina destruyéndolo todo a su alrededor es demoledor. Probablemente las dos mejores interpretaciones de su vida; verdaderamente inmensos.
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