Un 0 por una trama llena de ambigüedades y muy mal resuelta.
Un 0 por un Ben Gazzara que parece todo menos un acusado por asesinato.
Un 0 por una Lee Remick que parece todo menos una señora violada.
Un 0 por unos "Señoría, protesto" propios de "La hora de José Mota".
Un 0 por un colegueo público imposible e ilegal entre juez y abogado.
Un 0 por unos interrogatorios en el estrado propios de "Vaya semanita".
Un 0 por un juicio lleno de irregularidades propio de "Muchachada Nui".
Un 0 por un sobrevaloradísimo Otto Preminger que nunca me convence.
Un 0 por un final ni abierto ni cerrado, que no explica ni resuelve nada.
Un 0 por el todo. Pero un 2 por Jimmy Stewart. PORQUE ÉL LO VALE.
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miércoles, 13 de noviembre de 2013
jueves, 17 de marzo de 2011
Días de vino y rosas, by Blake Edwards
Cine de terror puro y duro. Sí, eso es lo que es para mí "Días de vino y rosas", un auténtico film de terror que pone los pelos de punta. Es imposible no sentir pánico ante tanto sufrimiento, ante la facilidad con la que los dos personajes protagonistas caen en ese infierno que les lleva a perderlo todo, dignidad incluida.
Hay escenas verdaderamente espeluznantes, magistralmente aterradoras. Por supuesto destacar la del invernadero, que es de antología del cine de terror. Muy pocas veces una película consigue provocar ese estremecimiento, ese asomarse desde la pantalla a los monstruos que habitan en el alma humana, que están ahí acechando constantemente. El impacto es brutal. Nunca Blake Edwards estuvo más inspirado.
Y de Lemmon y Remick qué más se puede decir que no se haya dicho. Ver cómo el monstruo se los va comiendo vivos, los devora y termina destruyéndolo todo a su alrededor es demoledor. Probablemente las dos mejores interpretaciones de su vida; verdaderamente inmensos.
Hay escenas verdaderamente espeluznantes, magistralmente aterradoras. Por supuesto destacar la del invernadero, que es de antología del cine de terror. Muy pocas veces una película consigue provocar ese estremecimiento, ese asomarse desde la pantalla a los monstruos que habitan en el alma humana, que están ahí acechando constantemente. El impacto es brutal. Nunca Blake Edwards estuvo más inspirado.
Y de Lemmon y Remick qué más se puede decir que no se haya dicho. Ver cómo el monstruo se los va comiendo vivos, los devora y termina destruyéndolo todo a su alrededor es demoledor. Probablemente las dos mejores interpretaciones de su vida; verdaderamente inmensos.
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