Ésta es una buena película. Inteligente. Comprometida. Precisa. Clara. Probablemente demasiado clara. Puede que su principal defecto sea precisamente ése, un exceso de claridad en plan pedagógico: "Mira, te voy a enseñar cómo funciona esto y la mierda que tú, ciudadano común, le importas a los que manejan las riendas del dinero, que son los que en definitiva manejan las riendas del poder".
Detrás de esta historia hay un gran director, Costa-Gavras (Missing) y un actor protagonista inesperadamente resolutivo. Pues sí, Gad Elmaleh me ha sorprendido muy agradablemente. Lo tenía por un actor cómico (sin que esto implique nada contra los cómicos), pero incapaz de afrontar otros retos. Y sin embargo el tío dota a su personaje de una consistencia y una prestancia que no se corresponden con su físico más bien mediocre (Con permiso de Carlota Casiraghi, su joven, bella y monegasca novia).
Hay quien se queja de un exceso de didactismo en la película. Y probablemente lleve razón. Hay momentos en los que el guión es asaz descarado, y viene a decir algo así como: "Por si no te has enterado de lo que te estoy contando, te lo dejo claro: soy un hijoputa y lo único que me interesa es seguir permaneciendo a este lado de la cancha, el de los cabrones que mandamos, y no pasar nunca al otro lado, al tuyo, al de los pringados que sois puteados y terminareis siendo aniquilados".
Bueno, es cierto, a ratos Costa-Gavras se da cuenta de que está manejando un lenguaje complejo, el de la macroeconomía y las finanzas más crípticas, e intenta rectificar para dar luz al espectador más perdido. Pero mi queja no va por ahí. Mi queja va más bien por la parte rosa: qué pinta aquí la historia de la modelo. Por qué el protagonista, un tiburón de las finanzas, pierde el culo por follarse a una tía e incluso babea por ella ostensiblemente en público sin ningún tipo de control.
Qué quiere decirnos Costa-Gavras. Igual detrás del personaje principal hay nombres y apellidos reales bastante conocidos. Elmaleh podría ser perfectamente un alter ego de, por ejemplo, Dominique Strauss-Khan, gente con una cara dura impresionante y un autocontrol envidiable que sólo pierde los papeles cuando se les pone a tiro un coño lo suficientemente caro y/o inalcanzable. O bueno, simplemente un coño distinto al de su señora.
No sé, la historia del tiburón de las finanzas que en cuanto ve a una espectacular modelo pierde el sentío, no me termina de cuadrar. Tal vez sea real, no digo que no, tal vez esté retratando a alguien concreto, puede ser. Pero creo que en la película sobra, distrae de lo fundamental, es tan accesorio que resulta irritante. Joder, no me importan los problemas que ese tío tenga con su entrepierna; me importa que me esté puteando a mí y a millones como a mí. Por lo demás, como si le va la coprofagia y se la casca comiendo mierda. Que le aproveche.
Mostrando entradas con la etiqueta Costa-Gavras (Constantin). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Costa-Gavras (Constantin). Mostrar todas las entradas
domingo, 10 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
Amen, by Constantin Costa-Gavras
Habemus papam interinum. Sí, amigos, el pontífice Benedicto tropecientos (no recuerdo el número) ha dimitido y ocupa de momento el cargo con carácter de interinidad en tanto el Espíritu Santo se decide a elegir entre los ancianos papables que esperan ansiosos su sabia decisión.
A mí esto la verdad es que me la trae bastante al fresco porque los papas me parecen todos igual de cutres, melífluos y plastas y además su reino no es de mi mundo. Empezando por el trajecito, gorro incluído, y acabando por la nube de cardenales que llevan al retortero a todas partes, todo en ellos me parece de un esperpéntico y un fantochil que echan para atrás.
El bueno de Costa-Gavras, con su mejor intención, se muestra en esta película, indiscutiblemente muy bien hecha, escandalizado por la actitud de la Iglesia ante el Holocausto nazi. Y yo lo entiendo, es algo que para un creyente puede clamar al cielo. La desidia, el desinterés, la indiferencia ante las evidencias que llegaban del exterminio judío… pueden ser realmente dolorosos para quien se sienta unido de algún modo a la Iglesia Católica. Pero es que yo ya hace mil años que rompí amarras, que me lo espero todo de esta gente y que no me extraño de nada. Y claro, esta historia no me conmueve lo más mínimo.
La Iglesia hace ya muchos siglos que dejó de parecerse lo más mínimo a lo que Cristo significó e intentó predicar con su vida, si es que en algún momento se llegó a parecer. El papa es un señor que, además de liderar una religión, es jefe de un estaducho de mierda pero cargado de riquezas artísticas y financieras. Y salvo su constante preocupación por la entrepierna de la gente (de la gente de fuera, no de su gente) yo no he visto nunca ningún otro interés por mejorar la vida de sus fieles o por ser ejemplo de nada.
Otra cosa son los movimientos de base, los curas de barrio, los misioneros, o la gente que se lo curra en ONGs como Cáritas, pero ellos nada tienen que ver con el Vaticano y sus jerarcas; son otro mundo. El papa, los cardenales y los obispos van a su bola, nunca les ha interesado nada que no sea preservar su poder y mantener sus privilegios seculares. Puedo, por tanto, sorprenderme o escandalizarme lo más mínimo por saber que la Iglesia no movió ni un dedo para evitar el Holocausto, cuando tuvo noticias de él? Posvaserqueno.
A mí esto la verdad es que me la trae bastante al fresco porque los papas me parecen todos igual de cutres, melífluos y plastas y además su reino no es de mi mundo. Empezando por el trajecito, gorro incluído, y acabando por la nube de cardenales que llevan al retortero a todas partes, todo en ellos me parece de un esperpéntico y un fantochil que echan para atrás.
El bueno de Costa-Gavras, con su mejor intención, se muestra en esta película, indiscutiblemente muy bien hecha, escandalizado por la actitud de la Iglesia ante el Holocausto nazi. Y yo lo entiendo, es algo que para un creyente puede clamar al cielo. La desidia, el desinterés, la indiferencia ante las evidencias que llegaban del exterminio judío… pueden ser realmente dolorosos para quien se sienta unido de algún modo a la Iglesia Católica. Pero es que yo ya hace mil años que rompí amarras, que me lo espero todo de esta gente y que no me extraño de nada. Y claro, esta historia no me conmueve lo más mínimo.
La Iglesia hace ya muchos siglos que dejó de parecerse lo más mínimo a lo que Cristo significó e intentó predicar con su vida, si es que en algún momento se llegó a parecer. El papa es un señor que, además de liderar una religión, es jefe de un estaducho de mierda pero cargado de riquezas artísticas y financieras. Y salvo su constante preocupación por la entrepierna de la gente (de la gente de fuera, no de su gente) yo no he visto nunca ningún otro interés por mejorar la vida de sus fieles o por ser ejemplo de nada.
Otra cosa son los movimientos de base, los curas de barrio, los misioneros, o la gente que se lo curra en ONGs como Cáritas, pero ellos nada tienen que ver con el Vaticano y sus jerarcas; son otro mundo. El papa, los cardenales y los obispos van a su bola, nunca les ha interesado nada que no sea preservar su poder y mantener sus privilegios seculares. Puedo, por tanto, sorprenderme o escandalizarme lo más mínimo por saber que la Iglesia no movió ni un dedo para evitar el Holocausto, cuando tuvo noticias de él? Posvaserqueno.
jueves, 29 de marzo de 2012
Missing (Desaparecido), by Constantin Costa-Gavras
Qué pena que mi crítica número 500 no hubiera sido ésta. Qué pena que sea la 501 y que el 10 que tenía reservado para su predecesora vaya para ella. Qué pedazo de película!
Y qué pedazo de actor! Si dije una vez que Jack Lemmon había hecho el papel de su vida en "Días de vino y rosas", que creo que lo dije, no tengo más remedio que rectificar. O al menos, plantear una duda: interpretó mejor al borracho tirado de los días de vino y rosas o al padre desesperado de "Missing"? Probablemente no haya respuesta para esto porque Lemmon puede destrozarnos el corazón tanto en una como en otra, puede hacernos llorar, sentirnos impotentes, despotricar contra el mundo y, lo que es peor, mirarnos a nosotros mismos y ver lo que no nos gusta ver. Qué tremendo actor, y qué poco aprovechado para el drama! Sí, ya sé que en la comedia era casi dios pero este tío es una fiera azotando lacrimales.
Luego está el 11S, esa fecha que a todos nos ha quedado en la memoria por lo que ya sabemos pero que mucho antes había quedado marcada a fuego en la memoria de los chilenos. Aprovecho la coyuntura para abominar desde aquí de algunas críticas que he leído que casi casi justifican lo que pasó aquel día en Chile. "Bueeeeeno, aquello llevaba camino de convertirse en una segunda Cuba, Allende era esto o lo otro, blablabla blablabla... Oiga, por qué no va y se lo cuenta a las familias de los miles de desaparecidos durante el gran movimiento de salvación nacional? Por qué hay gente que, aún hoy en día, justifica con total desvergüenza la oleada de desapariciones, torturas y muertes que aquellos días se llevaron a cabo?
Gran película, tremenda, impactante, brutal. Esas escenas de reconocimiento de cadáveres en lugares ocultos, donde se apilaban cientos y cientos de cuerpos... Eso no se lo ha inventado nadie, está ahí, documentado. No son cuatro periodistas izquierdosos y carroprebenderos los que lo cuentan; está en juzgados, en documentos oficiales... miles de desaparecidos, miles de torturados. Cómo nadie puede justificar algo así, por favor?
La película trata el tema del golpe militar y de la posible implicación americana con suma delicadeza. Impacta profundamente el proceso por el cual ese padre conservador, fiel al gobierno de su país y a sus valores patrióticos, va transformándose a medida que va entendiendo, sospechando, mirando a su alrededor, conociendo la realidad chilena, la vida de su hijo y su nuera, su trabajo... Es un cambio demoledor, todos sus valores tirados por tierra, y lo peor, un hijo desaparecido del que nadie parece saber nada.
Costa-Gavras hace un retrato impactante de lo que significa una dictadura, de lo que es la represión, los toques de queda nocturnos, el miedo de la gente, el puro pánico. Si tuviera que elegir una escena para reflejar todo esto sería la del terremoto. Decenas de personas encerradas en un hotel y aterrorizadas por un fuerte temblor de tierra pero que no se atreven a salir a la calle porque fuera están las metralletas y los disparos. Eso es el TERROR. Gracias, Constantin, por contarnos tan maravillosamente bien esta historia de miedo.
Y qué pedazo de actor! Si dije una vez que Jack Lemmon había hecho el papel de su vida en "Días de vino y rosas", que creo que lo dije, no tengo más remedio que rectificar. O al menos, plantear una duda: interpretó mejor al borracho tirado de los días de vino y rosas o al padre desesperado de "Missing"? Probablemente no haya respuesta para esto porque Lemmon puede destrozarnos el corazón tanto en una como en otra, puede hacernos llorar, sentirnos impotentes, despotricar contra el mundo y, lo que es peor, mirarnos a nosotros mismos y ver lo que no nos gusta ver. Qué tremendo actor, y qué poco aprovechado para el drama! Sí, ya sé que en la comedia era casi dios pero este tío es una fiera azotando lacrimales.
Luego está el 11S, esa fecha que a todos nos ha quedado en la memoria por lo que ya sabemos pero que mucho antes había quedado marcada a fuego en la memoria de los chilenos. Aprovecho la coyuntura para abominar desde aquí de algunas críticas que he leído que casi casi justifican lo que pasó aquel día en Chile. "Bueeeeeno, aquello llevaba camino de convertirse en una segunda Cuba, Allende era esto o lo otro, blablabla blablabla... Oiga, por qué no va y se lo cuenta a las familias de los miles de desaparecidos durante el gran movimiento de salvación nacional? Por qué hay gente que, aún hoy en día, justifica con total desvergüenza la oleada de desapariciones, torturas y muertes que aquellos días se llevaron a cabo?
Gran película, tremenda, impactante, brutal. Esas escenas de reconocimiento de cadáveres en lugares ocultos, donde se apilaban cientos y cientos de cuerpos... Eso no se lo ha inventado nadie, está ahí, documentado. No son cuatro periodistas izquierdosos y carroprebenderos los que lo cuentan; está en juzgados, en documentos oficiales... miles de desaparecidos, miles de torturados. Cómo nadie puede justificar algo así, por favor?
La película trata el tema del golpe militar y de la posible implicación americana con suma delicadeza. Impacta profundamente el proceso por el cual ese padre conservador, fiel al gobierno de su país y a sus valores patrióticos, va transformándose a medida que va entendiendo, sospechando, mirando a su alrededor, conociendo la realidad chilena, la vida de su hijo y su nuera, su trabajo... Es un cambio demoledor, todos sus valores tirados por tierra, y lo peor, un hijo desaparecido del que nadie parece saber nada.
Costa-Gavras hace un retrato impactante de lo que significa una dictadura, de lo que es la represión, los toques de queda nocturnos, el miedo de la gente, el puro pánico. Si tuviera que elegir una escena para reflejar todo esto sería la del terremoto. Decenas de personas encerradas en un hotel y aterrorizadas por un fuerte temblor de tierra pero que no se atreven a salir a la calle porque fuera están las metralletas y los disparos. Eso es el TERROR. Gracias, Constantin, por contarnos tan maravillosamente bien esta historia de miedo.
jueves, 17 de marzo de 2011
La caja de música, by Constantin Costa-Gavras
Independientemente de la más que evidente carga de propaganda política a favor de la causa judía que con gran acierto ha señalado Valkiria, a mí esta película no me dice nada. La encuentro previsible a más no poder. Prácticamente desde el principio se puede oler una cómo va a terminar la historia. Y los datos que poco a poco se van dando hacen que ya a la mitad hasta el más despistado sepa de qué va la cosa.
En fin, no dudo de que el planteamiento es duro. Una amante y entregada hija que tiene que luchar denodadamente contra evidencias que parecen probar que su padre fue en el pasado un verdadero animal, en principio parece un buen punto de partida. Si no fuera porque las pistas están tan claras y hay tan poco lugar para el suspense podría haber sido una gran película.
Y luego está Jessica Lange y sus muecas. Hay una escena al final en la que no se sabe muy bien si se está riendo, si está llorando, si está abrazando al padre o le está pegando, si se va a desmayar o qué cosa le pasa a esa mujer. No sé, yo creo que una actriz debe tener sus registros y según transcurra la acción ir cambiándolos y adaptándolos a ella. Lo que no se puede es tener un único multirregistro que lo mismo vale para un roto que para un descosido, porque como no se sabe muy bien qué es lo puedes usar para todo. No, hombre, no, no puede una poner la misma cara cuando llora que cuando se rie. Eso no vale
En fin, no dudo de que el planteamiento es duro. Una amante y entregada hija que tiene que luchar denodadamente contra evidencias que parecen probar que su padre fue en el pasado un verdadero animal, en principio parece un buen punto de partida. Si no fuera porque las pistas están tan claras y hay tan poco lugar para el suspense podría haber sido una gran película.
Y luego está Jessica Lange y sus muecas. Hay una escena al final en la que no se sabe muy bien si se está riendo, si está llorando, si está abrazando al padre o le está pegando, si se va a desmayar o qué cosa le pasa a esa mujer. No sé, yo creo que una actriz debe tener sus registros y según transcurra la acción ir cambiándolos y adaptándolos a ella. Lo que no se puede es tener un único multirregistro que lo mismo vale para un roto que para un descosido, porque como no se sabe muy bien qué es lo puedes usar para todo. No, hombre, no, no puede una poner la misma cara cuando llora que cuando se rie. Eso no vale
Suscribirse a:
Entradas (Atom)