Independientemente de la más que evidente carga de propaganda política a favor de la causa judía que con gran acierto ha señalado Valkiria, a mí esta película no me dice nada. La encuentro previsible a más no poder. Prácticamente desde el principio se puede oler una cómo va a terminar la historia. Y los datos que poco a poco se van dando hacen que ya a la mitad hasta el más despistado sepa de qué va la cosa.
En fin, no dudo de que el planteamiento es duro. Una amante y entregada hija que tiene que luchar denodadamente contra evidencias que parecen probar que su padre fue en el pasado un verdadero animal, en principio parece un buen punto de partida. Si no fuera porque las pistas están tan claras y hay tan poco lugar para el suspense podría haber sido una gran película.
Y luego está Jessica Lange y sus muecas. Hay una escena al final en la que no se sabe muy bien si se está riendo, si está llorando, si está abrazando al padre o le está pegando, si se va a desmayar o qué cosa le pasa a esa mujer. No sé, yo creo que una actriz debe tener sus registros y según transcurra la acción ir cambiándolos y adaptándolos a ella. Lo que no se puede es tener un único multirregistro que lo mismo vale para un roto que para un descosido, porque como no se sabe muy bien qué es lo puedes usar para todo. No, hombre, no, no puede una poner la misma cara cuando llora que cuando se rie. Eso no vale
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