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viernes, 4 de octubre de 2013

Mi Idaho privado, by Gus Van Sant

Lo malo de las películas de culto es que la inmensa mayoría son un puto coñazo. En resumen, ésta es la historia de dos chaperos de distinta procedencia, "Chapero rico, chapero pobre". El chapero rico (Keanu Reeves) es superpijo que te cagas. El chapero pobre (River Phoenix) es un tirado, y encima narcoléptico, esto es, que se duerme en todas partes. Os cuento la peli:

Los chaperos van a hacerle un apaño a una señora... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos están con otros chaperos en un bar... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se van de viaje en una moto... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se pelean con otros chaperos... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos visitan a un tío en una caravana... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se juran amistad eterna... y el narcoléptico se duerme.

Los chaperos se pillan una cogorza... y el narcoléptico se duerme.

A todo esto hay un tío gordo y bastante asqueroso chillando todo el rato. Quién es. Por qué chilla. Cómo se puede ir tan guarro por la vida. Ah, ni idea. Pero es un personaje fundamental para lo que quiere Gus Van Sant, que es hacer una auténtica y genuina película de culto y ascender a los cielos de los directores de culto. Y ya está, prueba superada! Tenemos peli de culto... y narcolepsia asegurada.

domingo, 24 de febrero de 2013

Mi nombre es Harvey Milk, by Gus Van Sant


Conozco a un tipo que es gay y facha al mismo tiempo. Sí, ya sé, es algo así como ser negro y del Ku-Klux-Klan o judío neonazi, pero ese tipo de gente existe. Es así y hay que asumirlo. Cuando le preguntas a este tipo por el matrimonio homosexual dice que es un pego y que él no necesita casarse. Ya, bueno, y yo tampoco y sin embargo no por eso voy  por ahí lanzando proclamas incendiarias contra el matrimonio hetero, por mucho que me parezca una institución caduca, obsoleta y rancia a más no poder.

Y a qué viene esto? Dirá alguno. Pues viene a que precisamente en esta película Gus Van Sant nos muestra los primeros movimientos en Estados Unidos por los derechos civiles de los homosexuales y la relación de éstos con la política. El tal Harvey Milk, que como empresario venía de una mentalidad liberal republicana, se ve obligado por su condición sexual a replantearse su posición, y se convierte en el primer político abiertamente gay que se presenta a unas elecciones con su condición sexual como referente. En ese aspecto la película es interesante, incluso necesaria. Está bien que alguien nos haga recordar de vez en cuando la tremenda lucha que ha hecho falta hasta llegar al día de hoy, con una serie de derechos asumidos por la sociedad que aunque creamos ya consolidados, para nada, que ahí siguen los del crucifijo in pectore pugnando por recuperar terreno.

Lo que no me gusta de la película es la falta de coherencia del director. Por qué Van Sant, que nos habla de la homosexualidad y de los derechos civiles del colectivo gay, es tan timorato con la cámara? Por qué cuando Sean Penn y James Franco se besan (supercastamente, todo hay que decirlo, plan piquito y leve restregón de morros) aparece un súbito fundido en negro, o se va difuminando la luz hasta la siguiente escena? Bueno, y como dice el chiste, ya de follar ni hablamos.

Volvemos a lo mismo de siempre: quiero reivindicar algo pero no quiero herir demasiado la sensibilidad del espectador que sienta cierta repugnancia ante la imagen de dos tíos metiéndose la lengua hasta la garganta o sobándose o directamente echando un polvo. Ante todo no asustar al público.

Joder, y eso es justamente de lo que abominaba el propio Milk, según se desprende de la película: de la falta de valentía para mostrarse como uno es, de los armarios cerrados, del terrible mal que ese ocultismo hace a la causa, porque cuánta gente hay que se muestra abiertamente homófoba sin complejos porque no sabe que la persona que está tomando café a su lado o que trabaja en la mesa contigua es homosexual? Y ahora viene un director que quiere contarnos una historia de arrojo y osadía y el tío va... y se caga por la patilla!!!! Pues eso, un quiero y no puedo, un sí pero no, un puro y duro coitus interruptus.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Descubriendo a Forrester, by Gus Van Sant

Gus Van Sant parece tener una extraña obsesión con los adolescentes raritos. Si en "El indomable Will Hunting" nos contaba la historia de un genio de las matemáticas camuflado de pandillero rebelde, aquí la cosa va de literatura.

Joven habitante del Bronx que escribe que te cagas busca mentor. Qué casualidad, también Will Hunting encontró su hada madrina en la figura de Robin Williams, un solitario y bohemio profesor. Aquí le ha tocado el papel a Sean Connery, otra vieja gloria, que mira tú por dónde, también hace de solitario y bohemio, en este caso escritor. En realidad, es la misma historia pero en dos versiones. Entre una y otra rodó un remake de psicosis. Revelador, no?

- Similitudes entre ambas:

1. Los amigos del barrio de los dos protas son completamente subnormales.

2. La inevitable chica redentora y pija.

3. Son dos rebeldes sin causa.

4. El escaso feeling inicial con el mentor y el enamoramiento paulatino: un clásico.

5. Las escuelas, las empresas, los equipos.. se rifan a los muchachos.

6. Inevitable conflicto con los amigos de la infancia. Con los subnormales vamos.

- Diferencias:

1. Unos son negros y otros blancos.

2. El final de Forrester es mucho más patético que el de Hunting. El propio director se chotea de él. Lo hace en boca de Connery: "Qué te ha parecido este número de vodevil?"

Ps. "El guardián entre el centeno" es una novela bastante chorra y muy sobrevalorada. Lo siento por el que mató a John Lennon, pero tío, lo hiciste por un imbécil al que unos cuantos habían mitificado. No merecía ni mucho menos esta película dedicada a su persona.

Ps2. La breve aparición de Matt Damon al final viene a confirmar la simbiosis argumental de las dos películas. Es un guiño de Van Sant a Will Hunting y mola. Tal vez lo mejor de la peli.

jueves, 17 de marzo de 2011

Psycho (Psicosis),by Gus Van Sant

Coincido básicamente con los que opinan que, al ser un calco, no debe diferir demasiado la puntuación de la original con ésta. Vale, que tiene menos mérito porque se trata de copiar plano a plano y la creatividad se reduce a menos diez, pero bueno, el resultado es corrrecto y consigue sus pretensiones.

Francamente, yo no me habría atrevido a meterme en el berenjenal de copiar a un clásico; difícilmente se puede salir bien parado de una osadía así, pero si hay gente a la que le divierte hacer estas cosas en lugar de crear sus propios proyectos personales, por mí adelante. Como se suele decir, K1 es K1.

El resto en spoiler
spoiler:
Por supuesto es una peli totalmente prescindible, pero como cosa curiosa se deja ver. No machaca en absoluto la peli de Hitchcock; simplemente es que Norman Bates forma ya parte del imaginario colectivo y no tiene la cara de este señor, que no me acuerdo cómo se llama, sino que tiene la cara de Anthony Perkins y siempre la tendrá. Es el paradigma del psicópata asesino, y ver a este otro señor en su papel no deja de ser como ver una caricatura de alguien muy familiar.

El indomable Will Huntig, by Gus Van Sant

A mí lo que me pasa con esta película es que no la entiendo muy bien. A ver, el indomable Will Hunting es un genio que les da veintemil vueltas a todos los estudiantes de la Universidad en la que trabaja, pero lejos de pavonearse, chulearse o simplemente darse un poco pisto por saber resolver problemas que para ellos son imposibles, y esto sin estudiar lo más mínimo, que es lo que haría cualquier otro en su lugar, pues se mantiene en el anonimato y espera a que todo el mundo desaparezca para resolver los enigmas en la intimidad. Bueno, vamos a hacer un esfuerzo y obviar que estamos hablando de un adolescente, colectivo éste que no se caracteriza precisamente por su discreción.

Pero es que luego alguien descubre que Will es un genio e intenta sacarlo de la vida de mierda que lleva y aprovechar todo ese talento para tener un trabajo interesante, haciendo lo que más le gusta, ganando pasta a espuertas, creándose una fama y un nombre importante y... esto no le gusta. Es decir, el sueño de cualquier muchacho de su edad (y de todas las edades, para qué nos vamos a engañar) de llegar a lo más alto sin esfuerzo alguno y de hacerse rico prácticamente jugando, esto a él no le motiva nada de nada. Es inútil, por más que intento creerme algo no lo consigo.

No entiendo que tenga esta puntuación en FA ni mucho menos esa cantidad de nominaciones a los Oscars una historia matemáticamente imposible. A partir de esta imposibilidad la trama entera se viene abajo, no tiene pies ni cabeza.

Y para rematar la horripilante faena tenemos (oh, cielos, otra vez no) a Robin Williams haciendo de domador progre de niñatos tocapelotas, que es su especialidad indiscutible. Si no querías arroz, toma 3 tazas. Lo siento, pero tenía la urgente necesidad de bajarle la nota media a este homenaje al despropósito.