miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cinco metros cuadrados, by Max Lemcke

Dentro del subgénero cinematográfico "Vivienda" hay de todo, pero a mí lo primero que se me viene a la memoria es "El pisito", esa inolvidable comedia negra del cine español firmada por el gran Azcona, que ha pasado a la historia tal vez un poco exageradamente como obra de arte del celuloide. Y de "El pisito" una de las cosas que más recuerdo es el papel de la genial Mary Carrillo, que hacía de insufrible novia del pobre y desgraciado José Luis López Vázquez.

No sé qué tendrán las historias de pisos que en todas ellas aparecen como protagonistas unos tíos cantidad de buena gente, íntegros, acorralados, hechos polvo, con los que es sencillísimo empatizar, frente a unas novias repulsivas, exigentes, fanáticas de las bodas, antipáticas y amargadas a más no poder (las escenas iniciales de los preparativos de boda son totalmente escalofriantes y pavorosas).  Por cierto, que Malena Alterio lo borda y no desmerece en nada de la memorable interpretación que en su día hizo doña Mary Carrillo.

Da la sensación de que todos los problemas que tienen estos sujetos para conseguir su pisito tienen el sano propósito de evitar que terminen sus días junto con las abominables compañeras que ellos mismos han elegido. Una hasta se alegra un poco de que los conflictos de vivienda dificulten el trágico final de la boda segura y la consiguiente vida eterna al lado de una de estas señoras tan desagradables. Sólo de imaginar al pobre Fernando Tejero aguantando hasta el fin de sus días a una Malena Alterio cada día más gruñona, vieja, cascarrabias e insoportable se ponen los pelos como escarpias.

Pero dejando a un lado el tema de las novias repulsivas, tengo que reconocer que Lemcke, un director al que, por cierto, no conocía de antes, ha hecho un buen trabajo. Tal vez algo inconexo, porque resulta difícil seguir en el guión los cambios tan súbitos de los personajes (los padres de la novia, los amigos, etc.), pero la intención hay que reconocérsela. Tal vez ha precipitado demasiado la acción para meter todo el proceso en una cortísima hora y media de metraje, en la que el desarrollo de los personajes no queda claro en absoluto. Al revés, todo parece muy forzado.

Por contra, las interpretaciones estupendas. Tejero demuestra que puede ser un buen actor dramático; su desesperación resulta totalmente creíble, se abstiene de sobreactuar como acostumbra en su versión cómica y está tan comedido que a ratos es difícil reconocerlo.

Y bueno, qué decir del enorrrrrme Gutiérrez Caba! Algún día este país debería empezar a homenajear, a ser posible en vida, antes de que la palmen, a todos estos grandísimos actores autóctonos que no tienen absolutamente nada que envidiar a las grandes estrellas del cine americano. Emilio, eres un crack, y somos muchos los que nos quitamos el sombrero ante tus trabajos. Eres el puto amo.

martes, 4 de septiembre de 2012

Tímidos anónimos, by Jean-Pierre Améris

La timidez patológica es esa clase de cualidad que da muchísimo juego cómico. Ya sabéis: " Era uno tan tímido tan tímido que..."

Juntar en una comedia a dos tímidos patológicos y construir desde esa premisa una historia de amor debería dar para mucha risa y tremendo cachondeo...  pero resulta que no.

Yo a Benoit Poelvoorde, que supuestamente es la gran apuesta cómica de esta película, no termino de verle el puntito, sinceramente. Reconozco que está un poco más gracioso que en su anterior trabajo "Nada que declarar", pero aquí, con un papel cargado de taras potencialmente descacharrantes, es donde realmente demuestra que su vena cómica no da la talla.

El guión tampoco contribuye demasiado a sacarle punta al tema. Es cierto que los tímidos sudan muchísimo y tartamudean y huyen del contacto humano pero incidir una y otra vez en las mismas características en lugar de ahondar en otras manifestaciones de la timidez consigue aburrir al espectador. Ver a un tipo sudar a raudales  y a una tía tartamudear durante hora y media (y gracias a que la peli es corta) es mucho pedir al sufrido público.

Da la sensación de que la brevedad de la cinta es prácticamente obligada. El guión no da para más. Una vez mostradas las taras de los dos protagonistas y planteado el conflicto cómico-amoroso los guionistas no saben qué más juego darle a la historia. Y en lugar de alargarla inútilmente repitiendo una y otra vez los tics de los personajes optan por un final rápido que aligere la historia. Es de agradecer, la verdad. Podrían haberla eternizado hasta el vómito.

Pese a todo lo anterior, no deja de ser una película divertida, sencilla y poco pretenciosa. Muy del estilo "comedia romántica francesa" y con el atractivo añadido del subgénero "cocina". En este caso subsubgénero "chocolate". De obligada visión para los amantes del dulce más amargo entre todos los dulces. Salen unos bombones que... Mmmmmm!

Tesis, by Alejandro Amenábar

"Tesis" es toda una tesis sobre cine. En ella Amenábar nos muestra su filosofía sobre el séptimo arte, sobre cómo él lo entiende desde su condición de hombre casi renacentista que participa en su obra íntegramente, desde la elaboración del guión hasta el montaje, pasando por la composición de la música. Tesis es Amenábar y Amenábar es Tesis.

Creo que muchos sospechamos en su momento que este chaval con su primera obra había tocado techo. No significa ni mucho menos que el resto de sus películas desmerezcan pero carecen de la frescura, la originalidad y, sobre todo, el factor sorpresa que sí tuvo ésta.

Sobrecogedora, escalofriante, técnicamente perfecta, con un tema de fondo casi tabú, una intriga hitchcockiana, unas persecuciones angustiosas y un final difícilmente previsible. Dentro del cine español una de las mayores revelaciones que hemos tenido y que posiblemente nunca tengamos. Si añadimos a todo ello el pánico letal que se refleja en los ojos de Ana Torrent, sale una "tesis" redonda.

Sin duda, Sobresaliente cum laude

Los otros, by Alejandro Amenábar

A mí “Los otros” me decepcionó un montón en su día. Reconozco que en posteriores ocasiones, cuando la he vuelto a ver, y ya sabiendo que no debía esperar gran cosa, le he pillado un poco más el puntito. Es lo que suele pasar cuando la primera película de un director te apasiona y las expectativas se disparan. Un error gordo pero harto frecuente.

Naturalmente carecía de la frescura y el encanto virginal de “Tesis” pero no se puede negar que hay detrás un guión muy elaborado, una técnica impecable, una ambientación maravillosamente claustrofóbica y una música impactante, todo ello obra por supuesto de nuestro Leonardo da Vinci patrio, el gran Amenábar.

Qué falla entonces? Pues personalmente me resultó fría, sin emoción. Le faltaba eso que hace que cuando estás viendo una película te metas, te impliques y sufras con los personajes. Sí, es verdad que te pegas un par de sustillos y que se consigue cierta tensión, pero es todo muy repetitivo, como muy plomizo. Nicole Kidman, maravillosa ella, eso sí, se pasa toda la cinta abriendo y cerrando puertas y persianas y poniendo cara de miedo, pero no tiene ni muchísimo menos el encanto y la naturalidad de la Ana Torrent de “Tesis”.

Lo mejor de “Los otros” sin duda es el final, que yo sinceramente no me esperaba. Ahí sí se produce ese momento sobrecogedor y emocionante que falta a lo largo de la película. Con ello consigue resarcirnos un poco de la decepción pero no llega a compensarla del todo. Al menos para mí.

Contagio, by Steven Soderbergh

Es difícil reunir un reparto tan espectacular como el que se junta en esta película y un director de la fama y el oficio de Soderbergh con un resultado tan mediocre, por no decir espantoso.

La historia va de que hay un virus bastante mortífero e hijoputa que se propaga a velocidades alarmantes y que las autoridades no saben cómo controlar. Os suena, no? Y claro, ya vienen los dilemas éticos y patéticos de siempre: Alarmar a la población o mantener un discreto silencio para que no cunda el pánico? Avisar a familia y amigos para que pongan tierra de por medio o dejar que se enteren cuando el tema salga a la luz, como todo el mundo? Cómo repartir las primeras vacunas? En fin, tan emotiva, original y sorprendente como un pelapatatas.

Eso sí, mola ver a Gwyneth Paltrow sin maquillar, convulsionando y echando espumarajos por la boca al más puro estilo “House”. O a Kate Winslet sudando como una cerda. O a Jude Law de malo malote que aprovecha la coyuntura para hacerse rico.

La peli, como podréis imaginar, no es apta para hipocondríacos. Para el resto sí es apta pero sinceramente, casi tan entretenida como chupar un boli o mirar fijamente las manchas de la pared.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Mar adentro, by Alejandro Amenábar

Para mí “Mar adentro” siempre ha sido una película notable. Conmovedora, interesante, con un tema polémico pero tratado con respeto y delicadeza... En fin, nunca la hubiera tachado de obra maestra, pero sí como bastante bien hecha y muy recomendable.

Lo que pasa es que me he metido a leer algunas críticas antes de hacer yo la mía y de repente me han dado unas ganas locas de elevarla a la categoría de obra de culto, tal es el dechado de barbaridades y despropósitos que he podido leer por parte del facherío más recalcitrante y casposo que pasearse pueda por la Internet.

De pronto he pensado que si Amenábar con su película quería denunciar una situación y reivindicar un derecho lo había conseguido con creces, a juzgar por la pupa que ha hecho entre la caverna patria. Por supuesto ni hablar de la interpretación de Bardem, que como todo el mundo sabe, es el actor-fetiche por antonomasia de la derecha española, el paradigma de la ceja, de las subvenciones, de los titiriteros y los estómagos agradecidos, etc etc. Y si hay algo que no soportan es que encima sea un tío reconocido internacionalmente con premios para parar siete trenes. Lo de Bardem es equiparable a la fobia contra Almodóvar pero en versión interpretativa.

En fin, que de un merecido 8 he saltado a un reivindicativo 10, y no le pongo más nota porque no se puede. Lo que sí aprovecho es para agradecer a Amenábar su sensibilidad en el tratamiento del tema y su compromiso personal con la causa de Ramón Sampedro.

Y a los fachas que lo han puesto a parir durante todos estos años recordarles que hasta un señor tan poco sospechososo de progre, de gay o de peligroso filocomunista como Clint Eastwood hizo su correspondiente alegato a favor de la eutanasia y el derecho a una muerte digna en “Million Dollar Baby” sin que nadie pusiera el grito en el cielo ni clamara venganza y justicia divina.

Cutres, casposos, fachas y retrógrados de distinto pelaje, esta crítica va por vosotros.

Ágora, by Alejandro Amenábar

Mantengo desde siempre la teoría, ampliamente comprobada, de que cuantos más extras haya en una película mucho más coñazo es. Vamos, que la relación entre número de extras y nivel de dispersión y aburrimiento es directamente proporcional.

Esta película es la evidencia que demuestra mi “tesis”. Amenábar, por favor, “abre los ojos” y recapacita. Cuantos menos extras, más fluye el talento.

Deja las superproducciones mastodónticas para “Los otros”, para ésos que no tienen ideas y necesitan un presupuesto y unas macroestructuras que compensen sus carencias. Que se pierdan “Mar adentro” con toda su parafernalia y tú vuelve a lo que sabes hacer: escribir guiones llenos de ingenio y llevarlos a la pantalla con sencillez y buen oficio y sin tanto aspaviento.

Eso sí, si puedes volver a trabajar con Rachel Weisz, no lo dudes. Maravilla de mujer y maravilla de actriz, ahí sí has dado en el clavo.