Esta película me la recomendó una persona muy querida, y me dijo que la intentara ver con otros ojos, que abandonara mi espíritu crítico destructivo habitual y me entregara a la historia.
Y lo he intentado, de verdad. Y la he visto en un estado anímico propenso a la entrega, muy predispuesta a dejarme llevar por las emociones, pero es que...
Es que ha sido peor.
Voy a transcribir poco más o menos el posible diálogo que habríamos tenido si la hubiéramos visto juntos:
- Pero qué le pasa a ese tío? En cuatro días se enamora locamente de una hermana y de la otra? El Poelvoorde este tiene una capacidad de enamoramiento que lo flipas. Tú entiendes eso, que se enamore así tan alegremente de las dos?
- No, porque él en realidad no está enamorado de la segunda hermana. Siempre tiene en la cabeza a Charlotte Gainsburg.
- Pero si la vio una noche, y charlaron un rato y luego tuvieron una cita frustrada. Cómo se puede enganchar nadie de algo así? Aparte de que el tipo reconoce desde el principio que le flipan las tías y que es muy enamoradizo. Qué pasa, que con un ratillo de charla con la Gainsburg ya se queda colgao de por vida?
- Pues porque se enamora de verdad.
- No se enamora de verdad. Eso no es amor, es un cuelguecillo. Bueno, y lo de ella es muuuuuy fuerrrrrte.
- Ella también se enamora de verdad.
- A ver, si para ella lo más importante del mundo es su hermana, como dice en un momento dado... va a poner en riesgo su relación, su vida entera, por un tío al que conoce de una noche? Que es su hermana, y se adoran!! Joder, que a las tías no nos pica tanto el chichi.
- No lo puede evitar. Se ha enamorado.
- Cómo que no lo puede evitar? Todo en la vida se puede evitar. Ese tío se ha encoñao de la cuñá, vale, pero ella claro que puede evitarlo. Por mucho que le pueda gustar el tío. Es que es su hermana, y tiene una coartada perfecta para no sucumbir, que es largarse a América y no volver en la vida, si es que el cuñao le pone tantísimo. No me creo nadaaaaa!
- Lo estás racionalizando todo otra vez; no estás viendo los sentimientos.
- Los estoy viendo perfectamente. Pero no entiendo que nadie anteponga los sentimientos por un tío a los de tu propia hermana. Tu única hermana. Tu hermana del alma. La persona que tú describes como "la más importante de tu vida". Que noooooo, que no me creo nadaaaaaaa!!!!!
- No crees que el amor puede estar por encima de todo?
- No. El amor es una entelequia. Y si te enamoras sin quererlo pero la cosa es imposible, tú puedes decir NO. Todo el mundo puede decir NO. En esta película todo suena a falso. Y qué me dices de Catherine Deneuve, pordiossssss? Esa madre completamente átona, un auténtico huevo sin sal... Dios mío, qué conversaciones en las comidas!! Si yo tuviera ese pestiño de madre también querría enamorarme de lo primero que pasara para salir corriendo.
- Se ve que no has entendido nada de la película. La has visto como siempre, con tus ojos de crítica demoledora.
- Prometo que lo he intentado de verdad, pero es que desde la primera escena, cuando el tío sale corriendo en el bar detrás de la Gainsburg todo me suena a impostura. Y más a impostura me suena cuando estando pillaísimo de la primera a los cuatro días conoce a la hermana y se queda to flipao. En qué quedamos? Creemos o no creemos en los grandes amores eternos?
- Creemos. Pero ella ha desaparecido y la vida sigue. No se va a quedar de monje para siempre.
- No, para siempre no, pero por lo menos para un par de meses no estaría mal. Pero que el tipo a los dos días conozca en una inspección a otra tía y se quede prendaíto... En serio tú crees que el amor funciona así?
- No sé, pero a mí la peli me gustó.
- Te gustó porque no la analizaste mínimamente.
- Tal vez. Y tal vez tú la has analizado demasiado.
- Y tal vez el Benoît Jacquot este se está quedando con el personal. Porque su historia es totalmente rocambolesca y suena a cuento chino. Y sus personajes no hay quien se los crea.
- Menos yo, que sí me los creo.
- Tú eres un creyente nato. Crees en amores imposibles y además apostarías la cabeza por ellos.
- Pero siempre me gusta leer tus críticas demoledoras. Para compensar.
- Pues en ésta vas a salir tú.
- Pues saldré.
- Pero no te voy a poner muy mal.
- Gracias.
- A ti. Por recomendarme siempre películas que me hacen pensar. Aunque no me gusten y las ponga a parir. Es mi idiosincrasia.
- Estás como una cabra.
- Pozí.
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lunes, 2 de mayo de 2016
martes, 19 de abril de 2016
El nuevo Nuevo Testamento, by Jaco Van Dormael
Jaco Van Dormael dirige y escribe esta divertidísima producción belga que se sitúa a medio camino entre la parodia, el surrealismo, el universo flowerpower de Ameliè y la irreverencia de los Monty Phyton. La peli no tiene desperdicio de principio a fin.
Ese Dios cervecero, hijodeputa, maltratador, pendenciero, cabronazo y para más inri belga (fantástico Benoît Poelvoorde), que se divierte planificando catástrofes naturales, guerras terribles, líos entre los humanos, tragedias de toda clase y putadas de todos los colores.
Esos monólogos impagables de su hija Ea contando al espectador lo pedazo de cabrón que es su padre. Geniales las charlas de Ea con su hermano J. C., que años atrás huyó de casa y se juntó con doce apóstoles para intentar paliar en lo posible el mal hecho por su padre.
Esa madre medio lela aficionada a coleccionar cromos de béisbol.
Ese momento de rebeldía en el que Ea revela a todo el mundo vía móvil la fecha de su muerte para joder a su padre y para que la gente haga con su vida lo que quiera, ya sabiendo cuándo va a morir.
Ese vagabundo semianalfabeto que será el encargado de escribir el nuevo Nuevo Testamento.
Y luego esos seis apóstoles que faltan para formar los 18 del equipo de béisbol:
1. Esa chica guapa sin brazo. Fantástico el baile de la mano de silicona.
2. Ese ejecutivo que sigue a una bandada de pájaros.
3. Ese obseso sexual que se encuentra en el doblaje de una peli porno a la chica de la que se enamoró de pequeño en la playa.
4. Ese asesino enamorado que ya no quiere matar.
5. Esa señora rica que se prenda de un gorila.
6. Willy, el niño que quiere pasar los últimos días de su vida siendo niña.
Lo mejor:
- Las historias de amor: El asesino y la bella, Ea y Willy, el obseso y la actriz de doblaje, la señora y el gorila, el ejecutivo arrepentido y los pájaros…
- Bueno, y el personaje de Kevin, el chaval al que le quedan 64 años de vida y al saberlo se dedica a tirarse de rascacielos y de aviones porque sabe que no va a morir. Buenísimo.
En mi opinión lo único que le sobra es algo de flowerpowerismo; se pasa un poco, pero incluso ese exceso no consigue deslucir un guión tan completo y tan lleno de matices. Por cierto, cuando la madre de Ea pinta el cielo de flores parece talmente un anuncio de compresas.
En resumidas cuentas, una película muy divertida pero que también da que pensar. No estoy yo demasiado segura de que el Dios supuestamente auténtico del que nos han hablado toda la vida no sea igual o aún más hijodeputa que este Dios belga. Se admiten apuestas.
martes, 4 de septiembre de 2012
Tímidos anónimos, by Jean-Pierre Améris
La timidez patológica es esa clase de cualidad que da muchísimo juego cómico. Ya sabéis: " Era uno tan tímido tan tímido que..."
Juntar en una comedia a dos tímidos patológicos y construir desde esa premisa una historia de amor debería dar para mucha risa y tremendo cachondeo... pero resulta que no.
Yo a Benoit Poelvoorde, que supuestamente es la gran apuesta cómica de esta película, no termino de verle el puntito, sinceramente. Reconozco que está un poco más gracioso que en su anterior trabajo "Nada que declarar", pero aquí, con un papel cargado de taras potencialmente descacharrantes, es donde realmente demuestra que su vena cómica no da la talla.
El guión tampoco contribuye demasiado a sacarle punta al tema. Es cierto que los tímidos sudan muchísimo y tartamudean y huyen del contacto humano pero incidir una y otra vez en las mismas características en lugar de ahondar en otras manifestaciones de la timidez consigue aburrir al espectador. Ver a un tipo sudar a raudales y a una tía tartamudear durante hora y media (y gracias a que la peli es corta) es mucho pedir al sufrido público.
Da la sensación de que la brevedad de la cinta es prácticamente obligada. El guión no da para más. Una vez mostradas las taras de los dos protagonistas y planteado el conflicto cómico-amoroso los guionistas no saben qué más juego darle a la historia. Y en lugar de alargarla inútilmente repitiendo una y otra vez los tics de los personajes optan por un final rápido que aligere la historia. Es de agradecer, la verdad. Podrían haberla eternizado hasta el vómito.
Pese a todo lo anterior, no deja de ser una película divertida, sencilla y poco pretenciosa. Muy del estilo "comedia romántica francesa" y con el atractivo añadido del subgénero "cocina". En este caso subsubgénero "chocolate". De obligada visión para los amantes del dulce más amargo entre todos los dulces. Salen unos bombones que... Mmmmmm!
Juntar en una comedia a dos tímidos patológicos y construir desde esa premisa una historia de amor debería dar para mucha risa y tremendo cachondeo... pero resulta que no.
Yo a Benoit Poelvoorde, que supuestamente es la gran apuesta cómica de esta película, no termino de verle el puntito, sinceramente. Reconozco que está un poco más gracioso que en su anterior trabajo "Nada que declarar", pero aquí, con un papel cargado de taras potencialmente descacharrantes, es donde realmente demuestra que su vena cómica no da la talla.
El guión tampoco contribuye demasiado a sacarle punta al tema. Es cierto que los tímidos sudan muchísimo y tartamudean y huyen del contacto humano pero incidir una y otra vez en las mismas características en lugar de ahondar en otras manifestaciones de la timidez consigue aburrir al espectador. Ver a un tipo sudar a raudales y a una tía tartamudear durante hora y media (y gracias a que la peli es corta) es mucho pedir al sufrido público.
Da la sensación de que la brevedad de la cinta es prácticamente obligada. El guión no da para más. Una vez mostradas las taras de los dos protagonistas y planteado el conflicto cómico-amoroso los guionistas no saben qué más juego darle a la historia. Y en lugar de alargarla inútilmente repitiendo una y otra vez los tics de los personajes optan por un final rápido que aligere la historia. Es de agradecer, la verdad. Podrían haberla eternizado hasta el vómito.
Pese a todo lo anterior, no deja de ser una película divertida, sencilla y poco pretenciosa. Muy del estilo "comedia romántica francesa" y con el atractivo añadido del subgénero "cocina". En este caso subsubgénero "chocolate". De obligada visión para los amantes del dulce más amargo entre todos los dulces. Salen unos bombones que... Mmmmmm!
jueves, 5 de enero de 2012
Nada que declarar, by Dany Boon
A pesar del planchazo que me pegué en su día con la supertaquillera "Bienvenidos al Norte", y aunque había leído que el localismo volvía a marcar la temática de esta nueva cinta, decidí darle otra oportunidad a Dany Boon. Yo soy así; cuando un tío le parece tan graciosísimo a mucha gente no me rindo tan fácil. Pues nada; como me temía un nuevo batacazo, tal vez algo amortiguado por esperármelo de antemano.
Al parecer los belgas y los franchutes no se pueden ver ni en pintura, algo que yo desconocía y que sirve para explicar todo el argumento de esta película. Igual si fuera belga o gabacha me hubiera partido el culo viéndola, pero volvemos a lo mismo que en "Bienvenidos al Norte": no se puede hacer una película para que sólo se enteren los cuatro que viven por la zona. O sí se puede, pero no es exportable. Es como esas bromas íntimas entre amantes, que sólo las comprenden ellos y si las oye algún extraño se queda a dos velas.
En esta entrega ni siquiera funciona la química entre los actores, que era lo único que se salvaba en la anterior. El tal Poelvoorde, si es que tiene algún carisma humorístico, debe de llevarlo muy en secreto. Y Boon no sólo no mejora con respecto a "Bienvenidos" sino que va a mucho peor.
Del final no puedo hablar porque no terminé de verla; con una hora tuve más que suficiente.
Al parecer los belgas y los franchutes no se pueden ver ni en pintura, algo que yo desconocía y que sirve para explicar todo el argumento de esta película. Igual si fuera belga o gabacha me hubiera partido el culo viéndola, pero volvemos a lo mismo que en "Bienvenidos al Norte": no se puede hacer una película para que sólo se enteren los cuatro que viven por la zona. O sí se puede, pero no es exportable. Es como esas bromas íntimas entre amantes, que sólo las comprenden ellos y si las oye algún extraño se queda a dos velas.
En esta entrega ni siquiera funciona la química entre los actores, que era lo único que se salvaba en la anterior. El tal Poelvoorde, si es que tiene algún carisma humorístico, debe de llevarlo muy en secreto. Y Boon no sólo no mejora con respecto a "Bienvenidos" sino que va a mucho peor.
Del final no puedo hablar porque no terminé de verla; con una hora tuve más que suficiente.
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