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martes, 23 de junio de 2015

La verdad oculta, by Larysa Kondracki

El hecho de que esta película esté basada en hechos reales, y aún peor, el hecho de que yo me la crea a pies juntillas, es totalmente escalofriante. He aquí mi credo personal al respecto:

1. Creo firmemente que el tráfico de mujeres con fines sexuales funciona tal como se cuenta en la película.

2. Creo firmemente que el mundo está lleno de tíos cerdos dispuestos a tirarse todo lo que se les ponga por delante sin preguntar si lo hacen voluntariamente ni cómo han llegado hasta allí.

3. Creo firmemente que la humanidad es un asco y que los intereses políticos y económicos consiguen tapar asuntos turbios y vergonzantes que, de salir a la luz pública, constituirían verdaderos escándalos.

4. Creo firmemente que la ONU y todos los organismos oficiales afines están llenos de corruptos, gilipollas y tarados que harían cualquier cosa por medrar en sus cargos.

5. Creo firmemente que existe dentro del sistema gente, poca pero valiente, capaz de enfrentarse a todo y a todos para destapar corruptelas y perversiones, aunque sus posibilidades de éxito sean casi siempre nulas.

Y una vez dicho esto, tengo que decir que me ha defraudado tremendamente el tono general de la película. Esto qué era, un thriller o una peli-denuncia? Porque la directora parece mucho más interesada todo el tiempo en mantener la tensión argumental que en presentar crudamente los hechos, que son muy duros y sangrantes. Por ejemplo, se regodea en mantener constantemente al espectador en la duda de quién está o no implicado en la red, con constantes giros inesperados, lo que redunda negativamente en la verosimilitud de la narración. Le preocupa realmente lo que pasa con esas muchachas cuyas vidas retrata o sólo le interesa mantener entretenido al espectador?

Y a pesar de contar como protagonista con una Rachel Weisz inmensa (en la misma línea de su papel de rebelde con causa en "El jardinero infiel") y con unos secundarios realmente brillantes (qué lujo ver siempre a ese pedazo de actriz que es Vanessa Redgrave), no les saca partido porque si ni la propia Kondracki sabe a lo que juega... cómo se lo va a pedir a ellos?

Me parece un tema demasiado terrible como para darle un tratamiento tan de puro espectáculo. Me suena como a cuando en la tele hacen un reportaje sobre la prostitución y se pasan todo el rato las cámaras sacando los culos y las tetas de las chicas. Eso es denuncia o es un regalo sorpresa para salidos?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

The Deep Blue Sea, by Terence Davies

Como no teníamos bastante con Madame Bovary y todas sus congéneres adúlteras, aquí tenemos otro caso más de descerebrada que deja casa, marido solícito y complaciente, hijos en caso de que los hubiere, y todo tipo de comodidades para salir corriendo en pos del primer capullo igual de descerebrado que le dice por ahí te pudras.

A mí es que me cuesta muchísimo sintonizar mínimamente con este tipo de historias porque por lo general me paso la película entera deseando abofetear a la tía y sin comprender cómo es posible que su correspondiente amante no se deshaga de ella aunque sea a machetazo limpio.

Invariablemente todas ellas terminan resultando unas petardas de cuidado, un verdadero tostón; algunas intentan suicidarse para culpabilizar al amante por no quererlas tanto como los quieren ellas; otras se pasan el día echando broncas, que si salen, que si entran, que si se ven con otras mujeres… Pero qué querías, criaturita de Dios, reconvertirlo a la monogamia de por vida y ser ya tú la única por siempre jamás?

En este caso la tía es una de las más peores con las que me he topado. No le falta un detalle: intento de suicidio, broncas a destajo, morros hasta los pies, súplicas patéticas… Diosssss mío, cómo lo siento por Rachel Weisz, que es una de mis actrices favoritas, pero creo que ya nunca podré olvidarla en este rol. Hasta la mejor actriz del mundo se viene abajo en estos papeles porque todas los hacen exactamente igual, es casi una interpretación de manual: cara de carnero degollado permanente, ojitos brillosos y titilantes todo el tiempo y temblor corporal intermitente. Rachel, por qué aceptaste esto, mujer?

Por supuesto, como es su costumbre, entre tanto Terence Davies va intercalando cancioncillas irlandesas. En este caso nos deleita ni más ni menos que con la letra del himno oficioso irlandés, que dice tal que así: "Molly Malone va gritando: berberechos y mejillones vivos, ohhh, sí, vivos, vivos”.

Pobre Molly Malone, condenada hasta el fin de los tiempos a ir por ahí chillando gilipolleces para solaz de borrachos irlandeses cantarines. Qué cruz.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Ágora, by Alejandro Amenábar

Mantengo desde siempre la teoría, ampliamente comprobada, de que cuantos más extras haya en una película mucho más coñazo es. Vamos, que la relación entre número de extras y nivel de dispersión y aburrimiento es directamente proporcional.

Esta película es la evidencia que demuestra mi “tesis”. Amenábar, por favor, “abre los ojos” y recapacita. Cuantos menos extras, más fluye el talento.

Deja las superproducciones mastodónticas para “Los otros”, para ésos que no tienen ideas y necesitan un presupuesto y unas macroestructuras que compensen sus carencias. Que se pierdan “Mar adentro” con toda su parafernalia y tú vuelve a lo que sabes hacer: escribir guiones llenos de ingenio y llevarlos a la pantalla con sencillez y buen oficio y sin tanto aspaviento.

Eso sí, si puedes volver a trabajar con Rachel Weisz, no lo dudes. Maravilla de mujer y maravilla de actriz, ahí sí has dado en el clavo.

viernes, 22 de junio de 2012

Definitivamente, quizás, by Adam Brooks

Definitivamente... un horror.

Y alguien podría decir: pero vamos a ver, tía, qué esperabas? Te pones a ver una “comedia romántica” americana y te cabreas después porque es un puto rollo?

Posí, me cabreo. Y por qué me cabreo? Pues porque resulta que las críticas que había leído me habían inducido cruelmente a una apreciación completamente errónea.

Copipego:

"Estimulante telón de fondo (...) película que no oculta su destino para el gran público, pero tiene el detalle de recordar que, en ocasiones, ese público es adulto, exigente y no idiota." (Jordi Costa: Diario El País)

"Inteligencia y perspicacia en el dibujo de personajes (...) Un film que en ningún momento cede al chantaje del tópico y los lugares comunes del género. (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (David Broc: Fotogramas)

"Lo que principalmente eleva esta comedia, o drama, por encima del género y, más importante, la hace una película muy apreciable es que todos los personajes son inteligentes y creíbles sus dilemas. (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Francisco Marinero: Diario El Mundo)

Comorrrrr?????? Estimulante telón de fondo????? Público adulto, exigente y no idiota????? Inteligencia y perspicacia en el dibujo de personajes?????? Que no cede al chantaje del tópico y a los lugares comunes del género????? Personajes inteligentes y dilemas creíbles????? He visto yo la misma película que han visto Jordi Costa, David Broc y Francisco Marinero???? Imposible!

La que yo vi tenía un telón de fondo cutre a más no poder; estaba dirigida al mismo público básico, infantiloide y tontorrón que casi todas las de su especie y procedencia; los personajes son casi tan imbéciles como el público al que va dirigida y es tópica y típica como la que más.

Si a todo ello le añadimos la insoportable sosería del actor protagonista, Ryan Reynolds (al que sinceramente no sé qué clase de misterioso encanto pudo verle Scarlett Johansson para casarse con él) y la vomitiva pedantería de la niña, interpretada por Abigail Breslin, la nena aquella que enamoró a medio mundo en “Pequeña Miss Sunshine” pero a la que la fama le sentó como el culo, a juzgar por la repelencia altamente hostiable que ha ido desarrollando en papeles posteriores… si le añadimos esto ya es que es pa haberlos matao.

Qué se salva? Pues tal vez la confortante presencia de Rachel Weisz, una actriz a la que siempre da gusto ver trabajar aunque sea en un bodriazo como éste. Por lo demás, en serio, no os dejéis engañar por los críticos: es la misma clase de bazofia hiperedulcorada que hace orgasmarse una y otra vez a los fans más frikis de Sandra Bullock o Meg Ryan.

Definitivamente… mierda.