miércoles, 11 de julio de 2012

Hace mucho que te quiero, by Philippe Claudel

Hace mucho que no me tomaban así el pelo. Ésta es una de esas pocas películas que gustan, se disfrutan y conmueven durante todo el metraje, hasta que llega el final y… catapún chimpún, todo se va al carajo. Vamos, que pasan del Sobresaliente al Muy Deficiente en cuestión de segundos.

Indiscutible la magistral interpretación de Kristin Scott Thomas, aquella belleza rubia que muchos recordaréis de  “El paciente inglés”, que aquí aparece con un look mucho más de andar por casa y con cierto toque afrancesado, haciendo de expresidiaria de pocas palabras en busca de redención.

A pesar de que a lo largo de la cinta hay unas cuantas escenas que cantan un pelín por su inverosimilitud (por ejemplo, la clase sobre Dostoyevski  en la que la hermana pierde los papeles patéticamente con sus alumnos), el argumento va enganchando poco a poco y consigue atraparnos en esa historia intimista y sencilla que va del reencuentro de dos hermanas y de la superación de un pasado que en todo momento aparece como el gran misterio de la película.

Eso sí, cuando ya por fin se desvela el enigma y te enteras de en qué consiste ese pasado (tranquis, no voy a revelar el secreto) te pegas un planchazo de la hostia y comprendes que nada de lo que has visto hasta entonces tiene ya ningún sentido. Todo ha sido una pura trampa y, claro, entra ese cabreo lógico de cuando te das cuenta de que te han estado tomando el pelo como a un chino. Si queréis saber por qué me temo que tendréis que ver la película.

martes, 10 de julio de 2012

Pleasantville, by Gary Ross

Quién no ha fantaseado alguna vez con entrar en su serie de televisión favorita?

Imagine

1. Vivir entre las montañas nevadas de "Doctor en Alaska"

2. Ser chica "Mad men" con uno de esos maravillosos vestidos de los 60.

3. Ser alumno o profe en "Física y química" y follar a todas horas.

4. Echar una copita en "Cheers" mano a mano con Fraiser.

5. Ser uno más de la pandilla de "Friends" en la buhardilla de Rachel.

6. Vivir en el ático derecha de "Aquí no hay quien viva".

7. Entrar en el Bar Reynolds con el Luisma y pedirle una cañita a Machupichu.

8. Echar una charlita con la Sole de "7 vidas", con Gonzalo detrás de la barra.

9. Visitar el "Hospital Central", con esos médicos guapísimos, todo amabilidad.

10. Vivir en Wisteria Lane y ser una más de las "Mujeres desesperadas".

Pues justo eso es lo que pasa cuando Tobey Maguire entra en Pleasantville.

Y tremendo lío, en un mundo perfecto en blanco y negro entra el color.

lunes, 9 de julio de 2012

CopLand, by James Mangold

Sinceramente, no entiendo a los que dicen que ésta es una pedazo de interpretación de Sylvester Stallone, algo impresionante, sorprendente, espectacular… Habremos visto la misma película?

Que sí, que no hace ni de Rocky ni de Rambo, eso sí es nuevo, pero vamos, que no deja de interpretar el mismo rol subnormaloide y grillaete, en este caso algo más gordito y menos hormonado que de costumbre pero con el talento justo para llevarse la cuchara a la boca a la hora de comer. En fin, si eso es un gran trabajo qué podríamos decir entonces de Harvey Keitel, que sí que hace un papelón digno de sus mejores interpretaciones.

Quitando a Stallone, que la verdad, no sé a quién se le ocurrió la idea de meterlo en el ajo, el resto del reparto es realmente espectacular. Una lástima porque la historia, aunque el guión sea bueno y esté bien hilado, no termina de convencer, por lo menos a mí.

Como en películas de corte similar (poli bueno que lucha denodadamente en solitario contra la corrupción del cuerpo), como en “Serpico” por ejemplo, con la que tiene un montón de cosas en común, ocurre que canta una barbaridad esa universalización de la maldad policial. En este caso canta hasta zarzuela, porque encima la cosa va de un pueblito en el que vive prácticamente todo el cuerpo de policía de Nueva York, haciendo y deshaciendo a su antojo y montándoselo en plan mafioso tutiplén.

Habrá gente que flipe y se emocione un huevo con este tipo de historias de uno contra todos pero a mí tanto malo junto me suele escamar bastante, y los buenos solitarios terminan pareciéndome un poco tontorrones. En este caso el doble de tontorrón ya que la cara de pánfilo del inefable Sly multiplica el efecto de forma inevitable.

Con todo y con eso, para ser justa tengo que decir que la peli entretiene y engancha, que los chicos en general hacen un buen trabajo (menos De Niro, que defrauda un poco, tal vez porque tiene uno de los papeles menos lucidos) y que, a pesar de todo, se deja ver, aunque sea con cierto repelús.

jueves, 5 de julio de 2012

El niño de la bicicleta, by Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne

Comprobado. Es mi segunda experiencia Dardennne y ya puedo certificar que estos tíos tienen un esquema argumental y lo siguen a rajatabla, caiga quien caiga.

Releo mi crítica de su otra película, "El niño", y me doy cuenta de que perfectamente podría aplicarse a ésta. Por supuesto en las dos hay un niño titular, un niño al que te pasas toda la historia odiando, por gilipollas, egoísta, impresentable, cabronazo, etc... hasta que llega el final y no sabes cómo, el niño te ha llevado al huerto.

También hay en las dos historias un personaje femenino (novia en un caso, madre de acogida en el otro) que sufre los desplantes y putadas del pequeño cabrón pero que todo lo entiende y todo lo perdona; la mujer víctima, de infinita paciencia, que siempre mantendrá sus puertas abiertas para recoger los despojos del elemento.

Pero hay una sutil aunque importante diferencia entre este niño y el otro. La historia de aquél era creíble, la incondicional era su novia adolescente. Una novia adolescente puede dejarse putear, maltratar y engañar hasta la extenuación; ocurre a diario, lo vemos en los informativos día sí día también, es ese amor enfermizo que la mayoría no entendemos pero que ellas viven con una entrega total.

Sin embargo en "El niño de la bicicleta" tenemos que creer que una madre de acogida ocasional soporta estoicamente  todo lo que le echen con una sumisión y una abnegación inexplicables. Desobediencias contínuas, agresiones físicas, escapadas, rechazos... y nada, esta mujer todo lo entiende y todo lo acepta. Cosas que a muchos padres biológicos les haría sucumbir y mandar al niño a hacer puñetas ella las lleva con una resignación realmente difícil de creer.

De paso también cuesta creer otras muchas cosas: la extraña manera en la que el niño es repudiado por su padre, la súbita relación idílica entre el chaval y el chorizo del barrio, la permisividad de las autoridades...  Lo cierto es que los Dardenne ponen a prueba la credulidad del espectador con auténtico descaro. Y conmigo en esta entrega como que no ha colado.

Sí tengo que reconocer que los muy mamones consiguen al final remover las tripas. Te resistes y les vas poniendo pegas todo el rato, pero tienen un toque mágico en los desenlaces que deja totalmente kao.

En cualquier caso entrar en modo Dardenne siempre es un reto. Quien quiera, que coja el guante.

miércoles, 4 de julio de 2012

La última noche, by Spike Lee

Sobrevaloradísima película de Spike Lee que narra las últimas 24 horas en libertad de un camello de cierto nivel antes de ingresar en prisión por 7 años.

Hay varias cosas que no me cuadran para nada. Si os fuéseis a tirar 7 años en prisión qué es lo que haríais esa última noche? Iros de farra con los colegas? Y vuestra novia o novio qué creéis que haría? Se partiría el culo de risa con sus amigos con un cachondeo de la hostia? Os dejaría sentados en la disco y se iría a la pista a bailar frenéticamente con sus coleguitas? Esto no os suena un poco raro?

Para empezar es que yo no me creo ni al personaje del narco. Tan buena gente, tan amigo de sus amigos, tan íntegro, tan concienciado, tan arrepentido, con ese autoflagelo permanente… No sé, no es que conozca a muchos camellos, aunque sí que he tratado con alguno, pero mi concepto de alguien que se enriquece a costa de la desgracia ajena no concuerda para nada con el encantador protagonista de esta historia.

Que no hablamos de un camello de medio pelo que vende para costearse su propio vicio, no. Que ésos hasta puede que sean buena gente. No, este tío no se droga ni se mancha las manos; es un auténtico profesional, para él es un simple negocio, nada más. Por eso cuesta mucho creer ese arrepentimiento de última hora y esa bondad natural que parece desprenderse del personaje, vamos, que es que dan ganas hasta de darle un achuchón y adoptarlo.

En fin, lo que es indiscutible es que Edward Norton hace un papelón inolvidable, muy en la línea de American History X. Teniendo en cuenta que la última vez que lo vi fue hace unos días patéticamente teñido de rubio en “El dragón rojo” en un papel horrendo y esperpéntico, me ha encantado volverlo a encontrar a su nivel, con una actuación llena de fuerza, pese a la incredulidad que su personaje despierta en mí.

No obstante todo lo anterior, hay un par de momentos en la película que, tengo que reconocerlo, son de antología. El monólogo ante el espejo del baño, en el que manda a tomar por culo al mundo en general, y a los chinos, a los negros, a los musulmanes, a los irlandeses, a los italianos y a toda su nación en particular… Tremenda escena en la que Norton demuestra una vez más al cien por cien su talla interpretativa. Y la escena final, que por supuesto no revelaré, pero que está a un nivel muy por encima del resto del filme.

martes, 3 de julio de 2012

No tengo miedo, by Gabriele Salvatores

Si eres un niño y un día descubres que tus padres junto con unos vecinos han secuestrado a otro niño y lo tienen encerrado en un pozo en condiciones deplorables, qué crees que harías? Te lo tomarías con toda naturalidad, como si fuera la cosa más normal del mundo? Seguirías tratando con tus padres como si nada? No te daría ni siquiera una pizca de repelús vivir en una familia así?  En fin, habrá de todo, pero como el niño de esta película pocos.

Historia inverosímil; ambiente asfixiante, denso, irrespirable; personajes difusos… en fin, poco más se puede decir de una película que en ningún momento llega a enganchar. La acción transcurre entre la lentitud más exasperante y la sensación vana de que tal vez en algún momento puede arrancar.

Si acaso tiene un indudable atractivo, principalmente para los señores, es que sale una Aitana Sánchez-Gijón muy guapa, al estilo “italiana años 50”, tal vez la única que está mínimamente creíble en su papel.

Lo demás ni fu ni fa ni chicha ni limoná. Un chasco

domingo, 1 de julio de 2012

El dragón rojo, by Brett Ratner

La película no estaría mal si no fuera porque reproduce casi  con toda exactitud el esquema argumental de "El silencio de los corderos", por no decir que lo imita descaradamente, sin el menor pudor.

Tenemos al mismo psicópata preso, a otro asesino en serie que el FBI busca, a otro poli que pide la ayuda de Lécter (en este caso a Jodie Foster la sustituye un Edward Norton absurdamente teñido de rubio y con el mismo carisma que un moco), al mismo director medio subnormal del psiquiátrico, la misma celda de Hannibal, el mismo pasillo con la misma silla... Es como un deja vù pero en cutre vù.

Esta simpática precuela no deja de tener su gracia; tenemos 11 años después de la película de Demme a un Anthony Hopkins, que curiosamente hace de Lécter bastantes años más joven. Claro, las precuelas se remontan a los orígenes de las historias. El problema es cuando el protagonista es el mismo y en la realidad es bastantes años más viejo. Como que algo no cuadra ahí.

Hopkins se limita a repetirse; es el mismo de El silencio, ni más ni menos ni menos ni más. Tal vez con un guión algo más cutrecillo, unos diálogos menos intensos y con mucha menos química con su partenaire, pero perfectamente reconocible en sus gestos, sus miradas, su actitud provocadora... vamos, nuestro Hannibal de toda la vida.

Si acaso hay una aportación novedosa e interesante en esta entrega es mi adorado Ralph Fiennes, que una vez más vuelve a hacer magistralmente de malo atormentado a pesar de esa carita de bueno que dios le ha dado. No destripo nada si digo que él es el asesino porque casi desde el principio el director nos revela su cara y hasta sus motivos. El quid de la historia está en el proceso policial para encontrarlo y atraparlo. Fiennes está estupendo, como siempre, y se termina comiendo con papas al resto del reparto, que a pesar de su espectacularidad no brilla demasiado.

Repito, no es un mal thriller; entretiene bastante y mantiene un ritmo tenso y expectante. Si no fuera porque esta peli ya la hemos visto pero con un guión mucho mejor tal vez la consideraría con algo más de generosidad. Eso sí, no perdono a ese infame Norton rubio de bote cuya imagen se me ha quedado grabada en la mente y desgraciadamente ya nunca podré olvidar.