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viernes, 12 de septiembre de 2014

Las normas de la casa de la sidra, by Lasse Hallström

No pongo en duda que ésta es una película absolutamente conmovedora, llena de buenas intenciones y sentimientos encomiables y que puede gustar mucho a la mayoría de la gente.

Sin embargo, desde un punto de vista crítico, hay muchas cosas que no entiendo y que me chirrían profundamente. A saber:

1. Por qué los niños querrían ser adoptados por alguna familia cuando tienen en el orfanato la familia ideal, un montón de amiguitos, un sitio donde se lo pasan bomba todo el tiempo y en el que hay un doctor que es para ellos un padrazo y cada noche les cuenta cuentos y se despide de ellos con un maravilloso "Buenas noches, príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra".

2. Cómo se puede defender el aborto (y conste que habla una partidaria total) con el argumento de que no se pueden traer niños al mundo que no son queridos y que serán unos desgraciados si luego ves que el final de esos chiquillos será ese fantástico orfanato donde se sienten tan felices y tan queridos y donde se lo pasan tan bien. Si ése fuera realmente el porvenir de todo hijo no deseado, yo erradicaría el aborto de la faz de la Tierra para siempre.

3. Por qué querría irse el personaje de Tobey Maguire a recorrer mundo si vive en el sitio más superguay del mundo, en el que es querido, se siente seguro y protegido y donde nunca podrá ocurrirle nada malo. Y encima es el príncipe de Maine y el rey de Nueva Inglaterra favorito del doctor.

4. Alguien puede creerse esa historia de amor entre la bella entre las bellas Charlize Theron y el muchachito huérfano carente de sustancia y atractivo al que interpreta Tobey Maguire? Y ya puestos, no había disponible ningún actor con un poco más de carisma para interpretar a un personaje que está planteado en la película como muy carismático?

5. Qué clase de droga se mete Lasse Hallström para pensar que alguien que se duerme cada noche inhalando importantes dosis de éter está en condiciones de llevar a cabo complicadísimas operaciones, abortos y partos de alto riesgo? En realidad se puede considerar al personaje de Michael Caine un buen doctor cuando se pasa la vida flotando entre vapores etéreos, y nunca mejor dicho? Y esto con la simple ayuda de dos enfermeras para atender a chiquicientosmil niños, a tropecientas parturientas y a un montón de señoras que van al orfanato a abortar. Uffff, me canso solo de pensarlo.

6. Era realmente necesario para convencer al muchacho de las bondades del aborto enfrentarlo a un caso extremo de hija embarazada por un padre abusador? Y por cierto, por qué es tan blando el trato que se da a este personaje, que casi despierta la compasión del espectador hacia el pobre hombre, cuando representa lo peor de lo peor, que es la traición a los propios hijos, a los que tienes la obligación de proteger de todo mal? A qué vienen esas extrañas simpatías y esa especie de redención final al que Halström somete al personaje?

En fin, demasiados interrogantes para una historia que en principio se deja ver con agrado, salvo cuando se rasca un poco y aparecen las lagunas inmensas.

De todas formas, está bien para variar que en una película aparezca un orfanato distinto a esos terroríficos que estamos acostumbrados a ver en el cine. Lo que pasa es que no sé por qué, me parece tan flowerpower, tan modélico, tan ideal y tan maravilloso que me cuesta creer que pueda existir en ninguna parte un lugar así. Y lo que es aún más increíble, que si existiera alguien quisiera irse nunca de allí. Es que yo quiero irme a vivir a ese orfanato, por favooooooooooor!

martes, 10 de julio de 2012

Pleasantville, by Gary Ross

Quién no ha fantaseado alguna vez con entrar en su serie de televisión favorita?

Imagine

1. Vivir entre las montañas nevadas de "Doctor en Alaska"

2. Ser chica "Mad men" con uno de esos maravillosos vestidos de los 60.

3. Ser alumno o profe en "Física y química" y follar a todas horas.

4. Echar una copita en "Cheers" mano a mano con Fraiser.

5. Ser uno más de la pandilla de "Friends" en la buhardilla de Rachel.

6. Vivir en el ático derecha de "Aquí no hay quien viva".

7. Entrar en el Bar Reynolds con el Luisma y pedirle una cañita a Machupichu.

8. Echar una charlita con la Sole de "7 vidas", con Gonzalo detrás de la barra.

9. Visitar el "Hospital Central", con esos médicos guapísimos, todo amabilidad.

10. Vivir en Wisteria Lane y ser una más de las "Mujeres desesperadas".

Pues justo eso es lo que pasa cuando Tobey Maguire entra en Pleasantville.

Y tremendo lío, en un mundo perfecto en blanco y negro entra el color.

martes, 24 de enero de 2012

Jóvenes prodigiosos, by Curtis Hanson

Qué pena! Una vez más un magnífico reparto, con algunas interpretaciones memorables, al servicio de un guión pobre, sin garra y de una lentitud exasperante.

Un fantástico Michael Douglas abre el desfile con su papel de escritor en baja forma, desaliñado, confuso y poco inspirado. Robert Downey Jr. genial interpretando a su editor, igualmente fracasado pero mucho más feliz. La gran Frances McDormand lo intenta de verdad, hace lo que puede para levantar su rol de rectora lectora locamente enamorada, sólo que ese papel no lo levanta ni una grúa. Tobey Maguire sí que cumple con creces haciendo de joven escritor genial y confuso pero mucho más inspirado que el interpretado por Douglas. De Katie Holmes tengo poco que decir porque su insipidez natural no es santo de mi devoción y creo que su presencia directamente sobraba.

Y tanta estrella y tanta brillantez para qué? Pues para contarnos una historia interminable, sin un ápice de credibilidad, a ratos rocambolesca y a ratos simplemente estúpida, con una historia de amor de fondo que si por algo destaca es por la frialdad y la falta de feeling entre los personajes. Simplemente ese escritor espantajo y torpón no puede enamorarse en la vida de la recta rectora interpretada por McDormand, ni la recta rectora puede ni en sueños beber los vientos por el desastrado profesor. Es una historia imposible, y por tanto el interés por ella va decreciendo cuanto más inconcebible se va haciendo.

No obstante, pese a lo chapucero y soporífero del guión, la peli merece la pena, aunque sólo sea por ver a Douglas en uno de los mejores papeles de su carrera, con el acompañamiento estelar del resto del elenco. Y si no llegáis al final no pasa nada; confieso que yo tampoco llegué, así que no tengo ni idea de cómo termina. Pero vamos, que tampoco tengo el menor interés por enterarme.