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viernes, 12 de diciembre de 2014

Happy family, by Gabriele Salvatores

No es la primera vez que en cine un espectador o un guionista o un director se mete en una película y se pone a interactuar con sus personajes. De hecho es un tema muy recurrente entre bastantes creadores. Para mí el maestro en estas lides es indiscutiblemente el Woody Allen de “La rosa púrpura de El Cairo”

Gabriele Salvatores nos cuenta aquí su propia versión de “Seis personajes en busca de autor” de Pirandello. En este caso es un guionista el que entra en contacto con la realidad que él mismo ha creado e incluso llega a enamorarse de una de sus invenciones. Llega incluso un momento en el que los personajes se cabrean con él porque ha planteado un final abierto para su película y ellos no están de acuerdo, así que se rebelan y le exigen un destino definitivo para cada uno de ellos de forma que sepan a ciencia cierta a qué atenerse.

En realidad es un mero divertimento, y como tal resulta divertido. No es una película inolvidable ni creo que tenga grandes pretensiones pero se ve con agrado. Y los personajes tienen incluso cierto puntillo almodovariano. No apta para incondicionales del realismo.

martes, 3 de julio de 2012

No tengo miedo, by Gabriele Salvatores

Si eres un niño y un día descubres que tus padres junto con unos vecinos han secuestrado a otro niño y lo tienen encerrado en un pozo en condiciones deplorables, qué crees que harías? Te lo tomarías con toda naturalidad, como si fuera la cosa más normal del mundo? Seguirías tratando con tus padres como si nada? No te daría ni siquiera una pizca de repelús vivir en una familia así?  En fin, habrá de todo, pero como el niño de esta película pocos.

Historia inverosímil; ambiente asfixiante, denso, irrespirable; personajes difusos… en fin, poco más se puede decir de una película que en ningún momento llega a enganchar. La acción transcurre entre la lentitud más exasperante y la sensación vana de que tal vez en algún momento puede arrancar.

Si acaso tiene un indudable atractivo, principalmente para los señores, es que sale una Aitana Sánchez-Gijón muy guapa, al estilo “italiana años 50”, tal vez la única que está mínimamente creíble en su papel.

Lo demás ni fu ni fa ni chicha ni limoná. Un chasco