Vaya, tenemos novedades! Por una vez los díscolos y drogadictos no son los niños sino el profesor; y por una vez la redención no viene de la mano del docente blanco de clase media sino de una alumna negra de familia desestructurada. No está mal.
Y es una pena porque de una gran idea y de unos personajes tan interesantes podría haberse conseguido algo más coherente y menos disperso. Es el guión el que falla porque no termina de definir a ninguno de los protagonistas. No se entienden muy bien sus reacciones ni el por qué de las relaciones que entablan. Se insinúa levemente un matiz erótico en la historia entre el profesor y la alumna, un cierto enamoramiento mutuo pero se deja totalmente en el aire, como si algo tan políticamente incorrecto no pegara en el contexto.
Sin embargo he hecho un gran descubrimiento: Ryan Gosling. Impresionantes el carisma y la vulnerabilidad que imprime al personaje del yonki. Con profes como ése es fácil enamorarse.
No llega al aprobado por lo desmadejado e incoherente del guión pero es una historia interesante aunque muy desaprovechada. Eso sí, a Gosling merece la pena verlo.
jueves, 12 de enero de 2012
miércoles, 11 de enero de 2012
La sombra de nadie, by Pablo Malo
Estoy hasta el c... de niñas muertas con camisones blancos. Por qué no verdes?
Estoy hasta el c... de que esas niñas no tengan ojos. Podrían no tener nariz.
Estoy hasta el c... de que las niñas sin ojos se sienten en lápidas. No hay sillas?
Estoy hasta el c... de que las lápidas se muevan al empujarlas. No hay cemento?
Estoy hasta el c... de pelis de miedo que dan risa. Y de risa que dan pena.
Estoy hasta el c... de guiones patateros. Que dan pena y risa.
Estoy hasta el c... de saber desde el principio el final. Y que me dé risa.
Estoy hasta el c... de cutrez. Pero me pierdo por la voz rota de J. L. García Pérez.
Estoy hasta el c... de que esas niñas no tengan ojos. Podrían no tener nariz.
Estoy hasta el c... de que las niñas sin ojos se sienten en lápidas. No hay sillas?
Estoy hasta el c... de que las lápidas se muevan al empujarlas. No hay cemento?
Estoy hasta el c... de pelis de miedo que dan risa. Y de risa que dan pena.
Estoy hasta el c... de guiones patateros. Que dan pena y risa.
Estoy hasta el c... de saber desde el principio el final. Y que me dé risa.
Estoy hasta el c... de cutrez. Pero me pierdo por la voz rota de J. L. García Pérez.
jueves, 5 de enero de 2012
Nada que declarar, by Dany Boon
A pesar del planchazo que me pegué en su día con la supertaquillera "Bienvenidos al Norte", y aunque había leído que el localismo volvía a marcar la temática de esta nueva cinta, decidí darle otra oportunidad a Dany Boon. Yo soy así; cuando un tío le parece tan graciosísimo a mucha gente no me rindo tan fácil. Pues nada; como me temía un nuevo batacazo, tal vez algo amortiguado por esperármelo de antemano.
Al parecer los belgas y los franchutes no se pueden ver ni en pintura, algo que yo desconocía y que sirve para explicar todo el argumento de esta película. Igual si fuera belga o gabacha me hubiera partido el culo viéndola, pero volvemos a lo mismo que en "Bienvenidos al Norte": no se puede hacer una película para que sólo se enteren los cuatro que viven por la zona. O sí se puede, pero no es exportable. Es como esas bromas íntimas entre amantes, que sólo las comprenden ellos y si las oye algún extraño se queda a dos velas.
En esta entrega ni siquiera funciona la química entre los actores, que era lo único que se salvaba en la anterior. El tal Poelvoorde, si es que tiene algún carisma humorístico, debe de llevarlo muy en secreto. Y Boon no sólo no mejora con respecto a "Bienvenidos" sino que va a mucho peor.
Del final no puedo hablar porque no terminé de verla; con una hora tuve más que suficiente.
Al parecer los belgas y los franchutes no se pueden ver ni en pintura, algo que yo desconocía y que sirve para explicar todo el argumento de esta película. Igual si fuera belga o gabacha me hubiera partido el culo viéndola, pero volvemos a lo mismo que en "Bienvenidos al Norte": no se puede hacer una película para que sólo se enteren los cuatro que viven por la zona. O sí se puede, pero no es exportable. Es como esas bromas íntimas entre amantes, que sólo las comprenden ellos y si las oye algún extraño se queda a dos velas.
En esta entrega ni siquiera funciona la química entre los actores, que era lo único que se salvaba en la anterior. El tal Poelvoorde, si es que tiene algún carisma humorístico, debe de llevarlo muy en secreto. Y Boon no sólo no mejora con respecto a "Bienvenidos" sino que va a mucho peor.
Del final no puedo hablar porque no terminé de verla; con una hora tuve más que suficiente.
Bienvenidos al Norte, by Dany Boon
Probablemente el problema esté en que no la vi en versión original, cosa que recomiendan encarecidamente todos los forofos de esta comedia francesa que batió récords de taquilla en su país. Y claro, debo de haberme perdido toda la gracia, si es que la tiene, que debe de tenerla cuando tanto éxito tuvo en su tierra. Tampoco creo que me hubiera servido de mucho, dado que no tengo ni pajolera idea de francés ni mucho menos de sus variedades dialectales.
La comedia demasiado localista es lo que tiene, que en cuanto la sacas de los cuatro límites fronterizos, la gente se queda a dos velas.
Tampoco es que entienda demasiado dónde está la gracia al reflejar la forma de hablar de los habitantes de alguna región, por peculiar que sea. No sé, es como si aquí hacen una peli para chotearse de cómo hablan los jerezanos o los de Vilanova i la Geltrú, que no dudo que serán supergraciosos hablando, pero vamos, como para hacer una peli hilarante... No sé, igual es que mi sentido del humor es un poco raro.
Yo reconozco que me he reído alguna vez escuchando hablar a alguna gente, sobre todo a gente muy gañana, pero es algo que dura unos minutos, hasta que el oído se hace al "dialecto", y entonces dejas de prestar atención a la forma para concentrarte en el contenido. Bueno, salvo con Chiquito de la Calzada, que el tío ha creado un lenguaje específico para reirse, pero eso es otra historia.
Lo único que funciona un poco es la química entre los dos protagonistas, Dany Boon y Kad Merad; se nota que se lo debieron de pasar bomba haciendo la peli. Un poco al estilo Esteso-Pajares. Pero vamos, que ellos se descojonaran haciéndola no me consuela nada.
Definitivamente, un tostón.
La comedia demasiado localista es lo que tiene, que en cuanto la sacas de los cuatro límites fronterizos, la gente se queda a dos velas.
Tampoco es que entienda demasiado dónde está la gracia al reflejar la forma de hablar de los habitantes de alguna región, por peculiar que sea. No sé, es como si aquí hacen una peli para chotearse de cómo hablan los jerezanos o los de Vilanova i la Geltrú, que no dudo que serán supergraciosos hablando, pero vamos, como para hacer una peli hilarante... No sé, igual es que mi sentido del humor es un poco raro.
Yo reconozco que me he reído alguna vez escuchando hablar a alguna gente, sobre todo a gente muy gañana, pero es algo que dura unos minutos, hasta que el oído se hace al "dialecto", y entonces dejas de prestar atención a la forma para concentrarte en el contenido. Bueno, salvo con Chiquito de la Calzada, que el tío ha creado un lenguaje específico para reirse, pero eso es otra historia.
Lo único que funciona un poco es la química entre los dos protagonistas, Dany Boon y Kad Merad; se nota que se lo debieron de pasar bomba haciendo la peli. Un poco al estilo Esteso-Pajares. Pero vamos, que ellos se descojonaran haciéndola no me consuela nada.
Definitivamente, un tostón.
Con la muerte en los talones, by Alfred Hitchcock
Lo siento pero esta película es una gran majadería.
Lo siento pero el cachondo de Hitchcock se ha quedado total con la peña.
Lo siento pero Cary Grant hace el mismo papel de siempre, sólo que peor.
Lo siento pero éste es uno de los guiones más chuscos de la historia del cine.
Lo siento pero los malos dan mucha risa y los buenos muchísimo más repelús.
Lo siento pero hay más química entre dos percebes que entre Grant y Saint.
Lo siento pero el infumable final en el monte Rushmore es de premio a la memez.
Lo siento pero es el enésimo clásico con pedigrí que va de cabeza al contenedor.
Lo siento pero el cachondo de Hitchcock se ha quedado total con la peña.
Lo siento pero Cary Grant hace el mismo papel de siempre, sólo que peor.
Lo siento pero éste es uno de los guiones más chuscos de la historia del cine.
Lo siento pero los malos dan mucha risa y los buenos muchísimo más repelús.
Lo siento pero hay más química entre dos percebes que entre Grant y Saint.
Lo siento pero el infumable final en el monte Rushmore es de premio a la memez.
Lo siento pero es el enésimo clásico con pedigrí que va de cabeza al contenedor.
martes, 3 de enero de 2012
Dulce pájaro de juventud, by Richard Brooks
Mezclamos en una cocktelera a Tennessee Williams, Paul Newman y Geraldine Page con una historia a medio camino entre "La gata sobre el tejado de zinc", "Crónica de una muerte anunciada" y "El crepúsculo de los dioses"; agitamos enérgicamente y... voilà, tenemos "Dulce pájaro de juventud".
O lo que es lo mismo: estrella de cine en el ocaso de su carrera, chulazo buenorro ávido de fama, magnate local corrupto y sin escrúpulos, novia joven, inocente y locamente enamorada... y mucha mala leche por todas las partes menos por una. Añadir alcohol, drogas, sexo, poder, y hemos completado el pack. A que la cosa promete?
Pues sí; promete y cumple. Las ambiguas relaciones entre los personajes van evolucionando a lo largo de la historia hacia una tensa claustrofobia que domina todo el guión. La actriz decrépita y alcohólica se enamora y se desenamora por momentos del chulazo que a ratos la utiliza y a ratos se compadece de ella. Los demás son sólo una comparsa en esta apasionante y sórdida relación de intereses a veces comunes y a veces contrapuestos.
Qué falla? Pues algunas interpretaciones claramente desmesuradas, como la del magnate interpretado por Ed Begley, y un cierto regustillo hiperglucémico en algunos diálogos, pero están perfectamente compensados por esos otros ácidos y geniales entre Page y Newman, que son probablemente lo mejor de la película.
Ah, que no se me olvide: la banda sonora, una maravilla. Sólo comparable a la gran maravilla mundial llamada "Newman".
Para terminar, una frase patética de Tennessee Williams para el recuerdo: "La gran diferencia entre la gente no está entre ricos y pobres o entre buenos y malos, sino entre los que supieron amar intensamente y los que jamás lo lograron porque no conocieron el amor." Y un cuerno! No te lo crees ni tú.
O lo que es lo mismo: estrella de cine en el ocaso de su carrera, chulazo buenorro ávido de fama, magnate local corrupto y sin escrúpulos, novia joven, inocente y locamente enamorada... y mucha mala leche por todas las partes menos por una. Añadir alcohol, drogas, sexo, poder, y hemos completado el pack. A que la cosa promete?
Pues sí; promete y cumple. Las ambiguas relaciones entre los personajes van evolucionando a lo largo de la historia hacia una tensa claustrofobia que domina todo el guión. La actriz decrépita y alcohólica se enamora y se desenamora por momentos del chulazo que a ratos la utiliza y a ratos se compadece de ella. Los demás son sólo una comparsa en esta apasionante y sórdida relación de intereses a veces comunes y a veces contrapuestos.
Qué falla? Pues algunas interpretaciones claramente desmesuradas, como la del magnate interpretado por Ed Begley, y un cierto regustillo hiperglucémico en algunos diálogos, pero están perfectamente compensados por esos otros ácidos y geniales entre Page y Newman, que son probablemente lo mejor de la película.
Ah, que no se me olvide: la banda sonora, una maravilla. Sólo comparable a la gran maravilla mundial llamada "Newman".
Para terminar, una frase patética de Tennessee Williams para el recuerdo: "La gran diferencia entre la gente no está entre ricos y pobres o entre buenos y malos, sino entre los que supieron amar intensamente y los que jamás lo lograron porque no conocieron el amor." Y un cuerno! No te lo crees ni tú.
La vida de los otros, by Florian Henckel von Donnersmarck
Indiscutiblemente el cine europeo, con joyas como ésta, poco tiene que envidiar al americano. Una de las mejores películas de la década anterior, no entiendo cómo se me ha podido pasar. Y si alguien que me lea no la ha visto aún, le advierto que se está perdiendo algo verdaderamente valioso.
Un agente de la Stasi, frío, meticuloso y profesional, magníficamente interpretado por Ulrich Mühe, penetra en la vida de sus espiados y se siente fascinado por ella. Poco a poco su labor de vigilancia se va transformando en afán de protección, a medida que se va involucrando en la historia de los que empezó espiando.
La evolución del personaje que interpreta con maestría Mühe es impresionante y maravillosamente sutil. De la frialdad extrema a la calidez más entrañable; de la férrea obediencia a la rebelión clandestina; del sectarismo rotundo a la indefinición ideológica pasando inevitablemente por la temible duda... Y todo sin chirriar en absoluto, muy poco a poco, simplemente observando la vida de los otros.
Advierto que al final es inevitable llorar y que el llanto sale facilón. Pero no desmerece del resto de la película porque la historia y el protagonista lo merecen. Un final de cine clásico del de toda la vida, cuando salíamos de las salas hechos un mar de lágrimas y nos costaba un huevo olvidar lo que habíamos visto.
Un agente de la Stasi, frío, meticuloso y profesional, magníficamente interpretado por Ulrich Mühe, penetra en la vida de sus espiados y se siente fascinado por ella. Poco a poco su labor de vigilancia se va transformando en afán de protección, a medida que se va involucrando en la historia de los que empezó espiando.
La evolución del personaje que interpreta con maestría Mühe es impresionante y maravillosamente sutil. De la frialdad extrema a la calidez más entrañable; de la férrea obediencia a la rebelión clandestina; del sectarismo rotundo a la indefinición ideológica pasando inevitablemente por la temible duda... Y todo sin chirriar en absoluto, muy poco a poco, simplemente observando la vida de los otros.
Advierto que al final es inevitable llorar y que el llanto sale facilón. Pero no desmerece del resto de la película porque la historia y el protagonista lo merecen. Un final de cine clásico del de toda la vida, cuando salíamos de las salas hechos un mar de lágrimas y nos costaba un huevo olvidar lo que habíamos visto.
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