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lunes, 20 de julio de 2015

Una historia casi divertida, by Anna Boden y Ryan Fleck

Definitivamente me voy a volver loca. Es una decisión firme y definitiva. Como sea tengo que terminar en un psiquiátrico sí o sí.

Es evidente que las loquerías son los sitios más guays del mundo. En ellos siempre se encuentra la amistad verdadera, el amor verdadero, el sentido de la vida... No hay nadie que entre en uno y no salga de allí con todos sus problemas resueltos y además con un montón de experiencias gratificantes, inolvidables y superemotivas, Incluso más que los que se van al Gran Hermano o a Supervivientes, que ya es decir. Chabelita, tía, déjate de realities, la próxima vez córtate las venas o algo así y que te metan en un frenopático.

Ya van muchas pelis sobre el tema y en todas te lo dejan bien claro. "Alguien voló sobre el nido del cuco", "Inocencia interrumpida"... Joder, la gente más interesante del mundo está en los psiquiátricos. Y yo preguntándome dónde coño se metía la gente cool, esa gente que hace juegos de palabras molones, que tiene todo el tiempo conversaciones superchulas sobre la vida y el amor y la muerte y las cosas importantes. Coññño, y es que estaban todos escondidos en los frenopas!

Es verdad que también hay de vez en cuando momentos de tensión. No sé, un loco que se vuelve loco y empieza a tirar muebles o a chillar o que se saca una cuchilla del bolsillo de la bata... Cosas inevitables de los manicomios, pero vamos, completamente anecdóticas e irrelevantes en comparación con todos los buenos ratillos que se pasan. Algo malo tendrían que poner, si no habría colas kilométricas de personas dándose codazos para entrar en los psiquiátricos. Lo que no me explico es qué hace la gente guardando colas tremendas en la puerta de las discos o para ver un partido o un concierto cuando lo que de verdad mola es ir a un manicomio.

En el caso que nos ocupa la cosa transcurre, no te lo pierdas... en cinco días!!!! En menos de una semana nuestro joven protagonista encuentra todo lo que a otros les cuesta años encontrar y algunos jamás lo consiguen en toda la vida. Encuentra a una chica monísima y superdestructiva que se dedica a hacerse cortes en las muñecas, en la cara y donde pilla. Y encuentra a un amigo del alma que le explica cómo conseguir una cita con una chica y le cuenta los misterios más insondables de la existencia. Y a un montón de personajes curiosos y divertidos, extraordinarios, gente con la que te irías de fiesta sin dudarlo a todas horas. No como toda esa peña superaburrida con la que te encuentras cada día por la calle, que vaya mierda. Vamos, que es que aunque tenga que exagerar un poco lo pirada que estoy, yo me voy pal psiquiátrico pero que ya.

En fin, amigos, Anna Boden y Ryan Fleck tocan todos los tópicos de las pelis de locos sin saltarse ni uno solo. Pero reconozco que el resultado mola y que tiene momentos memorables, como casi todas las historias de locuelos encantadores. Por ejemplo, genial e inolvidable la versión del grupo de pirados de "Under pressure", de Queen. Supongo que algo así sólo sería posible en un sitio lleno de pirados.

Ah, y destacar a Zach Galifianakis, a quien no conocía pero que ha conseguido convertirse en un rato en uno de mis actores favoritos. Tiene algo ese hombre, y no es un tipazo ni una cara a lo Paul Newman. No sé, tal vez su mirada; llámalo carisma llámalo X. Tengo que estudiarlo a fondo.

jueves, 12 de enero de 2012

Half Nelson, by Ryan Fleck

Vaya, tenemos novedades! Por una vez los díscolos y drogadictos no son los niños sino el profesor; y por una vez la redención no viene de la mano del docente blanco de clase media sino de una alumna negra de familia desestructurada. No está mal.

Y es una pena porque de una gran idea y de unos personajes tan interesantes podría haberse conseguido algo más coherente y menos disperso. Es el guión el que falla porque no termina de definir a ninguno de los protagonistas. No se entienden muy bien sus reacciones ni el por qué de las relaciones que entablan. Se insinúa levemente un matiz erótico en la historia entre el profesor y la alumna, un cierto enamoramiento mutuo pero se deja totalmente en el aire, como si algo tan políticamente incorrecto no pegara en el contexto.

Sin embargo he hecho un gran descubrimiento: Ryan Gosling. Impresionantes el carisma y la vulnerabilidad que imprime al personaje del yonki. Con profes como ése es fácil enamorarse.

No llega al aprobado por lo desmadejado e incoherente del guión pero es una historia interesante aunque muy desaprovechada. Eso sí, a Gosling merece la pena verlo.