lunes, 30 de abril de 2012

El amor es lo que tiene, by Nigel Cole

El director británico Nigel Cole debuta con esta historia en el cine yanqui y la caga hasta las trancas. Ese peculiar estilillo british que hasta entonces le había granjeado el favor de la crítica (aunque no el mío, puesto que nunca me ha convencido demasiado) desaparece por completo y se lanza de cabeza a la más repugnante comercialidad con esta topiquísima "comedia romántica" de ínfima calidad.

Hay que reconocer que el hombre hace un esfuerzo importante por escapar del edulcoramiento propio del género, lo cual es muy de agradecer, aunque en la huída cae en la más absoluta sosería y en el más terrible petardeo.

De los dos protagonistas tal vez se salva una mijilla Ashton Kutcher, que a pesar de tener una cara pelín tontorroncilla e insulsa, el muchacho se curra el personaje y consigue al final incluso despertar cierta simpatía. Desde luego sin exagerar.

En definitiva, a juzgar por lo que vemos en la comedia romántica americana, el amor lo que tiene es que es insoportablemente aburrido y espantosamente previsible. Un asco.

Lo mejor: en esta comedia no salen niños. Bueno, sí, sale uno pero es pequeño y no habla.

Lo peor: todo lo demás.

sábado, 28 de abril de 2012

Sunshine cleaning, by Christine Jeffs

De los mismos productores que la hipervaloradísima "Pequeña Miss Sunshine", pero para mi gusto un poco más fumable. Tiene bastante menos de "Manual de autoayuda" y de cine flowerpower (aunque también tiene su toque, para qué negarlo) pero el tono tragicómico negrillo le da cierto encanto.

Arranca bien pero luego empieza a renquear y no llega. Fallan muchas cosas: el típico niño insoportable de todas estas películas (probablemente el doblaje los empeora aún más, si cabe), el guión lleno de incongruencias (cosas que chirrían como dejar a tu hijo con un señor con el que apenas has hablado dos veces para irte de fiesta) y sobre todo que no consigue encontrar el tono. Oscila constantemente entre el melodrama y el humor negro y en ninguno de los dos géneros brilla.

Me gusta mucho la interpretación de Emily Blunt; para mí, lo mejor de la película. Me hubiera gustado que al final se cargara al niño, creo que le hubiera dado un toque interesante al filme y hubiera subido un montón de puntos. Vamos, como la noche y el día. En fin, no pudo ser. 

No entiendo por qué a los niños repelentes no se les asesina con más frecuencia en el cine, la verdad. Sería un filón y las taquillas reventarían fijo.

Si le hubieran dado algo menos de cancha al punto llorón, creo que la historia habría mejorado un montón. Es una pena, porque a veces te encuentras con una trama potente pero ves cómo en algún momento a alguien se le va la pinza y empieza a desbarrar y lo jode todo. En este caso le sobraba lagrimeo y se quedaron cortos con el cachondeo.

La próxima vez que midan mejor las dosis.

Un profeta, by Jacques Audiard

Llegué a esta película atraída por varios factores: su director, del que me encantó su anterior película, la maravillosa "De latir mi corazón se ha parado"; las críticas (impresionantes; decían algo así como que era "El padrino" a la francesa); las decenas de premios (nada menos que 9 césares!!!); y un fuerte presentimiento de que me iba a encantar.

Bueno, pues confieso desde ya que no terminé de verla. Hablamos de 160 minutos de auténtico y genuino drama carcelario, pero en esta vida todo tiene un límite y esta historia sobrepasa el suyo con creces. La película empieza con mucha fuerza y el protagonista tenía pinta durante los primeros 60 minutos de llegar a apasionarme casi tanto como lo hizo el de "De latir mi corazón...". No cabe duda de que Tahar Rahim, el actor que lo interpreta, es un tipo con carisma y talento y que el papel lo borda, por ahí nada que objetar.

El problema es el guión; pesado, repetitivo, sin garra... No me explico cómo ha podido suscitar tanto aplauso y tanto entusiasmo. El personaje principal es un triste delincuente de poca monta que con el tiempo va ascendiendo en la escala mafiosa carcelaria hasta convertirse en hombre de confianza del capo. Durante todo el rato tienes la sensación de que esto tiene que llevar a alguna parte, a algo gordo, y es posible que eso gordo esté en el final; lo duro es conseguir llegar a ese final. Y yo no pude, con lo cual tengo que decir que esta crítica se refiere únicamente a los primeros 120 minutos.

Una decepción muy grande, porque ya digo que la peli anterior de Audiard me encandiló y me pareció el posible inicio de una gran historia de amor cineasta-fan. Ahora mismo estoy en la duda de si volverlo a intentar con este hombre. Por un lado soy poco propensa a las segundas partes pero por otro el vicio me puede. No sé, estoy muy confusa. De todas formas si me decido a darle otra oportunidad seréis los primeros en enteraros. Palabrita.

jueves, 26 de abril de 2012

Cosas que diría con sólo mirarla, by Rodrigo García

De esta película me gustó de entrada el título; lo encontré sugerente y delicado. Me gustó también la sinopsis: una historia de cinco mujeres en crisis. Bueno, soy mujer y las mujeres con frecuencia nos sentimos identificadas con algunos personajes femeninos; si son cinco las posibilidades aumentan. Me gustó muchísimo buena parte del reparto que interpreta a esas mujeres: Glenn Close, Holly Hunter... En principio no me convencía Cameron Diaz, pero bueno, siempre hay que darle una oportunidad a la gente. Me encantó también una frase que leí en una crítica: "Película quizás no apta para todo el mundo, gustará sobre todo a aquellos que entienden más de la pequeñez de las personas que de la grandeza de los conceptos". Vale, creo que soy una de esas personas. Y finalmente me gustó que no fuera una de esas pelis multitudinarias con 1000 críticas; nada, apenas 30. En fin, que tenía muchos factores a favor y casi ninguno en contra.

Luego me enteré de que el director, el tal Rodrigo García, es hijo de Gabriel García Márquez, y pensé: con nada que esta astilla haya heredado algo del palo que lo engendró, esto me va a encantar. Mirando más cosas sobre el nene me entero de que forma parte del equipo de realizadores de series de culto como "Los Soprano", "A dos metros bajo tierra", "Carnivàle" o "En terapia". El tío malo del todo no debe de ser.

Pues bien, tengo que decir que no defraudó mis expectativas en absoluto. Se trata de una serie de historias cruzadas, sucesivamente planteadas, en las que los personajes secundarios de unas se convierten en protagonistas de otras. Vamos, como la vida misma. En todas nuestras vidas hay personajes secundarios que al mismo tiempo son protagonistas de la suya propia, en la que nosotros somos los secundarios.

A lo largo de estas historias se representa el universo femenino al completo, aborda desde lo más íntimo y privado a los aspectos sociales: el embarazo, los hijos, el aborto, el cuidado de mayores, el amor en sus posibles variantes, la soledad, la enfermedad, la muerte... Vamos, un completo.. Es difícil no sentirse un poco identificada, si no con un personaje en concreto, sí con partes de cada uno o con el conjunto.

Las actrices en general hacen un trabajo magnífico. Incluso Cameron Díaz me ha conseguido sorprender en su papel de ciega sarcástica, promiscua y aterrorizada por la soledad. Glenn Close también está estupenda interpretando a la doctora aparentemente independiente pero desesperada por encontrar un poco de amor; a destacar la conversación inicial con la vidente, la cara de Close ante los detalles de su vida que le va revelando es un verdadero poema. Pero si tuviera que quedarme con un personaje y una actriz, sin duda sería con Holly Hunter, esa directora de banco que comparte su tabaco con una indigente. Su historia sobrecoge principalmente por la sobriedad de la interpretación a pesar de la intensa carga dramática del papel.

El final es una puerta abierta a la esperanza, un canto al disfrute de las pequeñas cosas. Mira por dónde va a resultar que sí, que soy una de esas personas que, como decía aquella crítica, entienden más de "la pequeñez de las personas que de la grandeza de los conceptos".

miércoles, 25 de abril de 2012

La voz dormida, by Benito Zambrano

Siempre me pasa igual. Digo "que no que no y que no, que no me veo ni una más de la guerra civil o de la posguerra", y luego donde dije digo digo diego y al final me las trago todas, una a una. Por qué? Pues porque soy una prima, y siempre me creo que va a ser diferente o que esta vez el Goya se lo dieron al actor o a la actriz correspondiente porque de verdad se lo merecía o vete tú a saber.

Bueno, pues como era de suponer, vuelve a ser más de lo mismo. Por eso me voy a limitar a repetir aquí una crítica que tengo sobre otra de sus congéneres, y así me ahorro el esfuerzo. Ésta es mi crítica:

"Másdelomismo, másdelomismo, másdelomismo, másdelomismo, másdelomismo y másdelomismo.

La historia másdelomismo. La ambientación másdelomismo. Los diálogos másdelomismo. Las actuaciones másdelomismo. Los buenos másdelomismo. Los malos malísimos másdelomismo. Y por supuesto el mensaje político másdelomismo.

De verdad, no es que yo crea que es malo hacer películas ambientadas en la posguerra española, vamos, en la dictadura. Es que creo que de vez en cuando debería hacerse alguna película ambientada en otra época. Para disimular y eso.

Es cansino, es insoportablemente aburrido, todas las historias son iguales, todas se llevan luego un montón de goyas, en todas hay un tufo a victimismo reconcentrado y a ajuste de cuentas que echa patrás. Y todas son muuuuy oscuras, muy lúgubres, transcurren en casas que nunca abren sus ventanas ni sus puertas, casi que el olor a cerrado y a cutrez traspasa la pantalla. Es que nunca se cansan de hacer la misma película, joder?"

Si adivinas de dónde me he autoplagiado tienes premio. 

Ah, y como era de esperar, María León no es ninguna excepción. Interpreta su personaje como interpretaría uno de los Álvarez Quintero: un acento andaluz muy exagerado y muy cutre que, si eres de la tierra, da más risa que otra cosa. Y los diálogos tampoco ayudan demasiado, así que otro Goya by the face a la posguerra. Y van chiquicientosmil.

martes, 24 de abril de 2012

Amelie, by Jean-Pierre Jeunet

Amelie es el sueño dorado de cualquier guionista de anuncios de compresas.
Amelie es la mujer que adoran todos los que no adoran a las mujeres.
Amelie es a la dulzura lo que "El código da Vinci" a la literatura.
Amelie es única, personal e intransferible, como Belén Esteban.

A qué huelen las nubes? A la menstruación de Amelie.
A qué sabe el infierno? A la estridencia cromática de Amelie.
A qué sabe la estulticia? A cualquier comentario de Amelie.
A qué huele el terror? Al buenrollito perenne de Amelie.

Largo domingo de noviazgo, by Jean-Pierre Jeunet

Es difícil para mí hacer una crítica de esta película, porque la verdad es que tengo una opinión muy dividida. A ver, esto va de una muchacha que pierde a su novio en el frente durante la I Guerra Mundial pero que no se resigna a aceptar la versión oficial y admitir su muerte y continúa buscándolo durante años.

La peli tiene dos partes que se mezclan pero que están muy claramente diferenciadas: una en la que se relata la historia que transcurre en el frente y otra, paralela, que es la búsqueda. Y de ahí mi división. La parte bélica me resulta insoportablemente confusa, cansina, gris, ruidosa y aburrida, como me parece poco más o menos todo el cine de guerra, si cabe un poco más porque aquí la confusión es mucho mayor. Los personajes son todos iguales, los uniformes y la neblina reinante tampoco contribuyen mucho a distinguirlos a unos de otros, y resulta difícil seguir la trama.

Sin embargo me gustó la parte de la búsqueda. Aquí es donde el tandem Jeunet-Tautou se manifiesta en toda su rotundidad creativa, donde las particularidades cinematográficas del director se hacen más patentes y donde podemos encontrar esa magia que ya ha dado antes sus frutos en la colaboración entre el director y la actriz. Y me gustó bastante más que Amelié, que es una peli que nunca ha terminado de convencerme, pese a su evidente originalidad formal y su afortunada apuesta por el realismo fantástico. Pero mientras en Ameliè la trama argumental me parece tontorrona y el personaje no termina de llegarme, aquí, tal vez porque existe un trasfondo dramático importante y una tristeza permanente ligada a ese otro hilo bélico, sí que me convence, y encuentro al personaje de Tautou mucho más intenso y auténtico que el de la flowerpower Ameliè en su mundo de anuncio de compresas.

Y ahí estoy en la duda de si aprobar o no esta historia que por un lado me repele y por el otro me fascina. Esto para los que piensan que soy demasiado radical en mis críticas, para que vean que a veces también sufro el terrible mal de la indecisión. Finalmente me decido por suspenderla, tanto por mi tendencia personal al cate como por la exagerada longitud de la cinta y por la excesiva duración de las partes bélicas, que encima Jeunet nos presenta en un desagradable tono amarillento que a ratos le hace a una sentirse enferma de ictericia. Nada, un cuatro, y a seguir tranquilamente criando fama de estricta gobernanta.