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lunes, 28 de abril de 2014

Micmacs, by Jean-Pierre Jeunet

Se repite el puro esperpento.

Se repite el policromatismo chirriante.

Se repite el punto gore de “Delicatessen”.

Se repite el mensaje flowerpower de “Amelie”.

Se repite el histrionismo actoral (penoso Dany Boon).

Se repite la característica estética antiestética de Jeunet.

Se repite la guerra a muerte entre sus forofos y sus detractores.

Se repite todo. En definitiva, Jeunet se repite, se repite, se repite y se repite.

lunes, 18 de marzo de 2013

Delicatessen, by Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro

LA COMUNIDAD. Ese portal oscuro, ese hueco de la escalera, esos vecinos esperpénticos, esos primeros planos, esas persecuciones, ese puntito gore… En “La Comunidad” falta el elemento caníbal pero por lo demás, podrían ser primas hermanas. Eso sí, Delicatessen es mucho más chapa.

EL MILAGRO DE P. TINTO. Tengo la sensación de que Javier Fesser bebió para su P. Tinto de las fuentes de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. Hay escenas que parecen sacadas directamente de esta película. Por ejemplo, el momento “muelles”. Recordáis cuando P. Tinto y su señora saltaban sobre la cama para hacer sonar los muelles y tener descendencia? Pues en Delicatessen hay una secuencia verdaderamente divertida en la que Dominique Pinon y la prostituta hacen una especie de coreografía con los muelles que no tiene desperdicio. Eso sí, mucho menos tierna.

LA QUE SE AVECINA. Si en el Mirador de Montepinar el alma es Antonio Recio, “mayorista, no limpio pescado”, aquí tenemos al personaje del carnicero como cabeza de lista. Pero hay también otros personajes que no desentonarían en absoluto en Montepinar: la hija del carnicero, el payaso de mantenimiento, la suicida frustrada, el criador de caracoles y sapos, el cartero asesino, la abuela sorda… Sí, no desentonarían nada en las reuniones comunitarias con el Recio, con los Cuquis, con los leones huevones o con la mismísima Estela Reynolds...  Sería un cruce muuuuuy interesante.

martes, 24 de abril de 2012

Amelie, by Jean-Pierre Jeunet

Amelie es el sueño dorado de cualquier guionista de anuncios de compresas.
Amelie es la mujer que adoran todos los que no adoran a las mujeres.
Amelie es a la dulzura lo que "El código da Vinci" a la literatura.
Amelie es única, personal e intransferible, como Belén Esteban.

A qué huelen las nubes? A la menstruación de Amelie.
A qué sabe el infierno? A la estridencia cromática de Amelie.
A qué sabe la estulticia? A cualquier comentario de Amelie.
A qué huele el terror? Al buenrollito perenne de Amelie.

Largo domingo de noviazgo, by Jean-Pierre Jeunet

Es difícil para mí hacer una crítica de esta película, porque la verdad es que tengo una opinión muy dividida. A ver, esto va de una muchacha que pierde a su novio en el frente durante la I Guerra Mundial pero que no se resigna a aceptar la versión oficial y admitir su muerte y continúa buscándolo durante años.

La peli tiene dos partes que se mezclan pero que están muy claramente diferenciadas: una en la que se relata la historia que transcurre en el frente y otra, paralela, que es la búsqueda. Y de ahí mi división. La parte bélica me resulta insoportablemente confusa, cansina, gris, ruidosa y aburrida, como me parece poco más o menos todo el cine de guerra, si cabe un poco más porque aquí la confusión es mucho mayor. Los personajes son todos iguales, los uniformes y la neblina reinante tampoco contribuyen mucho a distinguirlos a unos de otros, y resulta difícil seguir la trama.

Sin embargo me gustó la parte de la búsqueda. Aquí es donde el tandem Jeunet-Tautou se manifiesta en toda su rotundidad creativa, donde las particularidades cinematográficas del director se hacen más patentes y donde podemos encontrar esa magia que ya ha dado antes sus frutos en la colaboración entre el director y la actriz. Y me gustó bastante más que Amelié, que es una peli que nunca ha terminado de convencerme, pese a su evidente originalidad formal y su afortunada apuesta por el realismo fantástico. Pero mientras en Ameliè la trama argumental me parece tontorrona y el personaje no termina de llegarme, aquí, tal vez porque existe un trasfondo dramático importante y una tristeza permanente ligada a ese otro hilo bélico, sí que me convence, y encuentro al personaje de Tautou mucho más intenso y auténtico que el de la flowerpower Ameliè en su mundo de anuncio de compresas.

Y ahí estoy en la duda de si aprobar o no esta historia que por un lado me repele y por el otro me fascina. Esto para los que piensan que soy demasiado radical en mis críticas, para que vean que a veces también sufro el terrible mal de la indecisión. Finalmente me decido por suspenderla, tanto por mi tendencia personal al cate como por la exagerada longitud de la cinta y por la excesiva duración de las partes bélicas, que encima Jeunet nos presenta en un desagradable tono amarillento que a ratos le hace a una sentirse enferma de ictericia. Nada, un cuatro, y a seguir tranquilamente criando fama de estricta gobernanta.