Vamos a ver, Mrs. Close, para hacer de tío es necesario algo más que cortarse el pelo, no pintarse los labios y poner cara de palo. Los tíos por lo general también se mueven. Sonríen, lloran, levantan las cejas... en fin, lo que viene siendo de toda la vida gestualizar.
Sinceramente no creo que a Glenn Close le haga falta demasiado trabajo de maquillaje y peluquería para parecer un señor. Esta mujer siempre ha tenido algo de travelo, incluso cuando se ligaba inexplicablemente a Michael Douglas en "Atracción fatal" o cuando se ponía esos modelazos de época en "Las amistades peligrosas". Qué digo? Ahí sí que era un travestorro total.
Mucho más mérito veo yo a lo de Janet McTeer, que siendo una pedazo de tía, no sólo está perfectamente caracterizada como machote de importante envergadura, sino que además mueve la cara y el cuerpo, que es bastante más de lo que hace Close con esa especie de máscara que lleva a modo de faz u con esos andares de muñeco de Famosa que se dirige al portal.
Yo a Rodrigo García (en plan recordatorio, talentoso hijo de García Márquez) lo veo más haciendo pelis de historias cortas, al estilo de "Nueve vidas" o de "Cosas que diría con sólo mirarla". Me parece que cuando se centra en una única trama se pierde un poco el chaval. Tal vez lo suyo sean los cortos, o las historias cruzadas; en todo caso la vida de Nobbs se le va un poco de las manos y creo que llega un momento en el que se hace la picha un lío y no sabe qué hacer con el personaje.
Tampoco es que haya mucho que hacer con él. Es un personaje tan plano, antipático, feísimo, insustancial y poco atractivo que poco más puede dar de sí. La duda está en si es así porque así está descrito en la novela, o si es por decisión de García o por la interpretación de Close, o por una mezcla de todo. El caso es que lo que estaba pidiendo a gritos un Oscar se quedó en un chusco chasco y que Close se tuvo que ir de vacío a casa mientras todas las glorias se las llevó Meryl Streep por su “Dama de hierro”. A joerse, chica. C'est la vie.
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jueves, 15 de noviembre de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
Nueve vidas, by Rodrigo García
Cinco años después de esa maravilla que fue "Cosas que diría con sólo mirarla", Rodrigo García repite: historias cruzadas de mujeres en momentos críticos de sus vidas. Repite también reparto impresionante: Kathy Baker, Glenn Close, Holly Hunter, Robin Wright Penn, Sissy Spacek...
Tremendo palo.
Lo que en Cosas era sentido y sensibilidad aquí es pura pretenciosidad.
Lo que en Cosas eran lazos realistas y vívidos aquí son conexiones forzadas.
Lo que en Cosas conmovía hasta la médula aquí provoca hastío y aburrimiento.
Lo que en Cosas eran personajes definidos y fascinantes aquí son meros esbozos.
Lo que en Cosas era mensaje de esperanza aquí se queda en huevo huero.
Lo que en Cosas era puro instinto aquí es puro artificio.
Hay cosas que no se pueden ni se deben repetir. Sobre todo si a la primera salieron redondas.
Eso sí, Kathy Baker y Glenn Close fantásticas. Holly Hunter, como en Cosas, sublime.
Tremendo palo.
Lo que en Cosas era sentido y sensibilidad aquí es pura pretenciosidad.
Lo que en Cosas eran lazos realistas y vívidos aquí son conexiones forzadas.
Lo que en Cosas conmovía hasta la médula aquí provoca hastío y aburrimiento.
Lo que en Cosas eran personajes definidos y fascinantes aquí son meros esbozos.
Lo que en Cosas era mensaje de esperanza aquí se queda en huevo huero.
Lo que en Cosas era puro instinto aquí es puro artificio.
Hay cosas que no se pueden ni se deben repetir. Sobre todo si a la primera salieron redondas.
Eso sí, Kathy Baker y Glenn Close fantásticas. Holly Hunter, como en Cosas, sublime.
jueves, 26 de abril de 2012
Cosas que diría con sólo mirarla, by Rodrigo García
De esta película me gustó de entrada el título; lo encontré sugerente y delicado. Me gustó también la sinopsis: una historia de cinco mujeres en crisis. Bueno, soy mujer y las mujeres con frecuencia nos sentimos identificadas con algunos personajes femeninos; si son cinco las posibilidades aumentan. Me gustó muchísimo buena parte del reparto que interpreta a esas mujeres: Glenn Close, Holly Hunter... En principio no me convencía Cameron Diaz, pero bueno, siempre hay que darle una oportunidad a la gente. Me encantó también una frase que leí en una crítica: "Película quizás no apta para todo el mundo, gustará sobre todo a aquellos que entienden más de la pequeñez de las personas que de la grandeza de los conceptos". Vale, creo que soy una de esas personas. Y finalmente me gustó que no fuera una de esas pelis multitudinarias con 1000 críticas; nada, apenas 30. En fin, que tenía muchos factores a favor y casi ninguno en contra.
Luego me enteré de que el director, el tal Rodrigo García, es hijo de Gabriel García Márquez, y pensé: con nada que esta astilla haya heredado algo del palo que lo engendró, esto me va a encantar. Mirando más cosas sobre el nene me entero de que forma parte del equipo de realizadores de series de culto como "Los Soprano", "A dos metros bajo tierra", "Carnivàle" o "En terapia". El tío malo del todo no debe de ser.
Pues bien, tengo que decir que no defraudó mis expectativas en absoluto. Se trata de una serie de historias cruzadas, sucesivamente planteadas, en las que los personajes secundarios de unas se convierten en protagonistas de otras. Vamos, como la vida misma. En todas nuestras vidas hay personajes secundarios que al mismo tiempo son protagonistas de la suya propia, en la que nosotros somos los secundarios.
A lo largo de estas historias se representa el universo femenino al completo, aborda desde lo más íntimo y privado a los aspectos sociales: el embarazo, los hijos, el aborto, el cuidado de mayores, el amor en sus posibles variantes, la soledad, la enfermedad, la muerte... Vamos, un completo.. Es difícil no sentirse un poco identificada, si no con un personaje en concreto, sí con partes de cada uno o con el conjunto.
Las actrices en general hacen un trabajo magnífico. Incluso Cameron Díaz me ha conseguido sorprender en su papel de ciega sarcástica, promiscua y aterrorizada por la soledad. Glenn Close también está estupenda interpretando a la doctora aparentemente independiente pero desesperada por encontrar un poco de amor; a destacar la conversación inicial con la vidente, la cara de Close ante los detalles de su vida que le va revelando es un verdadero poema. Pero si tuviera que quedarme con un personaje y una actriz, sin duda sería con Holly Hunter, esa directora de banco que comparte su tabaco con una indigente. Su historia sobrecoge principalmente por la sobriedad de la interpretación a pesar de la intensa carga dramática del papel.
El final es una puerta abierta a la esperanza, un canto al disfrute de las pequeñas cosas. Mira por dónde va a resultar que sí, que soy una de esas personas que, como decía aquella crítica, entienden más de "la pequeñez de las personas que de la grandeza de los conceptos".
Luego me enteré de que el director, el tal Rodrigo García, es hijo de Gabriel García Márquez, y pensé: con nada que esta astilla haya heredado algo del palo que lo engendró, esto me va a encantar. Mirando más cosas sobre el nene me entero de que forma parte del equipo de realizadores de series de culto como "Los Soprano", "A dos metros bajo tierra", "Carnivàle" o "En terapia". El tío malo del todo no debe de ser.
Pues bien, tengo que decir que no defraudó mis expectativas en absoluto. Se trata de una serie de historias cruzadas, sucesivamente planteadas, en las que los personajes secundarios de unas se convierten en protagonistas de otras. Vamos, como la vida misma. En todas nuestras vidas hay personajes secundarios que al mismo tiempo son protagonistas de la suya propia, en la que nosotros somos los secundarios.
A lo largo de estas historias se representa el universo femenino al completo, aborda desde lo más íntimo y privado a los aspectos sociales: el embarazo, los hijos, el aborto, el cuidado de mayores, el amor en sus posibles variantes, la soledad, la enfermedad, la muerte... Vamos, un completo.. Es difícil no sentirse un poco identificada, si no con un personaje en concreto, sí con partes de cada uno o con el conjunto.
Las actrices en general hacen un trabajo magnífico. Incluso Cameron Díaz me ha conseguido sorprender en su papel de ciega sarcástica, promiscua y aterrorizada por la soledad. Glenn Close también está estupenda interpretando a la doctora aparentemente independiente pero desesperada por encontrar un poco de amor; a destacar la conversación inicial con la vidente, la cara de Close ante los detalles de su vida que le va revelando es un verdadero poema. Pero si tuviera que quedarme con un personaje y una actriz, sin duda sería con Holly Hunter, esa directora de banco que comparte su tabaco con una indigente. Su historia sobrecoge principalmente por la sobriedad de la interpretación a pesar de la intensa carga dramática del papel.
El final es una puerta abierta a la esperanza, un canto al disfrute de las pequeñas cosas. Mira por dónde va a resultar que sí, que soy una de esas personas que, como decía aquella crítica, entienden más de "la pequeñez de las personas que de la grandeza de los conceptos".
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