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jueves, 18 de diciembre de 2014

De óxido y hueso, by Jacques Audiard

Ésta es la típica historia de amor entre perjudicados de la vida, entre gente sin suerte pero a la que de repente se le aparece la virgen y le dice tal que así: cariño, pide un deseo.

Que te quedas sin piernas un día de éstos? No pasa nada, llamas por teléfono a un tío que te dejó una vez su tarjeta, le dices que te has quedado sin piernas y el tío viene corriendo y te lleva a la playa a nadar y te dice que si no encuentras nada mejor siempre puedes follar con él, si le avisas con tiempo y está libre.

Que tu vida es una puta mierda y tú un pedazo de carne con ojos? No pasa nada, le pasas tu teléfono a una tía buena en una disco y luego ella ya te llamará cuando se quede sin piernas y nadie le haga ni puto caso, y tú por lo menos tendrás a alguien con quien follar aunque la tengas que llevar en brazos a todas partes y hacer de tripas corazón cuando tropieces con sus muñones.

Que tu novio desaparece así de sopetón y no vuelve a dar señal de vida? No pasa nada, ya le ocurrirá algo terrible alguna vez y se verá más solo que la una, y entonces tú aprovecharás la coyuntura para llamarle y decirle que cuente contigo, a lo que él contestará que por favor no le dejes nunca y tú le dirás que ni loca, que tú con él a muerte y que siempre estarás ahí.

Pero esto qué coño es, Jacques Audiard? Una excusa para que algún parafílico pueda fantasear con Marion Cotillard sin piernas? La coartada perfecta para mostrarnos la hipermusculatura del cachas Schoenaerts? Un sueño erótico en el que una tía buena por fin se entrega a ti gracias a que le sobreviene, bendito sea el Señor, una desgracia del copón? Un canto a la esperanza especialmente diseñado para tarados? Un canto a los tarados especialmente diseñado para que no pierdan la esperanza? Me lo expliquen.

sábado, 28 de abril de 2012

Un profeta, by Jacques Audiard

Llegué a esta película atraída por varios factores: su director, del que me encantó su anterior película, la maravillosa "De latir mi corazón se ha parado"; las críticas (impresionantes; decían algo así como que era "El padrino" a la francesa); las decenas de premios (nada menos que 9 césares!!!); y un fuerte presentimiento de que me iba a encantar.

Bueno, pues confieso desde ya que no terminé de verla. Hablamos de 160 minutos de auténtico y genuino drama carcelario, pero en esta vida todo tiene un límite y esta historia sobrepasa el suyo con creces. La película empieza con mucha fuerza y el protagonista tenía pinta durante los primeros 60 minutos de llegar a apasionarme casi tanto como lo hizo el de "De latir mi corazón...". No cabe duda de que Tahar Rahim, el actor que lo interpreta, es un tipo con carisma y talento y que el papel lo borda, por ahí nada que objetar.

El problema es el guión; pesado, repetitivo, sin garra... No me explico cómo ha podido suscitar tanto aplauso y tanto entusiasmo. El personaje principal es un triste delincuente de poca monta que con el tiempo va ascendiendo en la escala mafiosa carcelaria hasta convertirse en hombre de confianza del capo. Durante todo el rato tienes la sensación de que esto tiene que llevar a alguna parte, a algo gordo, y es posible que eso gordo esté en el final; lo duro es conseguir llegar a ese final. Y yo no pude, con lo cual tengo que decir que esta crítica se refiere únicamente a los primeros 120 minutos.

Una decepción muy grande, porque ya digo que la peli anterior de Audiard me encandiló y me pareció el posible inicio de una gran historia de amor cineasta-fan. Ahora mismo estoy en la duda de si volverlo a intentar con este hombre. Por un lado soy poco propensa a las segundas partes pero por otro el vicio me puede. No sé, estoy muy confusa. De todas formas si me decido a darle otra oportunidad seréis los primeros en enteraros. Palabrita.

jueves, 17 de marzo de 2011

De latir mi corazón se ha parado, by Jacques Audiard

Exquisita representación de la dualidad sensibilidad-violencia que anida en todo ser humano en mayor o menos medida, con predominio de una o de otra, pero siempre presente. El protagonista oscila entre el sórdido mundo de las trapalerías del negocio inmobiliario y su irresistible pasión por la música. Y así lo vemos apalizar a un grupo de inmigrantes para echarlos de un inmueble que le interesa un rato antes de interpretar al piano con maestría y entrega totales una pieza musical.

El personaje principal es sencillamente fascinante, y el actor que lo interpreta, además de tener un morbazo que te mueres, consigue bordar esa dualidad. Es al mismo tiempo agresivo y tierno, brutal y delicado, apasionado y frío. Es algo muy difícil de explicar, indudablemente hay que verlo para entender hasta qué punto consigue dar credibilidad a una personalidad tan contradictoria.

La representación de las relaciones que se establecen entre el protagonista y el resto de los personajes contribuye también a reflejar ese mundo contrapuesto: el recuerdo de su madre muerta, la extorsión sentimental permanente a la que lo somete el padre para que le haga los trabajos sucios, las relaciones "laborales" con sus compañeros, su pasión secreta hacia la mujer de uno de ellos, y sobre todo, la relación fundamental, la que establece con su profesora de piano. Con todos y cada uno de ellos el protagonista va desnudando una u otra parte de su compleja personalidad, cuando no las dos al unísono (por ejemplo, cuando se violenta con la profesora porque no consigue interpretar a su gusto).

En fin, imprescindible para todos los amantes del cine francés, y para los amantes del cine en general.

Y para las tías y el público gay, imprescindible el maromo. Madre mía, qué morbazo!
spoiler:
Lo único que no me cuadra del todo es lo de las correrías nocturnas para desocupar inmuebles. No sé demasiado del negocio inmobiliario pero tengo la impresión de que los que se forran a costa de la especulación con terrenos y locales no son los mismos que luego van a acojonar o a apalear o a extorsionar a los inquilinos o a los okupas. Siempre he creído que estos trabajos sucios corrían a cargo de profesionales del sector criminal y no de los mismos ejecutivos. Igual estoy equivocada, y los ejecutivos acostumbran a quitarse el traje por la noche y se dedican a soltar ratas por ahí.