lunes, 12 de octubre de 2015

Presentimientos, by Santiago Tabernero

Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga.
Quiero que no me abandones, amor mío,
al alba.

Esto dice la letra de una famosa canción de Luis Eduardo Aute, y esta película me la ha traído a la memoria. Y no por el título, que sería lo más lógico, sino por el argumento. Porque "Presentimientos" habla justo de eso, de una noche muy larga. O de varias noches, eso da igual. Lo importante es que en ese sueño que vive la protagonista (por cierto, magnífica Marta Etura) hay una angustiosa búsqueda del amor y un miedo constante al abandono. Y aunque la canción de Aute tiene un significado muy distinto es curioso cómo la letra refleja perfectamente lo que Tabernero cuenta en su film.

El personaje de Etura tiene un accidente de coche y entra en coma. A partir de ahí se sumerge en una trama paralela a la real que transcurre solo en la mente de la protagonista. Y el guión, escrito por el propio director junto con Eduardo Noriega, cuadra perfectamente lo que está ocurriendo en ambos mundos, el real y el onírico. Y cuando la chica en coma escucha el llanto de su hijo eso se refleja en su sueño, y cuando su marido le pone el anillo en el hospital, de repente en su mundo irreal aparece el anillo en sus dedos.

El problema de esta historia es que pretende abordar demasiados temas y en el camino se pierde. De por sí la trama es enrevesada como para complicarla más aún con el asunto de la infidelidad de la protagonista, sus remordimientos y sus dudas con respecto a su matrimonio. Y si ya pasamos a los personajes que sobran por completo y no aportan nada, como el viejo del hospital o la supuesta madre del amante, apaga y vámonos.

La peli no termina de funcionar porque el guión es tremendamente disperso y a ratos roza lo absurdo. Sí, ya sabemos que es un sueño lo que vive la protagonista, que estamos siguiendo lo que pasa en su mente durante el coma, pero el comportamiento del marido, que sí está en el mundo real, es completamente incomprensible. No avisa a la familia del accidente, se planta con el niño en el hospital y lo deja solo en la habitación para subirse a la azotea a fumar, se va a la piscina de la urbanización a darse un bañito mientras su mujer está medio muerta... No es lo onírico lo que falla precisamente sino lo supuestamente real, que a ratos parece bastante más absurdo que lo que pasa en el sueño.

En definitiva, la idea es buena, y podía haber funcionado si no fuera por esos detalles descuidados que le restan credibilidad. Es mucho más interesante y creíble, siendo un sueño, lo que pasa en la mente de Etura que lo que está pasando en la realidad. Y si ya hablamos del final pues es que te tiene que dar la risa por huevos. Y paso directamente a espoilear, o sea, que no lea lo que sigue quien piense ver la peli.

(Spoiler) La tía se recupera del coma de sopetón. Abre los ojos y no se siente confusa ni nada, lo recuerda todo perfectamente, y su marido le pasa al niño para que lo sostenga. Recordemos que ha estado entre la vida y la muerte varios días. Prometo que yo me he despertado bastante menos espabilada después de una borrachera monda y lironda.Vale, pues luego van a la urbanización y ella estupenda de la muerte, como si se hubiera dado un golpecillo de nada y viniera de hacerse una radiografía. Y cuando vuelven a casa ella le dice que la deje conducir. Una tía que acaba de salir de un coma!!! "Cariño, déjame, conduzco yo", dice la colega. Qué fuerrrrrte! Aquí no ha pasado nada, los dos más felices que dos perdices, se han reenamorado, se han reencontrado, sonríen encantados de la vida y se cogen la manita por encima de la palanca de cambios, y del coma de hace un rato ni nos acordamos. Ole ahí esas recuperaciones milagrosas. Pa que luego la gente vaya a curarse a Lourdes.

viernes, 9 de octubre de 2015

El inocente (The Lincoln Lawyer), by Brad Furman

Thriller judicial poco digno de pasar a los anales del cine, aunque por lo que he leído está basado en una novela bastante más entretenida que naturalmente ya no leeré puesto que no hay cosa más gilipollesca que leer un thriller cuyo final ya conoces.

La peli en principio tiene su puntito, sobre todo porque el personaje protagonista tiene un conflicto bastante novedoso: se trata de un abogado con escrúpulos morales! Vaya, como os lo cuento. El tipo, a pesar de ser un chulillo de manual y de practicar toda clase de sobornos, machadas y estratagemas legales poco ortodoxas propias de su oficio, de repente en el caso que le ocupa sufre un súbito e inesperado ataque de ética profesional y empieza a plantearse si su cliente es culpable o inocente. No os lo creéis? Pues lo prometo, palabrita.

Puede que en la novela, dado que en literatura se tiende a profundizar más en la psique de los personajes, quede un poco más claro a qué viene este repentino acceso, pero desde luego en la película el espectador se queda bastante a cuadros, dado que el prota no ha dado muestras hasta entonces de tener ese tipo de conflictos. Es más, si acaso Brad Furman, el director, se toma muchas molestias en dar a entender que se trata de un espabilaíllo que sobrevive a cuenta de marrullerías y artimañas más que discutibles desde el punto de vista moral.

En fin, la cuestión es que no está del todo mal para pasar el rato, aunque en mi opinión es bastante previsible y la intriga es mínima. De todas formas hay que reconocerle a Matthew McConaughey que hace un buen trabajo interpretando a ese abogado cachas de modales chulescos, exitoso con las damas y tramposillo en su profesión.

Pero sobre todo el que destaca porque siempre es un crack es uno de mis feos favoritos del cine, el gran William H. Macy, al que algunos tal vez recordéis por sus magníficos trabajos en pelis como Fargo o Magnolia. Actores como él a veces consiguen salvar films bastante mediocres que sin ellos no pasarían de la calificación de pura basura.

jueves, 8 de octubre de 2015

Separados, by Peyton Reed

Está visto que lo de Jennifer Aniston no es la vida en pareja. En “Friends” se pasaba los meses y los años en un sinvivir a cuenta de sus tiras y aflojas amorosos con su compañero de piso; con Brad Pitt también le fue como el culo, tanto que al final el pobre no tuvo más remedio que dejarla y sustituirla por la primera adefesio que se le cruzó en el camino, y ahora le toca a Vince Vaughn, con el que vive en esta peli una especie de “guerra de los Rose” pero en versión “Friends”, mucho menos ácida y mucho más light que la famosa y genial comedia del pequeño gran DeVito.

Peyton Reed no sé si será igual de pequeño pero desde luego en talento y maldad no le llega ni a la altura del meñique. En esta historia no hay ni un solo momento digno de guardar en la memoria, ni sus protagonistas tienen la capacidad de zaherir con aquel humor hiriente y sarcástico del que hacían gala los tremendos Rose, y los diálogos están plagados de topicazos parejiles insoportables del tipo: “no me ayudas en nada, todo el día tengo que ir recogiendo lo que pones por medio, no te interesas por mis cosas, no pones nada de tu parte para que esto funcione, yo soy la que llevo todo el peso de la relación… blablabla blablabla blablabla”. Uffff, os suena de algo?

Hombre, habrá quien se sienta identificado con la historia seguro. Es una comedia tan poco cómica y tan aburrida que podría reflejar perfectamente la vida de cualquier amigo o vecino o de uno mismo. De hecho he leído por ahí una crítica de una pobre muchacha que vio la película con su novio y se quedó tremendamente desolada porque vio desde fuera su propia relación tan parecida a la de los protagonistas que le dio un ataque de espanto y no sabía si dejar a su novio o qué hacer. Criaturita!

Lo único que yo salvaría de este cúmulo de tópicos amorosos y desamorosos es el final, del que obviamente no puedo hablar, pero que al menos se sale un poco de la tónica general de este tipo de yankiladas. Lo demás, directamente a la basura.

Un consejo final: a no ser que Vince Vaughn te parezca el tipo más sexi de la tierra (cosa ciertamente complicada) o que seas un incondicional de “Friends” o de Aniston… mejor pásate a “Gran Hermano”. Es bastante parecido en cuanto a broncas y malos rollos pero al menos las caras no están tan vistas.

miércoles, 7 de octubre de 2015

I am a sex addict (Soy un adicto al sexo), by Caveh Zahedi

La verdad es que tiene bastante mérito lo que hace Caveh Zahedi en esta película de carácter eminentemente autobiográfico. No es que sea una gran obra de arte pero sí es interesante. Ese desnudo integral que lleva a cabo, esa confesión pública sobre un tema que para muchas personas constituye algo ominoso, de lo que se avergüenzan y que ocultan sistemáticamente, es un acto de valentía digno de elogio. También puede que haya quien lo considere un acto de exhibicionismo emocional, pero a mí personalmente me parece encomiable.

Y no solo ya el hecho de confesar su adicción al sexo, algo que le ha condicionado un montón a lo largo de su vida, sino el hacerlo con un gran sentido del humor, riéndose de sí mismo y de sus problemas y haciendo reír igualmente al espectador. Tiene que ser bastante difícil revelar públicamente tus problemas con el sexo, cómo eso ha afectado a tus relaciones de pareja, cómo las mujeres de tu vida te han ido abandonando siempre a causa de lo mismo… y más difícil todavía debe de ser echarle cachondeo al asunto. En fin, me pregunto cuántos de nosotros seríamos capaces de hacerlo.

Zahedi crea un personaje muy humano, tierno y cercano que no sé si se puede identificar plenamente con él mismo pero que llega al alma. Resulta enternecedor ver cómo el pobre Caveh intenta luchar contra su obsesión por las prostitutas, cómo prueba distintas estrategias para superarla, cómo se empeña en mantener relaciones sinceras y honestas con sus parejas confesándoles su problema, cómo las chicas intentan aceptarlo y comprenderlo para finalmente terminar abandonándolo porque no pueden asumir la situación… Y que todo esto lo haga intercalando momentos bastante cómicos con otros decididamente dramáticos, hace que su sinceridad conmueva aún más.

Y también da un poco de pena porque realmente yo no creo que tenga ningún problema, salvo que es un salido como el 90% de los tíos sanos de su edad. Ya he hablado antes de lo que pienso sobre esto de las adicciones al sexo (lo hice también, por ejemplo, en mi crítica de Shame). Creo que es inherente al sexo masculino el estar constantemente salido como el pico una plancha, el pajillerismo incansable y la tendencia a la promiscuidad, y creo también que la monogamia es algo antinatural para la práctica totalidad de la especie humana pero sobre todo para los hombres. Es la sociedad la que crea este tipo de problemas donde no deberían existir porque a fin de cuentas a este hombre lo único que le pasa es que le gustaría que todas las tías con las que se cruza le chuparan la polla. De verdad no hay ningún señor por aquí al que le pase exactamente lo mismo?

Siguiendo un formato semidocumental, Zahedi, que se interpreta a sí mismo, se dirige a la cámara y a la vez que nos va contando sus conflictos íntimos, nos explica las dificultades reales que ha tenido para realizar el film: el bajo presupuesto (no tiene dinero para ir a París y por eso rueda en San Francisco y nos pide que nos imaginemos que es París), el descubrimiento de que la actriz que contrata para interpretar a su primera mujer resulta ser una actriz porno, y que la actriz que interpreta a su novia alcohólica es en la realidad también bastante aficionada a la botella… En fin, hay un intento claro de establecer una relación de cercanía con el espectador. Aunque habrá a quien no le guste este formato e incluso le resulte aburrido, a mí me ha parecido un gran acierto, y en todo caso es el que Zahedi ha elegido para hacernos esta pequeña gran confesión.

martes, 6 de octubre de 2015

Heat, by Michael Mann

Michael Mann tiene la habilidad de juntar en sus películas a grandes figuras, a impresionantes secundarios y en definitiva a lo más granado de la profesión actoral. Solo por eso arrasa en las taquillas y la mayoría de la crítica bendice sus trabajos, aunque luego si te pones a analizarlos con un poco de atención muchos de ellos dejan bastante que desear.

Aquí el gran duelo interpretativo es entre dos grandes muy grandes: Robert de Niro y Al Pacino. Una historia de policías y ladrones, con mucha tensión, acción, tiroteos, persecuciones e intriga. Es casi obligado verla. Los secundarios también son de lujo, y si algo no se le puede negar a la película es que el trabajo de todos los actores, sin excepción, es impecable, incluso magistral diría yo en el caso de De Niro.

Sin embargo, una vez más todo queda en eso. La historia está llena de tópicos y los personajes son un calco de los mismos personajes ya mil veces vistos en el cine: el poli dedicado en cuerpo y alma a su oficio, con una vida personal penosa, con varios divorcios a sus espaldas y a las puertas de otro; la mujer del policía, ese personaje absurdo de todas las películas que se enamora del tío siendo este ya poli y que luego termina dejándolo precisamente por ser poli; el ladrón que es como un padre para su banda, compuesta por un montón de descerebrados que no saben dar un paso sin el jefe… En fin, lo de siempre.

Lo que pasa es que Mann empieza a enrollarse con un montón de historias personales de los personajes que alargan la peli hasta un punto verdaderamente infumable: tres horas, tressssss, la mayor parte de ellas dedicadas a los conflictos amorosos de los polis y los ladrones, que si a uno le pone los cuernos la mujer y lo quiere dejar, que al otro también lo quiere dejar la suya, que el otro está muy solo y conoce a una periquita en un bar y se lía con ella… Qué hartura, hay ratos que parece que va a aparecer de un momento a otro Sandra Bullock o Meg Ryan.

Por no hablar de las tramas paralelas innecesarias, que no pintan nada y que solo contribuyen a aumentar todavía más el metraje. Por ejemplo, la historia de Natalie Portman, la hija de la mujer del poli… Por favor, realmente era necesario meter ahí ese conflicto adolescente? Qué aporta al desarrollo argumental del film? De verdad hace falta en una historia de 3 horas dedicar 15 minutos a una niña penosa a la que su papá biológico no hace ni caso ni su mamá tampoco porque está muy ocupada con sus conflictos conyugales? Eeeeeh, yuhuuuuuu, Mann, que es una de polis y ladroneeees!

Y bueno, alguna de las subtramas amorosas son verdaderamente patéticas y bordean lo surrealista. Es entendible lo de Robert de Niro y Amy Brenneman? Que sí, que es una muchacha muy mona pero que él es el jefazo de una banda criminal, un tipo duro durísimo, y no puede salir una noche de copas y enamorarse locamente de una tía a la que conoce en un bar y con la que echa un polvete, por diosssss! Y la siguiente vez que la ve le dice que lo deje todo y se escape con él a la Conchinchina, un poquito de porfavoooor.

En fin, que no solo es larga de cojones; es que encima su infinita longitud no se debe a una intriga criminal apasionante sino a que los personajes tienen unas vidas personales de novela de Corín Tellado. Qué manera de cagarla con una película que podía haber estado muy bien con unos cuantos líos de faldas menos y sin la hora correspondiente a todos esos líos. Mal, Mann, muy mal.

viernes, 2 de octubre de 2015

Mistery Train, by Jim Jarmusch

Decidí ver esta película, a pesar de estar sospechosamente catalogada como “de culto”, por su título. La palabra “train” tiene para mí cierto magnetismo evocador que hace que me sea imposible resistirme a su encanto.

Craso error el mío: el tren solo sale un momento al principio de la primera historia y otro momento al final de la tercera. Así que me he tragado este truño infumable completamente en balde.

En fin, por si alguien tiene curiosidad, cuento lo que he visto:



DOS JAPOS EN MEMPHIS

Una pareja de japos viaja a Memphis para recorrer los lugares más emblemáticos de la ciudad. Ella charla mucho y él casi nada. Cuando se cansan de dar vueltas cogen una habitación en un hotel muy cutre. En un momento dado ella le pregunta: “por qué no eres feliz, por qué nunca sonríes?”. Y él contesta: “sí soy feliz, ésta es mi cara”. Entonces ella se pinta los labios de rojo, le da un morreo y él se queda con boca de payaso. Y ella le dice: “Ahora sí sonríes”. Luego echan un polvo.

UNA ITALIANA EN MEMPHIS

Una italiana viaja con un ataud donde reposan los restos de su marido. Llega a Memphis y se sienta en un bar a tomar un café. Un tipo se le apalanca y le cuenta una historia sobre el fantasma de Elvis. La italiana le da 20 dólares para que se vaya y la deje en paz. Luego se pilla una habitación en el mismo hotel cutre de los japos y decide compartirla con una desconocida que no para de hablar. Las dos escuchan a los japos follando en la habitación de al lado, y por la noche a la italiana se le presenta el fantasma de Elvis.

TRES SUBNORMALES EN MEMPHIS

Tres tontos muy tontos se pillan una papa en Memphis y al más tarado de los tres se le cruzan los cables y le dispara a un tipo en una licorería. Luego empiezan a dar vueltas por la ciudad y cuando se cansan de hacer el imbécil se van al mismo hotel cutre de los japos y la italiana y allí duermen la mona.




Y básicamente ésta es la triste chorrada que se le ha ocurrido a Jim Jarmusch para quedarse con el personal y perseverar en su condición de director de culto. Conste que no he contado nada esencial que no se diga en todas las sinopsis, entre otras cosas porque es que en la película no pasa nada.

Naturalmente una mamarrachada como ésta tenía que pasar ipso facto a la categoría de película de culto, como no podía ser menos teniendo en cuenta la cantidad de capullos que hay por ahí dispuestos a venerar, reverenciar e idolatrar la primera mierda que se les ponga por delante.

Personalmente ya le he echado la cruz al tipo este. Una vez he caído y se me puede tachar de ingenua; la segunda vez ya sería para darme una paliza. Desde aquí me limito a advertir a los pobres ingenuos como yo para que no sufran ni la primera.

jueves, 1 de octubre de 2015

Rebelde sin causa, by Nicholas Ray

En “Rebelde sin causa” tenemos muy probablemente:

- A los adolescentes más gilipollas de la historia del cine.

- A los padres más impresentables de la historia del cine.

- A los policías más ineptos de la historia del cine.

Mira que es difícil que en una misma cinta se junte tanto despropósito, pero así es. Estamos con toda probabilidad ante una de las películas más chorras de todos los tiempos.

Os cuento a los que no la hayáis visto: dos chicos problemáticos se conocen una noche y al cabo de unos cinco minutos el uno le declara al otro con toda la seguridad del mundo que ha encontrado a ese amigo del alma al que llevaba toda la vida buscando.

Pero si esto ya os deja anonadados, no os perdáis lo siguiente: la misma noche también conocen a una chica muy mona y muy desgraciada, Natalie Wood, que ipso facto se cuelga de James Dean, al que le suelta tal que así:

- Será esto eso que llaman amor? He estado toda la vida esperando que alguien me quiera y ahora de repente descubro yo lo que es querer a alguien más que a la propia vida.

Pero por favooooooor, que alguien le explique a esa muchacha que en una noche no se puede querer a nadie más que a la propia vida, por diosssss.

Y eso no es todo. Mira que en las películas de adolescentes se dan diálogos demenciales, pero pocos como el de la siguiente escena:

Dos pollinos están a punto de matarse en una carrera de coches de ésas que vas a toda velocidad hasta un acantilado y el que se tire antes del coche es el más cobarde y el que pierde. Los demás hacen apuestas y jalean a los contendientes. Bueno, pues antes de la carrera los dos capullos que van a jugarse el pellejo tan tontamente se fuman un cigarrito mirando al fondo del acantilado al que se van a precipitar y mantienen este cambio de impresiones:

- Oye, por qué hacemos esto?

- Porque algo hay que hacer.

Diosssssssssssss! Habéis escuchado alguna vez algo más estúpido en vuestra vida?

Y ya el remate de la pera de la estulticia va en espoiler.
spoiler:
Al final de la película, después de una noche loca en la que ha muerto un muchacho en esa estúpida carrera de coches, y ante el cuerpo muerto del amigo pirado de James Dean, que ha sido abatido a tiros por la policía, se acerca llorosa Natalie Wood y él la rodea protectoramente por los hombros y les dice a sus padres, que están allí mirando atónitos:

- Papá, mamá, ésta es Judy.

Y así agarraditos echan a andar. Ante lo cual el padre y la madre se miran a los ojos, sonríen beatíficamente y miran a su niño con paternal embeleso… Hala, qué bien, ya tiene novia el niño.

Y el otro pobre, el amigo del alma, allí desangrándose a los pies de todos ellos. Ole ahí final bonito y edificante.

Señor, y que esta patata sea considerada una de las obras cumbres del cine, manda huevos!