Para empezar, aclaro que en mi casa la peli le gustó a todo el mundo un montón y que, las cosas como son, se pasa un ratillo bueno y entretenido. Hay intriga, hay tensión, hay giros, hay sorpresas... En fin, lo que se espera de un thriller más o menos apañao.
Eso sí, hay algo que lo jode todo: el principio en el que se basa.
A ver cómo lo cuento sin tener que espoilear.
Veamos, cuáles son los motivos que se te ocurren para secuestrar a dos niñas?
1. Quieres jugar con ellas a las casitas.
2. Quieres jugar con ellas a otras cositas.
3. Son ricas y quieres pedir un rescate.
4. Las quieres asesinar porque no te gustan las niñas.
5. Tienes de mascota un oso que sólo come niñas.
6. Eres tú el que sólo come niñas.
7. Usas niñas a modo de balón para jugar al fútbol.
8. Te han dado un papel de niña en una peli y quieres prepararlo con ellas.
Bueno, en esta serie de soluciones que doy hay algunas respuestas más verosímiles que otras. Obviamente cualquier policía trabajaría fundamentalmente sobre unas e ignoraría olímpicamente las demás, no?
Pues el secreto de esta película es ése justamente, que la posibilidad más tonta y más peregrina es la que es. Por tanto casi nadie puede adivinar el final, porque sólo a un imbécil de tomo y lomo se le podría ocurrir el desenlace. Y esto es lo que hoy en día se considera un buen thriller.
Claro, yo me pongo en el lugar de Denis Villeneuve y me digo: cómo puedo dejar atónito al personal, que ya está de vuelta de todo? Pues muy fácil: planteo un misterio con dos o tres posibilidades lógicas y mil o dos mil completamente gilipollescas, y la resolución es una de las más grotescas.
Y luego contratas para los papeles principales a Hugh Jackman, en plan padre ofuscado convertido en bestia parda, y a Jake Gyllenhaal, de poli bueno, comprensivo y legal; y enfrentas a estos ejemplares con una Melissa Leo que se los come a los dos con papas... e voilà! Qué susto, no?