Qué maravilla de historia de amor imposible.
Qué maravilla de pueblecito.
Qué maravilla de playas.
Qué maravilla de cielo.
Qué maravilla de casa.
Qué maravilla de música.
Qué maravilla de diálogos.
Qué maravilla de fotografía.
Qué maravilla de ternura la de Judi Dench.
Qué maravilla de personaje el de Maggie Smith.
Qué maravilla de gestos, de miradas y de silencios.
Qué maravilla de momentos, de paisajes y de emociones.
Qué maravilla de cine, qué lección magistral, Mister Charles Dance.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Alacrán enamorado, by Santiago A. Zannou
Érase una vez un chico malo, racista y cabronazo que se convirtió en un chico bueno, ejemplar y encantador gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un nazi hijodeputa aficionado a apalizar inmigrantes que se enamoró de una chica negra bastante buenorra gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un pedazo de negra que se enamoró locamente de un nazi hijodeputa aficionado a apalizar inmigrantes, gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un señor de muy rancio abolengo artístico llamado Carlos Bardem que se convirtió en un escritor de éxito gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un actor mediocre llamado Álex González que llegó a convertirse en gran promesa del cine gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un chico llamado Santiago A. Zannou que se convirtió en director gracias a un manco y en director consagrado gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un montón de testosterona concentrada que consiguió convertirse en bondad, generosidad y amor, por supuesto... gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un nazi hijodeputa aficionado a apalizar inmigrantes que se enamoró de una chica negra bastante buenorra gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un pedazo de negra que se enamoró locamente de un nazi hijodeputa aficionado a apalizar inmigrantes, gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un señor de muy rancio abolengo artístico llamado Carlos Bardem que se convirtió en un escritor de éxito gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un actor mediocre llamado Álex González que llegó a convertirse en gran promesa del cine gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un chico llamado Santiago A. Zannou que se convirtió en director gracias a un manco y en director consagrado gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
Érase una vez un montón de testosterona concentrada que consiguió convertirse en bondad, generosidad y amor, por supuesto... gracias al deporte redentor por excelencia: el boxeo.
martes, 29 de octubre de 2013
Pagafantas, by Borja Cobeaga
Como a estas alturas todo el mundo sabe, el Pagafantas es ese espantajo que siempre se fija en tías muy por encima de sus posibilidades y que consecuentemente nunca se come una rosca, a pesar de ir palote perdido, y además termina siendo el “mejor amigo” de todas las chicas.
Alrededor del Pagafantas, protagonista indiscutible de esta historia, hay otra serie de personajes igualmente curiosos:
La tía buena amiga del Pagafantas, que indefectiblemente parece o medio lela o una gran hijadeputa que, a pesar de los constantes babeos y caritas de carnero degollado del desgraciado, nunca parece darse cuenta de nada y se permite desnudarse delante de él, acostarse con él y abrazarlo como si fuera un peluche inanimado ignorando olímpicamente su azoramiento y sus erecciones.
Los amigos del Pagafantas, que son los que sí que se acuestan con las chicas porque suelen elegirlas en función de sus posibilidades reales. Si además están cachas suelen ser los objetivos sexuales de las tías buenas por las que babea infructuosamente el Pagafantas. Estos amigos sienten ternura y cariño por el personaje, como suele ocurrir con casi todos los individuos patéticos.
La madre del Pagafantas, que sufre viendo cómo su hijo hace el canelo una y otra vez y parece tristemente predestinado a ser el capullo de su pandilla y el paño de lágrimas de las tías.
Bueno, pues esta película está dirigida a toda esta gente, que son los que hacen críticas entusiastas sobre ella y por lo visto se han divertido una barbaridad con las desventuras de este muchacho. El que se siente Pagafantas o conoce a alguno se ha sentido identificado con la descripción y se lo ha pasado bomba. El resto de la gente probablemente se quedará alucinada de ver el exitazo que un bodrio como éste ha cosechado.
Yo ni soy Pagafantas ni amiga de Pagafantas ni torturadora de Pagafantas ni madre de Pagafantas (que yo sepa), y por eso esta película me ha parecido un auténtico coñazo de proporciones gigantescas.
Es una pena que Borja Cobeaga, en lugar de dedicarse a los gags cortitos para la tele como ha venido haciendo con éxito durante años en “Vaya semanita” o “Muchachada Nui” haya decidido dar el salto al cine con esta clase de fantochadas.
Aunque bueno, pensándolo bien, este tipo de pelis tienen un montón de público y ésta terminó siendo una de las más exitosas el año que se estrenó. Qué coño, los tontos son un filón y este tío se ha dado cuenta y ha decidido explotarlo y vivir de eso. Felicidades por la idea y sigue llenando nuestras pantallas de historias de capullos para capullos. No me extrañaría que te hicieras rico. Entre los centenares de Pagafantas y Juancarlitros que por este país pululan ya tienes un montón de incondicionales que, no me cabe la menor duda, leyendo esta crítica se estarán subiendo por las paredes.
Alrededor del Pagafantas, protagonista indiscutible de esta historia, hay otra serie de personajes igualmente curiosos:
La tía buena amiga del Pagafantas, que indefectiblemente parece o medio lela o una gran hijadeputa que, a pesar de los constantes babeos y caritas de carnero degollado del desgraciado, nunca parece darse cuenta de nada y se permite desnudarse delante de él, acostarse con él y abrazarlo como si fuera un peluche inanimado ignorando olímpicamente su azoramiento y sus erecciones.
Los amigos del Pagafantas, que son los que sí que se acuestan con las chicas porque suelen elegirlas en función de sus posibilidades reales. Si además están cachas suelen ser los objetivos sexuales de las tías buenas por las que babea infructuosamente el Pagafantas. Estos amigos sienten ternura y cariño por el personaje, como suele ocurrir con casi todos los individuos patéticos.
La madre del Pagafantas, que sufre viendo cómo su hijo hace el canelo una y otra vez y parece tristemente predestinado a ser el capullo de su pandilla y el paño de lágrimas de las tías.
Bueno, pues esta película está dirigida a toda esta gente, que son los que hacen críticas entusiastas sobre ella y por lo visto se han divertido una barbaridad con las desventuras de este muchacho. El que se siente Pagafantas o conoce a alguno se ha sentido identificado con la descripción y se lo ha pasado bomba. El resto de la gente probablemente se quedará alucinada de ver el exitazo que un bodrio como éste ha cosechado.
Yo ni soy Pagafantas ni amiga de Pagafantas ni torturadora de Pagafantas ni madre de Pagafantas (que yo sepa), y por eso esta película me ha parecido un auténtico coñazo de proporciones gigantescas.
Es una pena que Borja Cobeaga, en lugar de dedicarse a los gags cortitos para la tele como ha venido haciendo con éxito durante años en “Vaya semanita” o “Muchachada Nui” haya decidido dar el salto al cine con esta clase de fantochadas.
Aunque bueno, pensándolo bien, este tipo de pelis tienen un montón de público y ésta terminó siendo una de las más exitosas el año que se estrenó. Qué coño, los tontos son un filón y este tío se ha dado cuenta y ha decidido explotarlo y vivir de eso. Felicidades por la idea y sigue llenando nuestras pantallas de historias de capullos para capullos. No me extrañaría que te hicieras rico. Entre los centenares de Pagafantas y Juancarlitros que por este país pululan ya tienes un montón de incondicionales que, no me cabe la menor duda, leyendo esta crítica se estarán subiendo por las paredes.
domingo, 27 de octubre de 2013
El profesor (Detachment), by Tony Kaye
Vale, la juventud está fatal y esto es un sindiósss.
Vale, ser profesor hoy en día es un pedazo de putada.
Vale, la educación está como el culo, y no sólo en España. Pos vale.
Vale, de Adrian Brody se enamoran tooooooodas las tías.
Vale, Adrian Brody tiene cara de Manolete pero es un crack de profe.
Vale, Christina Hendricks también se puede enamorar de Brody. Pos vale.
Vale, los institutos son frenopáticos llenos de tarados.
Vale, todo está podrido, no hay esperanza y nos vamos a tomar por culo.
Vale, la vida es una puta mierda, Tony Kaye, nos ha quedado claro, ya vale? Pos vale.
Vale, ser profesor hoy en día es un pedazo de putada.
Vale, la educación está como el culo, y no sólo en España. Pos vale.
Vale, de Adrian Brody se enamoran tooooooodas las tías.
Vale, Adrian Brody tiene cara de Manolete pero es un crack de profe.
Vale, Christina Hendricks también se puede enamorar de Brody. Pos vale.
Vale, los institutos son frenopáticos llenos de tarados.
Vale, todo está podrido, no hay esperanza y nos vamos a tomar por culo.
Vale, la vida es una puta mierda, Tony Kaye, nos ha quedado claro, ya vale? Pos vale.
sábado, 26 de octubre de 2013
El caso Farewell, by Christian Carion
La verdad es que ha sido un poco impactante para mí enterarme a estas alturas de que la Perestroika, la caída del muro y todo lo que supuso el final de la guerra fría es algo que debemos al señor Farewell y sus documentos secretos.
Toda la vida pensando que todos esos acontecimientos históricos ocurrieron debido a una serie de circunstancias geopolíticas y económicas supercomplejas y resulta que no, que es que un señor ruso empezó a pasarle información a otro francés y entre los dos desmontaron la parafernalia de espionaje que tenían los soviéticos montada y entonces Gorbachov, como ya no se enteraba de nada del enemigo, no tuvo más remedio que empezar a plantearse lo de la Perestroika, o sea, abrirse al capitalismo y abandonar la utopía comunista.
En fin, como suele pasar en todas las historias basadas en hechos reales, esto se parece a un posible hecho real casi tanto como se parece Paquirrín a sus hermanos Rivera Ordóñez. Probablemente haya un trasfondo de veracidad en los que nos cuenta Carion, sin duda, pero debe de estar tan oculto entre la espesura de lo inventado que es difícil discernir su alcance.
Cuidado, no es que dude de la existencia de Farewell ni de la importancia de su sacrificio personal ni de la trascendencia de sus informaciones, pero vamos, que atribuir casi por completo a este personaje el fin de la guerra fría, me parece... pelín aventurado. Y estoy siendo muy fina.
Curiosamente los dos protagonistas, el espía ruso y el francés, están interpretados por dos directores de prestigio: Emir Kusturica y Guillaume Canet. Joder, menuda panda. Casi me los puedo imaginar montando una troika creativa con Christian Carion, que al final es el que firma la cosa. Nos montamos una troika pa explicar la Perestroika.
jueves, 24 de octubre de 2013
Blue Valentine, by Derek Cianfrance
A favor de "Blue Valentine" hay que decir que:
1. Es una película que intenta ser honesta.
2. La pareja Ryan Gosling-Michelle Williams funciona de maravilla.
3. Plasma a la perfección lo que es el principio y el fin de una relación.
En contra sólo una cosa:
1. Intenta explicar lo inexplicable.
Intenta explicar lo que sólo responde a la naturaleza del amor mismo. El amor nace, crece, se reproduce o no, pero casi siempre muere. Y si no muere, se transforma en algo que se parece muy poco a la naturaleza de lo que nació.
Todo esto lo sabe cualquiera que haya estado enamorado alguna vez, aunque bueno, hay gente especialmente obstinada y pertinaz que pretende que sea siempre igual. Me refiero a ésos que intentan constantemente reavivar lo que ellos denominan la "llamadelamor". Ponerse ropa interior sexi, organizar cenitas románticas a la luz de las velas, o viajecitos de second honey-moon.
Esa gente resulta bastante patética porque intenta revivir lo que por su propia naturaleza sólo puede existir en un principio. El descubrir al otro, el sorprenderse con todas sus cosas, el admirarse de cada una de sus cualidades, el reírse de todas sus ocurrencias. Con el tiempo inevitablemente ya se ha descubierto todo, es difícil sorprenderse de nada ni mucho menos admirarse, y lo que un día fue divertido y novedoso en el otro termina siendo cansino, pesado e incluso a veces insoportable. Lo siento, es así. Le ocurre a todo el mundo y es tan ley de vida como la propia muerte.
Y por eso "Blue Valentine" al final resulta una película patética, tan patética como todas esas personas que intentan reavivar a toda costa la famosa "llamadelamor". Derek Cianfrance, repito, con toda la honestidad del mundo, intenta captar qué es lo que pasa en el entretanto, y se pierde en menudencias argumentales tales como: cada uno ha evolucionado de distinta manera, él se ha quedado un poco calvo, ella tiene más ambiciones, él se ha vuelto un gilipollas... Y hasta se permite hacer una sutil evaluación a mi modo de ver totalmente simplista: la culpable es ella, que no es capaz de valorar lo mucho que él la quiere.
La realidad es que lo que les ocurre hubiera ocurrido igual aun cuando hubieran evolucionado al unísono en la misma dirección, o él siguiera conservando su brillante cabellera rubia, o aun cuando ella no tuviera más ambición que la de ser feliz o aunque él siguiera siendo el tipo encantador que la encandiló. Y además, para más recochineo, en estas cosas no hay culpables. Pobre Cianfrance, intentando descubrir la piedra filosofal, y al final la única piedra que había era un peñasco donde estaba escrito: "Simplemente, amigo, el amor es así".
1. Es una película que intenta ser honesta.
2. La pareja Ryan Gosling-Michelle Williams funciona de maravilla.
3. Plasma a la perfección lo que es el principio y el fin de una relación.
En contra sólo una cosa:
1. Intenta explicar lo inexplicable.
Intenta explicar lo que sólo responde a la naturaleza del amor mismo. El amor nace, crece, se reproduce o no, pero casi siempre muere. Y si no muere, se transforma en algo que se parece muy poco a la naturaleza de lo que nació.
Todo esto lo sabe cualquiera que haya estado enamorado alguna vez, aunque bueno, hay gente especialmente obstinada y pertinaz que pretende que sea siempre igual. Me refiero a ésos que intentan constantemente reavivar lo que ellos denominan la "llamadelamor". Ponerse ropa interior sexi, organizar cenitas románticas a la luz de las velas, o viajecitos de second honey-moon.
Esa gente resulta bastante patética porque intenta revivir lo que por su propia naturaleza sólo puede existir en un principio. El descubrir al otro, el sorprenderse con todas sus cosas, el admirarse de cada una de sus cualidades, el reírse de todas sus ocurrencias. Con el tiempo inevitablemente ya se ha descubierto todo, es difícil sorprenderse de nada ni mucho menos admirarse, y lo que un día fue divertido y novedoso en el otro termina siendo cansino, pesado e incluso a veces insoportable. Lo siento, es así. Le ocurre a todo el mundo y es tan ley de vida como la propia muerte.
Y por eso "Blue Valentine" al final resulta una película patética, tan patética como todas esas personas que intentan reavivar a toda costa la famosa "llamadelamor". Derek Cianfrance, repito, con toda la honestidad del mundo, intenta captar qué es lo que pasa en el entretanto, y se pierde en menudencias argumentales tales como: cada uno ha evolucionado de distinta manera, él se ha quedado un poco calvo, ella tiene más ambiciones, él se ha vuelto un gilipollas... Y hasta se permite hacer una sutil evaluación a mi modo de ver totalmente simplista: la culpable es ella, que no es capaz de valorar lo mucho que él la quiere.
La realidad es que lo que les ocurre hubiera ocurrido igual aun cuando hubieran evolucionado al unísono en la misma dirección, o él siguiera conservando su brillante cabellera rubia, o aun cuando ella no tuviera más ambición que la de ser feliz o aunque él siguiera siendo el tipo encantador que la encandiló. Y además, para más recochineo, en estas cosas no hay culpables. Pobre Cianfrance, intentando descubrir la piedra filosofal, y al final la única piedra que había era un peñasco donde estaba escrito: "Simplemente, amigo, el amor es así".
Amor, by Michael Haneke
El título de esta película ya es de por sí pretencioso a más no poder: "Amor". Punto.
Llamar a una película "Amor" es casi como decir : "Voy a definir cinematográficamente el AMOR. Voy a hacer la gran película sobre el AMOR, la que en sí misma llevará inscrita, suscrita y prescrita la propia idiosincrasia del AMOR".
Y cómo lo hace nuestro Michael Haneke. Pues nos cuenta una historia de viejos. Porque los viejos conmueven, y no hay cosa que nos parezca más sincera y auténtica que el amor entre dos viejos que han pasado toda una vida juntos. Para la mayoría de la gente eso es el maximum del AMOR, la pareja de abuelillos que no puede vivir el uno sin el otro y que se profesan un sentimiento eterno e impreciso que roza lo sublime para el resto de los mortales que aún no hemos llegado a ese nivel.
Y lo flipante es que la pretensión de Haneke de hacer "la gran película sobre el AMOR" ha colado y que muchísima gente se lo ha tragado hasta el fondo. Oye, pues si Haneke lo dice y encima le ha puesto ese título a la película, será que esto es el AMOR.
Bueno, pues conmigo, por ejemplo, no ha colado. De hecho conmigo Haneke cuela poco generalmente. Yo voy a contaros exactamente lo que he visto, que no tiene nada que ver con lo que ha visto la mayoría de la gente en esta historia:
Yo he visto a dos viejos que se quieren como se quieren la mayoría de los viejos, con un querer rutinario y acomodaticio que hace la vida más segura y llevadera. Hay bastante complicidad entre ellos y un fuerte grado de dependencia mutua, como suele ocurrir en todas las relaciones largas. Si quieres llámalo amor. Personalmente creo que en este tipo de relaciones se mezclan con el amor otro tipo de sentimientos algo menos románticos, pero bueno, esto es sólo una modesta opinión.
El caso es que en un momento dado esta pareja se enfrenta a algo de lo más normal, sobre todo a su edad: la enfermedad. A mí lo que más me sorprende de toda la historia es la falta de preparación de ambos para asumir esto. Y aquí es donde me falla toda la película.
Porque cualquier viejo de nuestro entorno está más familiarizado con la enfermedad que estas dos criaturas a las que parece que la vida no les haya pasado factura ninguna en este terreno. No saben lo que es una estancia en un hospital, no parecen ser conscientes de tener una edad en la que pueden ponerse bastante malitos, y sobre todo, a pesar de no faltarles los recursos económicos, están totalmente faltos de recursos emocionales y pragmáticos para afrontar el problema.
Todo en esta historia me suena irreal y forzado. Incluso pequeños detalles como el hecho de que los viejos no dispongan de una televisión en casa y ni siquiera la adquieran para entretener a la vieja cuando se queda imposibilitada en la cama.
Ya, ya sé que hablamos de Haneke y que para él la tele debe de ser una ordinariez como la copa de un pino, pero... la realidad es que la tele entretiene muchísimo a las personas que no pueden moverse de la cama. Y la radio. Y mira, ya puestos, los best sellers, que se leen casi ellos solos. Ya, ya sé que son cosas para el vil vulgo, pero es que... yo pertenezco al vil vulgo y no me cabe en la cabeza que alguien pueda estar todo el día tumbado en una cama sólo a base de Bach, Mozart y Beethoven.
Por eso alucino aún más cuando este tipo de pelis Hanekesianas tienen tanto éxito y la gente se vuelve loca con ellas. Oye, que vosotros sois vil vulgo igual que yo. Y vuestros padres y vuestros abuelos. Que casi todos sois de barrio, joder. Cómo es posible que este tipo os haya colado que vuestra vida se parece en algo a la de estos dos abuelos musicólogos, que no saben lo que es sentarse a ver una telenovela de sobremesa y que están dispuestos a pasar por el duro trance de la enfermedad y la muerte a base de sinfonías y sonatas.
Para terminar, nada que objetar a la interpretación de los dos personajes principales. Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva hacen exactamente lo que se espera de ellos: mostrarnos lo dura que es la enfermedad y dar mucha pena. Si fueran personajes reales yo desde aquí les daría unos cuantos consejillos prácticos:
1. Existen personas, sobre todo si dispones de medios económicos como es el caso, que pueden incluso quedarse a vivir internas en las casas para cuidar a las personas dependientes. Muchas de ellas son inmigrantes y lo hacen por sueldos bastante miserables, y no hay que llevar al enfermo ni al hospital ni a una residencia. Conozco un montón de casos, aunque se ve que Haneke no debe estar demasiado informado al respecto.
2. La tele y la radio, sí, es verdad, son medios de comunicación burdos y populacheros, pero oye, entretienen un huevo cuando alguien no puede moverse de una cama. Y siempre se puede seleccionar la programación, no hace falta ver cosas como "La voz" o "Sálvame". Si eres muy sibarita se pueden ver sólo películas, por ejemplo. O deportes. O canales de cocina. O incluso sólo de música. La oferta en 2012, cuando se rodó esta película, ya era infinita. Sí, existe tele a la carta, aunque es muy posible que Haneke, en ese mundo particular en el que vive, no tenga ni idea de esto.
3. A unas malas, si no te convence pasar por una enfermedad degenerativa que te lleva directo a la muerte pasando por momentos muy desagradables, existen organizaciones a nivel internacional que te pueden ayudar a morir dignamente sin pasar todas las penalidades que te esperan. Ellos saben cómo hacerlo sin sufrimiento, sin dolor y sin repercusiones legales para tu familia. Si alguna vez desgraciadamente te ves en un caso parecido al de esta peli infórmate bien y no hagas el gilipollas por tu cuenta. Haneke es un imbécil tocapelotas y no tiene ni puta idea de casi nada útil en esta vida.
Por cierto, mañana le dan a Haneke en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias, y ha manifestado lo siguiente: "La responsabilidad de un director es no tomar al espectador por idiota". Sin comentarios.
Llamar a una película "Amor" es casi como decir : "Voy a definir cinematográficamente el AMOR. Voy a hacer la gran película sobre el AMOR, la que en sí misma llevará inscrita, suscrita y prescrita la propia idiosincrasia del AMOR".
Y cómo lo hace nuestro Michael Haneke. Pues nos cuenta una historia de viejos. Porque los viejos conmueven, y no hay cosa que nos parezca más sincera y auténtica que el amor entre dos viejos que han pasado toda una vida juntos. Para la mayoría de la gente eso es el maximum del AMOR, la pareja de abuelillos que no puede vivir el uno sin el otro y que se profesan un sentimiento eterno e impreciso que roza lo sublime para el resto de los mortales que aún no hemos llegado a ese nivel.
Y lo flipante es que la pretensión de Haneke de hacer "la gran película sobre el AMOR" ha colado y que muchísima gente se lo ha tragado hasta el fondo. Oye, pues si Haneke lo dice y encima le ha puesto ese título a la película, será que esto es el AMOR.
Bueno, pues conmigo, por ejemplo, no ha colado. De hecho conmigo Haneke cuela poco generalmente. Yo voy a contaros exactamente lo que he visto, que no tiene nada que ver con lo que ha visto la mayoría de la gente en esta historia:
Yo he visto a dos viejos que se quieren como se quieren la mayoría de los viejos, con un querer rutinario y acomodaticio que hace la vida más segura y llevadera. Hay bastante complicidad entre ellos y un fuerte grado de dependencia mutua, como suele ocurrir en todas las relaciones largas. Si quieres llámalo amor. Personalmente creo que en este tipo de relaciones se mezclan con el amor otro tipo de sentimientos algo menos románticos, pero bueno, esto es sólo una modesta opinión.
El caso es que en un momento dado esta pareja se enfrenta a algo de lo más normal, sobre todo a su edad: la enfermedad. A mí lo que más me sorprende de toda la historia es la falta de preparación de ambos para asumir esto. Y aquí es donde me falla toda la película.
Porque cualquier viejo de nuestro entorno está más familiarizado con la enfermedad que estas dos criaturas a las que parece que la vida no les haya pasado factura ninguna en este terreno. No saben lo que es una estancia en un hospital, no parecen ser conscientes de tener una edad en la que pueden ponerse bastante malitos, y sobre todo, a pesar de no faltarles los recursos económicos, están totalmente faltos de recursos emocionales y pragmáticos para afrontar el problema.
Todo en esta historia me suena irreal y forzado. Incluso pequeños detalles como el hecho de que los viejos no dispongan de una televisión en casa y ni siquiera la adquieran para entretener a la vieja cuando se queda imposibilitada en la cama.
Ya, ya sé que hablamos de Haneke y que para él la tele debe de ser una ordinariez como la copa de un pino, pero... la realidad es que la tele entretiene muchísimo a las personas que no pueden moverse de la cama. Y la radio. Y mira, ya puestos, los best sellers, que se leen casi ellos solos. Ya, ya sé que son cosas para el vil vulgo, pero es que... yo pertenezco al vil vulgo y no me cabe en la cabeza que alguien pueda estar todo el día tumbado en una cama sólo a base de Bach, Mozart y Beethoven.
Por eso alucino aún más cuando este tipo de pelis Hanekesianas tienen tanto éxito y la gente se vuelve loca con ellas. Oye, que vosotros sois vil vulgo igual que yo. Y vuestros padres y vuestros abuelos. Que casi todos sois de barrio, joder. Cómo es posible que este tipo os haya colado que vuestra vida se parece en algo a la de estos dos abuelos musicólogos, que no saben lo que es sentarse a ver una telenovela de sobremesa y que están dispuestos a pasar por el duro trance de la enfermedad y la muerte a base de sinfonías y sonatas.
Para terminar, nada que objetar a la interpretación de los dos personajes principales. Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva hacen exactamente lo que se espera de ellos: mostrarnos lo dura que es la enfermedad y dar mucha pena. Si fueran personajes reales yo desde aquí les daría unos cuantos consejillos prácticos:
1. Existen personas, sobre todo si dispones de medios económicos como es el caso, que pueden incluso quedarse a vivir internas en las casas para cuidar a las personas dependientes. Muchas de ellas son inmigrantes y lo hacen por sueldos bastante miserables, y no hay que llevar al enfermo ni al hospital ni a una residencia. Conozco un montón de casos, aunque se ve que Haneke no debe estar demasiado informado al respecto.
2. La tele y la radio, sí, es verdad, son medios de comunicación burdos y populacheros, pero oye, entretienen un huevo cuando alguien no puede moverse de una cama. Y siempre se puede seleccionar la programación, no hace falta ver cosas como "La voz" o "Sálvame". Si eres muy sibarita se pueden ver sólo películas, por ejemplo. O deportes. O canales de cocina. O incluso sólo de música. La oferta en 2012, cuando se rodó esta película, ya era infinita. Sí, existe tele a la carta, aunque es muy posible que Haneke, en ese mundo particular en el que vive, no tenga ni idea de esto.
3. A unas malas, si no te convence pasar por una enfermedad degenerativa que te lleva directo a la muerte pasando por momentos muy desagradables, existen organizaciones a nivel internacional que te pueden ayudar a morir dignamente sin pasar todas las penalidades que te esperan. Ellos saben cómo hacerlo sin sufrimiento, sin dolor y sin repercusiones legales para tu familia. Si alguna vez desgraciadamente te ves en un caso parecido al de esta peli infórmate bien y no hagas el gilipollas por tu cuenta. Haneke es un imbécil tocapelotas y no tiene ni puta idea de casi nada útil en esta vida.
Por cierto, mañana le dan a Haneke en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias, y ha manifestado lo siguiente: "La responsabilidad de un director es no tomar al espectador por idiota". Sin comentarios.
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