jueves, 8 de agosto de 2013

Juego de lágrimas, by Neil Jordan

ACTO 1º.  Momento terrorismo irlandés. Stephen Rea con un pelucón infame y con pinta de ir a caerse de un guindo de un momento a otro, resulta ser un terrorista del IRA, un terrorista bueno, para más señas. Tan bueno que su comando secuestra a un soldado británico (pobre Forest Whitaker, que se pasa media película con un saco en la cabeza sudando la gota gorda), y el terrorista Rea se dedica a hacer una hermosa amistad con él. Naturalmente cuando le llega el momento de matarlo le da cosilla, y es que cualquier matarife de tres al cuarto sabe que si tiene que matar a un cerdo no hay cosa peor que cogerle cariño y celebrar con él el día de San Martín. En fin, esta parte no hay por dónde pillarla y no se la cree ni el mismísimo Neil Jordan. No cuento el final del acto porque me riñen.

ACTO 2º. Momento amor. Stephen Rea, ya con unos pelos mucho más presentables, le hace ojitos a una peluquera-cabaretera muy estilosa en un pub inglés la mar de pintoresco. En él el camarero hace las veces de intérprete-traductor: "Dile a ése que por qué me mira. Dice que por qué la miras. Dile que la miro porque me gusta. Dice que te mira porque le gustas. Dile que se vaya a la mierda. Dice que te vayas a la mierda..." Bueno, y así todo. Rea, para variar, no mueve un solo músculo de su pétrea faz mientras la chica babea ostensiblemente y mueve su portentosa melena rizada al ritmo de una bella canción que da título al filme: "The Crying Game". Este acto es, con diferencia, mucho mejor que el primero y sube en varios grados el interés de la película. Además la guinda de la peli viene aquí. Lástima que tenga que haber necesariamente un tercer acto.

ACTO 3º. Momento terrorismo y momento amor, un mixto gratinado. Aquí ya Neil Jordan se hace un lío de cojones, y nunca mejor dicho. El terrorista nace o se hace? No sabemos, lo que sabemos es que muere siendo terrorista, aunque sea bueno. Y muere siendo terrorista porque el pasado no perdona, y a veces el pasado se viste de mujer fatal. En este lío de cojones no falta un detalle: pistolas, andamios, declaraciones de amor, un momento bondage, cortes de pelo aún más infames que el pelucón del principio, lágrimas de cocodrilo, lágrimas de sangre... Y  ya dice una: "Basta, Jordan, te has pasado siete pueblos. Con lo bonita que te estaba quedando la historia de amor con el camarero traductor y vas y la cagas con este embrollo". Y entonces Jordan te escucha, te hace un poco de caso y para compensar el desbarre se inventa un bonito final. Final que, naturalmente, no te voy a contar.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Melinda y Melinda, by Woody Allen

Melinda tragedia es triste y neurótica. Mujer fatal siempre con problemas.

Melinda comedia es triste y neurótica. Pero tiene alma de superviviente.

Melinda tragedia siempre se enamora del hombre equivocado.

Melinda comedia siempre escarmienta cuando se equivoca.

Melinda tragedia es el Allen de "Match Point" o de "Maridos y mujeres".

Melinda comedia es el Allen de "Desmontando a Harry" o "Poderosa Afrodita".

Melinda tragedia está diseñada para no ser nunca feliz.

Melinda comedia está diseñada para terminar siendo feliz.

Sí, todos sabemos que la vida es un mix de tragedia y comedia pero sólo a Woody Allen se le ocurriría inventarse a dos Melindas y enfrentarlas de esta manera.

Uno de sus guiones más originales y desde luego el más tragicómico. Aunque esta estructura dual ya la experimentó en "Hannah y sus hermanas" creo que aquí está más conseguida. Y tiene la ventaja de que no está Mia Farrow.

Con quién me quedo, con el Allen trágico o con el cómico, con Melinda tragedia o con Melinda comedia. Pues no sé, es como elegir entre yo y mis circunstancias. Imposible.

martes, 6 de agosto de 2013

Arráncame la vida, by Roberto Sneider

Hay algo que no me cuadra en esta historia. Vamos a ver, tú te casas con un general mexicano. Un general mexicano con todas las características típicas de un general mexicano: machista, posesivo, autoritario, poco respetuoso con la vida humana, mujeriego, bebedor, de gatillo ligero... Pues eso, un general mexicano. Vale, pues ahora intenta imaginar a ese general mexicano soportando estoicamente que:

Su señora le contradiga constantemente delante de otras personas.

Su señora le ponga los cuernos ostensiblemente y sin tapujos.

Su señora le diga a todas horas lo que tiene que hacer y lo que no.

Su señora se niegue a follar con él cuando a ella no le apetece.

Su señora le reproche con bastante mala leche que tenga amantes.

Su señora babee en público cual perra en celo mirando a otros tíos.

Su señora desaparezca en un baile y se vaya a retozar con otro señor.

Su señora se relacione amistosamente con sus enemigos políticos.

Su señora cante en las fiestas a lo Marilyn mirando fijamente a los ojos de su amante.

Y todo esto sin levantarle ni una vez la voz ni mucho menos soltarle una sola hostia a la muchacha.

Pues no me cuadra. Por mucho menos que eso, hombres bastante menos aguerridos, brutos y machotes que el general hubieran inflado a hostias a sus señoras, mucho más si nos situamos en los años 30, en los que los derechos de las mujeres ni existían ni se les esperaba.

Y en cambio este general se lo toma todo con una pachorra realmente digna de admiración. Que me dejas en ridículo en público? Pos vaaale. Que haces y deshaces a tu antojo? Pos vaaaaale. Que te follas a medio México? Pos vaaaale. No sé, cuanto menos la cosa mosquea.

Creo que Roberto Sneider no consigue darle credibilidad a sus personajes. La historia es un culebrón con pretensiones políticas pero se queda en chascarrillo desde el mismo punto y hora en que el protagonista, ese general que arrasa por donde pasa y que no tiene el menor escrúpulo en quitar de en medio a todo el que le lleve un poquito la contraria, resulta que en casa es un blandiblú y un cantamañanas.

Vamos, que le falta nada más cantar la coplilla aquella de Carlos Vives: "Sí, sí, sí, este amor es tan profundo que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo". Hombreeeeeee, no!

lunes, 5 de agosto de 2013

Miel de naranjas, by Imanol Uribe

Mira tú por dónde, a pesar de mi natural aversión hacia las películas españolas guerracivilistas y posguerracivilistas, ésta me ha gustado. Vaya por dios, dirá alguno, y ésta por qué. Pues verás, por varias razones:

1. Porque es una historia de intrigas, infiltrados y clandestinidad que recuerda bastante a las películas sobre la resistencia en Europa durante la II Guerra Mundial.

2. Porque para variar, en ambos bandos hay cierta ambigüedad. Buenos que matan cuando encarta, malos con sentimientos, gente que duda... En fin, algo poco habitual en este tipo de cine.

3. Porque me han sorprendido muy gratamente algunas interpretaciones que no me esperaba (estupenda Blanca Suárez) y otras que, aunque sí me las esperaba, siempre son una gozada (Eduard Fernández, magnífico)

4. Porque el guión está muy bien trabado.  No hay flecos ni situaciones sin esclarecer. Todas las tramas quedan resueltas, y además las resoluciones convencen. Y lo mejor, hay coherencia en los diálogos, que se ajustan perfectamente a la idiosincrasia de cada personaje.

5. Porque por una vez, y sin que sirva de precedente, no me chirría el andaluz de los actores no andaluces. No hay acentos exagerados ni forzados, ni un solo "Ozú mi arma", y los personajes no parecen sacados de una obra de los Álvarez.Quintero. Y eso que Uribe es vasco.  Gracias, Imanol.

En definitiva, una película muy por encima de sus congéneres guerracivilistas y posguerracivilistas. Sorprende agradablemente y mantiene la intriga hasta el final. De hecho, hasta el último minuto no está claro qué va a pasar con los protagonistas. Y no adelanto nada, pero tampoco me ha disgustado el desenlace. Mola.

viernes, 2 de agosto de 2013

Con faldas y a lo loco, by Billy Wilder

Hay tres cosas que me gustan de "Con faldas y a lo loco":

- Jack Lemmon. Sin duda, el más grande. Incluso cuando sobreactúa.

- La escena de la estación. Aparecen los travestidos, y ahí termina la gracia.

- El final. Sin duda un final demasiado bueno para lo que es la película

Y hay siete cosas que no me gustan:

- Marilyn Monroe. La peor actriz del mundo, y al lado de Lemmon aún más.

- Las tías, todas. El contrapunto estético, estúpido y sin gracia, aunque necesario.

- Los gags supuestamente cómicos. Repetitivos y muy pesados.

- Wilder sin toque dramático Wilder no es Wilder.

- Marilyn Monroe. Ah, que ya lo dije? Pues... la teta izquierda de Monroe.

-  "I wanna be loved by you". No-la-soporrrrrrrrrto. Aaaaaaaargggggg!

-  El paso del tiempo la ha arrasado. Tiene arrugas hasta en los créditos.

Pues sí, lo digo y lo repito: sobrevaloradísima y bastante tonta. Ea, disparad.

Primera plana, by Billy Wilder

Paso las mañanas a caballo entre la Cadena Ser y Onda Cero. Podría decirse que es como vivir en dos mundos paralelos, porque son tan distintas las visiones de la realidad de unos y otros que es imposible pensar que sea la misma. Igualmente echo un vistazo todos los días a las webs de El Mundo y de El País. Tres cuartas de lo mismo: imposible imaginar dos universos más divergentes.

En estos días hemos padecido muy intensamente lo peorcito de la profesión periodística. Un accidente de tren en Galicia con gran cantidad de víctimas mortales ha llevado a toda la prensa hasta el pueblito donde ocurrió el descarrilamiento. Durante una semana han sido protagonistas de la noticia, se ha entrevistado a todos los vecinos, se ha elucubrado sobre lo divino y humano… Se ha exprimido la información hasta la última gota: aspecto económico, aspecto humano, vidas perdidas, vidas salvadas, el aspecto psicológico del accidente, lecciones magistrales de ingeniería ferroviaria… todos hemos hablado de sistemas de seguridad y frenado, todos hemos aprendido un montón de fuerza centrífuga y de trazados viarios…Incluso las grandes figuras de cada emisora han hecho un alto en sus vacaciones para ponerse al frente de tan importante evento... digo noticia. Oh, qué grandes profesionales, qué tremenda vocación!

Recordaba mientras veía esta divertidísima película de Billy Wilder todo eso y pensaba en lo bien que recoge la realidad de la profesión, al menos de buena parte de la profesión. Los periodistas acudiendo como buitres al lugar de la noticia, preferiblemente si es trágica y mejor aún si hay muertos, cuantos más mejor porque se puede alargar más días la "información". El acoso a los protagonistas y sus familias, las preguntas estúpidas, la lucha por sacar la mejor foto, la toma más impactante, la declaración más escandalosa, el titular más fuerte y que más venda…

Conste que el periodismo es mi vocación frustrada, pero por supuesto otro tipo de periodismo, un periodismo mucho más cercano a Bernstein y Woodward que al amarillismo y el sensacionalismo que Billy Wilder denuncia tan magistralmente en esta comedia. Es fascinante cómo la misma profesión puede ser sublime o asquerosa dependiendo de las personas y de sus códigos morales. Y por qué no, también de los del medio para el que trabajan.

Soberbios Lemmon y Matthau. No se puede estar mejor. Y genial el giro final, ese guiño a la truhanería y a la mala leche con el que el director casi siempre nos deleita. Qué grande Wilder.

jueves, 1 de agosto de 2013

Un cadáver a los postres, by Robert Moore

Reconozcámoslo, con esta peli te ríes. Una parodia conjunta de Miss Marple, Hercules Poirot, Sam Spade, Charlie Chan... y... un detective inglés que no es Sherlock pero que no sé quién puede ser. La verdad es que mi cultura literario-detectivesca no pasa de Agatha Christie y Dashiell Hammett. Y la televisiva tampoco pasa de "Se ha escrito un crimen".

Que la peli es patatera? Pues sí. Que es una parodia burda, basta y hasta catetilla? Pues también. Que hasta un episodio de "Los misterios de Laura" está más currado? Pues... ciertamente. Pero bueno, te ríes.

Te ríes porque se nota que ellos se lo están pasando bien. Y porque es un lujo encontrar a toda esta gente junta haciendo el indio de esta manera. Hay momentos impagables:

Sir Alec Guinness, qué buenas sus escenas con la cocinera sordomuda y qué pasada la performance final de su personaje.

David Niven y Maggie Smith, qué descojone de diálogos.

Peter Sellers disfrazado de chino mandarín...

Esto suena a gamberrada. Suena a grupo de amigos que se juntan una noche, se ponen hasta el culo de gin-tonics y dicen: "Hossssstia, lo que se me acaba de ocurrirrrrrrrrr, quilloooooo".

Y te ríes porque tienes ganas de reírte cuando te pones a verla. Pero además porque, las cosas como son, Robert Moore es un tío simpático. Y porque si te ríes con los chistes de Chiquito te tienes que reír con esto.

Pero vamos, que sí, que es una mierda, las cosas como son. Una mierda muy gorda... pero te ríes.