Para empezar una no entiende muy bien por qué razón alguien se tiene que tirar tantas horas de avión para hacer algo que cualquier garrulo sabe hacer perfectamente, que es despedir a sus empleados.
En España en los 4 últimos años hay cientos de paletos que sin el menor sonrojo han despedido en un pispás a miles de personas que eran puro lastre para sus negocios. Y que yo sepa, esto no supone mayor problema. La gente normalmente no monta pollos ni escandaleras, se lo toma muy civilizadamente; con un tiempo de antelación se les va preparando psicológicamente, con los famosos anuncios de EREs, y ya es sólo cuestión de esperar a que te llamen de personal para decirte que te ha tocado. Y se supone que éste es un país difícil para el despido. Sin embargo estos tíos montan toda esta parafernalia para eso? Pues se supone que los que tenemos un problema con lo de la flexibilidad laboral somos nosotros, no ellos. Igual con la nueva ley también aquí tienen que mandarnos a George Clooney para hacer el trabajo sucio. Sería un interesante avance.
No, en serio, esta historia es alucinante total. Mandan a un tío a despedir gente y el tío le dice a esas personas cosas como "qué quisiste siempre hacer y nunca te pudiste permitir por falta de tiempo?'", o "en qué momento de tu vida vendiste tu alma a esta empresa?", o "crees que tus hijos se sienten orgullosos de ti cuando has renunciado a tus sueños?"... Joder, y la gente lo flipa, se queda tan agustísimo y se toman lo del despido casi como un regalo. Ah, pos es verdad, oyes, que no había caído yo en la de ventajas que tiene esto de que te despidan y tal.
O de verdad los americanos son tan gilipollas como pretenden hacernos creer a través de su cine o esto es un puto complot para que nos lo creamos. "Dejemos que crean que somos imbéciles y que no nos enteramos de nada, y cuando más despistados estén, nos los comemos con patatas".
Y como me pasa bastante últimamente, me pregunto: necesita Clooney hacer este tipo de bazofia por alguna extraña razón? Oye, que lo entiendo si le sirve para financiar cosas más atractivas y estimulantes. Si es por eso lo acepto y hasta lo aplaudo. Pero sólo por eso. Aunque él y yo y todos sepamos que esto es pura mierda.
Bueno, y ya el final es pa mear y no echar gota. Im-presentable.
domingo, 8 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
El rito, by Mikael Håfström
Por lo que se ve las pelis de demonios, posesiones y exorcismos no terminan de pillar ese virtuoso término medio que tan saludable sería entre la exageración convulsa de "El exorcista" y la insulsez extrema de, por ejemplo "Requiem, el exorcismo de Micaela". En "El rito" la cosa empieza más o menos bien, con cierta contención, como intentando distinguirse un poco de la masa, pero a mitad de camino ya se le va la pinza, se nos tuerce y empiezan los saltos, las contorsiones, las voces de ultratumba y toda la parafernalia que ya conocemos tan bien los aficionados al género.
Eso sí, la vida evoluciona y los exorcismos también. Por ejemplo, aquí en mitad del ritual, el cura recibe una llamada por el móvil y se aparta discretamente para atenderla. Queda como muy profesional, como si está uno en una reunión y le llaman y se disculpa para salir un momento. Esto en un exorcismo puede llamarnos un poco la atención, no? Bueno, pues aquí se ve de lo más natural. Y mientras el sacerdote titular está atendiendo su llamada, el otro cura joven que le acompaña, vamos, para entendernos, el exorcista becario, continúa con los rezos y las imprecaciones al demonio. Como en cualquier otra empresa o actividad laboral. Es, podríamos decir, la normalización del exorcismo como modo de ganarse honradamente la vida.
Por lo demás, un poco más de lo de siempre. Un demonio un tanto chusco que se dedica a provocar a los curas con las mismas gilipolleces de toda la vida, que si tu padre, que si tu madre, que si tú lo que quieres es follarte a periquita... en fin, el típico demonio de patio de colegio. Me pregunto cómo es posible que a estas alturas los demonios no tengan un poco más elaborado el tema de la provocación, con un listado más serio y más adulto, como más evolucionado. Y ya con lo que flipo es con que los exorcistas sigan, después de haber visto taaaaantas pelis, dejándose cabrear tan fácilmente con argumentos tan pueriles y tabernarios. Hombre, por dios, un poco de preparación! Hay que mentalizarse para tratar con un demonio, no se puede ir como al bar de la esquina, dispuesto a encabronarse por cualquier capullez.
En fin, la verdad es que no sé cómo Anthony Hopkins, que es un señor que podría vivir tan ricamente de sus ahorros tras una fructífera y feliz carrera, se presta a este tipo de proyectos llamémosles "frikis". Qué necesidad tendrá este hombre de dejar para la posteridad recuerdos tan lamentables como éste? Es algo que se me escapa, la verdad. Lo hará por vicio?
Eso sí, la vida evoluciona y los exorcismos también. Por ejemplo, aquí en mitad del ritual, el cura recibe una llamada por el móvil y se aparta discretamente para atenderla. Queda como muy profesional, como si está uno en una reunión y le llaman y se disculpa para salir un momento. Esto en un exorcismo puede llamarnos un poco la atención, no? Bueno, pues aquí se ve de lo más natural. Y mientras el sacerdote titular está atendiendo su llamada, el otro cura joven que le acompaña, vamos, para entendernos, el exorcista becario, continúa con los rezos y las imprecaciones al demonio. Como en cualquier otra empresa o actividad laboral. Es, podríamos decir, la normalización del exorcismo como modo de ganarse honradamente la vida.
Por lo demás, un poco más de lo de siempre. Un demonio un tanto chusco que se dedica a provocar a los curas con las mismas gilipolleces de toda la vida, que si tu padre, que si tu madre, que si tú lo que quieres es follarte a periquita... en fin, el típico demonio de patio de colegio. Me pregunto cómo es posible que a estas alturas los demonios no tengan un poco más elaborado el tema de la provocación, con un listado más serio y más adulto, como más evolucionado. Y ya con lo que flipo es con que los exorcistas sigan, después de haber visto taaaaantas pelis, dejándose cabrear tan fácilmente con argumentos tan pueriles y tabernarios. Hombre, por dios, un poco de preparación! Hay que mentalizarse para tratar con un demonio, no se puede ir como al bar de la esquina, dispuesto a encabronarse por cualquier capullez.
En fin, la verdad es que no sé cómo Anthony Hopkins, que es un señor que podría vivir tan ricamente de sus ahorros tras una fructífera y feliz carrera, se presta a este tipo de proyectos llamémosles "frikis". Qué necesidad tendrá este hombre de dejar para la posteridad recuerdos tan lamentables como éste? Es algo que se me escapa, la verdad. Lo hará por vicio?
viernes, 6 de abril de 2012
El exorcista, by William Friedkin
Si algo no puede discutir nadie es que "El exorcista" creó escuela. Es un filme tan emblemático que ha dado lugar a expresiones como "tienes los ojos más perdidos que la niña del exorcista" y algo así como cienmil más por el estilo. No falta casa del terror en una feria sin su correspondiente niña del exorcista. Uno de los disfraces típicos de Halloween es, cómo no, de niña del exorcista. En Internet hay cientos de páginas donde te explican cómo maquillarte de niña del exorcista para ir a una fiesta. Hay hasta un look "niña del exorcista" al que todos recurrimos cuando alguien en una discusión se pone a desbarrar y empieza a hablar en arameo. "Mira, se ha puesto como la niña del exorcista". En definitiva, que indiscutiblemente el personaje tiene un puntito carismático potente.
Y una vez reconocido esto sin el menor empacho, tengo que decir que pocas películas en el mundo han envejecido tan malamente como ésta. Probablemente sea porque ha sido tan imitada, tan parodiada, tan llevada al límite, y el personaje de la niña ha pasado a formar parte tanto del imaginario chistoso colectivo que hoy en día ver "El exorcista" y mearse de risa es todo uno.
Es imposible tomarla en serio, pero ni a "El exorcista" ni a ninguna de sus cientos de copias más o menos descaradas. Es incluso alucinante pensar que en su día esta historia levantara en los cines auténticas oleadas de pánico, que hubiera desmayos, ataques de epilepsia, histerias colectivas, etc. El personaje forma ya tanto parte de nuestras vidas que imaginar que alguien pueda sufrir la menor impresión viendo a Regan con la cabeza dándole vueltas o pegando saltos en la cama o bajando las escaleras haciendo el pino es casi inconcebible. Olvidé al principio otro dicho que es verdaderamente demoledor: "das menos miedo que la niña del exorcista".
Para mí lo único que al cabo de los años permanece intacto en la película es el inquietante personaje del padre Karras, ese sacerdote serio e inasequible al desaliento, sordo a los insultos y las provocaciones de la famosa niña poseída. A estas alturas sólo Max von Sydow se libra de la quema. Todo lo demás... pues eso, ha quedado en un chiste.
Y una vez reconocido esto sin el menor empacho, tengo que decir que pocas películas en el mundo han envejecido tan malamente como ésta. Probablemente sea porque ha sido tan imitada, tan parodiada, tan llevada al límite, y el personaje de la niña ha pasado a formar parte tanto del imaginario chistoso colectivo que hoy en día ver "El exorcista" y mearse de risa es todo uno.
Es imposible tomarla en serio, pero ni a "El exorcista" ni a ninguna de sus cientos de copias más o menos descaradas. Es incluso alucinante pensar que en su día esta historia levantara en los cines auténticas oleadas de pánico, que hubiera desmayos, ataques de epilepsia, histerias colectivas, etc. El personaje forma ya tanto parte de nuestras vidas que imaginar que alguien pueda sufrir la menor impresión viendo a Regan con la cabeza dándole vueltas o pegando saltos en la cama o bajando las escaleras haciendo el pino es casi inconcebible. Olvidé al principio otro dicho que es verdaderamente demoledor: "das menos miedo que la niña del exorcista".
Para mí lo único que al cabo de los años permanece intacto en la película es el inquietante personaje del padre Karras, ese sacerdote serio e inasequible al desaliento, sordo a los insultos y las provocaciones de la famosa niña poseída. A estas alturas sólo Max von Sydow se libra de la quema. Todo lo demás... pues eso, ha quedado en un chiste.
Battle Royale, by Kinji Fukasaku
Me puse a ver esta película en compañía de mi hijo de 13 años. Fue una casualidad; estábamos en pleno zapeo compulsivo-filial cuando nos la encontramos recién empezada, y algo le debió gustar de la primera escena, probablemente la conjunción de adolescentes japoneses más o menos de su quinta. El caso es que me dijo: "para, mamá, vamos a verla".
Mucha gracia no me hacía, la verdad, pero también es cierto que oportunidades como ésta de ver una peli en plan madre-hijo adolescente y aprovechar para dejar caer algún que otro sapo didáctico-cinematográfico no se pillan todos los días.
-Bueeeeeno, pero si es un rollo la quitamos.
-Vaaaaaaaaaaaaaale.
A mí de entrada no me interesaba mucho, la verdad, pero cuando empecé a ver de qué iba el tema me planteé seriamente si ésta era una peli apropiada para un niño.
En todo caso pensé que mejor que prohibírsela tajantemente para motivarlo a salir corriendo y bajársela de Internet era verla con él y disuadirle sutilmente, a la par que lo educaba para la vida y para el cine.
- Cuánta violencia gratuita! Pos menudo plan! Ya sabemos que se tienen que matar entre ellos y que al final sólo puede quedar uno. Vaya rollo, dame el mando y vemos otra cosa.
- Que no, que mola.
- Pero si es que no hay intriga; esto es violencia por violencia.
- Jo, mamá, pero mola.
Yo en un contínuo sinvivir, a ver si el niño se duerme, coño, que siempre se queda frito en el sofá viendo la tele.
Pos nada, el niño con los ojos como platos sin perderse un detalle. Yo haciendo como que no estaba interesada y leyendo a trompicones "Libertad", de Jonathan Franzen, libro que, por cierto, aprovecho para recomendaros encarecidamente.
- Vaya plasta de peli; no me digas que te gusta esta porquería. Pero si es todo tomate, hombre. Es que no hay por dónde pillarla. Y los nenes parecen todos medio subnormales.
- Pos es una pasada, ya sólo quedan cinco. Tú calla y sigue con tu libro.
Hossstia el niño! Bueno, no me voy a extender demasiado sobre mis monólogos interiores durante la sesión. Sólo decir que me planteé algo así como mil veces la conveniencia de callar y leer, callar y comer, callar y coger el mando y apagar la tele, callar y dejarlo tranquilamente que se autoeduque, hablar y mandarlo a la cama como cuando tenía 8 años o hacer qué.
Y qué hice? Pues entre tanto dilema me quedé dormida y cuando terminó la peli me despertó el niño, me dijo que había estao de puta madre y que se iba a la cama y que me acostara yo también. Y colorín colorado, esta crítica se ha acabado.
Mucha gracia no me hacía, la verdad, pero también es cierto que oportunidades como ésta de ver una peli en plan madre-hijo adolescente y aprovechar para dejar caer algún que otro sapo didáctico-cinematográfico no se pillan todos los días.
-Bueeeeeno, pero si es un rollo la quitamos.
-Vaaaaaaaaaaaaaale.
A mí de entrada no me interesaba mucho, la verdad, pero cuando empecé a ver de qué iba el tema me planteé seriamente si ésta era una peli apropiada para un niño.
En todo caso pensé que mejor que prohibírsela tajantemente para motivarlo a salir corriendo y bajársela de Internet era verla con él y disuadirle sutilmente, a la par que lo educaba para la vida y para el cine.
- Cuánta violencia gratuita! Pos menudo plan! Ya sabemos que se tienen que matar entre ellos y que al final sólo puede quedar uno. Vaya rollo, dame el mando y vemos otra cosa.
- Que no, que mola.
- Pero si es que no hay intriga; esto es violencia por violencia.
- Jo, mamá, pero mola.
Yo en un contínuo sinvivir, a ver si el niño se duerme, coño, que siempre se queda frito en el sofá viendo la tele.
Pos nada, el niño con los ojos como platos sin perderse un detalle. Yo haciendo como que no estaba interesada y leyendo a trompicones "Libertad", de Jonathan Franzen, libro que, por cierto, aprovecho para recomendaros encarecidamente.
- Vaya plasta de peli; no me digas que te gusta esta porquería. Pero si es todo tomate, hombre. Es que no hay por dónde pillarla. Y los nenes parecen todos medio subnormales.
- Pos es una pasada, ya sólo quedan cinco. Tú calla y sigue con tu libro.
Hossstia el niño! Bueno, no me voy a extender demasiado sobre mis monólogos interiores durante la sesión. Sólo decir que me planteé algo así como mil veces la conveniencia de callar y leer, callar y comer, callar y coger el mando y apagar la tele, callar y dejarlo tranquilamente que se autoeduque, hablar y mandarlo a la cama como cuando tenía 8 años o hacer qué.
Y qué hice? Pues entre tanto dilema me quedé dormida y cuando terminó la peli me despertó el niño, me dijo que había estao de puta madre y que se iba a la cama y que me acostara yo también. Y colorín colorado, esta crítica se ha acabado.
jueves, 5 de abril de 2012
Fallen, by Gregory Hoblit
Hay que ver lo curioso que es el demonio Azazel. Igual se tira un montón de años ocupando el cuerpo de una misma persona que se cansa y no dura ni medio segundo en un cuerpo y tiene la imperiosa necesidad de travestirse constantemente: ahora soy un señor gordo, ahora una chica rubia, ahora un niño negro, ahora un gato, después un profe de matemáticas, luego una paloma... Esto es lo más interesante que yo he aprendido viendo esta película.
Vamos a ver, la peli está bien. Tiene una tensión importante y logra mantener el suspense hasta el final; es un thriller bien trabado y con un ritmo intenso. La idea de relacionar al demonio con una canción también es buena; de hecho creo que para mí ya será siempre imposible volver a oir "Time is on my side" sin pensar en Azazel, el demonio juguetón y nerviosillo que, como la falsa monea, de mano en mano va y ninguno se lo quea.
Por otra parte, a Denzel Washington le pega el papel. Bueno, a Denzel Washingonton, para ser exacta, le pegan todos los papeles del mundo, porque además de estar tremendo de güeno y de llenar la pantalla como un sol, es que el tío se mete en cualquier papel que le pongas por delante y aquí hasta consigue hacernos creer que un demonio le ronda, pero que controla más o menos la situación. Vamos, que tiene un plan para acabar con el diablillo y que el plan va a funcionar. Un hombre solo y perdido frente a las fuerzas ocultas del mal. No sé pero yo creo que con Denzel Washington me sentiría segura en cualquier situación, incluso en éstas raras de seres ultraterrenos y malignos que sólo quieren putear. Es un don que tiene este hombre.
El problema es que la peli a ratos da un poco de risa. Es decir, procuras no reirte porque la trama tiene su aquél, porque el chico te gusta mucho y porque sabes que mantener la tensión depende en gran medida de que aguantes la risa, pero... hay veces que no puedes. Tal vez sea que yo en el más allá la verdad es que creo poco, pero vamos, que si creyera posiblemente me lo imaginaría algo menos caprichoso y frívolo que todo esto. No sé, un más allá serio, con demonios profesionales y solventes, menos dados al juego y la jarana. En definitiva, un más allá que inspire un poco de miedo, y no este cachondeo y esta guasa.
Vamos a ver, la peli está bien. Tiene una tensión importante y logra mantener el suspense hasta el final; es un thriller bien trabado y con un ritmo intenso. La idea de relacionar al demonio con una canción también es buena; de hecho creo que para mí ya será siempre imposible volver a oir "Time is on my side" sin pensar en Azazel, el demonio juguetón y nerviosillo que, como la falsa monea, de mano en mano va y ninguno se lo quea.
Por otra parte, a Denzel Washington le pega el papel. Bueno, a Denzel Washingonton, para ser exacta, le pegan todos los papeles del mundo, porque además de estar tremendo de güeno y de llenar la pantalla como un sol, es que el tío se mete en cualquier papel que le pongas por delante y aquí hasta consigue hacernos creer que un demonio le ronda, pero que controla más o menos la situación. Vamos, que tiene un plan para acabar con el diablillo y que el plan va a funcionar. Un hombre solo y perdido frente a las fuerzas ocultas del mal. No sé pero yo creo que con Denzel Washington me sentiría segura en cualquier situación, incluso en éstas raras de seres ultraterrenos y malignos que sólo quieren putear. Es un don que tiene este hombre.
El problema es que la peli a ratos da un poco de risa. Es decir, procuras no reirte porque la trama tiene su aquél, porque el chico te gusta mucho y porque sabes que mantener la tensión depende en gran medida de que aguantes la risa, pero... hay veces que no puedes. Tal vez sea que yo en el más allá la verdad es que creo poco, pero vamos, que si creyera posiblemente me lo imaginaría algo menos caprichoso y frívolo que todo esto. No sé, un más allá serio, con demonios profesionales y solventes, menos dados al juego y la jarana. En definitiva, un más allá que inspire un poco de miedo, y no este cachondeo y esta guasa.
martes, 3 de abril de 2012
Despertares, by Penny Marshall
Cuando alguna gente habla de sensiblería y lágrima fácil en "Despertares" me pregunto cómo harían ellos una película sobre un grupo de personas catatónicas que de repente despiertan a la vida gracias a un tratamiento experimental. Me pregunto si serían capaces de hacerlo con asepsia total, o cómo afrontarían la intensa carga emocional de una historia como ésta.
En fin, para mí es evidente que el propio hilo argumental conlleva inexorablemente ese exacerbamiento de las emociones. Y conste que creo que hay una gran contención interpretativa; por ejemplo, Robin Wiliams está irreconocible por lo sobrio y modosito. De Niro está imponente, aunque por supuesto a él no se le puede pedir contención para su personaje, dado que padece contínuos tics, convulsiones y espasmos musculares de todo tipo. Con todo, creo que hace una interpretación memorable, dotando al personaje de un punto entre tierno y rebelde como sólo él podría darle.
Por si este duelo actoral tremendo fuera poco, destacar también una breve aparición de otro mito del cine, Max von Sydow, en un papel corto pero con sustancia. Será él quien explique al doctor Sayer (Williams) cómo se produjo la epidemia que dio lugar al estado catatónico de sus pacientes. Esa escena inevitablemente pone los pelos de punta y conmueve intensamente; es atroz pensar que una persona, en tan poco espacio de tiempo pueda verse, por un azar, en una situación como ésa.
Y bueno, luego está la parte lúdico-festiva obligada en este tipo de pelis: el paseo con los resucitados, las escenas de baile... en fin, sí, ahí coincido con algunos en que podría sobrar buena parte de paja. En cambio el final me parece demoledor. No diré cuál es el desenlace del experimento pero sí anuncio que es imposible no llorar. Que es de lágrima fácil? Pues sí. Y qué? Con lo que a mí me cuesta echar una leve gotilla, anda que no se agradece!
En fin, para mí es evidente que el propio hilo argumental conlleva inexorablemente ese exacerbamiento de las emociones. Y conste que creo que hay una gran contención interpretativa; por ejemplo, Robin Wiliams está irreconocible por lo sobrio y modosito. De Niro está imponente, aunque por supuesto a él no se le puede pedir contención para su personaje, dado que padece contínuos tics, convulsiones y espasmos musculares de todo tipo. Con todo, creo que hace una interpretación memorable, dotando al personaje de un punto entre tierno y rebelde como sólo él podría darle.
Por si este duelo actoral tremendo fuera poco, destacar también una breve aparición de otro mito del cine, Max von Sydow, en un papel corto pero con sustancia. Será él quien explique al doctor Sayer (Williams) cómo se produjo la epidemia que dio lugar al estado catatónico de sus pacientes. Esa escena inevitablemente pone los pelos de punta y conmueve intensamente; es atroz pensar que una persona, en tan poco espacio de tiempo pueda verse, por un azar, en una situación como ésa.
Y bueno, luego está la parte lúdico-festiva obligada en este tipo de pelis: el paseo con los resucitados, las escenas de baile... en fin, sí, ahí coincido con algunos en que podría sobrar buena parte de paja. En cambio el final me parece demoledor. No diré cuál es el desenlace del experimento pero sí anuncio que es imposible no llorar. Que es de lágrima fácil? Pues sí. Y qué? Con lo que a mí me cuesta echar una leve gotilla, anda que no se agradece!
lunes, 2 de abril de 2012
Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres, by Niels Arden Oplev
Cuento con una ventaja al hacer esta crítica: no he leído ninguno de los libros de la trilogía.
Hubo un tiempo en que no había persona que te cruzaras por la calle que no llevara en la mano uno de los tremendos tochos de la saga Millennium o de la Crepúsculo, dependiendo de la edad del portador. Y eso, quieras o no, le quita las ganas a cualquiera, por muy curiosa que una sea. Si a eso le añades que no soy mujer de proyectos mastodónticos a largo plazo (y leer estos 3 burracos es un proyecto bien gordo y bien a largo plazo), desistí rápido. A mí no me importa leer libros gordísimos pero no me comas la cabeza con secuelas, precuelas y pollas en vinagre. Vamos, que decidí verlos en cine y, si acaso, de aquí a unos años, cuando ya no se vea por ahí a nadie con los citados tochos bajo el brazo, igual me animo... si no tengo nada mejor a mano que leer, cosa por cierto harto difícil.
Con este amplio circunloquio quiero decir que llego completamente virgen a esta historia que a tantos dimes y diretes ha dado lugar. Y por tanto no me dedicaré tampoco a petardear esta crítica haciendo extrañas e improcedentes comparaciones entre literatura y cine. Y para alivio definitivo de los que me lean, diré que tampoco puedo comparar con el remake americano porque...tampoco lo he visto. Llego completamente virgen y pura, pues, a las aventuras y desventuras de la mítica y controvertida Lisbeth Salander.
Y una vez aclarado esto, tengo que decir que... esta historia es completamente gilipollesca. La tesis que plantea es la siguiente: si te pones a investigar una muerte ocurrida hace un montón de años sólo tienes que mirar alguna foto de la víctima y fijarte bien en la dirección de su mirada. Es evidente que estará mirando a su asesino, así que ya sólo tienes que averiguar quién estaba enfrente y... Tachán! Caso resuelto. Problema de esta interesante teoría: que normalmente quien está enfrente suele ser el fotógrafo, y si la seguimos a rajatabla el mundo estaría lleno de fotógrafos asesinos. En fin, no sé yo si el gremio de la cámara al hombro estará muy de acuerdo.
Por lo demás, una serie de casualidades imposibles junto con cientos de pistas evidentes que curiosamente la policía 40 años antes no encontró, unidas a la inteligencia sobrenatural de la protagonista consiguen resolver el caso. No cabe duda de que el gran hallazgo de Larsson y de la película es el personaje magnético, superpotente y fascinante de Lisbeth, interpretada magníficamente por Noomi Rapace, una actriz que dota perfectamente al personaje del carisma que precisa. Fuera de eso el interés de la trama es casi nulo.
Por cierto, que el final es un poco chusco. Si tan fácil era para una chica tan lista hacer lo que hace... por qué no lo hizo al principio de la peli? Ella se hubiera ahorrado un montón de follones, Larsson un montón de agujetas en los dedos y de gasto en folios, y nosotros dos horas y media de rollo absurdo.
Hubo un tiempo en que no había persona que te cruzaras por la calle que no llevara en la mano uno de los tremendos tochos de la saga Millennium o de la Crepúsculo, dependiendo de la edad del portador. Y eso, quieras o no, le quita las ganas a cualquiera, por muy curiosa que una sea. Si a eso le añades que no soy mujer de proyectos mastodónticos a largo plazo (y leer estos 3 burracos es un proyecto bien gordo y bien a largo plazo), desistí rápido. A mí no me importa leer libros gordísimos pero no me comas la cabeza con secuelas, precuelas y pollas en vinagre. Vamos, que decidí verlos en cine y, si acaso, de aquí a unos años, cuando ya no se vea por ahí a nadie con los citados tochos bajo el brazo, igual me animo... si no tengo nada mejor a mano que leer, cosa por cierto harto difícil.
Con este amplio circunloquio quiero decir que llego completamente virgen a esta historia que a tantos dimes y diretes ha dado lugar. Y por tanto no me dedicaré tampoco a petardear esta crítica haciendo extrañas e improcedentes comparaciones entre literatura y cine. Y para alivio definitivo de los que me lean, diré que tampoco puedo comparar con el remake americano porque...tampoco lo he visto. Llego completamente virgen y pura, pues, a las aventuras y desventuras de la mítica y controvertida Lisbeth Salander.
Y una vez aclarado esto, tengo que decir que... esta historia es completamente gilipollesca. La tesis que plantea es la siguiente: si te pones a investigar una muerte ocurrida hace un montón de años sólo tienes que mirar alguna foto de la víctima y fijarte bien en la dirección de su mirada. Es evidente que estará mirando a su asesino, así que ya sólo tienes que averiguar quién estaba enfrente y... Tachán! Caso resuelto. Problema de esta interesante teoría: que normalmente quien está enfrente suele ser el fotógrafo, y si la seguimos a rajatabla el mundo estaría lleno de fotógrafos asesinos. En fin, no sé yo si el gremio de la cámara al hombro estará muy de acuerdo.
Por lo demás, una serie de casualidades imposibles junto con cientos de pistas evidentes que curiosamente la policía 40 años antes no encontró, unidas a la inteligencia sobrenatural de la protagonista consiguen resolver el caso. No cabe duda de que el gran hallazgo de Larsson y de la película es el personaje magnético, superpotente y fascinante de Lisbeth, interpretada magníficamente por Noomi Rapace, una actriz que dota perfectamente al personaje del carisma que precisa. Fuera de eso el interés de la trama es casi nulo.
Por cierto, que el final es un poco chusco. Si tan fácil era para una chica tan lista hacer lo que hace... por qué no lo hizo al principio de la peli? Ella se hubiera ahorrado un montón de follones, Larsson un montón de agujetas en los dedos y de gasto en folios, y nosotros dos horas y media de rollo absurdo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)