jueves, 23 de octubre de 2025

Poquita fe (Serie), by Pepón Montero y Juan Maidagán

De los creadores de "Camera café" ahora llega "Poquita fe". Pero lo que funcionaba como una máquina perfectamente engrasada en el primero aquí se estrella estrepitosamente contra el muro de la insolvencia. Lo que era válido en una oficina en la que el humor absurdo era fiel reflejo de una realidad que a menudo supera cualquier ficción no cuela en la vida de esta pareja completamente anodina, gris y aburrida. 

El problema principal de la serie es que los protagonistas no tienen tirón, y los únicos gags que tienen gracia van referidos al resto de personajes. Para mí sin duda los más conseguidos son la hermana, los compañeros seguratas y el vecino. Sus apariciones son con diferencia las más divertidas, pero todo lo que se refiere al matrimonio protagonista es cansino, repetitivo y soporífero.

Montero y Maidagán estaban en estado de gracia cuando crearon aquellos prototipos de curritos que nos encandilaron con sus charlas surrealistas ante la máquina de café. Sin embargo en esta ocasión ni funcionan individualmente ni en grupo.  La variedad de escenarios tampoco ayuda. Y Esperanza Pedreño no cuela en este rol que por un lado pretende imitar la ingenuidad de Maricarmen pero por el otro no consigue captar en ningún momento la simpatía que despertaba aquel personaje lleno de autenticidad. Probablemente porque tanto los diálogos entre el matrimonio como los monólogos de cada uno de ellos son tan insoportablemente aburridos que es imposible congraciarse con ellos.

Son personajes sin alma, sin sangre y sin el menor carisma. Y dan muchas ganas de hostiarlos todo el tiempo, porque caen como el culo y encima no cumplen con su función esencial de hacer reír. Es que ni siquiera resultan patéticos, son sencillamente insustanciales.

Así que no, no me convence esta fe, me quedo con el café.

domingo, 19 de octubre de 2025

Sin gluten (Serie), by Javier Aguayo

Mira que vengo de ver una serie mala remala cuya malura era difícil de superar. Pues nada, parafraseando a los morados, SÍ SE PUEDE. Nunca existe un límite por lo bajo para las series españolas.

En esta ocasión por suerte los personajes no hablan gallego cantarín como en "Animal", cosa que se agradece. Para compensar hay variedad de acentos, tonos y melodías. Tenemos un colombiano, una gitana y una cubana que garantizan el multiculturalismo de obligado cumplimiento en toda serie española que se precie. También hay un chaval con TOC para que no falle la inclusividad y que esté presente el tema de la salud mental. Para eso también tenemos un protagonista que es alcohólico en rehabilitación y que acude a una terapia donde hay adictos a prácticamente todo: ludópata, adicto al sexo, adicta a las compras... en fin, una amplia gama para satisfacer a todo el personal perjudicado que exige representación en la ficción patria.

Con esta tropa se podría haber hecho algo medio qué. Habría bastado con pedirle un guion con chistecillos a ChatGPT y aunque sea repitiendo gracietas de "Aquí no hay quien viva" te monta algo hasta presentable, por lo menos para cubrir el expediente y sacarle alguna que otra risilla al personal.

Pero no, no se han molestado ni en eso. Aguayo y sus secuaces  han dado por sentado que con personajes tan variopintos la cosa fluye per se. Solo hay que dejarlos a su bola.

Y así tenemos diálogos tan geniales como el siguiente:

- Qué pasa, morita?

- Pos si yo soy morita tú eres gitanita.

- Pos sí, y a ti el latin te pone el chichi contentito.

- Oiga profe, qué quiere que hagamos?

- Cusha payo, o nos mandas algo o seguimos aquí tocándonos el jigo.

Este es el nivel, Maribel.

Ayyyyy, cómo se echa de menos al Diego Martín de Muertos S. L., ese inolvidable Chemi.

Eso sí, Antonio Resines sigue haciendo de Antonio Resines. Eso es lo único que nunca cambia. Haga de primo o de hermano siempre es el de los Serrano.



lunes, 13 de octubre de 2025

Animal (Serie), by Víctor García León

 Empecé a ver esta serie porque tenía varios ingredientes muy prometedores, a saber:

1. Luis Zahera, un actor cuya sola presencia para mí ya es un must.

2. Me encantan los animales y todo lo que tenga que ver con ellos.

3. Me encanta Galicia y hasta ahora también me encantaban los gallegos.

En fin, que tenía todas las papeletas para gustarme, pero lo que nunca me pude pensar era que:

1. Luis Zahera hiciera un papel tan sumamente imbécil y tuviera unos diálogos tan irritantes.

2. La parte animal fuera tan ridícula, rozando el absurdo, sin la menor gracia.

3. Los gallegos terminaran cayéndome como el culo después de oír durante varios días una especie de parodia de su acento llevado hasta extremos paroxísmicos. Lo de la actriz Lucía Caraballo, de verdad, es para incitar a cualquiera a hacerse el harakiri con un tenedor. Un solo capítulo más oyendo a esa pesadilla de muchacha canturreando lo de kawanda, kawanders y kawanditos y estrello la tele contra la pared.

En definitiva, una cagada monumental. No me explico cómo Luis Zahera ha podido prestarse a esto. No me explico cómo ha podido soltar esos diálogos infames sin morirse de asco, de pena o de vergüenza. No me explico cómo no se ha echado a llorar al escuchar todo el tiempo el supuesto tonito gallego de su partenaire Caraballo. No me explico cómo se puede escribir un guion tan malísimo, tan aburrido y tan sin gracia con la de juego que da de por sí el mundo animal sin necesidad de inventar tramas gilipollescas. 

Hace muy poco estuve viendo una gran serie de veterinarios, "Todas las criaturas grandes y pequeñas", y fue una verdadera gozada. Estaba deseando siempre sentarme a ver el capítulo siguiente. Con tramas sencillas, con personajes auténticos, con un entorno rural maravilloso, paisajes llenos de encanto y un humor elegante derivado de situaciones a menudo rocambolescas pero siempre dentro de lo verosímil. No era una serie perfecta, también tenía sus cosillas, pero al lado de esta mamarrachada era el equivalente a "El Padrino" en versión veterinaria.

En fin, Víctor García León no encuentra el tono en ningún momento. Si pretendía hacer una serie de risa no lo consigue ni de lejos.  Si pretendía hacer una serie costumbrista menos aún porque dudo mucho que la Galicia rural tenga nada que ver con esto. Solo si lo que pretendía era ridiculizar a los gallegos y su forma de hablar porque le caigan como el culo o porque tuviera una novia gallega que le puso los cuernos o porque su suegra sea de Betanzos esto podría tener alguna explicación. Vamos, que... solo odiando a los gallegos se entiende esta sarta pegos.

sábado, 4 de octubre de 2025

La caza. Irati (Miniserie), by Agustín Martínez y Luis Moya

Ya hice una crítica conjunta en su día de las tres primeras temporadas de "La caza" porque las vi casi del tirón y me pareció que había una línea argumental que culminaba en el Guadiana y que justificaba un análisis global.  En su momento aprobé por los pelos lo que creí que era una trilogía cerrada y alabé moderadamente el trabajo de sus creadores, Agustín Martínez y Luis Moya.

Titulé aquella crítica tal que así: "es para comerse el coco que hayan juntao tanto loco". La protagonista de la serie, la sargento Sara Campos, ahora reconvertida en psicóloga de la Guardia Civil, manda cojones, ya estaba como una puta cabra en aquellas entregas. Recordaréis que hablaba constantemente con una señora que se le aparecía fumando como un carretero. Era una paranoia total pero, al lado del nivel al que llega en esta entrega, la sargento Campos de aquella época era un dechado de cordura.

Para empezar aquí entra un elemento nuevo, la mitología vasca, que ocupa algo así como la mitad de cada episodio. Os cuento un poco, para que os hagáis una idea:

Resulta que la diosa Mari vivía en el Ambotxo con su primo Oiz y entonces llegó la bruja de Murumendi que venía acompañada por el aizkolari Txindoki  y montaron un aquelarre en el monte Aquetegui, y entonces el señor de las montañas, el gran Supelegor subió hasta la Gorbea y encontraron a los alluitz, unos seres que vivían allí y adoraban a la diosa Gaueko, que tenía un hijo, Ilargi, enamorado de la ninfa Ataun, que fue secuestrada por los malvados duendes ximelgorris, que la dejaron embarazada y tuvo una hija llamada llamada Mariurrika, que fue a la kobea de Artaungo y allí le hicieron un aguindi de Aquetegui antes de tirarla al río Atxa, de donde los alluitz la rescataron después de una eskaterra con los ximelgorris de la zona de Txumarragui, que venían al mando de Txindoki. Total, que con la kontxa de la Mari se hizo un pintxo el aizkolari.

Pues más o menos esta es la trama de fondo de la entrega Irati. Claro, con estos mimbres os podéis hacer una idea de que esto era justo lo que le faltaba a la pobre sargento Sara Campos, ahora reconvertida en psicóloga de la Guardia Civil, para ya terminar de perder la poca chaveta que aún le quedaba a la mujer.

En este aspecto tengo que reconocer que Megan Montaner hace el papel de su vida porque, de verdad, más cara de chiflada no se puede tener. Y ya lo siguiente es spoiler porque no quiero desvelar cómo termina lo de los alluitz con los ximelgorris en el Ambotxo de los aguindis de Artautxo.

(Spoiler) Resulta que hay unos niños que han vivido durante años en una zona del bosque totalmente aislada, a la que nunca ha llegado nadie, desconocida para los habitantes de toda esa zona, pero no sabemos cómo hasta allí han llegado electrodomésticos de todo pelaje, incluso unas placas solares fotovoltaicas. A los niños solo les faltaba una conexión a Internet en medio de la selva. Tenían absolutamente de todo: nevera, tele, vídeo, un mobiliario que ya lo quisiera para sí cualquier casita rural con encanto. Vale, hasta allí no llega la furgo del Mercadona pero han conseguido montarse un chabolo al que no le falta un detalle, tipo Cañada Real Deluxe. Cómo consiguió el padre de los niños estos llevar todas esas cosas hasta esa zona recóndita del bosque sin que nadie se diera cuenta es algo que escapa por completo  a cualquier tipo de raciocinio humano. Habrá que preguntarle a la diosa Mari.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Muertos S.L. (Serie), by Alberto Caballero

Reconozco que esta serie llevaba todas las papeletas para mi sobresaliente. Soy muy fan de Contubernio, muy fan de los Caballero, muy fan de Carlos Areces, muy fan de Salva Reina y muy fan del humor negro. Vamos, que tenía todos los ingredientes, y tengo que decir que no me ha decepcionado en absoluto.

Contubernio es una de las joyas creativas de nuestro país, y no lo valoramos lo bastante. Lo mejor que tiene esta gente es que se descojonan de todo y de todos, que el humor para ellos no tiene límites y que se pasan por el forro la corrección política, religiosa y moral, lo cual es muy de agradecer para los que estamos hasta el mismísimo jiguillo de tanta gilipollez.

Porque si hay algo en lo que somos maestros por estos lares es en despollarnos mucho mucho mucho con todo lo que a nosotros no nos toca pero luego enfadarnos mucho mucho mucho cuando los otros se despollan de lo que a nosotros no nos hace tanta gracia. Esto se nos da genial. Por eso justamente:

Bien por la gente que se ríe de la vida.

Bien por la gente que se ríe de la muerte.

Bien por la gente que se ríe de sí misma tanto como de los otros.

Bien por la gente que se ríe y no se ofende cuando se ríen los demás.

Bien por la gente que se ríe sin complejos, sin límites y sin contemplaciones.

Por lo tanto... un Oscar para el ingenio de la Banda Contubernio.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Impuros (Documental), by Alberto Utrera

Me atrajo este documental de Alberto Utrera después de ver una entrevista a Borja Sémper en "El sentido de la birra" en el que lo mencionaba. Sémper y Madina son unos tipos que me caen bien, los he oído muchas veces en su sección "La ínsula", del programa de Carlos Alsina, y siempre me llamó la atención su talante conciliador cuando debatían los distintos temas, haciendo gala de la buena amistad que les unía. 

Nacido uno en Irún y el otro en Bilbao, uno del PP y otro del PSOE, lo que tienen en común es que decidieron dedicarse a la política cuando eso significaba jugarse la vida en el País Vasco. Saben bien lo que es el miedo, no poder ir a ninguna parte sin escoltas ni montarte en un coche sin mirar los bajos. Estuvieron expuestos a morir por defender sus ideas y uno de ellos fue víctima de un atentado en el que perdió una pierna, aunque salvó su vida. Ninguno habla desde el rencor ni la mala sangre ni el deseo de venganza, pero tampoco están dispuestos a olvidar lo que ocurrió. No se puede pasar página sin que haya de verdad un sincero acto colectivo de contrición por parte de los que justificaron aquellos crímenes.

Quise ver el documental con mi hijo, que ahora vive por cuestiones de trabajo en el País Vasco y no sabe prácticamente nada de ese pasado. Creo que no se puede entender el presente sin escuchar los testimonios de la gente que vivió todo aquello.

Desde aquí mi más absoluta admiración hacia ellos y hacia todos los que en aquellos años de plomo tuvieron el valor, la osadía, la inconsciencia tal vez de dedicarse a la política, a contracorriente, en un sitio en el que eso suponía grave riesgo para sus vidas y un desastre para sus familias: señalamientos, acosos, sufrimiento, preocupación, aislamiento social...  

Mientras en otros lugares mucha gente veía en la política una forma de medrar, de vivir del cuento o directamente de meter mano a la caja, estos tíos estaban ahí saliendo cada día a la calle soportando todo tipo de desprecios, de insultos y de violencia, y eso para mí nunca se lo podremos agradecer bastante, tanto a los que se dejaron la vida en el intento como a los supervivientes. Porque lo cierto es que... tuvieron que echar cojones pa enfrentarse a los matones

lunes, 1 de septiembre de 2025

Todas las criaturas grandes y pequeñas (Serie), by Ben Vanstone

La serie está basada en los relatos autobiográficos de James Herriot, que cuenta sus aventuras como veterinario rural en la Inglaterra de finales de los años 30, concretamente en la zona de Yorkshire. Que yo sepa Herriot continuó ejerciendo como tal durante toda su vida a pesar del tremendo éxito que tuvieron sus libros.

Hace años que leí el primero de ellos y me encantó. Lo disfruté tanto como ahora la serie. No sabía que había otra adaptación anterior producida por la BBC entre los años 70 y 90. En la actual, que firma Ben Vanstone, hay cinco temporadas de siete episodios cada una, y todas ellas terminan con un especial navideño que redondea la jugada. Yo las he visto del tirón pero imagino que cuando fue emitida los seguidores debieron esperar fervientemente las siguientes temporadas. De todas formas ahora que la he terminado la echaré mucho de menos porque cada noche en Darrowby era una fiesta.

Cómo se agradecen series así, amables, hogareñas, llenas de bondad y nobles sentimientos, entrañables, con personajes encantadores, incluso los gruñones como Siegfried (qué grande Samuel West). Ese tipo de ficción que te deja con una sonrisa en los labios tras cada episodio y deseando ver el siguiente. Me ha recordado mucho a "Los Durrell", donde también salía Callum Woodhouse (aquí el simpático, travieso y adorable Tristan).

Aparte de los hermanos Farnon, Siegfried y Tristan, mi personaje favorito es la señora Hall (maravillosa Anna Madeley), una especie de hada madrina que hace las labores de recepcionista, secretaria, cocinera, ama de llaves, psicóloga, enfermera y madre de todos los demás protagonistas. Quién no querría tener una señora Hall en su vida? Bueno, y los animales, cuánto he disfrutado con esas granjas, esos terneritos recién nacidos (no creo que pueda volver a comer carne en la vida), esos caballos maravillosos, los perretes... no han faltado tampoco peces, tortugas y otros bichos rarunos.  Una gozada para los amantes de todas esas criaturas grandes y pequeñas.

Si alguna pega le pongo es la falta de carisma del actor protagonista. Un huevo sin sal que destaca por su insulsez entre el resto de gloriosos intérpretes. Y no puedo achacarlo al personaje de Herriot porque recuerdo que en el libro era un tipo muy gracioso. Y ya si añades el doblaje es para matarlo; le han puesto una voz de monaguillo que dan ganas de inflarlo a hostias. Menos mal que todos los demás lo compensan con creces.

Bueno, y otra cosa un tanto mosqueante es lo de la diversidad por cojones. Eso de meter en unas granjas inglesas de los años 30 a propietarios negros porque hay que cubrir el cupo racial nunca lo voy a terminar de entender. Solo faltaba meter otros granjeros chinos para chillar. Qué necesidad hay, por favor!

Pero en fin, todo lo demás me ha gustado tanto que voy a hacer de tripas corazón y le pongo un bonito sobresaliente. No le quito un solo punto porque me encanta el conjunto.