Los funerales son divertidos, qué duda cabe. Éste debió de ser el fundamento que animó a Frank Oz (no confundir con el mago del mismo nombre) a realizar este engendro. Imaginemos la escena, un diálogo entre Oz y su señora.
Oz: Ya sé, cari. Voy a hacer una película de risa y la voy a situar en un funeral. La gente se va a partir el culo, ya sabes lo divertidos que suelen ser los funerales.
Mrs. Oz: Una idea genial, amor, pero aparte de situarla en un funeral tendrás que pensar en algunos personajes divertidos, gags, etc., que hay gente a la que le cuesta un huevo reirse aunque sea en un fuenral.
Oz: No problem, cielito. Lo tengo todo pensado. Meteré a un enano, que eso siempre hace descojonarse al personal. Y alguien que le dé diarrea y se cague en mitad de la ceremonia, ya sabes, eso es infalible. También algún personaje que se tome unas pastis y haga muchas muecas y cosas raras con la cara. Con esto tengo cubierto prácticamente todo el amplio espectro del humor inteligente.
Mrs. Oz: Dios mío, Frankie, eres un verdadero genio del humor. Si hay alguien que no se parta el culo con lo del enano, ahí le metes lo de la diarrea (pero que se vea la caquita, amorcito), y si ya ni eso funciona, el tío de las caras, que a eso no hay quien se resista. Mira cómo se despiporra la peña con Jim Carrey.
Oz.: Ay, mi amor, esto del humor inteligente qué complicado es y lo que tiene uno que pensar para llegar a esas excelsas mentes que verán mi película.
Mrs. Oz: Ya, cielo, pero ten en cuenta que tú tienes un punto a tu favor de entrada: eres británico, y todo el mundo sabe lo buenísimo que es el humor británico. Nadie será capaz de decir jamás que tu humor es burdo. Tú haces nada más y nada menos que HUMOR BRITÁNICO, lo más grande.
Oz: Pozí.
Y así fue muy posiblemente como ocurrió.
lunes, 31 de octubre de 2011
viernes, 28 de octubre de 2011
Arde Mississippi, by Alan Parker
Decir Alan Parker es decir tensión. Es un director garantista; sus películas nunca aburren, eso es seguro. Pero sí pueden decepcionar.
No dudo de que el ambiente en los tiempos de la segregación por la zona del Mississippi debía ser bastante parecido a lo que nos narra la película. El racismo estaba tan profundamente arraigado en el sentir popular que muy posiblemente ni siquiera les pareciera algo extraño ni reprobable, sino lo normal. Hay un momento en el que el personaje que interpreta Frances McDormand lo refleja muy claramente: "cuando desde la escuela te están diciendo que ellos son diferentes, que no son como los blancos, eso se te va metiendo". Por cierto, pedazo de feeling que tiene la Paquita con el personaje de Gene Hackman, que en mi opinión está sublime, tremendo e inconmensurable. Menudo actorazo.
Lo que me disgusta de la peli es el tono simploncillo, que abunda poco en matices, por no decir nada. Ya sabemos que los del Ku-Klux-Klan son unas bestias pardas pero me cuesta creer la actitud sumisa y resignada de prácticamente todos los negros que aparecen en el filme. Y su bondad natural, y su inocencia. Las cosas no son así, la vida no es así, la gente no se deja pisotear con esa pachorra y esa falta de reacción. Simple y llanamente no me lo creo. Y esto es lo que para mí desluce por completo el resultado final, la sensación de que me están contando algo que de ninguna de las maneras pudo ser así. De todas formas se deja ver y entretener, entretiene. Otra cosa es que no pase de ahí.
No dudo de que el ambiente en los tiempos de la segregación por la zona del Mississippi debía ser bastante parecido a lo que nos narra la película. El racismo estaba tan profundamente arraigado en el sentir popular que muy posiblemente ni siquiera les pareciera algo extraño ni reprobable, sino lo normal. Hay un momento en el que el personaje que interpreta Frances McDormand lo refleja muy claramente: "cuando desde la escuela te están diciendo que ellos son diferentes, que no son como los blancos, eso se te va metiendo". Por cierto, pedazo de feeling que tiene la Paquita con el personaje de Gene Hackman, que en mi opinión está sublime, tremendo e inconmensurable. Menudo actorazo.
Lo que me disgusta de la peli es el tono simploncillo, que abunda poco en matices, por no decir nada. Ya sabemos que los del Ku-Klux-Klan son unas bestias pardas pero me cuesta creer la actitud sumisa y resignada de prácticamente todos los negros que aparecen en el filme. Y su bondad natural, y su inocencia. Las cosas no son así, la vida no es así, la gente no se deja pisotear con esa pachorra y esa falta de reacción. Simple y llanamente no me lo creo. Y esto es lo que para mí desluce por completo el resultado final, la sensación de que me están contando algo que de ninguna de las maneras pudo ser así. De todas formas se deja ver y entretener, entretiene. Otra cosa es que no pase de ahí.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Morning Glory, by Roger Michell
Las expectativas en cine son importantes. Si de antemano esperas ver una mierda, es increíble, pero la mierda te parecerá mucho menos mierda. No es que deje de ser mierda, en absoluto, pero huele menos.
Harrison Ford no estará menos patético; ni Diane Keaton menos ridícula; ni Rachel McAdams merecerá un Oscar. Pero terminas viendo una absoluta gilipollez que, a ratos, para tu propio espanto, te divierte.
Y cuando te ries hasta te sientes un poco culpable porque no dejas de estar riéndote de una caca, joder, pero te ries.
Hay quien dice por ahí que esto es como juntar a Gabilondo y Ana Rosa Quintana en un mismo programa. Eso se llama Tele-5, me parece, no? Vamos, Matías Prats presenta un telediario con Sara Carbonero (ya sabéis, la novia de Casillas que anuncia champús) y aquí no ha pasado nada. O era Pedro Piqueras?
Bueno, da igual. Lo que nos muestra esta peli podría muy bien ser los entresijos de una cadena como Tele-5. Y sin embargo presiento que el espectador medio de Tele-5 no entendería ni papa de lo que le están contando. Tal vez eso es lo que hace que el engendrillo éste me parezca un poco menos mierda. O no, igual soy una espectadora potencial de Tele-5 camuflada de gafapastas. Quién sabe?
Harrison Ford no estará menos patético; ni Diane Keaton menos ridícula; ni Rachel McAdams merecerá un Oscar. Pero terminas viendo una absoluta gilipollez que, a ratos, para tu propio espanto, te divierte.
Y cuando te ries hasta te sientes un poco culpable porque no dejas de estar riéndote de una caca, joder, pero te ries.
Hay quien dice por ahí que esto es como juntar a Gabilondo y Ana Rosa Quintana en un mismo programa. Eso se llama Tele-5, me parece, no? Vamos, Matías Prats presenta un telediario con Sara Carbonero (ya sabéis, la novia de Casillas que anuncia champús) y aquí no ha pasado nada. O era Pedro Piqueras?
Bueno, da igual. Lo que nos muestra esta peli podría muy bien ser los entresijos de una cadena como Tele-5. Y sin embargo presiento que el espectador medio de Tele-5 no entendería ni papa de lo que le están contando. Tal vez eso es lo que hace que el engendrillo éste me parezca un poco menos mierda. O no, igual soy una espectadora potencial de Tele-5 camuflada de gafapastas. Quién sabe?
martes, 25 de octubre de 2011
Más allá del tiempo, by Robert Schwentke
Leo una crítica del filmaffinitero Gilbert y me decido a ver este filme. En su crítica dice: "No es una gran película, pero la recomiendo para verla en la más estricta intimidad, emocionarse un poquillo y venir aquí a despotricar contra ella. El honor salvado, y al menos pasa uno un buen rato en privado". Wawwww, me encantan las pelis de llorar a moco tendido a las que luego pongo a parir; es uno de mis principales placeres. Allá voy.
Gilbert, chaval, qué "buen rato privado"? Hice con gran entusiasmo acopio de paquetes de klinex y los mismos que saqué los volví a guardar. Eso para mí no es un buen rato; es una frustración, es un coitus interruptus, es un palo total.
Que sí, que despotricar voy a despotricar igual, pero que me he quedado sin el buen rato y sin echar ni media lagrimilla de consolación. Que sí, que podría llorar porque Eric Bana está superbueno y algo me dice que nunca lo podré catar. Vale, con algo de esfuerzo eso podría hacerme llorar pero si tengo que llorar por cada tío bueno que veo en el cine al que nunca podré catar, no habría klinex en el mundo para secar mi llanto.
No, no lloré. Ni reí. Ni me interesó un pimiento la historia ésta que vendría a ser un "volando voy volando vengo". Sí que pude haber vomitado, por la hiperglucemia y tal, pero ni para eso me llegó a inspirar. Fracaso total.
Lo mejor? Sin duda el culo de Bana. Lo peor? Que nunca tocaré el culo de Bana. Y para este viaje tantas alforjas? Quien dice alforjas dice klinex.
Gilbert, chaval, qué "buen rato privado"? Hice con gran entusiasmo acopio de paquetes de klinex y los mismos que saqué los volví a guardar. Eso para mí no es un buen rato; es una frustración, es un coitus interruptus, es un palo total.
Que sí, que despotricar voy a despotricar igual, pero que me he quedado sin el buen rato y sin echar ni media lagrimilla de consolación. Que sí, que podría llorar porque Eric Bana está superbueno y algo me dice que nunca lo podré catar. Vale, con algo de esfuerzo eso podría hacerme llorar pero si tengo que llorar por cada tío bueno que veo en el cine al que nunca podré catar, no habría klinex en el mundo para secar mi llanto.
No, no lloré. Ni reí. Ni me interesó un pimiento la historia ésta que vendría a ser un "volando voy volando vengo". Sí que pude haber vomitado, por la hiperglucemia y tal, pero ni para eso me llegó a inspirar. Fracaso total.
Lo mejor? Sin duda el culo de Bana. Lo peor? Que nunca tocaré el culo de Bana. Y para este viaje tantas alforjas? Quien dice alforjas dice klinex.
sábado, 22 de octubre de 2011
Celebración, by Thomas Vinterberg
Antecedentes del evento: película del movimiento Dogma (Lars Von Trier, recordáis?). Multipremiadísima (Cannes, Globos de Oro, Guldbagge...) "Corrosiva y divertida", dice Carlos Boyero... Esto por supuesto había que verlo.
A ver cómo lo cuento. Esto sería una versión a la danesa de "La gran familia". O mejor, de "La familia, bien, gracias". O mejor, de "Mamá cumple 100 años". Sólo que las familias danesas son superraras, os lo prometo. En las celebraciones familiares alguien se levanta y suelta uno de esos pequeños secretos de familia que suelen revelarse en este tipo de eventos. Algo así como "Mi padre es la reencarnación de una vaca y por las noches muge". En una familia española se montaría tremendo pollo, no? Bueno, pues en Dinamarca palabrita del niño Jesús: NO PASA NADA! Todo el mundo sigue charlando con el de al lado, echan unos bailecitos, unas risas, unas copitas, y ... que traigan el segundo plato!
Yo lo confieso: quiero ser adoptada por una familia danesa. Me encanta; pase lo que pase y se diga lo que se diga, aquí paz y después gloria. Que uno una noche se pasa de copas y le mete fuego al peluquín del padre con el padre debajo? Vamos, lo normal. Pues oye, pelillos a la mar! Nos echamos un ratillo la siesta y aquí no ha pasado nada.
Además a los daneses las borracheras les duran media hora o así. Aunque no se tengan en pie, se echan cinco minutillos y se levantan pa correr la San Silvestre. Qué raza más resistente! Lo llego a saber y hubiera procreado yo con algún danés en lugar de hacerlo con un español mondo y lirondo de los que cuando se pilla una papa la resaca le dura un mes, y encima ni viola a nadie ni mata ni quema bosques ni hace nada especialmente interesante. Qué muermo!
Y otra cosa que tienen estos tíos es que la ropa nunca se les arruga ni se les mancha ni nada. Si se inflan a hostias entre ellos y se tiran por el barro luego entran al salón impecables, con las camisas impolutas y como recién salidos de la pelu, y se marcan unos dancings tan agustísimo. Definitivamente son una raza superior y megadesarrollada. Realmente increíble que tengan todas estas cualidades tan escondidas y haya que ver esta peli para descubrirlas.
A ver cómo lo cuento. Esto sería una versión a la danesa de "La gran familia". O mejor, de "La familia, bien, gracias". O mejor, de "Mamá cumple 100 años". Sólo que las familias danesas son superraras, os lo prometo. En las celebraciones familiares alguien se levanta y suelta uno de esos pequeños secretos de familia que suelen revelarse en este tipo de eventos. Algo así como "Mi padre es la reencarnación de una vaca y por las noches muge". En una familia española se montaría tremendo pollo, no? Bueno, pues en Dinamarca palabrita del niño Jesús: NO PASA NADA! Todo el mundo sigue charlando con el de al lado, echan unos bailecitos, unas risas, unas copitas, y ... que traigan el segundo plato!
Yo lo confieso: quiero ser adoptada por una familia danesa. Me encanta; pase lo que pase y se diga lo que se diga, aquí paz y después gloria. Que uno una noche se pasa de copas y le mete fuego al peluquín del padre con el padre debajo? Vamos, lo normal. Pues oye, pelillos a la mar! Nos echamos un ratillo la siesta y aquí no ha pasado nada.
Además a los daneses las borracheras les duran media hora o así. Aunque no se tengan en pie, se echan cinco minutillos y se levantan pa correr la San Silvestre. Qué raza más resistente! Lo llego a saber y hubiera procreado yo con algún danés en lugar de hacerlo con un español mondo y lirondo de los que cuando se pilla una papa la resaca le dura un mes, y encima ni viola a nadie ni mata ni quema bosques ni hace nada especialmente interesante. Qué muermo!
Y otra cosa que tienen estos tíos es que la ropa nunca se les arruga ni se les mancha ni nada. Si se inflan a hostias entre ellos y se tiran por el barro luego entran al salón impecables, con las camisas impolutas y como recién salidos de la pelu, y se marcan unos dancings tan agustísimo. Definitivamente son una raza superior y megadesarrollada. Realmente increíble que tengan todas estas cualidades tan escondidas y haya que ver esta peli para descubrirlas.
La red social, by David Fincher
3 Oscars, 4 Globos de Oro, 3 BAFTAs, etc etc etc. Premios, premios y premios. Y unas críticas por las nubes. Pintaba bien.
Yo no tengo Facebook ni me interesan más muros que los que levantan mi casa. Es más, Facebook me parece uno de los inventos más gilipollescos de la historia del mundo. Cuantos más adeptos consiguen las redes sociales más asocial me vuelvo yo.
El Caralibro forma parte del exhibicionismo permanente en el que vivimos, y de esa necesidad compulsiva humana (os acordáis de aquella coplilla "Quiero tener un millón de amigos"?) que yo nunca he podido entender: para qué quiere tener la gente tanto "amigo"? Para intercambiar miles de estúpidas fotos? Ver y ser vistos permanentemente, ése es el loco fundamento de esta absurda plaga. Por todo esto no dejaba de tener cierto interés para mí comprender los entresijos que llevaron a la creación de dicho bicho.
Pues como me temía, una peli tonta para un invento tonto. Mucho flashback y mucho flashforward, eso sí. Todo el rato palante y patrás, un mareo que te cagas: Dónde estamos? Quién es éste? Por qué año va? Un lío.
Hay quien dice por ahí que en versión original es más fumable y que el doblaje es letal. Pues vale, le echaremos la culpa al doblaje entonces; siempre es bueno que haya niños.
Yo no tengo Facebook ni me interesan más muros que los que levantan mi casa. Es más, Facebook me parece uno de los inventos más gilipollescos de la historia del mundo. Cuantos más adeptos consiguen las redes sociales más asocial me vuelvo yo.
El Caralibro forma parte del exhibicionismo permanente en el que vivimos, y de esa necesidad compulsiva humana (os acordáis de aquella coplilla "Quiero tener un millón de amigos"?) que yo nunca he podido entender: para qué quiere tener la gente tanto "amigo"? Para intercambiar miles de estúpidas fotos? Ver y ser vistos permanentemente, ése es el loco fundamento de esta absurda plaga. Por todo esto no dejaba de tener cierto interés para mí comprender los entresijos que llevaron a la creación de dicho bicho.
Pues como me temía, una peli tonta para un invento tonto. Mucho flashback y mucho flashforward, eso sí. Todo el rato palante y patrás, un mareo que te cagas: Dónde estamos? Quién es éste? Por qué año va? Un lío.
Hay quien dice por ahí que en versión original es más fumable y que el doblaje es letal. Pues vale, le echaremos la culpa al doblaje entonces; siempre es bueno que haya niños.
viernes, 21 de octubre de 2011
Passion fish (Peces de pasión), by John Sayles
Por finnnnnn! Por fin pillo una película que me dice algo, que me conmueve, que me toca ese puntito que una nunca pierde la esperanza de que le toque el cine. Eso que hace que los cinéfilos estemos enamorados de este arte a menudo tan decepcionante. Últimamente yo misma había perdido la fe en mi capacidad de sentir cosas delante de una pantalla. Sin embargo ayer esta sencilla historia de superación y amistad me llegó al alma y me hizo recobrar mi vieja pasión por el cine.
Curiosamente casi nadie parece haber visto esta película, tiene sólo dos críticas. Buena puntuación pero dos críticas mondas y lirondas. Mientras bodrios como "Inception" acumulan espectadores a mansalva y cienes y cienes de opiniones, esta pequeña maravilla, esta muestra de saber hacer cinematográfico sólo ha merecido un par de reseñas antes de la mía. Triste pero cierto.
Sólo puedo cantar alabanzas mil del magnífico guión, la estupenda realización y por supuesto la contenida pero sublime interpretación de las dos protagonistas. Pueden una ex-actriz parapléjica y una enfermera ex-drogadicta construir una historia de amistad a partir de la más absoluta desolación y ser capaces de erizarnos hasta el último pelo? Sí, pueden.
Y con esta crítica me reconcilio con John Sayles, un director con el que tenía yo cierto ajuste de cuentas a causa de otra peli suya a la que ya en su momento puse a parir por aquí. "Limbo" se llamaba la cosa.
Por cierto, se me olvidaba hacer mención a la maravillosa fotografía y a los fabulosos paisajes sureños que podréis disfrutar si la véis. Un verdadero regalo para la vista. Os la recomiendo con fervor.
Curiosamente casi nadie parece haber visto esta película, tiene sólo dos críticas. Buena puntuación pero dos críticas mondas y lirondas. Mientras bodrios como "Inception" acumulan espectadores a mansalva y cienes y cienes de opiniones, esta pequeña maravilla, esta muestra de saber hacer cinematográfico sólo ha merecido un par de reseñas antes de la mía. Triste pero cierto.
Sólo puedo cantar alabanzas mil del magnífico guión, la estupenda realización y por supuesto la contenida pero sublime interpretación de las dos protagonistas. Pueden una ex-actriz parapléjica y una enfermera ex-drogadicta construir una historia de amistad a partir de la más absoluta desolación y ser capaces de erizarnos hasta el último pelo? Sí, pueden.
Y con esta crítica me reconcilio con John Sayles, un director con el que tenía yo cierto ajuste de cuentas a causa de otra peli suya a la que ya en su momento puse a parir por aquí. "Limbo" se llamaba la cosa.
Por cierto, se me olvidaba hacer mención a la maravillosa fotografía y a los fabulosos paisajes sureños que podréis disfrutar si la véis. Un verdadero regalo para la vista. Os la recomiendo con fervor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)