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martes, 13 de mayo de 2014

La caza, by Thomas Vinterberg

Una película realmente valiente y una historia que merece la pena ver, entender y reflexionar un rato. Esa paranoia social que se monta en torno a todo lo que esté relacionado con los niños, esa histeria colectiva que se apodera de la masa y que pide el linchamiento sin apenas pruebas.

He leído algunas críticas en las que se tacha a la película de falta de verosimilitud en algunos puntos: el interrogatorio por parte del psicólogo, la actitud del padre de la cría, la alerta imprudente antes de tiempo... En fin, es cierto que todo va encaminado a que nos horroricemos al ver lo fácil que es condenar a alguien sin pruebas. Vale, puede que el guión coja todo un poco por los pelos, pero...

Son muchas ya las víctimas reales y directas de este tipo de violencia soterrada de la que apenas se habla; muchos los padres sospechosos denunciados por ex-esposas resentidas o despechadas; muchos los que han sido señalados con el dedo por un simple rumor que va creciendo y creciendo y que deja su huella para siempre...

Personalmente conozco un par de casos de padres denunciados por sus ex de lo peor que se puede acusar a una persona, denuncias que con el tiempo han sido archivadas, cuando no las propias madres acusadas por denunciar falsamente, pero que han dejado una marca indeleble en esos padres, y cómo no, el famoso san benito de "Cuando el río suena...", algo de lo que nunca podrán desprenderse, por más años que pasen. Si hay algo peor que abusar de un crío es acusar a un inocente de abusar de un crío. Porque si el delito nos parece horrible la acusación en falso es doblemente grave.

Viendo esta película me he vuelto a acordar de toda esa gente que se pone a las puertas de los juzgados delante de los furgones policiales para apedrear, increpar o escupir a los acusados, sin tener la menor certeza de lo que ha ocurrido. Es "La jauría humana", algo que ya hemos visto antes en otras películas pero que nunca deja de sorprender y sobre todo, de acojonar.

Chapeau, Thomas Vinterberg, que no me convenció en otras cintas pero que aquí hace un trabajo sobresaliente. Y por supuesto el protagonista, Mads Mikkelsen, pedazo de actor y pedazo de interpretación. Lamento decir que por una vez y sin que sirva de precedente coincido con Cannes.

sábado, 22 de octubre de 2011

Celebración, by Thomas Vinterberg

Antecedentes del evento: película del movimiento Dogma (Lars Von Trier, recordáis?). Multipremiadísima (Cannes, Globos de Oro, Guldbagge...) "Corrosiva y divertida", dice Carlos Boyero... Esto por supuesto había que verlo.

A ver cómo lo cuento. Esto sería una versión a la danesa de "La gran familia". O mejor, de "La familia, bien, gracias". O mejor, de "Mamá cumple 100 años". Sólo que las familias danesas son superraras, os lo prometo. En las celebraciones familiares alguien se levanta y suelta uno de esos pequeños secretos de familia que suelen revelarse en este tipo de eventos. Algo así como "Mi padre es la reencarnación de una vaca y por las noches muge". En una familia española se montaría tremendo pollo, no? Bueno, pues en Dinamarca palabrita del niño Jesús: NO PASA NADA! Todo el mundo sigue charlando con el de al lado, echan unos bailecitos, unas risas, unas copitas, y ... que traigan el segundo plato!

Yo lo confieso: quiero ser adoptada por una familia danesa. Me encanta; pase lo que pase y se diga lo que se diga, aquí paz y después gloria. Que uno una noche se pasa de copas y le mete fuego al peluquín del padre con el padre debajo? Vamos, lo normal. Pues oye, pelillos a la mar! Nos echamos un ratillo la siesta y aquí no ha pasado nada.

Además a los daneses las borracheras les duran media hora o así. Aunque no se tengan en pie, se echan cinco minutillos y se levantan pa correr la San Silvestre. Qué raza más resistente! Lo llego a saber y hubiera procreado yo con algún danés en lugar de hacerlo con un español mondo y lirondo de los que cuando se pilla una papa la resaca le dura un mes, y encima ni viola a nadie ni mata ni quema bosques ni hace nada especialmente interesante. Qué muermo!

Y otra cosa que tienen estos tíos es que la ropa nunca se les arruga ni se les mancha ni nada. Si se inflan a hostias entre ellos y se tiran por el barro luego entran al salón impecables, con las camisas impolutas y como recién salidos de la pelu, y se marcan unos dancings tan agustísimo. Definitivamente son una raza superior y megadesarrollada. Realmente increíble que tengan todas estas cualidades tan escondidas y haya que ver esta peli para descubrirlas.