sábado, 20 de octubre de 2012

The artist, by Michel Hazanavicius

C- Caray con la nostalgia! Lo vintage cómo mola!!!!

A- Ante un presente negro cual sobaco grillo, me mudo al pasado.

C- Cortita la melena, peinado a lo garçon, whisky sin cola.

A- Aquí no hay móvil, IPhones, whatsapp ni teclados.


D- Dujardin baila claqué y dispara su pistola.

E- El actor de cine mudo no trabaja, está acabado.


L- Las pelis, los estrenos, la cresta de la ola.

A- Aquellos felices 20, dulces, bellos y dorados!


V- Viva Woody Allen! Hazanavicius no mola.

A- Ahí está "Midnight in Paris", sin perros amaestrados.

C- Colega, el cine mudo es como el NODO o la gramola.

A- Artilugios para frikis, pervertidos y tarados.

jueves, 18 de octubre de 2012

Abre los ojos, by Alejandro Amenábar

A pesar de la insoportable estridencia de Penélope Cruz, de la planicie interpretativa de Eduardo Noriega y de la inaudible voz de "susurritos" Nimri, “Abre los ojos” es para mí una obra maestra. Y lo que digo es fuerte porque con la base de ese trío de mataos conseguir levantar una historia apasionante y genial como ésta tiene mucho mérito.

Si “Tesis” tenía el encanto de la virginidad de Amenábar, su segundo largo goza de la ventaja de su incipiente experiencia junto con el toque de frescura de la juventud. Parece haber encontrado su camino y seguirlo con paso firme. Lástima que luego se nos despendolara dedicándose a vagar por pedregosos andurriales hasta llegar a ese monstruo pretencioso, mastodóntico e intragable que es “Ágora”.

En “Abre los ojos” se abordan tantos temas y están tan bien trabados que sorprende su perfecto engranaje. Una vez más Amenábar hace un completo: guión, música y dirección. Una vez más lo borda. Y una vez más nos absorbe, nos sorprende y nos transporta a mundos desconocidos que provocan a partes iguales terror y fascinación.

La vida como sueño, las posibilidades de lo virtual, la fina línea entre lo real y lo imaginario, la futilidad de la belleza, el poder del amor… En fin, es difícil hablar de esta película sin destriparla, así que es mejor hablar poco y simplemente recomendarla con entusiasmo. Eso sí, corriendo un tupidísimo velo sobre el lamentable reparto. Una pena.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Hermanas, by Julia Solomonoff

Dos hermanas, dos historias paralelas, dos visiones de una misma realidad, una desaparición, una traición, un secreto, un reencuentro, unos cuantos desencuentros, y un final… bueno, más o menos esperable.

Respetable intento el que hace Solomonoff de abordar la dictadura argentina y el tema de las desapariciones desde una cierta distancia, con un afán encomiable de objetividad, sin aspavientos, con sencillez y honestidad.

Ingrid Rubio estupenda. El resto del reparto… ufffff, planito.

Problema? Que es tan objetiva, tan ecuánime, tan sencilla, tan honesta y tan planita que… no dice nada. Sin alma.

martes, 16 de octubre de 2012

Las llaves de casa, by Gianni Amelio

Conmovedora historia, básicamente por dos razones con nombres y apellidos: Andrea Rossi y Charlotte Rampling.

Andrea Rossi es el niño protagonista, un chico discapacitado al que es difícil contemplar durante casi dos horas sin emocionarse. No sé hasta qué punto interpreta un personaje o hace de sí mismo pero en cualquier caso no estoy alabando sus dotes como actor sino su capacidad de superación personal. No lo puedo remediar, las historias de gente que lo tienen mucho más difícil que los demás pero que se caen y se levantan mil veces con todo su dolor a cuestas me tocan hasta la médula.

La segunda razón se llama Charlotte Rampling, que interpreta a la madre de otra chica aún más discapacitada que Andrea. El suyo es un pequeño gran papel; no está mucho tiempo en pantalla pero el rato que está su mirada, sus gestos, sus movimientos, lo dicen todo. Bueno, y también alguna que otra frase estremecedora, como cuando confiesa abiertamente que a veces, mirando a su hija, piensa “Por qué no te mueres?”

La película está basada en la novela autobiográfica del escritor italiano Giuseppe Pontiggia “Nacido dos veces”, en la que cuenta su experiencia con su hijo discapacitado durante 30 años. Es aquí donde reside el problema de la película, en que intenta abarcar toda la densidad emocional de esos 30 años en una semana. Imposible. No se entiende demasiado bien la intensidad de los sentimientos del padre hacia Andrea, teniendo en cuenta que lo acaba de conocer.

De todas formas Gianni Amelio hace un buen trabajo; cuenta con buena materia prima y con unos actores totalmente entregados, y consigue transmitir la dificultad de esa lucha constante del protagonista contra los elementos: sus esfuerzos por caminar, por comer solo, por levantar las llaves de su casa.

No es una historia divertida, es bastante dura, pero a quien no le importe navegar de vez en cuando por los afilados recovecos del dolor ajeno se la recomiendo encarecidamente. Los depresivos y/o desazonados de la vida ni acercarse. Peligro de muerte.

lunes, 15 de octubre de 2012

Voces distantes, by Terence Davies

A ver cómo cuento yo esto, porque la cosa tiene su intríngulis. Ésta es la historia de una familia que tiene una peculiaridad consistente en que cada vez que se juntan para algo, para lo que sea, pues ellos cantan.

Pero no, no es un musical en sentido estricto, o sea, no es que canten como parte de los diálogos, sino que cantan de verdad. Cantan constantemente lo que supongo que son cantos regionales, coplas tradicionales de su tierra, probablemente irlandesas o galesas o vete tú a saber. Y las letras de las canciones son algo así como:

Vi a la tía Molly en el parque y tenía un sombrero rojo; los pajaritos trinaban y la tía Molly estaba sentada en un banco.

Me gusta la escarola con vinagre, y el tomate también y la prima Harriet me mira y pela patatas. Oh, sí, la prima Harriet pela patatas.

Y claro, choca. Nosotros que somos más de letras como “Ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verde y el verde verde limón”, o mismamente “Era hermoso y rubio como la cerveza, el pecho tatuado con un corazón, en su voz amarga, había la tristeza doliente y cansada del acordeón”, pues estas historias de la tía Molly y la prima Harriet y la escarola con vinagre no las pillamos muy bien. Resulta un poco raro ver a la gente en una boda cantando estas cosas, pero más todavía cuando te las cantan en un funeral. Cuanto menos, impacta, oye.

Y lo que no sabe una muy bien es por qué cantan tanto, porque entre cante y cante el padre de familia les da unas palizas que pa qué. La pobre Freda Dowie, que hace de madre, se pasa toda la película con la cara hecha un ecce homo y los brazos llenos de preocupantes moratones. Como no sea que canten por aquello de que “El que canta los males espanta” o por eso otro tan nuestro de que “el español cuando canta o está jodido o poco le falta”… Vete tú a saber, pero todo muy raaaaaro raaaaaro raaaaaro.

sábado, 13 de octubre de 2012

Los mejores amigos del mundo (Les meilleurs amis du monde), by Julien Rambaldi

La prueba de fuego de cualquier amistad: qué ocurriría si pudiéramos escuchar a nuestros amigos hablar de nosotros sin que ellos supieran que nos estamos enterando de todo? Sobrevivirían la mayoría de nuestras relaciones amistosas a este experimento? No sé, yo no daría ni un duro por las mías, la verdad. La sinceridad brutal puede ser algo demoledor en esto de la amistad.

Bueno, pues algo así es lo que les pasa a los protas de esta sencilla y divertida película de Julien Rambaldi, que además tuve la ocasión de ver en versión original, para mayor disfrute, si cabe. Una pareja se dispone a pasar el fin de semana en la mansión de otra pareja de amigos, digamos que bastante más exitosos y glamourosos que ellos. Durante el trayecto, por culpa de una de esas rellamadas involuntarias al último número con el que has hablado, escuchan una conversación entre el matrimonio "amigo" y así se enteran de todo lo que piensan realmente de ellos, que como os podréis imaginar, es de todo menos bonito.

A partir de aquí se suceden una serie de acontecimientos derivados de esa nueva situación: ya no son nuestros amigos, sino nuestros enemigos y los vamos a putear.  Al ataqueeeeerrrrr! La mala leche sale a raudales, los puyazos, las indirectas, las copas de vino que caen casualmente sobre sofás blancos, los hamsters que tienen accidentes súbitos, etc...

La verdad es que hacía tiempo que no me divertía tanto con una comedia francesa; las últimas que he visto no es que me hayan entusiasmado mucho. Tampoco es que esté al nivel de "La cena de los idiotas", por ejemplo, pero la idea es buena y lo cierto es que se pasa muy buen rato. Además los personajes, aunque bastante estereotipados, son tan esperpénticos que te tienes que descojonar con ellos. Sobre todo, de los cuatro, yo destacaría la presencia del cantante-actor francés Marc Lavoine, que está genial en el papel del petulante amigo propietario de un negocio de sanitarios bastante peculiares. Y hasta aquí puedo contar; si queréis ver los sanitarios superfashion que fabrica este señor  tendréis que ver la peli.

viernes, 12 de octubre de 2012

Infierno blanco (The Grey), by Joe Carnahan

Ésta es la típica película ideal para hacer apuestas con los amigos. Resulta que un avión choca en medio de una montaña y quedan 7 supervivientes. La montaña toda nevadita, están como a 40 bajo cero y encima rodeados de una inmensa manada de lobos hambrientos que aúllan constantemente y ya adelanto que a uno se lo comen por sacarse la pirula para mear.  Evidentemente la apuesta sería: cuántos llegan al final y quiénes son. Advierto que en mi casa perdimos todos los apostantes.

También es ésta la típica película para ver en el sofá con una manta calentita en las piernas, disfrutando del dulce hogar mientras contemplas a los desgraciados éstos pasarlas putas con un frío que pela y piensas aquella frase orteguiana (Ortega Cano, no Ortega y Gasset) de: "Estamos tan agustiiiiiiito".

Es además una de esas películas en las que se flipa mogollón viendo las conversaciones tan gilipollescas que tiene la gente cuando lleva un montón de papeletas para palmarla prontamente. Las charlas de los tipos éstos llegan a ser tan delirantemente memas que una hasta reza para que los lobos se den prisa y se los coman rápido, antes de que puedan soltar más chorradas.

Por último decir que no me explico cómo es posible que Liam Neeson últimamente se preste a hacer estos repugnantes truños. Ya van un par de pelis suyas recientes que me tienen alucinada por la carga de estolidez que soportan, y muy especialmente en los diálogos que corresponden al actor. Sólo cabe una explicación: a Liam lo lían.