martes, 15 de noviembre de 2011

The Town (Ciudad de ladrones), by Ben Affleck

Dice mi amiga Valdemar que Ben Affleck cree que es un tío guapo pero que eso no lo convierte en un tío guapo. Val, desengáñate; Affleck es un tío guapo, indiscutiblemente guapo. Si lo es porque lo cree o por causas naturales no lo sé, pero puedo certificar que es muuuuy guapo. Y si hubiera alguna duda al respecto el hoyito en la barbilla es definitivo. Créeme; sé distinguir a un tío guapo a la legua y éste es un especimen sin lugar a dudas.

Otra cosa ya es que sepa interpretar o dirigir o escribir guiones; yo ahí ni entro ni salgo. Bueeeeno, veeeeenga, sí, voy a entrar. Interpretando es un poco planito pero tampoco el papel que se ha autoencomendado en esta película exige mucho más. En las pelis de acción yo creo que con poner cara de palo todo el tiempo ya es bastante. El resto lo hacen las gafas de sol, el contoneo al caminar, la pose altiva... Un poco lo que hace Victoria Beckam en lo suyo, pero da el pego.

En cuanto a la dirección, sinceramente, no creo que lo haga tan mal. Coincido con los que opinan que es un buen director. Lo que pasa es que el guión hace aguas por todas partes. En definitiva, el chaval tiene cualidades pero como lo quiere llevar topalante y encima pretende seguir manteniéndose guapo (lo cual también debe requerir su tiempo porque esos musculitos no suelen salir motu propio) se le escapan muchas cosas. Yo creo que si se lo tomara más tranqui y no quisiera hacer las pelis prácticamente él solo le iría mejor. Con todo y con eso me he picado y quiero ver "Adiós, pequeña, adiós". Para tener una idea más completa de lo que es capaz de hacer este muchacho tan mono.

La chica, Rebecca Hall, en mi opinión compensa la pobreza interpretativa de Affleck. Sin exagerar ni chupar cámara (Ben tampoco se lo hubiera permitido) consigue hacernos creer algo de esa extraña relación. Es un buen contrapunto a la carapalo del protagonista. Y una cosa rara: es físicamente normalita. No quiero ser mal pensada pero.... tal vez el dire-prota no quería eclipses?

lunes, 14 de noviembre de 2011

Flipped, by Rob Reiner

Leo por ahí críticas que comparan esta película con una serie para mí inolvidable: "Aquellos maravillosos años", y claro, pico el cebo. Como era de esperar, se me atraganta. Esto se parece tanto a "Aquellos maravillosos años" como Belén Esteban a Gisele Bundchen.

Sí, se parece en que las dos transcurren en los años 50; en que están narradas por niños; en que hay una historia de amor como telón de fondo; tal vez en la estética... En fin, como la Esteban y la Bundchen, que son las dos rubias y delgadas, y hasta ahí llega el parecido.

No se ve por ninguna parte el ingenio de los guiones de la serie, ni el carisma de sus niños-actores, ni la chispa de sus diálogos. Ni Kevin Arnold y Winnie Cooper tienen nada que ver con estos dos adolescentes falsamente problematizados por conflictos forzados de difícil comprensión y chapucera resolución. Donde en "Aquellos..." había naturalidad, encanto, belleza y talento, aquí encontramos puro artificio, sosería, cutrez y estulticia.

De todo tal vez salvaría a la niña protagonista, interpretada razonablemente bien por Madeline Carroll. Y un cierto esfuerzo estético combinado con una ambientación cuidada que consigue hacerla agradable a la vista aunque en ningún momento llegue ni a conmover ni a enganchar. Si evitamos las odiosas comparaciones diría en un ataque de generosidad que hasta se deja ver.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Pecker, by John Waters

Esta peli me tenía que gustar por fuerza; es superfriki. Os presento a Pecker y su mundo:

1. Mamá Pecker: experta en moda, regenta una tienda de ropa de trigésima mano y sus principales clientes son mendigos. Por 20 centavos puedes encontrar el abrigo ideal. A los sintecho les encanta posar para Pecker con sus nuevos estilismos.

2. Papá Pecker: regenta un bar ruinoso por culpa de un club de striptease de lesbianas que le han puesto en la acera de enfrente. Invita sistemáticamente a su escasa clientela.

3. Abuela Pecker: ferviente católica, vive pegada a una estatua de la virgen María, que habla gracias a las habilidades ventrílocuas de la abuela. Ambas, abuela y virgen, son musas de honor para Pecker. En sus ratos libres vende sandwichs de ternera en la puerta de casa.

4. Hermanamenor Pecker:  adicta a los dulces, tiene espectaculares subidas de azúcar que son puntualmente fotografiadas por su hermano con todo lujo de detalles.

5. Hermanamayor Pecker: trabaja en un club gay de animadora. Su vida son los chaperos.

6. Novia de Pecker: una auténtica dominatrix en su lavandería. Puede asesinar a cualquiera que no muestre el debido respeto por sus lavadoras o que use un detergente inapropiado. A su novio le encanta hacerle fotos mientras riñe con furia a sus clientes.

7. Mejor amigo de Pecker: cleptómano compulsivo y exhibicionista nato. Le encanta posar para su amigo robando.

8. Pecker: fotógrafo aficionado. Su familia y sus amigos son su inspiración. Hasta que llega la fama y lo jode todo.

Y si todo esto no os ha convencido, pensad en Edward Furlong en "American History X". Os acordáis? Aquel chaval neonazi que quería ser como su hermano mayor, Edward Norton? Pues si os gustó allí, aquí lo borda. Y os garantizo algo: o adoraréis a Pecker y su cámara o los terminaréis odiando.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Todas las canciones hablan de mí, by Jonás Trueba

Tenía yo ganas de ver el debut del nene Trueba en esto de la dirección, por aquello de comprobar si funciona eso del talento hereditario y tal. También reconozco que me gustaba el título; quién no ha pensado alguna vez que todas las canciones hablan de él/ella.

Bueno, he aquí mi veredicto: está claro que el chaval ha visto mucho cine y que conoce la técnica y el oficio. Tal vez incluso haya visto demasiado cine porque lo que ha intentado hacer aquí ha sido un popurrí de todo lo que ha visto y le ha gustado, y claro, le ha salido una cosa rara.

La peli es pretenciosilla; los diálogos, cargantes; la trama, lenta y aburrida; el guión, insustancial. Lo ha intentado poniéndole ganas y buena intención pero no le ha salido. De todas formas se deja ver y se adivina cierto talento en el chaval que, con un poco más de práctica y algo menos de engreímiento intelectual, puede que un día de éstos salga a la luz.

El prota, Oriol Vila, no convence y tiene casi la misma expresividad que la momia de Tutankamon; el hecho de que fuera nominado a mejor actor revelación en los Goyas 2010 habla por sí mismo de la deplorable deriva de estos premios patateros. Del resto de actores ni hablamos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Caza a la espía (Fair Game), by Doug Liman

Me puse a ver esta peli, que va sobre el caso real de la espía norteamericana Valerie Plame, algo mosca porque había leído previamente algunas críticas que la tachaban de filme cuasi documental. En fin, a mí los documentales me gustan (lo prometo, palabrita del niñojesús) pero no sé yo hasta qué punto sería capaz de tragarme uno sobre la historia de la tía ésta, que tampoco me parece demasiado apasionante. Y para colmo el tema Irak ya me carga un poco, y eso que no está ni las tres cuartas partes de explotado que el de Vietnam o el de la guerra civil en España. En fin, que a pesar de estas cosillas me piqué y allá que fui.

Mi diagnóstico: soy un marujón. Soy lo más peor. Me pasé toda la peli verdaderamente preocupada por la forma de conciliar la vida familiar y la laboral de la espía Plame. Llamadme incluso sexista; igual si el espía hubiera sido el marido no me haría estas preguntas. Pero es que una espía de altísimo nivel y un diplomático superocupadísimo no me los hago yo formando una familia y cuidando a niños pequeños. Me hace sentirme muy inferior y muy fatal. Yo no soy espía ni estoy todo el día por ahí viajando y jugándome el pellejo ni mi marido es un aguerrido luchador contra el imperio, joder, pero nos las vemos y nos las deseamos para esto de la conciliación. Seremos torpes, no te digo yo que no.

Admiro mucho a los americanos porque las cuestiones de intendencia doméstica siempre las tienen superbien resueltas y pueden dedicarse tranquilamente al espionaje, la diplomacia, salvar al mundo y todas esas cosas. Yo, la verdad, no tengo tiempo ni siquiera para salvar España, con todo lo chica que es; menos mal que para eso está Rajoy, qué alivio.

Creo que el resto de la historia que nos cuenta Liman es muy superficial y tiene el mínimo interés frente a esta capacidad supersónica para la conciliación familiar. Eso sí, Sean Penn lo hace muy bien, como de costumbre, pero tampoco veo yo a este hombre cuidando críos y recogiendo la mesa. En definitiva, que mi punto maru me ha impedido disfrutar como debiera de esta, sin duda, excelente película.

lunes, 7 de noviembre de 2011

50 primeras citas, by Peter Segal

Prometo que no nombraré en esta crítica esa otra película de obligada mención que es "Atrapado en el tiempo". Uyssss, perdón, se me ha escapado.

Bueno, la historia que aquí nos cuentan, en principio, parece interesante. Chico se enamora de chica pero chica tiene una enfermedad que hace que cada día olvide todo lo referente al anterior y que repita una y otra vez el mismo día. Esto obliga al intrépido pretendiente a inventar fórmulas mil para enamorarla cada 24 horas como si fuera la primera vez. Para ella siempre es el primer día, siempre es el primer beso y siempre es todo nuevo. Mola, no?

Bueno, pues no, no mola. Y no mola porque es burda a más no poder, chusca y arrabalera. Hay un personaje interpretado por Rob Schneider, que hace de íntimo amigo del enamorado protagonista, que haría vomitar a una cabra. Las chanzas son ordinarias, insulsas, bastas y provocan mucho más la vergüenza ajena que la risa. El humor es bajuno y estridente como en la peor de las comedietas para adolescentes acneicos. Penoso, grimoso, asqueroso y rijoso.

La primera media hora es espeluznante; varias veces estuve a punto de abandonar y dejar de ver semejante engendro. Me alegro de no haberlo hecho, porque lo cierto es que a partir de ahí no es que sea menos chusca pero algo mejora cuando el muchacho se ve obligado a echar mano de toda su creatividad para seducir una y otra vez a la chica. Lástima que los personajes secundarios con su zafiedad manifiesta deterioren tanto el conjunto que terminen por pesar mucho más que lo poco positivo.

Lo mejor: no es demasiado larga, aunque a ratos vive dios que lo parece.

Lo peor: sin duda Rob Steiger y Lusia Strus. Dos verdaderos purgantes para el cuerpo.

martes, 1 de noviembre de 2011

Los ojos de Julia, by Guillem Morales

Vamos a ver, es verdad que en esta peli se pasan algunos sustillos, no lo negaré. Pero se pasan porque una los quiere pasar, y para ello tiene que hacer de tripas corazón. Estás viendo una gilipollez, y lo sabes, pero te dices "Haz como si no te dieras cuenta de los pegos que hace esta tía y prepárate, que viene susto".

Es un poco lo que le pasa a la prota de la peli, que está ciega y no para de pegarse sustos pero se ve que le gusta y casi que los busca. La tía se pone ciega, y nunca mejor dicho, a base de adrenalinizarse a tope.

Me he pegado tremendo palo con Guillem Morales, que era un tipo que prometía bastante con su opera prima, "El habitante incierto", y que aquí sin embargo nos cuela una sarta increíble de despropósitos. Por su parte Belén Rueda se limita a pasear palmito y modelazos jugando a la gallinita ciega y poniendo cara de susto cuando toca, que es casi todo el rato porque Morales se ceba con ella a gusto; se ve que le deben de poner las tías en estado de canguelo porque en su peli anterior también tenía a la protagonista acojonada todo el tiempo. Y ahora que lo pienso, aquélla era inválida y estaba en silla de ruedas. Ay señor, este hombre es un pervertido.

Se salva algo? Pues sí, Lluís Homar, que es un tío que tiene oficio y se dedica a ejercerlo con seriedad y contención, que pa eso le pagan.

De verdad, si os molan las pelis de tías ciegas que se cagan por la patilla, os recomiendo mucho más que ésta "Sola en la oscuridad", con una maravillosa Audrey Hepburn pegándose trastazos contra los muebles con una categoría, un savoir faire y un saber tropezar que Belén Rueda ni en mil años podría imitar. Eso sí, la Rueda tiene mejores tetas, las cosas como son.