Mostrando entradas con la etiqueta León de Aranoa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta León de Aranoa. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de marzo de 2011

Los lunes al sol, by Fernando León de Aranoa

Creo sinceramente que el declive de los sindicatos en España se refleja perfectamente en personajes como Santa y en películas como "Los lunes al sol". Ese lenguaje trasnochado más propio del siglo XIX que del segundo milenio y ese afán de mantener a toda costa la eterna confrontación empresario-trabajador ha conseguido convertir la actividad sindical en el cachondeo que es ahora, a pocos días de una huelga general que ni ellos mismos se creen.

La película es cutre a más no poder. Pretender que simpaticemos con unos tipos que se pasan la vida en un bar gastándose en birra las subvenciones que pagamos entre todos cuando no el sueldo íntegro de sus mujeres es mucho pretender. Entiendo que el drama del paro es terrible, que las personas afectadas terminan padeciendo serios problemas de autoestima y de percepción de la realidad, pero me gustaría que en una historia que trata este asunto aparecieran otras realidades igualmente ciertas asociadas a la del paro. Por ejemplo, la economía sumergida, que está ahí y que es la salida de muchas de estas personas. Por ejemplo, el drama empresarial, porque cuando hay paro también es frecuente que vaya unido a la ruina de muchos empresarios. Esta historia, por ejemplo se sitúa en el contexto de la reconversión industrial, una reconversión que fue en su momento completamente necesaria para modernizar el país y que inevitablemente conllevaba un tremendo precio en el terreno laboral. Convertir eso en una historia de buenos y malos, los malos los políticos que hacen la reconversión y los empresarios cuyas empresas se van al traste y los buenos los pobres trabajadores que pierden su empleo y se ven condenados a pasar las horas bebiendo en el bar... es francamente asqueroso. Eso no es cine social, eso es cine sindical, y va que chuta. Al más puro estilo de los vídeos éstos que circulan ahora por youtube de chikilicuatre animando a la peña a que se apunte a la huelga del 29-S. Venga ya, hombre. A otro perro con estos huesos.

Princesas, by Fernando León de Aranoa

Cómo cansa ya este hombre, qué pereza. De verdad, lo prometo, que nunca he ido de putas. Pero de todo lo que he oído, visto y sospechado sobre el tema, absolutamente nada se parece mínimamente a estas dos señoritas que Aranoa nos presenta en esta historia sólo concebible desde la mente de alguien que no tenga ni puta idea (valga la redundancia) del tema puteril. Y ya no es que Aranoa nunca haya ido de putas, como yo por ejemplo; es que probablemente nunca haya conocido a nadie que sí haya ido y se lo haya contado. Es más, es que ni siquiera ha debido de ver un capítulo de callejeros sobre putas.

He leído varias críticas anteriores y observo algo estupefacta que a algunos les indigna bastante la visión un tanto idílica que tiene este hombre de las muchachas éstas. A mí me pasa justo al revés, que no entiendo cómo coño puede pensar que las putas tienen que ver con esos seres sumamente gilipollas que muestra en su película, que parecen la barbi filósofa y mientras metafisiquean sobre el mundo se levantan las tetas por debajo del sujetador y sueñan con el ansiado día en el que las tengan algo más gordas para ampliar su clientela. Pordiosss, Aranoa, tío, sal a la calle, coño.

Por cierto, a mí la escena del móvil también me fascinó. Un puntazo eso de ser puta, que tus clientes contacten contigo por teléfono, y no apagar el móvil mientras comes con tu familia. Este tío de putas sabrá poco, pero de recursos básicos de convivencia en familia sabe todavía menos.

Sinceramente, no me explico cómo Candela Peña pudo soltar algunos diálogos sin descojonarse

Barrio, by Fernando León de Aranoa

Con Barrio me pasa una cosa extraña. Fue una película que me gustó bastante en su momento, pero que ha ido dejando de gustarme conforme he ido viendo los trabajos posteriores de su director, porque no puedo evitar pensar que pertenece a una especie de serie insoportablemente maniquea de cine cutresocial. Para mí Aranoa ha ido a menos desde la magnífica "Familia", y a partir de ahí todo ha sido ir cuesta abajo sin frenos en su frenética carrera por hacer cine de denuncia sin un mínimo de rigor y con el único afán de conmover conciencias dormidas a base de soltar soflamas infumables y chorradas carentes de toda credibilidad.

Sin embargo Barrio tiene algo que aún enternece. Aranoa todavía no ha llegado a esos niveles de delirio que muestra en su cine posterior, hay honestidad, lo que ves suena a real, a verdadero. La historia de esos chicos puede estar sucediéndole a cualquiera, tal cual está representada ahí. De todas formas, y sin negarle su valor, no llega a la calidad y a la finura de su primera obra, que personalmente considero el summum de su carrera. Para mí el proceso de decadencia desde "Familia" al bodrio "Princesas" es un expediente X completamente alucinante.

Familia, by Fernando León de Aranoa

Sin duda la mejor película de Aranoa, con diferencia. Libre todavía (al menos aparentemente) de esa paranoia viciosilla que le ha llevado a convertirse en el paladín de todas las causas perdidas, aquí se limita a hacer cine. A hacer pensar divirtiendo a la vez. La fórmula de comedia dramática que emplea para entrar a saco en la idiosincrasia de esa terrible a la par que imprescindible institución llamada familia resulta perfecta para el fin. La familia tratada desde el ámbito de la ficción dentro de la ficción, la familia simulacro, la familia impostada. Y a partir de ahí, introducirnos en ese oscuro mundo de los secretos de familia, los conflictos irresolutos, los celos, los traumas, las envidias...

Gallardo inolvidable, Chete Lera magistral, y esas sorprendentes Amparo Muñoz, Ágata Lys y Elena Anaya, impecables en la función. La lástima es por qué no siguió por ahí, haciendo buen cine, impactante, revulsivo, inquietante, entretenido y brutal al mismo tiempo, y se metió a mal imitador de Ken Loach. En fin, una falsa promesa más.