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miércoles, 28 de octubre de 2015

El coleccionista de huesos, by Phillip Noyce

Policía tetrapléjico (PT): huyssss, estoy harto de la vida, quiero la eutanasia YAAAA!

Policía amigo (PA): chico, ahora no puedes. Te necesitamos, tenemos un caso superdifícil que en toda la policía de Nueva York no hay nadie que pueda resolver.

PT: maldita sea, ahora que iba a eutanasiarme; es que no dejáis a la gente vivir en paz ni tampoco morir, hossstia, qué coñazo. Bueno, a ver, de qué se trata?

PA: pos nada, que ha aparecido un muerto con un dedo cortado. Lo encontró una poli novata.

PT: pues mándamela para que la interrogue. Anda que con lo a gusto que estaba yo planeando mi tránsito al otro mundo, cagoenelcopón.

Poli Novata (PN): Hola, soy Angelina Jolie y estoy muy buena. Fui yo la que encontró el cadáver, qué se le ofrece?

PT: hola, guapetona. Yo soy Denzel Washington y a guapo no me quedo corto, lo que pasa es que me quedé tetrapléjico durante un operativo. Tienes cara de ser una buena poli, a partir de ahora llevarás tú el caso y yo te daré órdenes desde mi lecho de dolor.

PN: Ok, jefe. Pues mande usted, qué tengo que hacer?

PT: ve a la escena del crimen, entras tú sola, no dejes que entre nadie más, ni el forense, ni los del CSI ni nadie a contaminar la escena, estableces el perímetro y me describes exactamente todo lo que veas, recoges todas las pruebas que veas y ya si eso que entre el resto del personal.

PN: oiga, pero digo yo que alguien protestará. No sé, el que lleva la operación, el jefe de policía, el forense, los del CSI. No veo yo que les parezca muy normal que una poli novata, por muy buenísima que esté, se encargue de todo.

PT: pos mira, si no les gusta que me dejen en paz que me muera yo tranquilamente y que lo averigüen ellos solos. Si yo digo que entres tú sola entras tú y punto pelota, qué coño.

PN: bueno, si usted lo dice… Conste que yo solo cumplo órdenes.

PT: pos eso, limítate a cumplir lo que yo te mando, o si no me eutanasio y les dan por culo a todos.

Y así es como Angelina Jolie, la poli novata, y el bello pero lisiado Denzel Washington, el policía tetrapléjico más hermoso del mundo, se conocen, se echan el ojo mutuamente y comienzan a trabajar juntos: él pone la mente y ella el cuerpo, o mejor dicho, el cuerpazo.

Y por muy demencial que parezca el guión, que es muy parecido a como yo os lo he contado, es así como suceden las cosas. De repente toda la policía de Nueva York se traslada al domicilio del tetrapléjico, que es como una especie de loft superchulo y superamplio, y desde allí dirigen el operativo para descubrir al asesino. Un estrés que no veas, una tensión del copón… vamos, que no es vida para un tetrapléjico ni para nadie.

Y yo le haría una pregunta a Phillip Noyce, padre del engendro este: a ver, ese tetrapléjico no hace pipí y caquita y todas esas cosas que hacen las personas normales? No hay que cambiarle los pañales y hacerle la cama de vez en cuando? No tiene que descansar? Tengo entendido que los tetrapléjicos son personas que no pueden ir al baño, que se lo hacen todo encima. Y digo yo: es la habitación de un tetrapléjico lugar para dirigir un operativo policial, con unas 25 personas allí trabajando, chillando, pasándose información relevante, fumando y montando follón? Vamos, el ambiente de una comisaría normal pero trasladado a la casa de un enfermo supuestamente terminal que tres horas antes estaba pensando en finiquitar su dura existencia. En fin, no sé, algo aquí huele raro, no os parece? Y no soy yo.

martes, 23 de diciembre de 2014

Inocencia interrumpida, by James Mangold

5 preguntas inquietantes que se me ocurren sobre esta película:

1. Por qué estas muchachas están perfectamente maquilladas todo el tiempo en el manicomio. Si habéis visto la carátula de la película Winona Ryder aparece con unas pestañas postizas realmente impresionantes y un maquillaje labial que roza la perfección técnica. Mi planteamiento es si existen maquilladores profesionales de ese nivel en los psiquiátricos, porque si hace falta volverse una loca, pues se vuelve; pirada pero hecha un pincel.

2. Por qué en este hospital se recetan las pastillas tan alegremente. El cachondeo que tienen montado las locas con las pastillas qué es lo que es. Que si te cambio un valium por dos laxantes y tres diuréticos por cuatro de Prozac. Qué pretende insinuar ese guionista cuando plantea que a Winona Ryder le receten laxantes nada más entrar en el frenopa? Que la Ryder no caga con la frecuencia debida? Pero qué tiene que ver el cagar con la locura. Qué hace un psiquiatra recetando laxantes, por favoooorrrr.

3. Por qué este sitio, más que una clínica psiquiátrica, parece un internado de chicas. Por qué estas muchachas se lo pasan tan bien, y fuman cuanto quieren, y pueden tener mascotas si les peta, y pueden organizar excursiones y follar en sus habitaciones con sus novios cuando vienen a visitarlas. Es que si estos sitios funcionan realmente así yo me pido uno pero que ya, tú.

4. Por qué James Mangold ha  metido ahí esa horripilante voz en off comentando las jugadas más interesantes y diciendo chorradas propias de un cutrediario adolescente. Y por qué le dieron el Oscar a Angelina Jolie por este papel. Esto de qué va, de ser la niña del exorcista? Cuanto más cara de loca seas capaz de poner más papeletas llevas?

5. Por qué le han puesto ese absurdo título: Inocencia interrumpida. O en el original, casi peor: Girl, interrupted. Qué inocencia ni qué interrupción ni qué ocho cuartos? Yo tengo una propuesta mucho más adecuada: cuidaoooooo, que estoy muuuuuuu locaaaaaa!

Y la gran pregunta es: James Mangold, dónde hay que apuntarse pa ir a ese psiquiátrico.

lunes, 17 de junio de 2013

El intercambio (Changeling), by Clint Eastwood


Si esto es una historia real yo soy un bote inglés con remos. Esto lo que sí puede que sea es la versión distorsionada y demencial de alguien sobre un hecho real. Porque se parte de un presupuesto totalmente imposible: una madre pierde a su hijo y le devuelven a otro que no es el suyo pero ella al principio lo acepta como si lo fuera, para darse cuenta unos días después de que no, que no es, porque éste está circuncidado y encima mide 8 centímetros menos que el niño auténtico.

En fin, no me creo la historia ni me creo a los personajes ni me creo una sola de las profusas lágrimas que la Jolie expulsa durante el larguíiiiisimometraje. Por muy hecho real en que esto se base me parece que me están intentando colar una gamba completamente maniquea y llena de despropósitos.

Lo más alucinante es que la tía para convencerse a sí misma necesita buscar pruebas. Cualquier madre conoce perfectamente el cuerpo de sus hijos: sus lunares, sus cicatrices, sus manchas, su dentadura... vamos, todas las características físicas personales e intranferibles. Qué posibilidades reales hay de que una madre no reconozca a su hijo después de cinco meses sin verlo. Prácticamente ninguna, además con sólo mirarlo a los ojos. Para saber eso no hace falta ponerse a buscarle los lunares ni medir al niño, por favoooorrr.

En fin, la historia es tan rocambolesca que la coartada del hecho real de poco sirve. Eastwood además decide dibujar unos personajes completamente planos, sin matices ni vericuetos ni fisuras. Unos policías supermalos obsesionados por colar al niño como sea para dejar el caso resuelto y bien cerrado; esa madre coraje dudosa sobre la identidad de su hijo que se pasa toda la película con los ojos como dos bollos, qué derroche de colirio, lavirrrgen... Bueno, y el personaje de John Malkovich, completamente alucinante: el bondadoso predicador que lucha en desigual lid contra el corruptíiiisimo departamento de policía de Los Ángeles y que se convierte en el principal valedor de la Jolie. Sus entradas triunfales en el departamento o en el hospital son de tebeo.

Lo peor son los diálogos, completamente pueriles, como de patio de colegio. "Agente, éste no es mi hijo", "Sí, señora, lo es, es que está usted un poco nerviosa", "Hijo, cómo te llamas", "Me llamo Pepito y ésta es mi mamá", "Llévese usted al niño a casa y ya verá cómo se acostumbra. Pero antes un posado para la prensa. Chicooos, unas fotooooos". Pordiosssssss, Clint, cómo has podido rodar una escena como ésa. Dónde está tu talento. Aunque podría ser que también a nosotros nos hubieran pegado el cambiazo y que éste no sea el auténtico Clint, sino un impostor. A ver, Clint, abre la boca y enséñanos los empastes.