Mostrando entradas con la etiqueta Ryder (Winona). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ryder (Winona). Mostrar todas las entradas

martes, 23 de diciembre de 2014

Inocencia interrumpida, by James Mangold

5 preguntas inquietantes que se me ocurren sobre esta película:

1. Por qué estas muchachas están perfectamente maquilladas todo el tiempo en el manicomio. Si habéis visto la carátula de la película Winona Ryder aparece con unas pestañas postizas realmente impresionantes y un maquillaje labial que roza la perfección técnica. Mi planteamiento es si existen maquilladores profesionales de ese nivel en los psiquiátricos, porque si hace falta volverse una loca, pues se vuelve; pirada pero hecha un pincel.

2. Por qué en este hospital se recetan las pastillas tan alegremente. El cachondeo que tienen montado las locas con las pastillas qué es lo que es. Que si te cambio un valium por dos laxantes y tres diuréticos por cuatro de Prozac. Qué pretende insinuar ese guionista cuando plantea que a Winona Ryder le receten laxantes nada más entrar en el frenopa? Que la Ryder no caga con la frecuencia debida? Pero qué tiene que ver el cagar con la locura. Qué hace un psiquiatra recetando laxantes, por favoooorrrr.

3. Por qué este sitio, más que una clínica psiquiátrica, parece un internado de chicas. Por qué estas muchachas se lo pasan tan bien, y fuman cuanto quieren, y pueden tener mascotas si les peta, y pueden organizar excursiones y follar en sus habitaciones con sus novios cuando vienen a visitarlas. Es que si estos sitios funcionan realmente así yo me pido uno pero que ya, tú.

4. Por qué James Mangold ha  metido ahí esa horripilante voz en off comentando las jugadas más interesantes y diciendo chorradas propias de un cutrediario adolescente. Y por qué le dieron el Oscar a Angelina Jolie por este papel. Esto de qué va, de ser la niña del exorcista? Cuanto más cara de loca seas capaz de poner más papeletas llevas?

5. Por qué le han puesto ese absurdo título: Inocencia interrumpida. O en el original, casi peor: Girl, interrupted. Qué inocencia ni qué interrupción ni qué ocho cuartos? Yo tengo una propuesta mucho más adecuada: cuidaoooooo, que estoy muuuuuuu locaaaaaa!

Y la gran pregunta es: James Mangold, dónde hay que apuntarse pa ir a ese psiquiátrico.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Donde reside el amor, by Jocelyn Moorhouse

“Una película sobre mujeres hecha por mujeres para mujeres”. Eso leo por ahí cuando me pongo a informarme sobre este film y es casi una pistola en el pecho para mí: tengo que verla sí o sí. Para qué. Pues básicamente para ponerla verde, porque eso de “sobre, por y para mujeres” es una llamada obligada al vómito y a la rebelión.

Lo primero es el título que le han puesto en español: “Donde reside el amor”. Pero quién hace estas traducciones, por favoooor. La película se llama originalmente “How to make an american quilt”, que viene a significar “Cómo hacer una colcha americana”. Pues bien, a qué lumbrera se le ocurrió denominar a esto “Donde reside el amor”.

Efectivamente, con ese título no creo que haya ni un solo hombre en el mundo que se preste de forma voluntaria a ver la cosa. Y mujeres, sólo un tipo, la que lee novelas de la colección Jazmín o similar. Ese título es una invitación directa a no ver la película, es casi un insulto para el que la vea. Sólo se puede ver algo que se llama así con vergüenza, como si se estuviera cometiendo un delito. En la clandestinidad, vamos.

Por el lado contrario, creo que la directora, Jocelyn Moorhouse (que también tiene nombre de escritora fetiche de “Jazmín”) el marketing se lo ha currado bien con el elenco. Winona Ryder era cuando se estrenó la película un poderoso elemento de atracción de público juvenil, y ni te cuento los nombres de grandes damas del cine, como Anne Bancroft o Ellen Burstyn, que tienen un efecto llamada inmediato para el público adulto y madurito. Vamos, que la tía en esto ha tenido ojo clínico, eso no se le puede discutir.

En fin, la cosa va de lo siguiente: una muchacha va a casarse pero como está dudosilla se va a casa de su abuela una temporada y allí coincidirá con una serie de señoras ancianas que, no me preguntéis por qué, deciden hacerle de regalo una colcha estilo Patchwork en la que cada una de ellas intentará plasmar gráficamente lo que en su opinión es EL AMOR. Esto, dicho sea con toda claridad, no es que sea un argumento para mujeres; es un argumento para petardas con un elevado grado de petardeo.

Y ahora el veredicto final: el título en español, el argumento y un guión lleno de majaderías son de auténtica catalogación como truño sin paliativos. Winona Ryder y su escasa expresividad facial y su carisma para quinceañeras contribuye en gran manera.

Ahora bien, reconozco que a mí la presencia de Bancroft, de Burstyn y de todas las demás señoras que forman el reparto, me ha llegado al alma. Me da igual que les obliguen a decir frases repugnantemente sobradas de glucemia, me da igual que sus personajes estén llenos de tópicos infumables. Me da igual todo porque sólo por verlas a ellas durante dos horas moverse, reír, hablar, callar, llorar o simplemente estar yo vería mil veces esta película y 40 como ella.

El secreto está en bajar el volumen de la tele para no escuchar lo que dicen. No hace ninguna falta y hasta puede ser contraproducente. Sólo hay que mirarlas y admirarlas. Nada más. Y nada menos.