Lo único bueno que tiene esta película es que por una vez, y sin que sirva de precedente en la filmografía de su directora, los protagonistas no llegan a los 40, o si llegan es por muy poco. Teniendo en cuenta que Meyers parece haberse especializado en historias de la tercera edad, bienvenido sea este alto en el camino.
Pero bueno, pensándolo bien, qué más da. Si en la comedia romántica americana la gente es igual de mema a los 15 que a los 30 que a los 45 que a los 70, lo mismo da que da lo mismo la edad que les pongan.
El gran misterio de esta película para mí es qué hace ahí Kate Winslet, cómo pudo prestarse a esto. Lo de Eli Wallach tiene su explicación; tampoco tendrá ya el pobre hombre mucho donde elegir. Pero Winslet... por diossss, en qué estaba pensando
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