Algo me dice que la tal Nancy Meyers esta debe de andar allá por los 60 y que el marido la ha debido abandonar por una tía 30 años más joven o algo así porque si no no se explica la obsesión que tiene esta mujer por que los señores maduritos pasen de las tías jóvenes y vuelvan al redil de la mujer entradita en años. Para mí que estas películas las hace en plan terapia o similar, para autoconvencerse de que la arruga es bella y que donde se ponga una señora sesentona de pro que se quiten todas esas alocadas veinteañeras.
Casualmente hace muy poco que vi otra película suya, "Cuando menos te lo esperas", de la que hice una crítica bastante positiva a pesar de lo que chirriaba el tema. Pero al menos era divertida y me hinché de reir. Ésta es otra vuelta de tuerca al mismo asunto pero con el agravante de que no tiene la menor gracia y es cutrepija de morirse. Parece la versión senil de "Sexo en Nueva York". Esas amigas cincuentonas infumables que se juntan para decir cosas tan interesantes como "me han dicho que si no lo haces se te puede cerrar la vagina". Jajajajaja, qué risa. Diossssss, señoras, un respeto a sus canas.
Si lo que pretende esta señora es hacernos ver que después de los 50 hay vida y que las mujeres podemos seguir siendo atractivas e interesantes lo que consigue es justo lo contrario, es decir, hacernos ver que nos convertiremos en esperpentos prácticamente igual de gilip... ollas que cuando teníamos 30 pero con unos cuantos kilos y pellejos más. De verdad, hay escenas que son para morirse de vergüenza ajena; la escena del porro, por ejemplo, es pa echarse a llorar. ¿Para eso se envejece? ¿Para ser igual de imbécil a los 60 que a los 15? Pues menudo negocio
Meryl Streep desde que la vi en "Julie and Julia" no hace otra cosa que volver los ojos hacia arriba todo el tiempo como una epiléptica pirada. Todo lo contrario que Steve Martin, que desde el último estiramiento le han dejado la cara inmovilizada y prácticamente no puede mover ni una ceja.
Y si ya empiezo a hablar de los niños me pueden salir hasta espumarajos por los dedos. Qué niños, la virrrgen! A veces me pregunto si la juventud americana tiene de verdad algo que ver con lo que nos muestran en su cine, porque no te digo yo que un Herodes no les viniera por allí como anillo al dedo para evitar que lleguen a grandes. Como diría Forges: "País
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