Sin ser demasiado aficionada al cine surrealista, tengo que reconocer que esta película, dentro del absurdo de la historia que cuenta, me fascinó y me divirtió a partes iguales. Me pareció un maravilloso cuento de amor, pleno de sensualidad, con una carga erótica tremenda (las escenas de la peluquera, bueno, de las dos peluqueras, lavando la cabeza son de antología del cine erótico) y un trasfondo amargo muy interesante. El sentido del amor romántico como la mayor y mejor razón de vivir, el miedo a que el tiempo lo convierta en simple ternura y se lleve la pasión... ese vivir por y para el otro sin que nada más importe...Bueno, da casi un poco de miedo tanto amor.
Impagables las escenas de Rochefort con su enigmática danza, ese hombre es un genio de la comedia. Mientras veía la película no podía dejar de pensar en lo que se tuvieron que reir rodándolas. Puedo imaginarme a todo el equipo con las cámaras tiradas por el suelo y desternillándose de risa. Y otra escena inolvidable, la de la masturbación en la peluquería, sensualidad elevada a la enésima potencia, una verdadera joya para los sentidos. Por cierto, película poco apta para aficionados al puro entretenimiento.
Impagables las escenas de Rochefort con su enigmática danza, ese hombre es un genio de la comedia. Mientras veía la película no podía dejar de pensar en lo que se tuvieron que reir rodándolas. Puedo imaginarme a todo el equipo con las cámaras tiradas por el suelo y desternillándose de risa. Y otra escena inolvidable, la de la masturbación en la peluquería, sensualidad elevada a la enésima potencia, una verdadera joya para los sentidos. Por cierto, película poco apta para aficionados al puro entretenimiento.
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