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lunes, 30 de noviembre de 2015

Confidencias muy íntimas, by Patrice Leconte

Él es un hombre serio, gris, metódico, ordenado, un señor de traje y corbata que jamás ha transgredido una norma.

Ella es una mujer un poco perdida que llama a la puerta de ese hombre por error y empieza a contarle sus secretos más íntimos.

Cuando ella descubre que él no es quien creía que era ya es demasiado tarde y las confidencias han empezado.

Y muy poco a poco se van conociendo, se van mirando, se van estudiando el uno al otro. Y se van enamorando sin apenas tocarse, solo a base de palabras, de miradas, de silencios, de complicidad.

Patrice Leconte me toca la fibra, me conmueve, sus historias me interesan, me atrapan, me absorben, me embelesan, por rocambolescas que sean, que muchas lo son, ésta de las que más. Sin embargo en ellas todo tiene un sentido, un porqué. Nada queda en el aire.

Impresionantes los primeros planos característicos de Leconte. Si yo fuera actriz pagaría por trabajar con ese hombre porque hace un verdadero acto de amor en cada película a cada una de sus actrices. A los actores tampoco los trata mal pero de ellas se enamora en cada plano y consigue que el espectador también se enamore. Y saca el mayor partido de cada una de ellas. Qué decir de la increíble sensualidad que aquí destila Sandrine Bonnaire. Tan francesa, tan estilosa, tan fina, tan guapa ella.

Me quedaría con algunas escenas especialmente memorables: el momento en el que Fabrice Luchini se lanza a bailar solo en su casa. Sandrine Bonnaire fumando tumbada en el diván. La sonrisa final de Luchini, contenida pero llena de esperanza y de ilusión. Cómo cuida este hombre la fotografía y la música en sus películas! En este caso la fotografía llena de claroscuros y de matices cromáticos de Eduardo Serra es casi hipnótica.

Ah, un consejo: las películas de Leconte tienen que verse en versión original. Sus personajes solo pueden hablar en francés, susurrar en francés... En ninguna otra lengua podría ser lo mismo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

El perfume de Yvonne, by Patrice Leconte

Es innegable que Patrice Leconte es un maestro del erotismo. Sus películas son un derroche de sensualidad, la fotografía siempre es sugerente y la estética impecable. Además tiene un dominio impresionante de los primeros planos, en este caso sobre todo de la protagonista femenina, Sandra Majani, a la que homenajea ampliamente en cada toma, como de hecho suele hacer con todas sus actrices.

Sin embargo, de todas las películas de Leconte que he visto ésta es la que menos me ha gustado. Todo me suena a puro artificio, a preciosismo sin más. Ni Majani ni su partenaire me atrapan, y la historia de amor entre ambos me deja indiferente. Su deseo es frío, parece completamente impostado entre tanto glamour.

Nada que ver con otras películas del director como "El marido de la peluquera" o "La chica del puente", ambas mucho más sutiles en lo narrativo y tremendamente más sugerentes.

Yo de esta película, que tiene una estética como de anuncio de colonia, me quedaría con dos escenas:

1. El momento en el que Yvonne se quita las bragas en el barco y las mete en el bolsillo de la chaqueta de Victor mientras el viento levanta su falda. Probablemente la mejor secuencia erótica del film.

2. Victor leyendo en voz alta mientras acaricia el cuerpo de Yvonne. Literatura y sexo, sexo y literatura.

Lo siento, Leconte, esta vez la magia no ha funcionado. Todos los magos la cagan de vez en cuando.

Pero sigamos intentándolo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

La chica del puente, by Patrice Leconte

Por una de las escenas más eróticas que yo he visto en el cine: el lanzamiento de cuchillos en el vagón. Solo comparable a las de los lavados de cabeza en “El marido de la peluquera”. Leconte, gran maestro del erotismo.

Por una frase inolvidable: “No se deprima, amigo. Solo tiene que encontrar una noche en un puente a una chica de ojos grandes y tristes”.

Por la magnífica fotografía en blanco y negro de Jean Marie Dreujou.

Por los puentes desde los que se arrojan los suicidas desesperados.

Por la magia, por los magos que se encuentran por la vida.

Por los maravillosos primeros planos de Vanessa Paradis.

Por los ojos cálidos y acogedores de Daniel Auteuil.

Por los encuentros afortunados.

Por los buenos amantes.

Por la buena música.

Por la buena suerte.

Por el buen cine.

jueves, 17 de marzo de 2011

El marido de la peluquera, by Patrice Leconte

Sin ser demasiado aficionada al cine surrealista, tengo que reconocer que esta película, dentro del absurdo de la historia que cuenta, me fascinó y me divirtió a partes iguales. Me pareció un maravilloso cuento de amor, pleno de sensualidad, con una carga erótica tremenda (las escenas de la peluquera, bueno, de las dos peluqueras, lavando la cabeza son de antología del cine erótico) y un trasfondo amargo muy interesante. El sentido del amor romántico como la mayor y mejor razón de vivir, el miedo a que el tiempo lo convierta en simple ternura y se lleve la pasión... ese vivir por y para el otro sin que nada más importe...Bueno, da casi un poco de miedo tanto amor.

Impagables las escenas de Rochefort con su enigmática danza, ese hombre es un genio de la comedia. Mientras veía la película no podía dejar de pensar en lo que se tuvieron que reir rodándolas. Puedo imaginarme a todo el equipo con las cámaras tiradas por el suelo y desternillándose de risa. Y otra escena inolvidable, la de la masturbación en la peluquería, sensualidad elevada a la enésima potencia, una verdadera joya para los sentidos. Por cierto, película poco apta para aficionados al puro entretenimiento.

Mi mejor amigo, by Patrice Leconte

A mí no me parece que esta película trate sobre la amistad, más bien creo que el tema principal sería la soledad, vista desde una perspectiva un tanto caricaturesca a través de los dos personajes protagonistas. Sobre el tema de la amistad creo que pasa muy superficialmente, casi de puntillas, pero en cambio la visión que nos da de la incomunicación humana y de la incapacidad para relacionarnos es verdaderamente interesante.

El personaje que interpreta Auteuil no sólo tiene problemas para relacionarse con amigos; tampoco da pie con bola en el amor ni en su papel como padre ni con sus compañeros de trabajo... Vamos, un desastre total. Por su parte, el personaje interpretado por Boon está tan sobreprotegido por sus padres que es incapaz ni siquiera de ir a un concurso de televisión sin entrar en modo pánico total.

La película tiene momentos divertidísimos que van mezclándose con otros más dramáticos. En algunos pasajes la trama decae e incluso se vuelve forzada (al espoiler me remito) pero en general deja muy buena impresión. Al final decae un poco, una pena. Las interpretaciones muy buenas, a destacar el siempre convincente Auteuil.
spoiler:
Como momentos superdivertidos las intentonas de hacer amigos por la calle que hace Auteuil con los consiguientes planchazos. Como momento forzado y pasado de rosca la llamadita en el concurso