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lunes, 16 de noviembre de 2015

La chica del puente, by Patrice Leconte

Por una de las escenas más eróticas que yo he visto en el cine: el lanzamiento de cuchillos en el vagón. Solo comparable a las de los lavados de cabeza en “El marido de la peluquera”. Leconte, gran maestro del erotismo.

Por una frase inolvidable: “No se deprima, amigo. Solo tiene que encontrar una noche en un puente a una chica de ojos grandes y tristes”.

Por la magnífica fotografía en blanco y negro de Jean Marie Dreujou.

Por los puentes desde los que se arrojan los suicidas desesperados.

Por la magia, por los magos que se encuentran por la vida.

Por los maravillosos primeros planos de Vanessa Paradis.

Por los ojos cálidos y acogedores de Daniel Auteuil.

Por los encuentros afortunados.

Por los buenos amantes.

Por la buena música.

Por la buena suerte.

Por el buen cine.

martes, 25 de junio de 2013

El juego de los idiotas, by Francis Veber


Desde luego el título de la película le viene como anillo al dedo. Es una película idiota sobre una panda de idiotas, con un humor idiota, y siento decirlo, destinado a un público idiota. Es, en definitiva, un verdadero canto a la idiocia.

Para colmo ninguno de los personajes tiene carisma ni garra ni siquiera cae simpático. Y mira que es difícil que en una comedia no caiga simpático ni un personaje. No se sabe quién cae más gordo, si el prota, si la modelo, si el novio rico de la modelo o si la capulla de la que el prota está enamorado.

Y lo peor es lo que hace una y otra vez Francis Veber con François Pignon, aquel personaje inolvidable de "La cena de los idiotas". Eso de usarlo en todas sus películas, interpretado por actores que no le llegan ni a la suela de la alpargata al de "La cena..." es un pecado mortal. Me subleva, grrrrr.

La única que se salva es Kristin Scott Thomas; ella interpreta al único personaje medio interesante, pero con toda la patulea de capullos que la rodean es imposible levantar mínimamente la trama. Hasta Daniel Auteuil da vergüenza ajena en ese ridículo rol de millonario encoñado.

La pena es que este hombre, Veber, hizo una vez una comedia memorable, donde demostró un talento y un humor fino no muy frecuentes y a partir de ahí se ha dedicado a vivir del cuento y a intentar explotar a aquel gran personaje. Pobre Pignon.

martes, 18 de junio de 2013

Salir del armario (Le placard), by Frances Veber

LO BUENO

A. El inconfundible toque de Francis Veber ("La cena de los idiotas")
B. Los personajes emblemáticos de Veber: el bromista, el torpe, el bruto
C. Un buen mensaje: no cambian las personas sino el modo de mirarlas.

LO REGULAR

A. Daniel Auteuil, que no está a la altura del personaje.
B. Gérard Depardieu, sobreactuado aun en un rol caricaturesco
C. Los gags cómicos, muy repetitivos y llenos de tópicos.

LO MALO

A. Va claramente de más a menos y termina siendo cansina.
B. Intentar explotar el personaje inolvidable de François Pignon
C. Que no es "La cena de los idiotas"


miércoles, 8 de mayo de 2013

Caché (Escondido), by Michael Haneke

La tomadura de pelo perfecta consiste en tener a la gente pendiente de la pantalla con un buen cebo, que podría ser, por ejemplo, enterarse de cierta intriga que les estás planteando, y al final dejar al espectador in albis pero haciéndose un montón de preguntas. Preguntas como:

Qué pretende este tío con esta mamarrachada.

Cuál es el mensaje oculto de Michael Haneke, si lo tiene.

Por qué Daniel Auteuil apenas mueve un músculo de su cara.

Por qué Juliette Binoche se viste de fantoche todo el tiempo.

Por qué unos buenos padres pondrían de nombre a su hijo Pierrot.

Qué duración puede llegar a tener un plano secuencia.

Hasta dónde se puede estirar la paciencia del espectador.

Hasta dónde se puede estirar la pedantería de un director.

Por qué esta película se titula "Caché".

Cuánto caché hay que tener para entender esta mierda.

Cómo podría quitarme esta cara de gilipollas que se me ha puesto.

Preguntas todas ellas sin respuesta, lo cual hace que la tomadura de pelo sea completa, redonda y perfecta.

lunes, 21 de mayo de 2012

Conversaciones con mi jardinero, by Jean Becker


La idea es buena. Un pintor de renombre, cansado del mundanal ruído y del tonterismo ambiental del mundo del arte y la crítica, se refugia en su pueblecito natal, en una casita encantadora de la campiña francesa, y descubre los placeres de la vida rural a través de sus charlas intrascendentes con un lugareño sencillo, simpático y locuaz. 


La cosa podría molar si no fuera porque:


1. El jardinero sencillo y locuaz es un gañancillo superpiñazo que todos los días le larga unos rollos de espanto al pintor sobre su señora, sus hijas, sus yernos, la panadera, el electricista, el otro y el de la moto. Podría funcionar si el individuo en cuestión fuera un tipo interesante, un filósofo popular, un gurú de la sabiduría rural. Una especie de “Chanquete” a la francesa. Pero tratándose de este personaje tan interesante como una ameba lo que más llama la atención es que el pintor no lo mande al carajo y se busque un jardinero mudo.


2. La evolución artística del pintor, supuestamente motivada por esta peculiar relación con su jardinero, es chusca a más no poder. Básicamente consiste en un abandono radical de la pintura abstracta para abrazar entusiasmado la figurativa. El tipo necesita irse al campo y entablar unas cuantas charletas con un tío de pueblo para darse cuenta de que pintar las cosas como son en lugar de hacer manchurrones en un lienzo es más guay porque la gente sencilla y poco culta lo entiende mucho mejor. Vamos, una revelación que tienen los niños de cinco años a este señor le cuesta toda una vida.


Lo mejor: el paisaje de la campiña francesa y la casita. Una pasada.


Lo peor: Daniel Auteuil en un papel que no se cree ni él.

jueves, 17 de marzo de 2011

Asuntos pendientes, by Olivier Marchal

Prometedora intriga policíaca con el aderezo del duelo interpretativo entre los dos protagonistas principales, pero que se queda a medio camino y no llega a convencer. Auteuil fantástico, en mi opinión bastante mejor que Depardieu, que no parece terminar de creerse su papel. El resultado final resulta muy irregular, en gran parte debido a fallos de verosimilitud garrafales, de los que hablaré en el spoiler.

En definitiva, claramente mejorable.
spoiler:
No se explica muy bien que un policía alcohólico, como demuestra ser el personaje de Depardieu, tenga engañados durante tanto tiempo a sus compañeros y sus mandos, y sólo revele su alcoholismo, mira tú por dónde, en mitad de una operación policial de altísimo riesgo. Tampoco es demasiado creíble el encuentro entre Vrink y su hija a la salida de la cárcel.

Bueno, y la historia de siempre: estos señores sesentones y blanditos con esas esposas treintañeras estupendas y maravillosas. De verdad, un poquito de verosimilitud. Que si queremos un par de actores maduritos consagrados no pasa nada por recurrir a actrices maduritas, que haberlas haylas, para que hagan de sus señoras. O viceversa, queremos esposas buenorras? Bueno, pues es que no hay buenos actores jóvenes en Francia?

Mi mejor amigo, by Patrice Leconte

A mí no me parece que esta película trate sobre la amistad, más bien creo que el tema principal sería la soledad, vista desde una perspectiva un tanto caricaturesca a través de los dos personajes protagonistas. Sobre el tema de la amistad creo que pasa muy superficialmente, casi de puntillas, pero en cambio la visión que nos da de la incomunicación humana y de la incapacidad para relacionarnos es verdaderamente interesante.

El personaje que interpreta Auteuil no sólo tiene problemas para relacionarse con amigos; tampoco da pie con bola en el amor ni en su papel como padre ni con sus compañeros de trabajo... Vamos, un desastre total. Por su parte, el personaje interpretado por Boon está tan sobreprotegido por sus padres que es incapaz ni siquiera de ir a un concurso de televisión sin entrar en modo pánico total.

La película tiene momentos divertidísimos que van mezclándose con otros más dramáticos. En algunos pasajes la trama decae e incluso se vuelve forzada (al espoiler me remito) pero en general deja muy buena impresión. Al final decae un poco, una pena. Las interpretaciones muy buenas, a destacar el siempre convincente Auteuil.
spoiler:
Como momentos superdivertidos las intentonas de hacer amigos por la calle que hace Auteuil con los consiguientes planchazos. Como momento forzado y pasado de rosca la llamadita en el concurso

Usted primero, by Pierre Salvadori

Digan lo que digan, la comedia francesa tiene un nosequé, un encanto, un charme, que la hace diferente a todo lo demás. Puede tener un argumento simplón, un guión pobre, puede ser incluso predecible, pero se rodea de una elegancia, un savoir faire en los detalles, una forma de abordar los temas que gusta. Cumple al mismo tiempo con la encomiable función de entretener y con la de hacerte disfrutar visualmente regalando todos los sentidos.

En este caso es una historia sencilla, alguien salva a alguien de la muerte y se convierte en su hado madrino. Intenta responsabilizarse de la vida que salvó y naturalmente, como no podía ser menos, termina cagándola. Por supuesto el amor aparece por medio y se convierte en el elemento conflictivo. Y sin embargo ese sencillo planteamiento da unos giros a lo largo de la película que dan bastante que pensar acerca de dónde empieza y dónde termina la intromisión en la vida de los demás.

El humor francés es también elegante, sin estridencias, amable, totalmente ajeno a la ordinariez y la vulgaridad tan frecuentes en otros tipos de humor. No molesta, divierte sin más. Por cierto, las escenas en el restaurante entre el maitre, la propietaria y el recién incorporado sumiller son impagables. Y para rematar la faena, la película cuenta con la presencia como protagonista de un actor cuya cara ya es un chiste por sí misma: Daniel Auteuil, al que por casualidad me encuentro últimamente en todas las películas que me siento a ver. Lo tengo ya casi como un miembro más de la familia, le he cogido un cariño!