Madre mía, qué tostonazo. Me puse a ver esta película en la tele básicamente por dos cosas, una por Juliette Binoche, que hasta el momento para mí era garantía de buen cine, y segundo, porque la crítica de El País, con la que coincido a menudo, la ponía bastante bien. Señor, señor, en qué hora me puse. Qué hacía Binoche en esa película es para mí uno de esos expedientes X imposibles de resolver en siglos. Bueno, sólo puedo decir que tuve que dejarla sin llegar a la mitad. Me fui a ver un debate y volví cuando echaban el final, más que nada para asegurarme de su insoportable previsibilidad y para asegurarme de que no me había perdido nada interesante. Y así fue; sin destrozar el final, creo que puedo decir en abierto y sin espoilear que si empiezas a verla el final es justamente el que esperabas.
El guión, previsible a más no poder; las supuestas situaciones graciosas tengo un interés incluso morboso en saber dónde estaban escondidas; los personajes, incluso el de Binoche (no, sobre todo el de Binoche) ñoños y pastelosos a más no poder; las situaciones completamente increíbles; los actores que no se lo cren ni ellos... qué más puedo decir. Tipical american comedy, sólo apta para adolescentes granulentos y adultos con una edad emocional no superior a los quince años. El resto, por dios, abstenerse.
El guión, previsible a más no poder; las supuestas situaciones graciosas tengo un interés incluso morboso en saber dónde estaban escondidas; los personajes, incluso el de Binoche (no, sobre todo el de Binoche) ñoños y pastelosos a más no poder; las situaciones completamente increíbles; los actores que no se lo cren ni ellos... qué más puedo decir. Tipical american comedy, sólo apta para adolescentes granulentos y adultos con una edad emocional no superior a los quince años. El resto, por dios, abstenerse.
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