Típica comedia de regreso a la infancia, en la línea de otras películas de homenaje a la amistad como "Reencuentro", de Lawrence Kasdan, o "Los amigos de Peter", de Kenneth Branagh. La historia cuenta el difícil paso a la madurez de un grupo de amigos que se reúnen después de muchos años para celebrar el funeral de uno de ellos. La metáfora de la torre que se disponen a construir para cumplir el último deseo del amigo muerto con el fin de "poder ver las cosas desde arriba" me parece muy buena, porque la torre se construye poco a poco, del mismo modo que ellos van caminando hacia esa maduración personal que constituye el leit motive de la película.
A destacar la fotografía, con una iluminación increíble. Teniendo en cuenta que la historia se desarrolla en la cuenca minera asturiana, el paisaje, que podría haber sido gris y nebuloso, se llena, por contra, de juegos de luz espectaculares y de un colorido impresionante. El director aprovecha para introducirnos en el costumbrismo de la zona y realiza una crítica social bastante "blandita" en la que cabe la xenofobia (el trato del amigo albañil al inmigrante latino), o el machismo ancestral (la historia entre los padres de Cundo es un todo poema al respecto).
El reparto cumple bastante bien, aunque yo destacaría el papel de "duende" de Malena Alterio, que casi casi hace referencia al realismo mágico hispanoamericano. En este sentido, la historia es un poco "fantástica", tiene un toque esotérico que la dota de cierta inverosimilitud pero que no choca demasiado con el ambiente un poco fantasmal que rodea a los protagonistas a través del personaje ausente de Suso.
En definitiva, una película que cumple con las expectativas, que sabe sacar provecho de un buen guión, un estupendo reparto y un paisaje privilegiado y que consigue combinar todos esos factores para hacer pasar un rato entretenido, conmover al espectador y hacer disfrutar del buen cine español, que también haberlo haylo.
A destacar la fotografía, con una iluminación increíble. Teniendo en cuenta que la historia se desarrolla en la cuenca minera asturiana, el paisaje, que podría haber sido gris y nebuloso, se llena, por contra, de juegos de luz espectaculares y de un colorido impresionante. El director aprovecha para introducirnos en el costumbrismo de la zona y realiza una crítica social bastante "blandita" en la que cabe la xenofobia (el trato del amigo albañil al inmigrante latino), o el machismo ancestral (la historia entre los padres de Cundo es un todo poema al respecto).
El reparto cumple bastante bien, aunque yo destacaría el papel de "duende" de Malena Alterio, que casi casi hace referencia al realismo mágico hispanoamericano. En este sentido, la historia es un poco "fantástica", tiene un toque esotérico que la dota de cierta inverosimilitud pero que no choca demasiado con el ambiente un poco fantasmal que rodea a los protagonistas a través del personaje ausente de Suso.
En definitiva, una película que cumple con las expectativas, que sabe sacar provecho de un buen guión, un estupendo reparto y un paisaje privilegiado y que consigue combinar todos esos factores para hacer pasar un rato entretenido, conmover al espectador y hacer disfrutar del buen cine español, que también haberlo haylo.
Anoche he visto esta película y aunque en al principio no me llamaba demasiado la atención, me ha parecido fabulosa, de esas que te hacen sentir bien, sencillamente fantástica. Una en que coincidimos, jeje.
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