martes, 17 de marzo de 2015

Vida de este chico, by Michael Caton-Jones

Tobias Wolff tuvo una infancia difícil. Durante años vivió solo con su madre, una señora bastante locuela e irresponsable que cambiaba de novio y de ciudad aproximadamente cada 3 semanas y a la que le importaba más bien poco la formación de su hijo. Hasta aquí puede que llevara una vida inestable y poco recomendable para un muchacho adolescente pero estaba relativamente tranquilo. El problema empieza cuando mamá por fin encuentra a un señor que le parece lo suficientemente presentable como para sentar la cabeza y formar una familia, y resulta que, una vez celebrada la boda, el señor sale rana.

A partir de ese momento la vida de Tobias se convierte en una pesadilla, agravada por la circunstancia de que su madre, muy en su línea flowerpower, no quiere implicarse en los conflictos entre el marido y el hijo y mira constantemente para otro lado ante el evidente maltrato del que es objeto el chaval. Y esto es justamente lo que menos entiendo de la película, la falta de crítica hacia el personaje de la madre, que a fin de cuentas es la responsable última de todo lo que Wolff pasa. Toda la carga crítica de la historia recae sobre el padrastro, que no deja de ser un hombre de su tiempo, de la América profunda, orgulloso de su carácter estricto y disciplinado, que se propone educar y “hacer un hombre” de ese pobre chaval dejado de la mano de Dios que le ha llegado.

A ver, yo puedo entender que en su novela autobiográfica Wolff exculpe a su madre y cargue contra el hombre al que odiaba, pero creo que cuando Michael Caton-Jones lleva la historia al cine debería haber equilibrado un poco las culpas y no haber sido tan benévolo con la figura de la mujer. Porque pienso que eso es lo que falla en el fondo de la historia, el demonizar al hombre hasta lo esperpéntico y dejar a la señora como en un limbo, como si ella no hubiera podido hacer otra cosa que ver, oír y callar.

Por lo demás la película está muy bien ambientada y la historia muy bien contada, si exceptuamos lo dicho anteriormente. Destacaría especialmente la música y la fotografía (las imágenes del principio son de una belleza acojonante), pero sobre todo hay que hablar del dueto interpretativo De Niro-DiCaprio. Me quito el sombrero ante el talento adolescente de DiCaprio, que se enfrenta al mucho más maduro y experimentado De Niro sin complejos y sin desmerecer un ápice. Im-presionante.

Ellen Barkin hace también un buen trabajo pero frente a la brillantez de sus dos partenaires francamente queda muy deslucida. Desde el principio su personaje actúa meramente de comparsa y el peso de la acción se sitúa rápidamente en la tensa relación entre los dos personajes masculinos. Un error, desde mi punto de vista, porque creo que si se le hubiera dado un poco más de protagonismo a la madre la historia habría quedado bastante más redonda. Y mucho más creíble.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Loreak (Flores), by José María Goenaga y Jon Garaño

No soy mujer de flores. Nunca me ha gustado que me las regalen ni tampoco he terminado de entender la afición de la gente por ponerlas en un jarrón para verlas marchitarse poco a poco. A mí las flores siempre me han gustado plantadas, nunca cortadas.

Cada día mi tren pasa cerca de un punto en la carretera en el que una cruz y un ramo siempre renovado de flores advierten de que ahí un día murió alguien y de que sus deudos no le olvidan. Normalmente le dedico un pensamiento, un "descanse en paz" o algo al finado. Igual lo hacen por eso, para que todos los que pasemos en el tren nos acordemos de su muerto. En realidad nunca he entendido tampoco ese afán de alguna gente por mantener el recuerdo de las personas difuntas llevándoles flores que también morirán ahí. En definitiva, que no entiendo la cultura de las flores.

Pero también he visto a mi madre llevar cada semana durante años flores a la tumba de mi hermano; y luego vi a mi padre llevarlas a la tumba de mi madre y de mi hermano. Ahora ya nadie lleva flores a la tumba de los tres, salvo el día de los difuntos porque alguien de la familia se acerca por allí. Es una pena pero yo no soy ni de cementerios ni de tumbas ni de flores. Por eso siempre he dicho (y aprovecho para volverlo a repetir, por si alguien no se ha enterado) que cuando muera quiero que donen mi cuerpo a la ciencia y se dejen de visiteos al tanatorio, de jolgorios fúnebres y de parafernalia floral.

"Loreak" (que significa "flores" en euskera) habla de todo esto, y por eso me ha llegado al alma. Dudo que no le llegue a cualquiera que sepa bien lo que es la muerte. "Loreak" además intenta explicar cómo funciona el lenguaje de las flores para algunas personas de ésas a las que yo no entiendo, y cómo a otras nos da un tanto repelús ese idioma secreto que se basa en dejar morir a seres vivos para rememorar a los muertos. O incluso para declarar el amor, lo cual es aún más siniestro. Y a veces hasta para celebrar un nacimiento, para celebrar la vida, se mandan flores casi muertas. Que sí, que son muy bonitas y muy decorativas, pero hossstia, que se mueren ante tus ojos. Qué espectáculo, no? Quién lo entiende? Joder, que me lo expliquen.

En fin, ésta es una historia sobre mujeres y casi que para mujeres. Y sin embargo los directores son dos hombres. Increíble lo que han tenido que observar, analizar y entender Jon Garaño y José María Goenaga el mundo del luto y de las flores para llegar a concebir esta historia de lutos, de mujeres y de flores.

Y qué tres pedazo de personajes los de Ane, Tere y Lourdes. Si yo fuera actriz mataría por uno de esos papeles. Me da igual el que sea: el de la que recibe flores sin saber de quién (prodigiosa Nagore Aranburu); o el de la madre que pierde al hijo y le lleva flores a ese kilómetro X porque cree que nadie muere mientras no le olvidan (por cierto, paradójico y fascinante el final del personaje); o el de la viuda que quiere pasar página y tirar palante, pero que tampoco consigue olvidar.

Aunque sea una peli de mujeres me quedo con el personaje casi elíptico de Beñat, porque yo, como él, quiero una post-muerte sin aspavientos, sin velatorios, sin tumbas, sin cenizas y sin flores. Yo también quiero un saco de plástico en alguna Facultad de Medicina, un montón de estudiantes que se choteen de mí mientras me abren y me cierran una y otra vez y además me encantaría que se quedaran con mi bonito esqueleto para ilustrar las clases de Anatomía y que bailaran todos con mis huesos en las fiestas de fin de curso. Sería un buen final para una buena vida.

Ps. Por cierto, al no conocer el lenguaje de las flores se me escapa un detalle. Si alguien ve la peli, esas últimas flores en la curva de Beñat, que no se parecen en nada a todas las otras flores que le han estado poniendo antes, significan algo? Me da la impresión de que es un mensaje oculto para los que entienden ese enigmático idioma. En fin, ahí lo dejo.

martes, 10 de marzo de 2015

Kamikaze, by Álex Pina

Pero qué es esto, chaval?

Tiene pinta de dramón.

Pero aquí hay más de un bufón.

Hay algo que no es normal,

Aunque suena original.



Unos dicen que es comedia,

Otros que es peli de acción,

Tiene escenas de emoción,

Con visos de gran tragedia.

Pero se queda entre medias.



Y quién es este Álex Pina?

Me han dicho que un gran guionista,

que el muchacho es un artista

que la palabra domina,

y escribiendo es una mina.



Este señor ha firmado

series como “Los Serrano”,

aquélla de dos hermanos,

y aquel final afamado

en que muchos se han cagado.



Pues si escribió aquel final

Y se quedó tan tranquilo

Y no perdió un solo kilo

Lo tendrían que matar,

O que mandarlo capar.



Ésta va de un terrorista

que va a explotar un avión

pero se jode la acción

y el bicho nacionalista

se nos vuelve un humanista.



La peli es un gran truñazo.

Se mire por donde sea,

no hay humano que la vea

sin pegarse un cabezazo

ante tamaño coñazo.

jueves, 5 de marzo de 2015

The Lunchbox, by Ritesh Batra


A veces una sencilla historia de amor te puede conmover... hasta el infinito.

A veces el destino puede parecer adverso, y resulta que... está de tu parte.

A veces la felicidad está en algo tan simple como una fiambrera perdida.

A veces una nota hallada dentro de una fiambrera puede decirlo todo.

A veces la fiambrera perdida puede encontrar el estómago adecuado.

A veces el tren equivocado te puede llevar a la estación adecuada.

A veces tus peores errores terminan siendo tus mayores aciertos.

A veces lo que buscas lo encuentras en un simple desencuentro.

A veces tropiezas con un Ritesh Batra y simplemente... flipas.

miércoles, 4 de marzo de 2015

The invisible woman, by Ralph Fiennes

Al igual que la obra de Dickens, la historia que cuenta esta película es un clásico: señor cercano a la cincuentena que, cansado de su fláccida y regordeta esposa también cincuentona y madre de sus diez chiquillos, se encoña de lozana e ingenua jovencita treinta años menor. Lo dicho, un clásico. Que el señor en cuestión se llame Charles Dickens no cambia demasiado los hechos. El escritor cumple puntualmente con todos los tópicos del proceso:

1. Un aciago día sorprende a su oronda señora desnuda en el baño y le da un ataque de espanto.

2. Busca, compara y encuentra algo mucho mejor, con bastante menos grasa y muchos menos años.

3. Le va tirando los tejos sin prisa pero sin pausa a la doncella objeto de su deseo.

4. La deseada se resiste un poco pero, atraída por el intelecto y la fama del caballero, y tal vez un poco también por su posición social y su desahogada cuenta corriente, al final cae rendida y le entrega la flor de su virginidad.

5. Mucho sexo y mucha pasión al principio y paulatina caída en nueva rutina conyugal.

Y ya está, punto pelota, lo de siempre pero en antiguo. El principal atractivo de la película está en que, aparte de dirigirla, la protagoniza mi adorado Ralph Fiennes, que hasta disfrazado de encoñado decimonónico está apuesto y encantador; y en una Kristin Scott-Thomas que siempre da un elegante toque personal a sus trabajos. Respecto a la protagonista femenina, Felicity Jones, simplemente cumple con pasmosa insipidez en su papel de doncella obnubilada. Fiennes sencillamente se la come, en todos los sentidos.

martes, 3 de marzo de 2015

Periferic (Outbound), by Bogdan George Apetri

En un alarde de feísmo cinematográfico difícil de superar el director rumano Bogdan George Apetri nos lleva de la mano a la Rumanía más fea, adefesio y cochambrosa que se pueda concebir: personajes feos, paisajes feos, edificios feos, fealdad absoluta. Todo feo, sucio y frío, como la sociedad que retrata.

Desde luego Apetri no está haciendo marketing de su país. Su "Periferic" estaría a la altura de la Barcelona de "Biutiful" y no tendría nada que envidiarle. Si solo conoces Rumanía a través del cine que exporta, como es mi caso, la conclusión es absolutamente demoledora: sin duda es el país más horroroso de la tierra. No hay luz ni color ni música, todo es gris, triste y ruinoso. Los edificios se caen a pedazos, las calles están llenas de mierda, la gente tiene aspecto de ir a caerse redonda al suelo de un momento a otro... Como dijo el sabio: todo negatifffo, nada positiffffo. Loquita estoy por pillar una comedia rumana, pero nada... o no existen o las tienen escondidas para que no nos enteremos de que de vez en cuando ellos también se ríen.

A Dios pongo por testigo de que no soy una fan del flowerpowerismo ni de los mundos de Yuppie, para nada. Pero este tipo de cine que basa la crítica social en abundar en la fealdad del mundo y en la absoluta maldad de la humanidad hasta a una misántropa declarada como yo le termina dando grima y repelús.

La protagonista de esta historia desde que sale de la cárcel va dando con el culo en las goteras, sin demora ni piedad. Cada vez que parece que un súbito golpe de suerte puede cambiar su destino, otro golpe de infortunio la hunde todavía más en la miseria.

Y si el final tenía pinta de ser esperanzador, para compensar un poco el tono trágico de la historia, Apetri se encarga también de joderlo a última hora, además de una manera abrupta y forzada. El tío ni siquiera le da una oportunidad al amor filial. Para qué? El mundo no es una puta mierda?

Reconozco, sin embargo, que la secuencia final entre madre e hijo en el tren, es cinematográficamente redonda. Esos primeros planos del niño, esa duda, esa tensión... Bogdan lo bogda (qué passssa? Es un inocente chistecillo sin pretensiones; después de tanto dramón se me puede perdonar, digo yo).  Y mira, si quería joder de verdad lo que tenía que haber hecho es dejarlo abierto y que cada cual pensara lo que le diera la gana.

Pero Bogdan, por qué, hijo de mi vida, entre todos los finales posibles para la historia de la pobre Matilda has tenido que escoger ése? Es que esa criatura, después de tanta desgracia, no se merecía una pequeña oportunidad en la vida? Te parece bonito lo que le has hecho? Qué cabrón!

lunes, 2 de marzo de 2015

Amor y letras (Liberal Arts), by Josh Radnor

Definitivamente parece que Josh Radnor (célebre protagonista de la exitosa serie “Cómo conocí a vuestra madre) tiene un serio problema con el tema de la edad. Si ya en su opera prima, la aclamada “HappyThankYouMorePlease”, se le veía el plumero de estar pasando por una profunda crisis de los 30, aquí se lanza totalmente al barro y sólo le falta echarse a llorar por irse acercando inexorablemente a los 40, que ya a estas alturas debe de haber cumplido con todo el dolor de su corazón.

En esta nueva entrega de su prolongada crisis de madurez el muchacho se nos enamora de una adolescente recién llegada a la Universidad con la que entabla una espesa relación epistolar de corte amoroso-intelectualoide de lo más repulsivo que imaginarse pueda.

El tema amoroso se sobreentiende por el éxtasis que ambos personajes reflejan en sus caras mientras leen con auténtica devoción cuasi religiosa las palabras del otro, pero en realidad hablar hablar sólo hablan de cosas de elevada altura intelectual. Para que os hagáis una vaga idea, sería algo así:

- Te gusta la música clásica? A mí me encanta, soy una auténtica apasionada. Te pasaré unos cuantos de mis discos favoritos.

- Oh, cielossss, escuchando a Mozart la gente parece mucho más guapa, todo se embellece alrededor. Voy caminando y las personas con las que me cruzo se asemejan a ángeles.

- Y qué opinas de Dostoyevski? No te parece el más grande escritor de todos los tiempos, el que más lejos ha llegado en el estudio de la complejidad intrínseca del alma humana?

- Pues sí, me lo parece. Su profundo análisis de la psique atormentada del hombre no tiene parangón con ningún otro en la historia de la literatura universal.

- Para mí refleja perfectamente lo que más tarde sería el concepto freudiano de la pulsión sexual que se relaciona íntimamente con la violencia estructural e innata del ser pensante, no lo crees así?

Y así cartas y cartas y más cartas. Y entre tanto vaivén epistolar el pene de él adquiriendo proporciones peligrosamente priapísticas y la chirla de ella chapoteando alegremente bajo sus braguitas blancas de algodón.

El momento culminante de este apasionado intercambio llega cuando ella lo invita a él al campus y él descubre en la habitación de ella que se ha leído la trilogía completa de la saga “Crepúsculo”, y claro, entra inmediatamente en estado de shock. Qué pasa aquí? Ha sido vilmente engañado por la aparentemente ingenua moza?

Total, que él le pide explicaciones, y ella se justifica diciendo que hay que leer de todo. Y le reta a él a leer la trilogía para poder opinar con conocimiento de causa, a lo que él, herido en su orgullo de hombre de letras justo y ecuánime, acepta y termina encerrándose con los tres tomos. Y ahí es donde di por terminada la tortura dostoyevskiana esta y decidí pasarme una vez más al debate del Gran Hermano VIP, al que ya me he enganchado totalmente por obra y gracia de los bodriazos que me meto a ver últimamente. Y en los intermedios me puse a leer el "Pronto". Hala, toma Mozart y Dostoyevski!